
Pacífico · Awa
La Barbacha: origen del Inkal Awá
Del gran árbol descienden una barbacha negra y otra blanca; al tocar la tierra se convierten en la primera pareja Awá.
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Antes no había gente. En el mundo sólo había árboles viejos cubiertos de barbacha, y entre las ramas vivían los animales y las aves. Uno de aquellos árboles sobresalía por su tamaño: era más grande que todos, y de sus ramas colgaba mucha barbacha negra.
Un día esa barbacha negra empezó a crecer hacia abajo. Creció y creció hasta tocar la tierra, y al tocarla tomó forma de hombre. Fue el primer awá: un hombre grande, de piel oscura y nariz grande. Se llamó Attɨm Awá. Andaba solo por la selva, de un lado para otro, durante años largos, y comía los frutos del árbol akal kih. También se lo conoció como el hombre antiguo sin bautizar.
Pasó mucho tiempo. El hombre envejeció, encaneció y seguía sin compañía. Entonces, del mismo árbol del que había nacido, empezó a bajar una barbacha más clara. Creció igual que la primera hasta tocar el suelo, y al tocarlo se convirtió en una mujer joven. Se encontraron, se preguntaron si querían acompañarse y los dos dijeron que sí. Así quedaron viviendo juntos.
La mujer tenía sed. Primero cogió barbacha y bebió la humedad que la planta guarda entre sus hebras. Después bajó a las quebradas y allí halló un cangrejo, kippu, de esos que vomitan agua y hacen crecer los ríos, de esos que guardan el agua dentro de sus cuevas. La mujer lo persiguió hasta sacarlo del hueco donde se escondía, y se lo comió. La quebrada quedó seca.
Después la mujer fue pariendo hijos. Los hijos crecieron, acompañaron a sus padres y ayudaron en todos los oficios, y así la montaña se llenó de gente awá.
Pero cuando el hombre y la mujer se buscaban, los árboles los miraban. Los árboles hablaban en awapit y se decían unos a otros: «¡Ya lo miré!». Todo lo veían y todo se lo contaban entre ellos.
No sólo miraban. Los árboles le enseñaron al primer hombre lo que hacía falta para vivir: a cazar, a pescar, a curarse con plantas, a levantar la casa, a tejer el canasto, a cubrirse del frío con cáscara de árbol. De ellos salieron también los bejucos con que se armó el primer canasto, el que desde entonces carga la leña, la comida y a los hijos. Attɨm Awá aprendió todo eso y luego se lo conversó a los suyos, igual que los árboles se lo habían conversado a él.
Los árboles siguen hablando. Sangran cuando se los machetea, como sangra la gente. Lo que cambió es que los awá ya no siempre alcanzan a oírlos.

La enseñanza
“Los primeros en hablar fueron los árboles, y de ellos aprendió la gente a vivir.”
Territorio
Pacífico · Awa
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Pacífico
- Comunidad
- Awa
- Referencia
- 1.214° · -77.999°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Awa · Nariño · Pacífico
- Referencias
- 12
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
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Base documental · 3 referencias
- Narraciones de montaña y educación en la cultura del pueblo Ɨnkal Awá
sired.udenar.edu.co
Publica el relato completo en awapit con traducción al castellano y lo atribuye a P. Pai, entrevista del 30 de abril de 2014: la barbacha negra que baja del árbol grande y se vuelve Attɨm Awá, el hombre de nariz grande que come frutos de akal kih, la barbacha blanca que da la primera mujer, el cangrejo kippu que ella saca de la cueva y se come, y los árboles que hablan awapit y dicen «¡ya lo miré!». Es también donde aparece la wantɨra o guandera, el árbol que baja raíces hasta el suelo para engendrar hijos, que el autor lee como el mismo movimiento del relato.
- Palabra y letra del pueblo Awá
sired.udenar.edu.co
Reproduce íntegro el texto titulado «La Barbacha: origen del Inkal Awá» que UNIPA adoptó para su ordenamiento cultural y ambiental, con el nombre China Attim, el árbol akal kih, el cangrejo de Chatanalpí que al vomitar hace crecer el río, el primer hijo varón y después la hija nacida en noche oscura, y el cierre en que Dios dispone que los árboles dejen de tener sangre. Su nota al pie identifica a la recopiladora del texto y atribuye a Gabriel Bisbicus la fórmula «nuestros padres son dos barbachas, una blanca y una negra».
- Historias propias del pueblo Ɨnkal Awá como material didáctico para la enseñanza de las ciencias sociales
sired.udenar.edu.co
Recoge la versión del mayor Eduardo Cánticus, del Resguardo El Gran Sábalo, entrevistado el 3 de junio de 2022: la barbacha café y negra, la mujer que se forma primero la cabeza y después el cuerpo pidiendo agua, y el hombre cangrejo (kippu ampu) que se presenta como dueño del agua y anuncia que al día siguiente lloverá. Es la única fuente que ubica el río Chatanalpí «en Altaquer abajo en Nembi». Registra aparte la variante de Tɨtenkua, la madre de la barbacha, que alza con una guandera a dos niños hijos de gente wisha, y el testimonio de Alberto Pai, mayor curandero del Gran Rosario.
Contraste y contexto · 9 referencias
- Plan de Vida del Resguardo Pialapí Pueblo Viejo
reservalaplanada.com
Documento comunitario que enuncia el árbol grande y la barbacha como creadores de los Inkal Awá y reproduce casi palabra por palabra la fórmula de UNIPA «los Awa somos hijos de la montaña; nuestros padres son dos barbachas, una blanca y una negra que se encontraban en un árbol ubicado en la cabecera y a la orilla del río chatanalpí». Añade el principio «somos hijos de la Barbacha» leído desde la función ecológica del musgo en el suelo.
- Gualti 3: Los cuatro mundos de la gente de la montaña
reservalaplanada.com
Material participativo del resguardo que sitúa el relato dentro del esquema de Katsa su, el mundo grande, y precisa que los cuatro mundos ocurren simultáneamente y no uno después de otro. Sirve para leer el origen desde el árbol sin separarlo de la estructura cosmológica awá.
- Algunos elementos religiosos del pueblo awá del suroccidente colombiano
gazeta-antropologia.es
Aporta el contraste del que se toma la medida de este relato: describe el hecho religioso awá desde una ética de no definirlo por sus carencias frente al cristianismo, y documenta una cosmología de dos lados —el de arriba donde viven los Ɨnkal Awá y el de abajo donde vive otra gente— junto con la afirmación de que el sol, la luna y las estrellas son personas y que los árboles y animales tienen dueño.
- Tachi Ode T'tadama: Retomemos nuestro camino. Plan de Vida del Pueblo Eperara Siapidaara
centrodocumental.corape.org.ec
Sostiene el paralelo declarado en la capa de similitudes: Tachi Akhore siembra una palma de werre o chontaduro, la tumba, raja el tronco en estacas puntiagudas y las clava en hilera sobre la playa de Pizarro; a medianoche, con un rejo de yaré y cuatro golpes, las llama y se levantan convertidas en personas. Permite comparar dos maneras vecinas de hacer que materia vegetal del territorio se vuelva gente.
- Mito y educación en la cultura del pueblo ɨnkal Awá
revistas.udenar.edu.co
Publica, cinco años antes de su tesis, una versión narrada del relato con los términos en awapit: la barbacha negra, titkaya tipuj, que brota de un árbol (ti) y al tocar el suelo se vuelve Atim Awá, alto, de piel oscura y nariz grande, cuyo don es hablar con todos los árboles, que le enseñan los secretos de la montaña; la barbacha blanca, pucha tipuh, que baja del mismo árbol cuando él envejece solo y se vuelve la primera Ashampa. Los árboles curiosos murmuran «yo vi, yo vi» mientras la pareja se une, y la primera casa (yal) se levanta para esconderse de sus miradas; de ahí salen los «Awá bravos». Arcos explica además que en awapit las partes del cuerpo se nombran con el morfema ti, árbol, como proyección de este mito.
- La ley de origen y su relación con la justicia propia del pueblo Awá de Camawari
minjusticia.gov.co
Abre la ley de origen de CAMAWARI con la fórmula de las dos barbachas —«una blanca y una negra qué se encontraban en un árbol ubicado en la cabecera y a la orilla del río Chatanalpí»— citada del plan de vida awá 2004-2006, y la vuelve a citar atribuyéndola a un relato de Pedro Fidencio Nastacuaz, exdocente, líder y fiscal de UNIPA. Advierte que entre los awá predomina la versión cristiana del origen y que sólo «algunos de los mayores conservan versiones ancestrales», y pone al lado otro relato antiguo de origen, el del niño que orina granos de fríjol.
- El retoño de la barbacha. Proceso organizativo de mujeres indígenas Awá en Nariño, Colombia, y sus apuestas frente al abordaje de las violencias de género
revistas.udea.edu.co
Resume el relato —al principio sólo había árboles grandes y tupidos; el hombre brotó de una barbacha negra y después la mujer de una blanca— y muestra cómo lo usan hoy las mujeres awá organizadas en UNIPA: el artículo abre con su consigna de 2019, «las mujeres debemos saber quiénes somos, de dónde venimos, que venimos de la barbacha blanca», y el título toma la imagen del retoño para su proceso organizativo.
- El Kipu, mensajero del agua para los ɨnkal Awá
agendapropia.co
Recoge, de curanderos awá de Orito y San Miguel (Putumayo), la versión del origen que ubica el árbol grande a la orilla de una laguna llamada chinattɨm, en Nariño, donde se formaron las dos barbachas, blanca y negra, que crecieron hasta tocar el suelo. Y documenta lo que el relato da por sabido sobre el cangrejo: el kipu es «la madre del agua»; «donde está el cangrejo no se seca el agua», dice el curandero Gregorio Rodríguez García; «donde él hace las cuevitas llama al líquido», dice Misael Pai, y por eso los abuelos prohibían matarlo. El curandero añade que los espíritus de la montaña «son parte de la barbacha».
- Quiénes somos
unipa-colombia.org
La organización se presenta con el relato: el ser ɨnkal awá, gente de la selva, «nace de la unión de la barbacha blanca y negra o musgo, pegada al “árbol grande” que son nuestros padres, por eso nuestra misión es cuidar la naturaleza», y añade que el awá es «tan ancestral como el origen de las primeras plantas en la tierra, preñada de mucha agua y humedad».
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Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La Barbacha: origen del Inkal Awá» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La Barbacha: origen del Inkal Awá» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La Barbacha: origen del Inkal Awá» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.


