El sueño que convoca la rogativa

Pacífico · Wounaan

El sueño que convoca la rogativa

Los antepasados comunican en sueños los motivos de una rogativa que mujeres, músicos y benkhuun preparan en comunidad.

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En Santa Marta de Curiche, el aviso llegaba dormido. Los antepasados se comunicaban por sueños con los hombres de la comunidad y hacían saber que había que reunirse: un espíritu que expulsar, una cosecha que pedir, la violencia que debía quedarse lejos del territorio.

Al despertar, el sueño no se guardaba. Se contaba, y con lo contado se armaba la ceremonia. La rogativa podía durar varios días, y para hacerla se necesitaba una casa propia. Esa casa se llamaba Dichardí, y era la casa de rogar.

Las mujeres eran las encargadas del ruego. Una de ellas lo dirigía y golpeaba con dos percutores la pequeña barca de madera colgada en el centro del Dichardí. Las demás mujeres se reunían alrededor de ella. Los hombres de la comunidad formaban el círculo de afuera, y cuatro de ellos debían acompañar tocando flautas o carrizos de distintos tamaños.

El sonido avanzaba por la casa como una llamada. No borraba el sueño ni lo convertía en orden. Por momentos se dejaba de rogar y se pensaba en los mensajes recibidos; después se volvía al ruego. La ceremonia iba cosiendo lo que había llegado de noche con lo que la gente decidía de día.

En woun meu, rogar de este modo se dice rogar a Ewandam. Las rogativas se le hacen con cantos y bailes, y las principales tienen nombre: canoíta, aguacerito y Karichipari. Se convocan para librarse de los males, de la enfermedad, de la escasez, de la inundación, de la plaga. Antes de entrar, los cuerpos se pintaban con jagua trazada con un palillo en forma de tenedor; los hombres llevaban guayuco y las mujeres paruma blanca, y unos y otros se adornaban con chaquiras.

La barca también se llamaba canoa o chingo. Cuando las familias vivían dispersas por el monte, su golpe servía para avisar a distancia que rondaba un animal peligroso. El mismo sonido que juntaba a la gente para rogar era el que la prevenía.

Después vino el desplazamiento y se perdió mucho más que un sitio. Se perdieron la casa ceremonial, los instrumentos y hasta los materiales para fabricar el carrizo. Cuando algunas familias volvieron, la rogativa siguió haciéndose, con menos frecuencia, en una casa que no había sido construida para eso: la de Mariano Membache, benkhuun y líder espiritual, que heredó de su abuelo y de su padre el saber de las plantas y los espíritus.

Cada sueño que convocaba una rogativa amarraba antepasados, mujeres, músicos, sanadores, plantas, madera y territorio. Ninguna persona podía sostener sola esa trama. El aviso tenía que volverse preparación de muchos para existir, y la casa donde se hace es parte de lo que la ceremonia pide.

El sueño que convoca la rogativa: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un aviso recibido de noche sólo se vuelve cuidado cuando muchas manos lo preparan de día.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Wounaan
Referencia
7.104° · -77.763°

Ficha del relato

Contexto histórico

Esta página cambió de naturaleza. Lo que antes ocupaba esta dirección era un relato original sobre un joven, una niña enferma, un bastón luminoso y un espíritu con forma de pez, escrito para este sitio y reconocido como tal en sus propias notas de registro; se retira. La URL se conserva y ahora documenta, en forma narrativa, los sueños que convocaban la rogativa en Santa Marta de Curiche.

La fuente central es la memoria bilingüe que el resguardo construyó con el Centro Nacional de Memoria Histórica, publicada en 2023 con investigación de María Eugenia González Vélez. Quien recuerda la ceremonia es Esmeralda Carpio, nacida en la quebrada Balsalito, en Juradó, hija de Salomón y Urelia, casada con Eliseo Membache y hoy residente en Santa Teresita, en el resguardo Juradó, donde su familia se refugió tras el abandono del resguardo en los años noventa. Aprendió a tejer canastos, motetes y collares de chaquira con su suegra, Domitila Carpio. De su testimonio vienen la casa Dichardí, los dos percutores, la barca colgada, el círculo de mujeres, los cuatro flautistas y los momentos de reflexión sobre los sueños.

Mariano Membache, entrevistado por el CNMH en Juradó en agosto de 2019, aporta la continuidad. Su abuelo Salomón Carpio y su padre Eleazar Membache eran benkhuun; él heredó ese conocimiento, se desplazó al Truandó, vivió allí más de veinte años y regresó al resguardo en 2015. En su casa se hacen hoy las rogativas. Junto con Luis José Conquista conserva el saber de fabricar flautas y tamboras, aunque no los materiales. La comunidad retorna desde 2014, con el resguardo reconocido en 1987 y una sentencia de restitución de derechos territoriales de 2018 a cuestas.

La caracterización del Ministerio de Cultura aporta lo que Curiche no nombra: que la religiosidad wounaan se conoce como Maach Hi, que las rogativas se hacen con cantos y bailes a Ewandam, que las principales se llaman canoíta, aguacerito y Karichipari, y que la pintura con jagua acompaña esas ceremonias.

El relato no inventa el contenido de un sueño concreto, ni palabras rituales, ni diagnósticos, ni entidades reservadas. Conserva a las personas que hablaron con su nombre, porque así aparecen en una publicación hecha por su propia comunidad.

Resonancias con otros mitos

El sueño como vía por la que los antepasados piden algo a los vivos aparece en muchas tradiciones, y la semejanza general explica poco. Aquí importan cosas concretas: quién recibe el aviso, quién lo convierte en ceremonia, qué objeto suena y qué casa hace falta.

El primer paralelo documentado es emberá, pueblo vecino de lengua distinta. Los estudios sobre cosmología emberá describen un mundo intermedio poblado de espíritus con atribuciones restringidas, con los que la gente trata a través del jaibaná, mientras las figuras creadoras quedan confinadas al tiempo del origen y no reciben ruego. La rogativa wounaan se dirige en cambio a Ewandam, la misma figura del relato de la creación: la diferencia es estructural y no de matiz.

El segundo paralelo está dentro de la propia palabra. «Rogativa» nombra en castellano las procesiones de petición por lluvia, cosecha o peste, y su uso aquí es huella de una traducción larga. La ceremonia que describe la memoria de Curiche tiene, sin embargo, objetos, sonidos, distribución de participantes y motivos propios que ninguna procesión reproduce.

Un tercer aire de familia corre por los instrumentos que avisan a distancia. La barca percutida servía para advertir de un animal peligroso cuando las familias vivían dispersas, igual que otros tambores y silbatos han servido para llamar a través del monte; lo particular es que el objeto de la alarma sea también el objeto del ruego.

Dentro de la colección, esta página completa a «La barca de los espíritus». Allí se describe la pieza y su tripulación; aquí, la noche que la convoca y la casa que la sostiene.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La memoria de Curiche precisa algo que suele diluirse: el aviso llegaba por sueños a los hombres de la comunidad, y el ruego lo dirigían las mujeres. Ese reparto es parte del testimonio y no un detalle de estilo. Las versiones que hablan de «sueños de la comunidad» sin más pierden el paso del mensaje de unos a otras, que es justamente lo que hace colectiva la ceremonia.

  2. La traducción también se mueve. En la columna en español, la cartilla dice que la comunidad se reunía a rogar a Dios; en la columna en woun meu, la misma frase se escribe como rogar a Ewandam. El Ministerio de Cultura coincide con esta segunda lectura y añade que las rogativas se hacen con cantos y bailes a Ewandam dentro de lo que llama Maach Hi. La palabra «rogativa» arrastra vocabulario católico, y el término propio no coincide con él.

  3. Las listas de rogativas no son iguales. Curiche describe una ceremonia sin darle nombre; el Ministerio de Cultura enumera tres nombradas: canoíta, aguacerito y Karichipari. Tampoco coinciden los repertorios de danza: en Curiche se imitan la mariposa, la garza, el gallinazo y el guatín; el perfil ministerial nombra el guatín, el canario, el tigrecito y la mariposa, con tambora y phipha, una flauta dulce que tocan los hombres mayores.

  4. Hay además una escena antigua que no se funde con esta. En 1962, un viaje a Noanamá, en el bajo San Juan, coincidió con una fiesta religiosa a la que habían acudido los waunana de la zona; el estudio que resultó de allí es breve y de intención sobre todo lingüística. Otro lugar, otra cuenca y sesenta años de distancia: se registra como antecedente y no como la misma ceremonia.

  5. Lo que la ficha ya no presenta como variante es el bastón de sueño con su aprendiz, su niña enferma y su pez de ojos encendidos. Era una elaboración editorial y se retira del contenido tradicional.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wounaan · Chocó · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Rescatando la historia del Pueblo Wounaan del resguardo Santa Marta de Curiche

    centrodememoriahistorica.gov.co

    Conserva el testimonio de Esmeralda Carpio sobre la rogativa: los antepasados comunicaban por sueños a los hombres de la comunidad los motivos para reunirse —expulsar un espíritu, pedir una cosecha abundante, impedir que la violencia llegara al territorio—, la ceremonia podía durar varios días en la vivienda ceremonial llamada Dichardí, las mujeres eran las encargadas de rogar y una de ellas golpeaba con dos percutores la pequeña barca colgada en el centro mientras cuatro hombres acompañaban con flautas o carrizos de distintos tamaños, alternando el ruego con momentos de reflexión sobre los sueños. En la columna en woun meu la fórmula es Ẽwandamag jewaa, que el español de la misma página traduce como rogar a Dios. Registra también la pérdida de la casa, los instrumentos y los materiales del carrizo por el desplazamiento, y que hoy la rogativa se hace en casa de Mariano Membache.

  2. Caracterización del pueblo Wounaan

    mng.mincultura.gov.co

    Nombra lo que la memoria de Curiche deja sin nombrar: la religiosidad wounaan se conoce como Maach Hi, las rogativas se hacen por medio de cantos y bailes a Ewandam y las principales son «canoíta», «aguacerito» y «Karichipari», convocadas para librarse de enfermedades, escasez de alimentos, inundaciones y plagas; añade la tambora y el phipha, flauta dulce que tocan los hombres mayores, y las danzas del guatín, el canario, el tigrecito y la mariposa.

  3. Colombia artesanal: objetos rituales, barca de los espíritus

    artesaniasdecolombia.com.co

    Describe la pieza que se percute en la ceremonia: tallada en madera de balso, con figuras protectoras llamadas páchaidáma y pintada con negro de jagua y rojo de achiote sobre el blanco de la madera.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Nuevas observaciones sobre los waunana del Chocó

    revistas.icanh.gov.co

    Documenta que en 1962 un viaje a Noanamá, en el bajo San Juan, coincidió con una fiesta religiosa a la que habían acudido los waunana de la zona: el registro más antiguo localizable en abierto de estas reuniones ceremoniales.

  2. La medicina Wounaan en el desplazamiento: entre el olvido y el recuerdo

    revistas.udistrital.edu.co

    Explica el costo del desplazamiento para la práctica ritual y medicinal wounaan, que es exactamente lo que la memoria de Curiche describe al perder la casa ceremonial, los instrumentos y los materiales para fabricar el carrizo.

  3. La escalera de cristal: términos y conceptos cosmológicos de los indígenas emberá

    revistas.unal.edu.co

    Permite medir la diferencia estructural: entre los emberá, las figuras creadoras quedan confinadas al tiempo del origen, no reciben reverencia ni se les piden favores, y la comunicación pasa por los espíritus del mundo intermedio; la rogativa wounaan, en cambio, se dirige a Ewandam.

  4. El oro y la plata entre los embera y waunaan

    publicaciones.banrepcultural.org

    Registra la pintura con jagua y el adorno con chaquiras como preparación de ceremonias en el Chocó, que Esmeralda Carpio también menciona al recordar cómo se entraba a la rogativa, con guayuco los hombres y paruma blanca las mujeres.

  5. Wounaan

    gobiernomayor.org.co

    Ubica a Santa Marta de Curiche entre las cuencas wounaan del Chocó, junto al San Juan y al Baudó, donde se realiza la ceremonia.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«El sueño que convoca la rogativa» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El sueño que convoca la rogativa» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El sueño que convoca la rogativa» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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