Metodología editorial
De la memoria oral a un archivo navegable
Nuestro método combina investigación territorial, diseño editorial y tecnología para que cada relato conserve su profundidad y sea fácil de explorar.
Fuentes, adaptación y estado de verificación
El archivo distingue la procedencia cultural de una referencia bibliográfica. Región y comunidad ayudan a situar el relato, pero no reemplazan una fuente documental. En este momento, 87 de 546 fichas públicas cuentan con referencias editoriales enlazadas; las demás muestran de forma visible que su bibliografía está pendiente de publicación.
Los textos del sitio son adaptaciones editoriales para lectura digital. Algunas etapas de organización, resumen e ilustración utilizan herramientas de asistencia digital, siempre sujetas a revisión humana. Las fuentes enlazadas permiten volver al documento de origen y no deben confundirse con la adaptación narrativa que presenta el archivo.
Si una ficha contiene una atribución incompleta o una versión local que necesita contexto, puedes enviar la referencia desde Contacto. Priorizamos correcciones provenientes de comunidades, bibliotecas, archivos y publicaciones académicas identificables.
Una estructura pensada para la lectura contemporánea
Cada mito del archivo se compone de varios campos que trabajan en conjunto. El título y el slug permiten identificar la historia; el resumen editorial ofrece una entrada rápida; el contenido completo conserva el cuerpo narrativo; las palabras clave y la ruta temática conectan el relato con otros mitos similares. Esta estructura es visible en la página de cada mito y también en los filtros de Mitos, donde puedes explorar por tema, región o comunidad. El objetivo es que cualquier lector encuentre el relato desde distintos caminos.
La base de datos incluye campos como región, comunidad, tags, palabras foco y contexto SEO. También integra latitud y longitud para conectar la narrativa con el territorio. Esto permite que el Mapa sea una herramienta de lectura, no sólo de ubicación. Cuando agregamos un mito, evaluamos si su origen está en el Amazonas, el Caribe o la región Andina, y lo ubicamos con precisión para que el paisaje dialogue con el texto.
Cómo se construye la taxonomía
En el archivo trabajamos con tres capas principales: regiones, comunidades y categorías temáticas. Las regiones agrupan grandes territorios culturales y se pueden explorar en Regiones. Las comunidades nos permiten reconocer narrativas particulares (muiscas, wayuu, sikuani, entre otras) y se pueden recorrer en Comunidades. Las categorías, por su parte, organizan motivos narrativos: castigos, criaturas, relatos cosmogónicos o avisos nocturnos. Esta capa es visible en Categorías.
La taxonomía no busca encerrar la tradición en etiquetas rígidas. Al contrario: funciona como un sistema de rutas que ayuda a descubrir conexiones. Un mito puede pertenecer a la vez a una región, a una comunidad y a varios temas. Esa multiplicidad es la que hace que el archivo se sienta vivo. Cuando el lector cruza una etiqueta, puede saltar a otra sección y continuar su exploración.
Anatomía de un mito en la base de datos
La estructura técnica del mito refleja la estructura editorial. Cada registro contiene campos de identidad (título, slug, región, comunidad), campos narrativos (resumen, contenido completo) y campos de lectura (tags, palabras clave, ruta temática). Esa combinación permite búsquedas precisas y una navegación más rica. En la práctica, un mito puede aparecer en la sección principal de Mitos, pero también en una ruta temática específica o en el mapa, dependiendo de sus atributos.
El campo de resumen es clave: resume el relato en pocas líneas, permitiendo que lectores nuevos decidan si quieren profundizar. Las palabras clave funcionan como brújulas internas; conectan el mito con otros relatos que comparten símbolos similares. El campo de ruta temática (category_path) se utiliza para construir colecciones editoriales como Rutas, que te permiten leer historias en secuencia, como si fueran capítulos de un mismo itinerario cultural.
Los metadatos SEO no son un adorno; son una forma de traducir la tradición oral a los lenguajes de búsqueda contemporáneos. Cada mito tiene un título SEO y una descripción optimizada para ayudar a que lectores y buscadores entiendan el contexto. Esto también facilita la preservación: un relato que aparece en resultados de búsqueda tiene más probabilidades de seguir vivo.
Finalmente, los campos de geolocalización permiten situar el mito en el territorio. La latitud y longitud no buscan precisión cartográfica absoluta; buscan ubicar el relato en su paisaje cultural. Esa ubicación se refleja en el Mapa y sirve para que un lector entienda cómo los mitos habitan el país, desde las montañas andinas hasta las orillas del Caribe.
Lenguaje, ritmo y cuidado cultural
El proceso editorial busca claridad sin borrar el origen. Revisamos la sintaxis, ordenamos los párrafos y cuidamos los nombres propios de lugares y comunidades. Cuando existen versiones distintas de un mismo mito, las consideramos como capas de un mismo territorio. En este sentido, la edición se basa en la escucha y la revisión cuidadosa, siguiendo una ética de respeto cultural. Este enfoque también informa nuestras decisiones visuales y el tono editorial.
Para mantener consistencia, cada mito cuenta con una descripción SEO, palabras foco y un extracto. Estos campos ayudan a que los buscadores comprendan el contexto y también permiten que el lector decida si quiere leer el texto completo. Es una forma de traducir la tradición oral a la experiencia digital sin perder su densidad.
Revisión y consistencia editorial
La revisión editorial avanza por etapas. Revisamos nombres propios, referencias territoriales y coincidencias con mitos similares, pero una ficha no se considera bibliográficamente verificada hasta que publica fuentes concretas y consultables. Cuando esas referencias aún no están disponibles, la página lo indica expresamente.
También cuidamos la consistencia visual. Si un mito no cuenta con imagen, lo marcamos para futuras ilustraciones. Cuando una imagen existe, se integra con el resto del sistema visual y se evalúa su correspondencia con el relato. Ese cuidado se refleja en las rutas y en el mapa, donde la imagen ayuda a fijar una atmósfera narrativa.
Esta revisión no ocurre una sola vez: el archivo se actualiza y se ajusta cuando aparecen nuevas fuentes o cuando una comunidad aporta una versión que amplía el contexto del relato. Siempre con cuidado.
Participación y trazabilidad
Nuestra metodología también incluye una vía abierta para que el archivo crezca con el tiempo. Si tienes una referencia o quieres aportar una versión local, puedes escribirnos desde Contacto. El equipo revisa cada aporte, lo contextualiza y lo integra a la estructura editorial. En este proceso priorizamos la trazabilidad y la transparencia: cada nuevo mito se integra con su región, comunidad y palabras clave, y se actualiza el mapa de acuerdo con la información disponible.
Nuestra meta es que el archivo siga creciendo sin perder claridad. Esa es la razón por la cual la metodología está documentada y disponible: queremos que los lectores comprendan por qué usamos ciertas etiquetas, por qué una historia aparece en una ruta y cómo la geografía fortalece el relato. La memoria cultural se cuida mejor cuando se comparte con contexto.
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