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Todos los mitos, organizados por territorio y tema.
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Mostrando 24 de 81 mitos

Anansi
Anansi, la astuta araña sacristana, desafía el orden sagrado provocando caos y temor en Istmina, evitando así el castigo por su travesura.

Barbachas del Árbol Grande
Dicen los mayores que antes de los caminos todo era humedad, y en la piel del Árbol Grande se abrazaron dos barbachas, una blanca y una negra. Cuando tocaron la tierra, se volvieron paso y luego gente. Por eso, cuidar el agua y la montaña no es costumbre: es origen.

Buziraco
En Cali, el Cerro de las Tres Cruces no solo vigila: guarda un candado. Un anciano cuenta cómo Buziraco, fuerza del miedo y del desorden, fue sujetado entre tres cruces para que la ciudad no se rompiera por dentro.

Chiles y Cumbal
Dicen los mayores que Chiles es fuego que despierta y Cumbal es agua que cría. Cuando se abrazaron por dentro, nacieron termales, lagunas y el primer mandato: vivir en reciprocidad para que el páramo siga dando vida.

Chimbilaco
En el Chocó, dicen los viejos que el Chimbilaco no nació murciélago sino aviso: una sombra con alas que prueba el corazón del caminante. Si vas por codicia, te pierde; si vas por necesidad, te guía por la trocha bajo la lluvia.

Chuya-Chaqui
Explora la historia del Chullachaqui, un guardián del bosque con pies disparejos y su impacto en la tradición oral amazónica.

Cobaima
Cobaima, creado por Karagabí, bajó por los ríos del Chocó para aprender la palabra de las plantas y hablar con los jai. Separó a los animales dañinos del camino humano, nombró ríos sin nombre y desató trampas invisibles. Así ordenó el territorio para que la vida no se devorara a sí misma.

Creación
El mito de Yuche revela cómo el dolor en su rodilla dio origen a los primeros ticunas, seres que emergieron de su cuerpo.

Creación
La creación del mundo incluye nueve mundos, cada uno con seres espirituales únicos que evolucionan hacia la humanidad actual.

El Bastón de Sueño
En una noche de río crecido, un joven Wounaan sueña con un jai que le entrega un bastón para sostener la palabra. Cuando una niña enferma por un daño invisible, el aprendiz enfrenta la tentación del poder rápido y aprende que curar es equilibrar, escuchar y pedir ayuda a tiempo.

El Caimán de Oro
En Córdoba, dicen los mayores, el territorio tiene forma de caimán acostado. El Caimán de Oro no guarda tesoros para el ambicioso: guarda el orden del agua. Quien persigue el brillo sin respeto termina perdido, caminando en círculo hasta aprender a pedir permiso al humedal.

El Cualchio y la Olla del Granizo.
El Ojo de Agua es un lugar sagrado donde la precipitación se funde con la tierra, influenciando el ciclo hídrico de Panán.

El Diablo Chivo de Rumichaca
Dicen los abuelos que bajo Rumichaca, donde el agua sale tibia, vive el Diablo Chivo: un guardián que compra promesas y cobra sombras. Quien busca atajos en la frontera puede cruzar, pero luego no logra regresar del todo.

El Duende Peluquero
En el valle entre Cali y Yotoco, una joven de trenza larga es perseguida por el Duende Peluquero, obsesionado con su cabello. La acorrala cerca del río Cauca, hasta que ella rompe el hechizo al cortarse el pelo.

El Gritón
El Gritón, fenómeno natural inexplicable, aterroriza a expedicionarios perdidos en el Valle del río Magdalena durante una tormenta.

El Hada de los Cañaverales
En los cañaduzales del Valle del Cauca, una mujer de luz y hojas camina sin pisar el rastrojo. Dicen que guía al trabajador respetuoso y pierde al soberbio que quema, contamina o se burla del agua. La llaman el Hada de los Cañaverales.

El Morrocoyo
Explora el ciclo de violencia y retribución en la transformación de los morrocoyos según las versiones del mito.

El Reventón de Jacobo
La historia de Jacobo en Piedecuesta revela un encuentro sobrenatural con un tesoro oculto que transformó su destino.

El Riviel del Rosario
En La Tola dicen que una luz verde no siempre guía: a veces viene a cobrar. El pescador que botó un rosario al mar regresó al amanecer sin pesca, pero con una cuenta caliente en la mano. Desde entonces, el Riviel del Rosario ronda a quien se burla de lo sagrado y de los mayores.

El Silbo de Quinunchú
En el Occidente antioqueño dicen que Quinunchú no se fue del todo: quedó hecho silbo. Si un caminante entra al monte con codicia, el aire le responde con una flauta invisible y lo hace dar vueltas hasta que aprenda a pedir permiso.

El Tesoro de Dabeiba
En Dabeiba, dicen los viejos, el tesoro no se abre con pala sino con verdad: una luz aparece en Semana Santa y prueba el corazón del que la sigue. Si hay codicia, el río llora y el camino se pierde; si hay respeto, la abundancia llega para todos.

El Tesoro del Pipintá
En el filo del cañón, una luz quieta señaló una piedra como puerta. El viejo arriero entendió que el tesoro del Pipintá no se saca: se escucha. Y que el monte premia la memoria, no la codicia.

El alma
El ser sobrenatural Makaguan evoluciona culturalmente, simbolizando cambios en su percepción y adaptándose a narrativas actuales.

El cerro encantado
El mito de Cantera surge en la Conquista, narrando el caos y el origen del cerro en Piedecuesta.