Buziraco

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Buziraco

Tres cruces de guadua intentan contener a Buziraco, figura a la que la leyenda caleña atribuye calamidades y temblores.

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Buziraco: la entrada del relato

El relato

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Buziraco llegó a estas tierras escondido en un barco. Los blancos de Cali decían que era un demonio desterrado de España, venido en una galera en tiempos de la conquista; los negros, que era un espíritu colado en los barcos de los esclavistas para no dejarlos solos. De un modo o de otro, fue a posarse en el cerro de La Popa, en Cartagena, donde cimarrones e indígenas lo adoraban con bailes y tambores y lo llamaban Garabato o Buziraco.

Allí lo encontró fray Alonso de la Cruz Paredes, un agustino que venía a levantar una iglesia a la Virgen. El fraile peleó con él y lo tiró cerro abajo. Con los huesos rotos, el demonio caminó cojeando playa abajo hasta Buenaventura, y de allí subió a Cali; otros dicen que anduvo perdido años por las montañas antes de llegar. En uno de los cerros de la ciudad encontró casa, y allí vivió libre trescientos años.

Hacia 1825 las desgracias empezaron a caer sobre Cali: pestes, viruela, bandadas de langosta que arrasaban pastizales y cultivos, incendios que prendían solos en la loma. Desde arriba bajaba a las calles un olor a humo y azufre. En las noches de lluvia, o en las noches sin luna, se veía sobre la cumbre un murciélago gigante, de alas enormes y cola larga de reptil, que volaba en círculos escupiendo llamas. Abajo, una ronda cantaba en lenguas que nadie entendía, al compás de los tambores.

Cali pidió ayuda a la iglesia de Popayán, y de allá mandaron a dos misioneros, Vicente y Juan Cuesta. En 1837 subieron al cerro y clavaron en la cima tres cruces de guadua. El conjuro no alcanzó a echar al demonio: apenas lo dejó sellado.

En 1876 la ciudad sufrió saqueos, incendios y degüellos. Las cruces se habían gastado, y desde el cerro se oyó una voz como un trueno que maldijo a Cali y juró que tarde o temprano le arrojaría encima la montaña. Desde entonces las cruces se cambiaban cada tres años, el 3 de mayo, día de la Cruz, con procesión hasta la cumbre y misa.

En 1925 un temblor derrumbó iglesias y tumbó también las tres cruces de guadua. Entonces Marco Tulio Collazos, del barrio Santa Rosa, decidió jugarle fuerte al demonio: recogió plata entre la gente para levantar cruces de hierro y concreto que ni el viento, ni los terremotos, ni el desgaste pudieran derribar. La obra quedó terminada en 1937, cien años después de las de guadua. La cruz del centro mide 26 metros; las de los lados, 22.

Buziraco no se quedó quieto. Cuando la gente empezó a subir en romería, repartió aguardiente y llevó al cerro ladrones y pirómanos, y hubo tantos crímenes que la arquidiócesis prohibió la subida. Todavía hay caleños que miran las tres cruces y se preguntan si el demonio sigue allí abajo, esperando el día en que lo suelten para echarles el cerro encima.

Buziraco: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una ciudad que teme a sus cerros levanta cruces, y el miedo sigue viviendo debajo de ellas.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Mestizo
Referencia
3.466° · -76.533°

Ficha del relato

Contexto histórico

Buziraco es la leyenda que explica por qué hay tres cruces gigantes sobre el cerro del occidente de Cali. El texto más completo que se puede leer hoy es una crónica de Oscar Obando en La Palabra, el periódico de la Universidad del Valle, publicada el 1 de agosto de 2015, cuando la ciudad iluminaba las cruces por su aniversario. Obando no se presenta como recolector: advierte que la historia «está llena de rumores y creencias populares» y reúne varias variantes. Para los episodios más vistosos —el olor a azufre, el murciélago con cola de reptil, el aguardiente de las romerías— se apoya en Tradiciones caleñas, libro de Raúl Silva Holguín, escritor y recolector de mitos de la ciudad.

La Alcaldía de Cali publicó su propia secuencia el 18 de abril de 2014, en una crónica sobre la peregrinación del Jueves Santo a Cristo Rey y a las Tres Cruces: las desgracias desde 1825, los misioneros enviados desde Popayán, las cruces de guadua de 1837, la voz de 1876, el temblor de 1925 y las cruces de ferroconcreto del padre Marco Tulio Collazos. Una reseña municipal de julio de 2015 añade que las cruces actuales se terminaron el 6 de enero de 1938 y que la subida del 3 de mayo, día de la Santa Cruz, viene de entonces. El Tiempo ya daba en 2013 el año de 1837 y la huida desde Cartagena como origen del monumento.

Lo que la leyenda enlaza tiene fechas verificables. El terremoto del 7 de junio de 1925, de magnitud cercana a 6,8, causó daños graves en Cali, como lo documentó un estudio macrosísmico de 2007, y el monumento de hierro y concreto existe con las medidas que da la leyenda: 26 metros la cruz central y 22 las laterales. El ingeniero Argemiro Escobar y el maestro de obra Luis Felipe Perea trabajaron en él junto con Collazos, párroco de Santa Rosa.

La leyenda carga además un prejuicio. La versión que se volvió oficial describe al demonio rodeado de hombres y mujeres negros que bailan entre llamas «al son de ritmos africanos», y Silva Holguín le atribuye un séquito de cumbiamberas traídas de África. Obando lo lee de frente: en Cali Buziraco tiene dos caras, el demonio de los blancos y el espíritu que acompañaba a los esclavizados. El relato se cuenta aquí sin ese séquito racializado, que pertenece a quien lo escribió y no a la historia del cerro.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano es el mismo personaje en otra ciudad. En el cerro de La Popa, en Cartagena, Buziraco es el dios o demonio al que se rendía culto antes del convento de la Candelaria; El Universal (2024), con los historiadores Rodrigo Alfaro y Ubaldo Elles Quintana, cuenta cómo el agustino fray Alonso de la Cruz Paredes lo expulsó y cómo la imagen de un macho cabrío de oro sirvió para demonizar un culto de indígenas y cimarrones. La leyenda caleña empieza exactamente donde termina la cartagenera: el demonio vencido en un cerro busca otro.

El segundo paralelo es el diablo que baila y se delata por los pies. El País (2023) recoge en Cali la variante del hombre que baila demasiado bien en una discoteca y pide que no le miren los pies, porque son de macho cabrío. Es el mismo motivo del diablo en la fiesta que recorre las leyendas de baile de América Latina, trasladado aquí al Buziraco.

El tercero es el cerro tutelar coronado por un símbolo que protege a la ciudad. La Alcaldía (2014) describe la peregrinación del Jueves Santo que sube a la vez a Cristo Rey y a las Tres Cruces: dos cerros vecinos convertidos en guardianes. En el caso de las cruces, la protección tiene enemigo con nombre, y la procesión del 3 de mayo repite cada año el gesto con que se lo encerró.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El origen cambia según quién lo cuente. Obando recoge dos: el demonio desterrado de España que viajó en galera, y el espíritu que acompañó a los africanos esclavizados en los barcos negreros. El recorrido hasta Cali también se bifurca: cojeando por la playa hasta Buenaventura, o perdido años en las montañas. En Cartagena, fray Alonso de la Cruz Paredes lo tira cerro abajo, o arroja al mar una estatua de oro con forma de macho cabrío. La Alcaldía (2014 y 2015) sólo dice que lo expulsó un fraile agustino.

  2. Los nombres de los misioneros bailan: «Vicente y Juan Cuesta» para la Alcaldía y Q'hubo (2021), «Fray Vicente y Fray Juan Costa» en Obando, «Vicente y Juan de la Cuesta» en la página de la estrategia ASES de la Universidad del Valle. La fecha del monumento tampoco coincide: 1937 para Obando, la Alcaldía de 2014 y El Tiempo (2023); 6 de enero de 1938 para la reseña municipal de 2015. Sobre 1876, Obando da dos explicaciones del incendio: negros rebeldes de otras regiones durante la guerra, o la venganza de Buziraco al gastarse las cruces.

  3. La prensa reciente suma detalles sin fuente anterior. El Tiempo (2023) dice que el nombre junta «brujo» y «diablo» y que la celda del demonio está entre la segunda y la tercera cruz. El País (2023) lo identifica con Changó, orisha yoruba, y cuenta que en las discotecas de Cali aparece como un bailarín que pide que no le miren los pies. ASES lo deja sepultado bajo las cruces.

  4. En Cartagena la historia es otra. El Universal (2024) recoge al historiador Rodrigo Alfaro y a Ubaldo Elles Quintana: Buziraco habría sido una deidad indígena protectora de la bahía, con un adoratorio en La Popa y un sacerdote mestizo, Luis Andrea, condenado por la Inquisición a galeras entre 1598 y 1614. La demonización sería obra de la evangelización.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Valle del Cauca · Pacífico
Referencias
11
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Las dos caras de Buziraco. Héroe del negro y demonio del blanco

    lapalabra.univalle.edu.co

    La narración más completa: los dos orígenes (demonio español o espíritu de los esclavizados), la derrota en La Popa ante fray Alonso de la Cruz Paredes, el camino por Buenaventura, las cruces de guadua de 1837, la voz de 1876, el cambio trienal de cruces el 3 de mayo, el temblor de 1925 y la obra de Collazos terminada en 1937.

  2. 400 mil personas subieron a los cerros de Cristo Rey y Tres Cruces el jueves santo

    web1.cali.gov.co

    Resume la leyenda con fechas: desgracias y langosta desde 1825, el murciélago gigante en noches de lluvia, los misioneros Vicente y Juan Cuesta enviados desde Popayán, las cruces de guadua de 1837, la maldición de 1876, el temblor de 1925 y las cruces de ferroconcreto de 1937.

  3. Las Tres Cruces, historia de un monumento caleño (reseña en «Tres hitos de Cali brillarán…»)

    web1.cali.gov.co

    Reseña del monumento: los frailes Vicente y Juan Cuesta y las cruces de guadua de 1837 contra el demonio que un agustino había sacado de La Popa; las cruces de hierro y concreto terminadas el 6 de enero de 1938 por impulso del padre Marco Tulio Collazos; la subida de cada 3 de mayo.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Las Tres Cruces, ruta de peregrinos y caminantes

    eltiempo.com

    Registro de prensa más antiguo con texto abierto: el fervor que en 1837 subió a la cima para proteger a Cali del Buziraco, refugiado en la montaña tras ser expulsado de Cartagena; describe el uso actual del cerro por peregrinos y deportistas.

  2. Mitos, leyendas e historias

    ases.univalle.edu.co

    Versión breve: el murciélago rodeado de bailarines al son de tambores, los misioneros «Vicente y Juan de la Cuesta» con tres cruces de guadua, el temblor de 1925 y las cruces de concreto doce años después; muchos aseguran que el demonio quedó sepultado bajo ellas.

  3. ¿Una maldición? La historia detrás de las tres cruces en Cali

    elpais.com.co

    Identifica al Buziraco con Changó y lo hace llegar a Cartagena con los africanos esclavizados; atribuye la caída de las cruces de madera al terremoto de 1925 y recoge la leyenda urbana del bailarín de discoteca que pide no mirarle los pies.

  4. Cerro de las Tres Cruces en Cali: el mito de Buziraco que aterra a caminantes

    eltiempo.com

    Añade que el nombre juntaría «brujo» y «diablo», describe al murciélago gigante con cuernos y risa, y sitúa la «celda» del demonio entre la segunda y la tercera cruz; fecha en 1937 la orden de Collazos.

  5. Así nacieron las tres cruces en Cali

    qhubocali.com

    Cuenta el envío de Vicente y Juan Cuesta por la curia de Popayán en 1837, la caída de las cruces con el terremoto de 1925 y el papel de Marco Tulio Collazos, primer párroco de Santa Rosa, en las cruces de 1937.

  6. La historia mal contada de Buziraco, el dios que aparecía en La Popa

    eluniversal.com.co

    El Buziraco cartagenero: con Rodrigo Alfaro y Ubaldo Elles Quintana lo presenta como deidad indígena protectora de la bahía, con adoratorio en La Popa y un sacerdote mestizo, Luis Andrea, condenado por la Inquisición; menciona la leyenda caleña del murciélago y las cruces.

  7. Buziraco: la historia del demonio español que llegó a Cartagena y fue ahuyentado en Cali por el cerro de las Tres Cruces

    infobae.com

    Une las dos orillas del relato: el culto de La Popa según El Universal y la reclusión del demonio con las cruces de Collazos; describe el murciélago con cuernos como la forma más citada.

  8. Contribución al análisis macrosísmico del terremoto del 7 de junio de 1925: principales efectos en la ciudad de Cali

    raccefyn.co

    Fija con archivos y prensa el terremoto de 1925 que la leyenda hace responsable de la caída de las cruces de guadua: magnitud cercana a 6,8 y daños importantes en Cali, con mapa de la zona más afectada.

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«Buziraco» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Buziraco» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Buziraco» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

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El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
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Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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