La Madre y las nueve tierras

Caribe · Kogui (Kággaba)

La Madre y las nueve tierras

La Madre existía en Aluna antes del amanecer y preparó nueve tierras hasta que la tierra negra y fértil pudo sostener la vida Kogui.

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El relato

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Al principio de todo hubo una madre. Mucho después nacieron Sekukue y Kakarabiku, que fueron los primeros habitantes de estas tierras, y mucho después todavía Seyunkue, Seraira, Sintana y Kimaku. La madre de Sintana fue Naowa.

Cuando nació Sekukue no había cerros, no había ríos, no había árboles: sólo había agua. Sekukue, Kakarabiku y Sintana se pusieron a hacer una casa con espuma de agua, pero se dieron cuenta de que no había cómo sembrar y se pusieron a secar el agua, con aparatos mejores que los motores que ahora tienen los civilizados, pues todo lo tenían los padres de ese tiempo. Cuando Sekukue terminó de secar el agua, vio que el barro aún estaba blando. Entonces vino Kimaku y trajo un idioma con palabras para secar la tierra, una lengua que todavía saben los mamas. Para habitar la tierra debía inventarse otro idioma, y Kimaku lo hizo: el idioma de ahora, con el que se saluda y se pide. Movió todo y secó todo, y la tierra comenzó a endurecer. Pero no era tierra buena: era tierra blanca, era como piedra y no se podía cultivar.

Había una madre de la tierra que tenía guardadas nueve clases de tierra, y de todas ellas sólo una podía producir: la tierra negra. Seraira, Seyunkwe y Kimaku fueron a pedírsela. Ella tenía nueve hijas. Entregó la primera, la tierra blanca; la tomaron, la regaron por todo el mundo, la sembraron y no produjo nada. Regresaron a pedir y les entregó otra hija, una tierra arenosa y blanca, que tampoco produjo. Regresaron, y la Magri les dio una hija que era tierra como roja y negra, que tampoco dio resultados; volvieron y les entregó una tierra amarillosa, que al sembrarla no producía bien; pidieron otra y les dio tierra roja, que no dio nada; regresaron y entregó una tierra amarillosa revuelta con negra, que no producía bien. Siguieron luchando sin cansarse. La Magri tenía a la hija buena, a la Tierra Negra, que era la madre del cultivo, y no quería entregarla: la tenía escondida en un cuarto al que se llegaba después de atravesar ocho, y allí la tenía encerrada para que no saliera.

Seraira y Kimaku entonces hicieron música de carrizo, música de trompa, música de caja, y tocaron y cantaron lo más lindo que pudieron. La madre dijo que ya había entregado a todas sus hijas y que no tenía más. Abrió un cuarto y mostró que no tenía nada; abrió otro y también mostró, y así todos los cuartos, hasta que llegó al último. Pero en éste había un hoyito por la pared, y por allí la hija oyó la música y salió ella misma sin que la Magri se diera cuenta. Seraira y Kimaku la cogieron y se fueron.

Cuando la Magri se dio cuenta de que se la habían llevado, fue a buscarla, pero ya la habían regado por todo el mundo, y la sembraron, y produjo buenos frutos. Si no fuera por Seraira y Kimaku no hubiera buena tierra.

La Madre y las nueve tierras: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La tierra que alimenta no se entrega a la primera: se pide muchas veces y se gana cantando.”

Territorio

Caribe · Kogui (Kággaba)

Caribe · Kogui (Kággaba)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Kogui (Kággaba)
Referencia
10.84° · -73.71°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato lo contó Seye Ababi Makó, de veinticinco años, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca, en el alto río Sevilla. Lo recogió Milcíades Chaves Ch. durante el mes de noviembre de 1946, entre el grupo de San Andrés de la Sierra Nevada de Santa Marta, adonde viajó con Gerardo Reichel-Dolmatoff y Alicia de Reichel-Dolmatoff. Chaves lo publicó al año siguiente en Mitología kágaba, dentro del Boletín de Arqueología, encabezado con el rótulo «Informador: Seye Ababi Makó». Es el primero de los veintidós relatos del conjunto, y los veintidós llevan ese rótulo: ninguno se publicó anónimo.

El propio Chaves declara de qué está hecha esa traducción. No hablaba kogui y tuvo que verificar los interrogatorios en castellano, lengua que sus interlocutores no manejaban con destreza, de modo que —escribe— hay ideas confusas y es posible que muchos conceptos vertidos a esa lengua hayan quedado deformados. Después del texto añade dos aparatos suyos, una lista de «Personajes de la leyenda» y una «Síntesis de la leyenda», y páginas más adelante una interpretación en la que lee el episodio como memoria de la migración desde el páramo estéril hacia las tierras templadas, donde la agricultura es más fructífera. Esa lectura es de Chaves, no de quien narró.

Hasta esta revisión, esta página atribuía el relato al segundo tomo de Los Kogi de Reichel-Dolmatoff, a través de un PDF que no es ese libro sino la reimpresión de 1993 preparada por Eugenia Villa Posse, y no nombraba a nadie. El tomo II sigue cerrado. El tomo I, de 1950, está en acceso abierto y ninguna ficha lo citaba: no contiene este episodio, pero nombra ocho veces a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo, y llama a la casa ceremonial «cansamaría», es decir «casa de María».

Las demás fuentes de la lista no narran este relato: lo rodean, y conviene saber por dónde. Juan Carlos Alonso González transcribe en 2009 la versión de los nueve mundos tomada de una edición divulgativa de Reichel-Dolmatoff, con marco junguiano que hay que separar del texto. Leydi Johanna Pinto García recoge en 2021 la palabra del Mama José Gil sobre qué son los nueve en la práctica: nueve madres, nueve cerros, nueve suelos, nueve meses de embarazo. Falk Parra Witte define aluna trabajando con mamas vivos. José Vicente Rodríguez Cuenca excava en 2018 suelos negros antrópicos en el río Ranchería y los pone junto al episodio. Y en el Plan Especial de Salvaguardia los cuatro pueblos de la Sierra declaran que el uso y manejo de sus espacios sagrados «no concibe la necesidad de su divulgación externa». Lo que aquí se publica llegó por terceros, en 1946, y así hay que leerlo.

Resonancias con otros mitos

Dos comparaciones cercanas ayudan, y las dos marcan una diferencia. La primera está dentro de la propia Sierra. Eugenio de la Hoz Molinares, José Pacheco Fernández y Orlando Trujillo Varilla recogieron en 2019, con voces de los cuatro pueblos, qué significa el número nueve, y separaron las respuestas: los koguis contestan que la madre naturaleza tuvo nueve hijas y que de ellas sólo la tierra era fértil, mientras arhuacos y wiwas leen el nueve como nueve tipos de suelo. Es el mismo número y no es la misma idea. Aquí las tierras son hijas, tienen madre, y hay que arrancárselas.

La segunda es de escala continental. Juan Camilo Niño Vargas estudió en 2022 el motivo del gran árbol en las tradiciones chibchas —bribri, cabécar, barí, maleku, ette, iku, kuna— y registra del lado kogui que los cuatro hijos de la Madre Universal construyeron el mundo a manera de templo alrededor de una inmensa ceiba surgida del mar, después de alejar el agua de la que brotaba. El comienzo coincide con este relato: primero agua, y sólo después un lugar donde estar. El final no coincide, porque aquí el mundo no se organiza alrededor de un árbol sino alrededor de un suelo que produce.

Un tercer paralelo hay que mirarlo con cuidado, porque enseña un error. Luis Eduardo Wilches Mahecha reprodujo en 2010 el mito kogui de la creación dentro de una tesis sobre los ika o arhuacos, hablando de un «pensamiento Ika-Kaggaba» como si los dos pueblos tuvieran uno solo, y copiando el texto de Alonso en vez de acudir a un registro. Sirve para ver cómo se lee este relato desde afuera. No sirve para atribuirlo a dos pueblos a la vez.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. En el mismo conjunto hay un segundo relato titulado también La creación, y no cuenta lo mismo. Lo narró Benito Sontinkama, de treinta y ocho años, cabo del mama Julián, respetado por todas las personas del grupo de San Andrés; sabía las narraciones de memoria, pero su traducción al castellano se dificultaba demasiado. En su versión no hay nueve tierras ni música. Antes no había tierra, sólo existía el mar, y Luitsama vivía en el cielo; su hijo Seyuko vio que todo era mar, le pidió tierra y aparecieron los cerros. Luitsama le dio tres clases de tierra, blanca, amarillosa y negra. El mar se apartó y quedó la laguna, que por eso es la madre del agua y se llama Mainbankokwi. Seyuko y su padre Seraira hicieron la tierra, y fue Seraira quien cogió del cielo un varoncito y una mujer y les buscó plátano, ñame, batata, auyama, fríjol y wandul. Al final Luitsama entrega la tierra a los mamas para que la cuiden vestidos con máscaras. Chaves comenta que esa segunda versión «presenta el mismo tema con pequeñas variantes»: cambian los nombres de la madre y del hijo, el número de tierras pasa de nueve a tres y desaparecen el engaño y la música. No son pequeñas, y las dos no se funden.

  2. Fuera del conjunto circulan otras formas del episodio de la tierra negra. En la transcripción que publica Alonso, la Madre pare nueve hijas que son las nueve tierras, las entrega todas menos la negra, y quien la saca es Sintána: «cuando Sintána bailó y cantó, la Tierra Negra salió». En el resumen que hace Rodríguez Cuenca apoyándose en Preuss y en Reichel-Dolmatoff, Sintaná busca la hija negra con ayuda de su compañero el Viento, y no hay canto. En el relato de Seye Ababi Makó quienes tocan y cantan son Seraira y Kimaku, y Sintana no interviene en ese tramo.

  3. También cambian las grafías, y cambian dentro de una misma página: Chaves escribe Sekukue y Sekukwe, Seyunkue y Seyunkwe, Kakarabiku y Kakaribiku, y encabeza el segundo relato como «Sontincama» aunque en su introducción escriba «Sontinkama». La reimpresión de 1993 conserva todas las atribuciones —cambia el rótulo «Informador» por «Relator»—, normaliza algunas grafías y suprime los aparatos de Chaves. Conviene además retirar una confusión que esta página venía arrastrando en un bloque compartido: Kansa María no es una sustancia ni un principio femenino, sino la casa ceremonial.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Kogui (Kággaba) · Magdalena · Caribe
Referencias
13
Última revisión
18 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitología kágaba

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica veintidós relatos kággaba y acredita el narrador de cada uno: «Informador:» aparece veintidós veces, una por mito. Es la fuente de la que salen las grafías del sitio —Kashindukwe, Seiskwisbuche, Naowa, Susabanka— y presenta a los dos narradores con edad, cargo y comunidad: Benito Sontinkama, cabo del mama Julián en el grupo de San Andrés, y Seye Ababi Makó, cabo del mama Ignacio Abiguí de Tucurinca.

  2. Los Kogi: una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta, tomo I

    publicaciones.icanh.gov.co

    El volumen que ninguna ficha citaba, en acceso abierto y con el texto legible. Documenta el territorio, los linajes, la casa ceremonial —que llama «cansamaría», es decir «casa de María»— y nombra a la Madre Gaulchováng, de la que descendían los cuatro Padres del Mundo.

  3. Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta

    openlibrary.org

    Reúne textos en lengua Kogui, traducciones y observaciones tempranas sobre creación, ritual, máscaras, jaguares y personajes que reaparecen en el corpus posterior.

Contraste y contexto · 10 referencias
  1. The Great Mother and the Kogi Universe: A Concise Overview

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Describe a la Gran Madre, la estructura de nueve mundos, los siete puntos del universo, el templo como modelo cósmico y varias versiones de la creación.

  2. Plan Especial de Salvaguardia del Sistema de Conocimiento Ancestral de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada

    mincultura.gov.co

    Expone la responsabilidad Kággaba sobre espacios sagrados, gobierno propio, Ley de Origen y equilibrio territorial desde voces de autoridades de la Sierra.

  3. Una interpretación psicológica del mito kogi de la creación

    revistas.ces.edu.co

    Transcribe completo el relato de los nueve mundos tomado de Reichel-Dolmatoff (Los Kogi, ed. 1996): la Madre sola en Aluna, el mar, la formación sucesiva de los mundos, y el episodio central de esta ficha —la Madre pare nueve hijas que son las nueve tierras, entrega todas menos la negra, y los Padres adivinan que Sintána puede sacarla: "cuando Sintána bailó y cantó, la Tierra Negra salió". Es el respaldo más literal a la frase de la ficha sobre la obtención mediante canto y música.

  4. Al reencuentro con "lo otro": alteridad y sistema de pensamiento de la cultura ika o arahuaco en el Caribe colombiano

    repositorio.unal.edu.co

    Los apartados 1.3.2 y 1.3.3 reproducen íntegro el mito kogui de la creación y lo comentan mundo por mundo: el segundo mundo con un Padre que era tigre en aluna, la gente sin huesos "como gusanos y lombrices", la división del mundo en lado Azul y lado Negro en el sexto, los 36 Padres en el octavo, y el árbol grande sobre el agua en el noveno. Sirve para sostener que las nueve tierras son a la vez etapas y niveles, no un mapa fijo.

  5. La literatura oral del pueblo Kaggaba: acercamiento hermenéutico y etnográfico al mito de la creación y otros relatos

    erevistas.saber.ula.ve

    Análisis del mito de la creación kaggaba acompañado de la palabra oral del Mama José Gil. Desglosa qué son los nueve mundos en la práctica: "nueve planetas, nueve madres, nueve padres, nueve cerros, nueve suelos, nueve meses de embarazo", nueve noches de ayuno, nueve clases de tierras, nueve edades; y liga el relato al nuhue o cansamaría, a la mochila como vientre de la Madre y al territorio (Sé, Nenulang).

  6. Templos kogi. Introducción al simbolismo y a la astronomía del espacio sagrado

    revistas.icanh.gov.co

    Explica la imagen kogi del cosmos que está detrás de las nueve tierras: la tierra se concibe plana y rectangular "tal como un telar", y por encima y por debajo de esa superficie se escalonan otras tierras, cada una algo más reducida, de modo que el cosmos son dos pirámides unidas por sus bases y atravesadas por un huso. Da también el sol como "gran tejedor" y la tela de la vida (alúna žakua).

  7. El motivo del gran árbol en las tradiciones chibchas

    revistas.unal.edu.co

    Aporta el dato kogui que la ficha no tiene: "los cuatro hijos de la Madre Universal construyeron el mundo a manera de templo alrededor de una inmensa ceiba surgida del mar", primero alejando el agua de la que brotaba. Y añade que los kogi llaman kalbusankua al universo entendido como árbol, e identifican a la Madre Universal con esa ceiba primordial. Explica por qué la creación empieza con agua y oscuridad y termina con un espacio construido.

  8. The structure that sustains life: nourishment and exchange among the Kogi

    revistatabularasa.org

    Etnografía reciente que define Aluna tal como la usa la ficha: el pensamiento con el que la Gran Madre concibió el mundo y tejió la vida, organizado después por sus hijos e hijas, los Padres y Madres espirituales (Kalguasha). Documenta además que las franjas climáticas de la Sierra son la versión visible de los nueve niveles del universo, que hay nueve cantos que ascienden de la playa a los picos, y que el Árbol del Mundo (Kaxbʉánkua) sostiene los nueve niveles.

  9. Las tierras negras en la mitología y arqueología de la vertiente sureste de la Sierra Nevada de Santa Marta, La Guajira

    revistas.icanh.gov.co

    Toma el episodio de la tierra negra como marco de una excavación real. Cita a Preuss y a Reichel-Dolmatoff para decir que los indígenas pidieron a Sintaná "tierra negra, la hija negra de la Madre, la buena tierra para la siembra", y que Sintaná la buscó con ayuda de su compañero el Viento hasta hallar a la hija que representaba esa tierra. Añade el dato vivo: pese a su fertilidad, los koguis actuales no siembran en la tierra negra porque "los antiguos andaban por allí".

  10. Números y universo en las comunidades indígenas: kogui, arhuaca, wiwa y kankuama de la Sierra Nevada de Santa Marta

    redalyc.org

    Registra con voces de los cuatro pueblos qué significa el nueve, y separa explícitamente la respuesta kogui: la madre naturaleza "tuvo nueve hijas, de ellas solo la tierra era fértil", mientras arhuacos y wiwas leen el nueve como los nueve tipos de suelos. Útil para sostener que la ficha habla de cualidades del suelo y no de un territorio histórico.

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«La Madre y las nueve tierras» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La Madre y las nueve tierras» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La Madre y las nueve tierras» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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