Ngutapa y el nacimiento de Yoí e Ípi

Amazonas · Ticuna

Ngutapa y el nacimiento de Yoí e Ípi

Ngutapa recibe en sus rodillas a Yoí, Mowacha, Ípi y Aüküná, quienes crecerán para ordenar el mundo y formar a la gente Tikuna.

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Ngutapa y el nacimiento de Yoí e Ípi: la entrada del relato

El relato

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Al principio todo estaba nublado y oscuro, era gris, era vapor de agua. En esa atmósfera existía Mowíchina, el creador de los inmortales: un ser sin forma y sin cuerpo, que no sufre ni sangra. De la nube y del vapor hizo la tierra y a los demás inmortales, y creó a Ngutapa y lo mandó a este mundo a formar su gente. Ngutapa lo intentó muchas veces y nunca lo logró: los seres que hacía le salían incompletos y él los desaparecía, unas veces quemando la tierra, otras inundándola.

Después de tantos intentos raptó a una mujer de los otros inmortales. Se llamaba Kuãyaré, era del clan del cacambro, de la mitad de las plumas, y Ngutapa la encontró mientras se aseaba en la quebrada. La llevó a la fuerza a su maloca y la retuvo mucho tiempo; ella se negaba, y él la maltrató. Un día le propuso salir de cacería, caminaron un largo trecho, se escondió de ella tres veces y al final la amarró contra un árbol y la abandonó. Estuvo tres días amarrada, pidiendo auxilio a los animales, mientras las moscas, las avispas y las hormigas se le pegaban al cuerpo.

Quien la encontró fue Kòu, el cacambro, que se transformó en persona, la desató y la bañó en aquellas aguas hasta dejarla limpia. Luego le dijo que volviera al puerto. Kuãyaré obedeció, y al llegar se puso a cantar en nombre de su marido: cantos de burla, de dolor y de rabia. Ngutapa oyó que alguien cantaba su nombre y fue a mirar, pero sólo vio moverse el agua. Varias veces pasó lo mismo, hasta que encontró un rastro mojado que entraba al monte y lo siguió sin saber a quién seguía. Entonces ella se transformó en avispa y le picó las dos rodillas.

Desde ese momento la historia cambió de dueño del dolor. A Ngutapa se le hincharon las rodillas y quedó cargando dos esferas, dos mundos. Sufrió nueve meses. Un día se sentó al sol y llamó a sus hijos para que miraran qué era lo que le dolía tanto, y ellos le respondieron que en la rodilla derecha había un hombre alisando su cerbatana y una mujer cosiendo una red, y en la izquierda otro raspando su lanza y otra tejiendo un canasto. De la rodilla derecha nacieron Yoí y Mowacha; de la izquierda, Ípi y Aüküná. Salieron del tamaño de niños de cinco años y echaron a andar enseguida.

Ngutapa guardó reposo un ciclo lunar entero. A los cuatro hermanos los bañaron en las aguas que habían quedado impregnadas de su fuerza, y allí recibieron el saber, el pensamiento, la vitalidad y la vida. Crecieron rápido. Yoí era el correcto y el sensato; Ípi, el hiperactivo, el que quería conocer más allá de lo que estaba dado. A ellos les tocaba lo que su padre no había podido: tumbar el árbol que tapaba el mundo y hacer la verdadera gente.

Ngutapa y el nacimiento de Yoí e Ípi: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El mundo empieza a tomar cuerpo cuando el daño recibido encuentra respuesta y descendencia.”

Territorio

Amazonas · Ticuna

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Ticuna
Referencia
-3.76° · -70.27°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato lo publicó Abel Antonio Santos Angarita, lingüista ticuna, en el primer número de Mundo Amazónico, la revista de la sede Amazonia de la Universidad Nacional, en 2010. No habla por cuenta propia: cita a sus narradores y dice de dónde viene cada tramo.

El hilo principal es del profesor Marcelino Noé, docente de la comunidad de Puerto Nuevo, en el Resguardo Putumayo-Cotuhé, corregimiento de Tarapacá, Amazonas. Suyos son el comienzo en la niebla, la creación de Ngutapa, sus intentos fallidos y el nacimiento de los gemelos. Un segundo tramo está recogido «con los abuelos en la comunidad de Santa Lucía», en el río Cotuhé: de ahí vienen la madre de Ngutapa, la cacería en la que amarra a Kuãyaré, los tres días atada, el auxilio del cacambro y el regreso al puerto cantando. Y un tercer pasaje, el más duro, lo narra el abuelo Manrique, ya fallecido, de la comunidad de San Sebastián de los Lagos, sobre cómo los hermanos acabaron con la inmortalidad de su padre. El esquema de los seis niveles del cosmos que acompaña al artículo lo dibujaron Marcelino Noé y Abel Santos juntos.

Dos palabras del texto conviene traer tal como están. «Inmortal» no significa allí eterno sino sin forma y sin cuerpo, alguien que no sufre y no sangra. Y los cuatro principios que los hermanos reciben en el agua tienen nombre propio: kua̰, el saber; naẽ, el pensamiento y el conocimiento de la cultura; pòra, la fuerza; maü̃, la vida. El artículo los enlaza con prácticas actuales: el baño del recién nacido, el baño de la mujer después del parto, el reposo del padre durante un ciclo lunar.

Resonancias con otros mitos

El paralelo que una fuente citada sostiene está dentro del mismo pueblo y a un lado y otro de la frontera. Las versiones que Nimuendajú recogió en el alto Solimões, del lado brasileño, cuentan el mismo nacimiento de las rodillas con otro reparto de la venganza, y el libro que los maestros ticuna de Vendaval y Campo Alegre publicaron en 1985 abre precisamente con «cómo nacieron Yoí y sus hermanos» y «el jaguar se come a Ngutapa». Es el mismo relato contado por maestros de escuela, en lengua, del otro lado del río.

El otro paralelo lo propone y lo sostiene una publicación académica. Gómez Pulgarín compara en 2011 esta pareja de hermanos con la pareja uitoto de Fizido Jɨzuma y Jitoma: en los dos casos hay un hermano sensato y otro necio, una ofensa que desencadena la búsqueda animal por animal del culpable, y un desorden del que sale la forma actual del mundo. El artículo advierte que los dos pueblos difieren en cultura, lengua y geografía, y que lo que comparten son episodios, no creencias.

Lo que no se repite fuera de aquí es la combinación: un creador que fracasa en serie, una mujer que devuelve el dolor exacto que recibió, dos rodillas que se vuelven dos mundos y cuatro hijos que salen de ellas ya trabajando.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Nimuendajú recogió dos versiones que difieren de ésta en piezas mayores. En la que tradujo literalmente del ticuna, no hay avispa que pica por su cuenta: es un pájaro cancán el que se transforma en hombre, desata a la mujer y le entrega el avispero enrollado entre las palmas, diciéndole que con eso se vengará. Las picaduras le hinchan a Ngutapa todo el cuerpo y sólo las rodillas no se le deshinchan. En la segunda, contada en 1929 por el capitán Félix del Igarapé de Belém, los cuatro hermanos salen de una sola rodilla, la derecha. En las dos, Ngutapa muere después devorado por un jaguar y son Yoí e Ípi quienes recomponen su cuerpo, por partes y con mucho trabajo, hasta devolverlo a la vida. Ese trabajo lo recoge en Colombia el artículo de 2011 de Gómez Pulgarín, donde la abuela Tupana es la que da la noticia a los nietos y los hermanos achican el mundo con el pelo de sus hermanas para que todos los tigres tengan que pasar por un puente.

  2. Hay además otros narradores colombianos fechados para este mismo ciclo. La tesis de Gómez Pulgarín de 2012 cataloga como corpus un relato de origen de Humberto Chetanükü, grabado por el antropólogo Jean-Pierre Goulard en 1989 en Santa Rosa de Loreto, y un «Ngutapachiga» narrado por Augusto Coello en Boyahuazú en 1993. Son voces distintas del mismo relato, con fecha y lugar.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Ticuna · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Narración tikuna del origen del territorio y de los humanos

    revistas.unal.edu.co

    Abel Antonio Santos, lingüista tikuna, publica en Mundo Amazónico —Universidad Nacional sede Amazonia, acceso abierto— la narración del profesor Marcelino Noé y los aportes de los abuelos de Santa Lucía sobre Mowíchina, Ngutapa, Yoí, Ípi, Wone, Eware y el origen de los humanos.

  2. The Tukuna

    ucpress.edu

    University of California Publications in American Archaeology and Ethnology 45: la etnografía clásica del pueblo, con una última sección de mitos de creación recogidos de narradores tikuna. Es la comparación obligada para el ciclo de Yoí e Ípi, la Luna y el origen de la humanidad.

  3. Rasgos lingüísticos en relatos míticos tikuna: una caracterización

    repositorio.unal.edu.co

    Tesis de la Maestría en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional en Leticia sobre cuatro narraciones orales de la frontera colombo-peruana. Su ficha de corpus es la que fecha y atribuye el relato de origen de Humberto Chetanükü —grabado por Jean-Pierre Goulard en 1989 en Santa Rosa de Loreto— y el «Ngutapachiga» de Augusto Coello.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Dos mitos culturales de la alta Amazonia: relatos de un mundo humanizado

    revistas.unal.edu.co

    Mundo Amazónico 2, pp. 359-364: compara los mitos de origen tikuna y uitoto y muestra la complementariedad entre los gemelos míticos y la reorganización del mundo para que la gente pueda vivir en él.

  2. Torü Duü'ügü. Nosso povo

    acervo.socioambiental.org

    Ciento diez páginas en tikuna y portugués con los mitos principales del pueblo, escritas para las escuelas por maestros tikuna del alto Solimões. El acervo del Instituto Socioambiental ofrece el PDF completo.

  3. Entre mortales e inmortales. El Ser según los Ticuna de la Amazonía — Anexo 1. Mito del origen (resumen)

    books.openedition.org

    Instituto Francés de Estudios Andinos y CAAAP, Lima, pp. 391-410. El resumen del mito de origen abre con el mismo núcleo de la ficha: Ngutapa amarra a su mujer a un árbol para castigarla, un ser la libera, ella se vuelve avispa y le pica las dos rodillas; al reventar, de la derecha salen Yoí con su cerbatana y su hermana Mowacha con una red, y de la izquierda Ípi con una lanza y su hermana Aükü.

  4. El ritual tikuna de la pelazón en la comunidad de Arara, sur del trapecio amazónico: una experiencia etnográfica

    repositorio.unal.edu.co

    Maestría en Estudios Amazónicos, Universidad Nacional sede Leticia. El capítulo 2, «Contexto actual y mítico de la pelazón», resume el mito de origen tal como lo enseñó Jean-Pierre Goulard en Leticia en 2006: Ngutapa deja a su esposa amarrada en el monte, un gavilán la vuelve avispa, ella le pica las rodillas y, al golpeárselas con un palo en el puerto, nacen Yoí, Mowacha, Aiküna e Ípi, inmortales que crecen rapidísimo. Recoge además la versión de Javier José Manuel, de Arara, y remite a la narración completa de don Paulino Santos en el anexo 1.

  5. Mito de origen de los ticunas

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    Portal de lenguas y literaturas de Colombia del Instituto Caro y Cuervo. La abuela Juliana Rufino, nacida en Mariawaçu (Brasil) y residente en San Sebastián de los Lagos (Leticia), cuenta que a Gútapa le pica una avispa en la rodilla, que se le hincha, y que dentro están los niños: en una rodilla las mujeres y en la otra los hombres. Ya nacidos, se reparten en clanes —tigre, cascabel, paujil—, se casan entre ellos y se van al lago Eware, donde hoy son encantados y donde el abuelo Gútapa sigue vivo y cojo.

Voces de la comunidad

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«Ngutapa y el nacimiento de Yoí e Ípi» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Ngutapa y el nacimiento de Yoí e Ípi» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Ngutapa y el nacimiento de Yoí e Ípi» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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