El Silbo de Quinunchú

Andina · Mestizo

El Silbo de Quinunchú

Las crónicas recuerdan a Quinunchú como hermano y lugarteniente de Nutibara en Guacá y Abibe, no como dueño de un silbo sobrenatural.

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El relato

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Quinunchú y Nutibara eran hermanos y gobernaban juntos la provincia de Guacá, en el occidente de lo que hoy es Antioquia. Nutibara tenía el mayor rango. Quinunchú era su lugarteniente y mandaba en las montañas más cercanas a Urabá, en la serranía de Abibe, entre la gente que vivía en las sierras.

El territorio no estaba vacío. Había poblados, cultivos, caminos entre montañas y ríos, y un ir y venir de alimentos entre las tierras de un hermano y las del otro. Quinunchú le mandaba a Nutibara, desde las tierras a su cargo, animales de monte, pescado, aves, mantas y oro. Así se sostenía el vínculo entre los dos señores.

En 1537 entró desde Urabá la expedición de Francisco César. Los recién llegados buscaban oro y un camino hacia el interior, y se encontraron con una geografía difícil y con una resistencia organizada. Los combates se alargaron. Quinunchú dirigía a su gente en el lado occidental y defendía el paso hacia Guacá. Las cuentas de cuántos guerreros y cuántos soldados hubo cambian con quien las cuente, pero lo que ocurría era claro: un pueblo defendía su tierra habitada de una entrada armada.

En uno de esos enfrentamientos, Quinunchú murió. Su muerte fue un golpe para la resistencia de Nutibara, y así se recordó después: como el momento en que la defensa de Guacá empezó a quebrarse.

La expedición volvió a Urabá con oro. Parte lo había tomado como botín de guerra y parte lo había sacado de los sepulcros. No habían vencido a una tierra encantada: habían entrado por la fuerza a buscar riqueza y habían encontrado quien se les opusiera.

De Quinunchú quedó el nombre. Lo recogieron los libros de historia de las escuelas, los repertorios de Antioquia y la memoria de la región, que lo recuerda como el jefe que defendió las montañas de Abibe al lado de su hermano.

El Silbo de Quinunchú: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Recordar una resistencia exige preguntarse quién escribió la derrota y desde qué lado la miraba.”

Territorio

Andina · Mestizo

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mestizo
Referencia
6.781° · -76.142°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato no tiene un registro publicado que se pueda consultar como tradición oral. Se buscó una leyenda sobre Quinunchú —un silbo que extraviaba a los codiciosos, una alianza con la Dueña del Monte, guacas protegidas por caminos que cambian— en la Crónica del Perú de Pedro Cieza de León, en fray Pedro Simón, en la Historia de Colombia de Henao y Arrubla, en la historia de Frontino de la Academia Antioqueña de Historia y en los tomos de Mitos y leyendas de Colombia de Eugenia Villa Posse (1993), y no aparece. El único libro de leyendas que lo nombra, Mitos y leyendas de Antioquia la Grande de Javier Ocampo López (2001), con el capítulo «El cacique Nutibara y su hermano Quinunchú», no tiene texto consultable. Lo que se cuenta de él es historia de la conquista, no un mito.

Esa historia sí está documentada. Cieza de León, que entró a Guacá con el licenciado Juan de Vadillo, escribe en el capítulo XI de la primera parte de su crónica (1553) que el señor de la provincia era Nutibara, hijo de Anunaybe, y que tenía un hermano, Quinuchu, lugarteniente suyo entre los indios de las sierras de Abibe, que le proveía de puercos, pescado y aves, y de mantas y joyas de oro en tributo. Describe también el valle poblado de casas grandes de madera, campos de comida, ríos y frutales, y las grandes sepulturas.

Juan Santiago Correa, en su estudio sobre la territorialización de la Antioquia colonial, compara las crónicas y describe un cogobierno de dos hermanos: Nutibara de mayor rango, Quinunchú al mando de las tierras cercanas a Urabá. Cita a Juan de Castellanos, que llama a Quinunchú «general maestro», y a fray Pedro de Aguado; la hueste de César se quedó entre siete y nueve meses en tierra Guaca, Quinunchú murió en combate, y los españoles se llevaron botín y noticias de las minas de Buriticá. Jesús María Henao y Gerardo Arrubla repitieron la escena en su manual escolar de 1911, que es la forma en que el nombre llegó a la memoria de la región.

Resonancias con otros mitos

El paralelo inseparable es Nutibara. Los dos aparecen juntos en la crónica de Cieza de León y en el estudio de Correa, que describe un cogobierno en que Nutibara tenía el mayor rango. La memoria posterior tendió a hacer de Nutibara el símbolo principal y de Quinunchú su apoyo; leerlos juntos evita borrar el reparto de poder entre los hermanos.

El manual de Henao y Arrubla ofrece otros dos paralelos, contados con la misma plantilla. El Tundama, caudillo chibcha que rehusó siempre el yugo español, fue derrotado y sometido y después murió a manos de un capitán. La Gaitana, cuyo hijo fue quemado vivo por Pedro de Añasco, levantó a los yalcones y a sus vecinos contra los españoles en Timaná. En los tres casos el libro escolar construye al jefe indígena como un enemigo valiente cuya caída explica la victoria española.

La diferencia está en lo que cada figura carga en el relato escolar. La Gaitana tiene un motivo propio, la venganza de una madre, que la vuelve protagonista de su historia; el Tundama, una negativa a someterse. Quinunchú, en cambio, sólo aparece para morir: su caída sirve para explicar la victoria de César, y de él quedan un nombre, un cargo y un combate, sin relato oral que se haya podido leer.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay versiones orales de Quinunchú que se puedan leer. Las diferencias están entre quienes escribieron sobre él, y afectan su rango, la duración de la guerra y el modo de su muerte.

  2. Cieza de León, testigo de la entrada de Vadillo, pone el acento en Nutibara. A Quinunchú lo presenta como hermano y lugarteniente, un gobernante de las montañas que abastecía al señor principal; no narra su muerte en ese capítulo, y su mirada es la de un soldado que describe tributos, andas de oro y cabezas de enemigos con categorías españolas.

  3. Fray Pedro Simón y, después, Henao y Arrubla convierten la muerte en una escena individual. En el manual de 1911, el combate con Nutibara es reñido y los castellanos vencen porque César, para acabar con la resistencia, mata a Quinunchú; los vencidos abandonan el campo llevando el cadáver del guerrero, y los españoles ven de lejos la procesión y oyen los lamentos. Esa versión hace del capitán español el protagonista y atribuye la derrota a la caída de un solo jefe.

  4. Correa, a partir de Castellanos y Aguado, cambia la escala. No hay un duelo sino meses de guerra, un cogobierno de dos hermanos y un Quinunchú que resistió con maniobras hábiles y éxitos constantes antes de morir en combate. Advierte además que las crónicas describían a los indígenas de modo que justificara la apropiación de su territorio.

  5. Lo que cambia entre unas y otras es quién ocupa el centro: el capitán que mata, el jefe que cae o el territorio que se defendía.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Andina
Referencias
3
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Crónica del Perú, primera parte, capítulo XI: «Del cacique Nutibara y de su señorío, y de otros caciques sujetos a la ciudad de Antiocha»

    pruebatcdn.aprende.org

    Nutibara, hijo de Anunaybe, señor del valle de Guacá; su hermano Quinuchu, lugarteniente entre los indios de las sierras de Abibe, que lo proveía de puercos, pescado, aves, mantas y joyas de oro; el valle de casas grandes, frutales y grandes sepulturas.

  2. Procesos de territorialización en la Antioquia colonial, siglos XVI-XVII

    repository.cesa.edu.co

    El cogobierno Guaca de Nutibara y Quinunchú, el «general maestro» de Castellanos, los siete a nueve meses de la hueste de César en tierra Guaca, la muerte de Quinunchú en combate, el botín y las noticias de Buriticá.

  3. Historia de Colombia para la enseñanza secundaria

    centrovirtual.idep.edu.co

    La entrada de César al valle de Guacá, la muerte de Quinunchú a manos del capitán y la retirada de los vencidos con el cadáver; en otros capítulos, el Tundama y la Gaitana, los paralelos de Similitudes.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Silbo de Quinunchú» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Silbo de Quinunchú» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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