
Pacífico · Mixto
El Riviel del Rosario
Una presencia pequeña entra en las canoas de quienes llegan del Chocó, confunde el rumbo y vuelve al agua cuando la descubren.
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Antes de ser espanto, el Riviel fue sacerdote. Un día, sin necesidad y por pura ociosidad, quemó un rosario. Dios no le perdonó la herejía y lo convirtió en una visión que no tiene descanso.
Desde entonces anda por los ríos, por los esteros y por el mar. No necesita canoa: flota sobre una mochila, sobre una tabla, sobre cualquier cosa vieja que vaya a la deriva. En el mar se sube a las olas, y en el río navega de arriba abajo. Sale en las noches de luna menguante y se monta y se baja de su tabla gritando, contento por el mal que hace. De lejos es apenas una lucecita azul, a veces verde, que se mueve sobre el agua.
Persigue a los pescadores que trabajan de noche y los lleva hacia la muerte. A la gente la embruja y la deja como sonámbula, y así la obliga a hacer lo que no debe. El que cae en sus manos no recuerda después nada de lo que pasó. Cuando toca una canoa, los que van en ella ya no pueden dormir en paz.
En Buenaventura lo conocían por atrevido. Andaba con su mochita, y cuando la gente bajaba del Chocó en sus canoas cargadas de plátano, esperaba a que se durmieran. Entonces se acercaba despacito por detrás y se metía con su mochita en la canoa. De pronto alguno se daba cuenta y gritaba: «¡Eh, muchachos, levántense, que el riviel nos tiene perdidos!». Y se iban levantando. El riviel cogía su mochita y, chum, chum, bum, se echaba a su agua. Se iba, pero los dejaba locos.
Una madrugada de menguante, don Casimiro estaba pescando a la orilla del río cuando divisó a lo lejos una mocha que traía una lámpara en la proa. La luz lo encandilaba. Cuando la embarcación se acercó, vio que iba en ella un hombre y que remaba con una cruz en lugar de canalete. A Casimiro le entró un miedo grande, porque pensó que podía ser el Riviel. Sin perder tiempo le rezó: «Andate a la punta de un cuerno y sobre vos candela». Al oírlo, el Riviel desapareció.
Contra él sirven dos cosas. Una es rezarle el rosario, el mismo que lo condenó. La otra es gritarle esa frase. Y cuando quiere meterse en una casa, basta que oiga la palabra atarraya para que se espante y se vaya.

La enseñanza
“La falta que se comete sin necesidad es la que más tiempo tarda en pagarse.”
Territorio
Pacífico · Mixto
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Pacífico
- Comunidad
- Mixto
- Referencia
- 2.43° · -78.17°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mixto · Nariño · Pacífico
- Referencias
- 7
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Visiones y seres maravillosos del Pacífico (Río de Letras. Territorios Narrados, 21)
colombiaaprende.edu.co
El registro que da el título: el Riviel es un sacerdote que quemó un rosario y fue convertido en visión; flota sobre una mochila o una tabla en noches de menguante, embruja y vuelve sonámbula a la gente; trae el caso de don Casimiro y la copla «tu rosario te condena» (pp. 19-21).
- Buenaventura: un puerto sin comunidad
centrodememoriahistorica.gov.co
Mama Cuama, nacida en el río Raposo, recuerda al riviel que se metía con su mochita en las canoas de plátano que bajaban del Chocó y dejaba perdidos y locos a los que dormían (cap. 2, § 2.1).
- La escuela de tradición oral, una estrategia pedagógica ... del municipio de Magüí Payán
sired.udenar.edu.co
En el río Patía el riviel es una lucecita azul o verde que persigue a los pescadores nocturnos hacia la muerte y se espanta con la palabra atarraya (p. 47).
Contraste y contexto · 4 referencias
- Patrimonios emergidos. Herencia inmaterial y su vínculo con el patrimonio sumergido en San Andrés de Tumaco y Buenaventura (Boletín OPCA n.º 13)
cienciassociales.uniandes.edu.co
La versión de Tumaco: un pirata que abandonó a su tripulación por un tesoro y vaga maldito en una canoa partida en dos con una linterna; le atribuyen naufragios y lo vinculan con la tradición afroecuatoriana.
- Mitos y leyendas de Buenaventura, el puerto del Pacífico
senalcolombia.tv
La variante del pescador: el Riviel en canoa sin proa pregunta «amigo, ¿cómo está la pesca?» y vuelve pesado el potro; si no le contestan, confunde el rumbo hasta el amanecer.
- El riviel se los sigue llevando
elcomejen.com
Usa al riviel, espíritu que boga en un ataúd y sale en la menguante entre el Mira y el Guapi, como figura de los grupos armados que desaparecen líderes del litoral.
- El Riviel
es.wikipedia.org
Resume la variante esmeraldeña (ataúd, cruz por remo, lámpara en la proa, ser sin rostro) y los remedios de gritar nombres de aparejos de pesca o rezar la Magnífica.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El Riviel del Rosario» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El Riviel del Rosario» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El Riviel del Rosario» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








