Si usted ha pasado por Rumichaca de día, cree que todo es puro trámite y afán: sellos, filas, buses, camiones y ese viento que corta la cara. Pero de noche, cuando la neblina se amarra al cañón como ruana mojada, el puente deja de ser puente y se vuelve garganta. Yo lo supe por mi abuelo, y mi abuelo por un arriero que cargaba sal y panela. Decía el viejo que el río allá abajo no corre: reza. Reza golpeando piedra, y cada golpe es una palabra que nadie entiende. Por eso el lugar se llama como se llama, porque la piedra habla, y el que no la respeta termina oyéndola. En esos tiempos, cuando las casas de aduana eran nuevas y la gente bajaba a escondidas a las aguas calientes, apareció por primera vez el Diablo Chivo. No era un chivo cualquiera, no señor: era negro como carbón de fogón, con los cuernos torcidos como ganchos de herrero y los ojos encendidos como brasas de misa de difuntos. No caminaba: sonaba. Cada paso era un golpe seco, como si pisara con herraduras sobre la roca. Dicen que vive donde el agua sale tibia, justo en las fosas escondidas, y que se alimenta de lo que uno deja caer sin darse cuenta: una moneda, un anillo, una promesa. Porque el Diablo Chivo no compra con plata, compra con palabra. Una noche, un muchacho de Ipiales, de esos que creen que la frontera es juego, bajó con dos amigos a bañarse y a probar valentía. Se burlaron del cañón, escupieron al río y, para rematar, apostaron quién se quedaba solo un minuto en la última grada, donde la oscuridad ya no es sombra sino boca. El muchacho se quedó. Y ahí oyó: primero, un balido que no era de animal sino de hombre cansado. Luego, un resoplido caliente, como horno abierto. Y por fin, una voz que no venía de arriba ni de abajo, sino de adentro de la piedra: 'Pasa, pues. Si tanto te gusta cruzar, cruza de verdad'. Cuando el Diablo Chivo se mostró, no salió completo. Asomó la cabeza y los cuernos, como si el puente lo tuviera amarrado. Y el muchacho vio que en la frente llevaba una marca, como sello de aduana, pero hecho con fuego. El chivo le ofreció un trato: 'Te doy camino sin fila, te doy paso sin papeles, te doy suerte en el cambio y en el negocio. Solo dejame tu sombra para que yo también cruce'. El muchacho, temblando, dijo que sí sin pensar. Y el Diablo Chivo sopló. No sopló aire: sopló olvido. Al instante, el muchacho sintió que su sombra se le desprendía de los pies como barro seco. Al otro día volvió a su casa, caminó, habló, comió. Pero algo no estaba. Los perros no le ladraban, los gallos no le cantaban, y cuando se miraba en agua quieta, su reflejo salía tarde, como si el mundo dudara de él. Desde entonces, mijo, ese muchacho vive cruzando: cruza calles, cruza puertas, cruza países, pero nunca termina de llegar. Porque el Diablo Chivo de Rumichaca no roba la vida: roba el regreso. Y por eso le digo: en ese puente, uno no solo pasa de Colombia a Ecuador. Uno pasa de lo que es a lo que puede perder. Si va a cruzar, cruce con respeto. No se burle del río. No prometa en voz alta. Y si oye un balido en la neblina, no responda. Siga derecho, sin mirar abajo, porque abajo no hay solo agua: hay trato.
Historia
El relato nace en el corredor fronterizo de Rumichaca, donde conviven un puente natural antiguo, el puente internacional moderno y la memoria de caminos prehispánicos y republicanos. La oralidad local suele ubicar lo sobrenatural en tres puntos: el cañón del río, las aguas termales ocultas y las zonas de paso donde la gente se detiene a esperar. En esta creación, el Diablo Chivo funciona como guardián y cobrador de la frontera invisible: no la línea política, sino la línea moral entre el respeto y la soberbia. Se alimenta de promesas y apuestas, prácticas comunes en relatos de viajeros, arrieros y comerciantes. El motivo de 'robar la sombra' simboliza la pérdida de arraigo: quien negocia con atajos pierde el regreso, la pertenencia y el reconocimiento comunitario. La historia también recoge la tensión entre dos formas de puente: el puente como obra de naturaleza y el puente como obra humana. En el mito, el Diablo queda 'amarrado' a la piedra, sugiriendo que el mal no domina el lugar, pero sí acecha en los descuidos de quienes lo transitan.
Versiones
1) Version de las termas: el Diablo Chivo vive en las fosas de agua caliente y sale solo cuando alguien baja sin permiso o de madrugada. En esta version, el chivo no ofrece riqueza sino curacion a cambio de un secreto. 2) Version del doble puente: se dice que hay un puente del bien y otro del mal. El Diablo Chivo se para en el mas estrecho y confunde a los caminantes con neblina para que crucen por donde no deben. 3) Version del sello: algunos cuentan que el chivo marca con fuego a quien hace trampa en el cruce. La marca no se ve en la piel, se ve en la suerte: todo negocio se le cae y toda ruta se le alarga. 4) Version del contrabandista: el Diablo Chivo aparece como un animal manso y guia a los cargueros por pasos faciles. Cuando ya estan al otro lado, les cobra haciendo que olviden el camino de vuelta. 5) Version del migrante: el chivo no asusta, acompaña. Camina al lado del que va desesperado, pero si el viajero maldice su destino, el chivo le toma la sombra y lo deja caminando sin descanso.
Lección
En Rumichaca, el atajo sale caro. El mito enseña que la frontera no se cruza solo con papeles o fuerza, sino con respeto por el lugar, por el rio y por la palabra dada. Prometer por ambicion, burlarse del peligro o buscar ventaja sobre otros abre la puerta a perder lo mas propio: el regreso, el nombre y la sombra. Tambien recuerda que los sitios de paso guardan memoria. Quien transita debe hacerlo con humildad, sin retar lo sagrado del paisaje ni aprovecharse del cansancio ajeno.
Similitudes
Comparte rasgos con relatos andinos de apariciones en caminos y cañones, donde la neblina y el rio actuan como umbral. Se emparenta con motivos amplios de 'puentes del diablo' (pactos, apuestas, obras imposibles) y con figuras zoomorfas del mal que castigan la soberbia. El motivo de la sombra robada se relaciona con tradiciones latinoamericanas donde el alma o el reflejo se negocian por fortuna. La presencia de aguas termales como puerta a lo sobrenatural es un patron comun en narraciones de cuevas, pozas y ojos de agua.
Territorio
Ubicacion geografica del mito
Ubicacion registrada para este mito en el territorio.



