El Riviel del Rosario

Pacífico · Mixto

El Riviel del Rosario

Una presencia pequeña entra en las canoas de quienes llegan del Chocó, confunde el rumbo y vuelve al agua cuando la descubren.

Leer el relato
El Riviel del Rosario: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

Antes de ser espanto, el Riviel fue sacerdote. Un día, sin necesidad y por pura ociosidad, quemó un rosario. Dios no le perdonó la herejía y lo convirtió en una visión que no tiene descanso.

Desde entonces anda por los ríos, por los esteros y por el mar. No necesita canoa: flota sobre una mochila, sobre una tabla, sobre cualquier cosa vieja que vaya a la deriva. En el mar se sube a las olas, y en el río navega de arriba abajo. Sale en las noches de luna menguante y se monta y se baja de su tabla gritando, contento por el mal que hace. De lejos es apenas una lucecita azul, a veces verde, que se mueve sobre el agua.

Persigue a los pescadores que trabajan de noche y los lleva hacia la muerte. A la gente la embruja y la deja como sonámbula, y así la obliga a hacer lo que no debe. El que cae en sus manos no recuerda después nada de lo que pasó. Cuando toca una canoa, los que van en ella ya no pueden dormir en paz.

En Buenaventura lo conocían por atrevido. Andaba con su mochita, y cuando la gente bajaba del Chocó en sus canoas cargadas de plátano, esperaba a que se durmieran. Entonces se acercaba despacito por detrás y se metía con su mochita en la canoa. De pronto alguno se daba cuenta y gritaba: «¡Eh, muchachos, levántense, que el riviel nos tiene perdidos!». Y se iban levantando. El riviel cogía su mochita y, chum, chum, bum, se echaba a su agua. Se iba, pero los dejaba locos.

Una madrugada de menguante, don Casimiro estaba pescando a la orilla del río cuando divisó a lo lejos una mocha que traía una lámpara en la proa. La luz lo encandilaba. Cuando la embarcación se acercó, vio que iba en ella un hombre y que remaba con una cruz en lugar de canalete. A Casimiro le entró un miedo grande, porque pensó que podía ser el Riviel. Sin perder tiempo le rezó: «Andate a la punta de un cuerno y sobre vos candela». Al oírlo, el Riviel desapareció.

Contra él sirven dos cosas. Una es rezarle el rosario, el mismo que lo condenó. La otra es gritarle esa frase. Y cuando quiere meterse en una casa, basta que oiga la palabra atarraya para que se espante y se vaya.

El Riviel del Rosario: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La falta que se comete sin necesidad es la que más tiempo tarda en pagarse.”

Territorio

Pacífico · Mixto

Pacífico · Mixto

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Mixto
Referencia
2.43° · -78.17°

Ficha del relato

Contexto histórico

El Riviel es un espanto del litoral pacífico, de las comunidades negras del sur de Colombia y del norte de Ecuador. El nombre de esta ficha viene del origen que le da la cartilla Visiones y seres maravillosos del Pacífico, escrita por la comunidad educativa de El Charco y La Tola, en la costa de Nariño, e ilustrada por Nelly Zoraida Cuero. La publicaron en 2016 el Ministerio de Educación Nacional y Save the Children, como número 21 de la serie Territorios Narrados del Plan Nacional de Lectura. En sus páginas 19 a 21 el Riviel es un sacerdote castigado por quemar un rosario; hay además un caso contado por don Casimiro, pescador, y una copla que empieza «Vas sobre un cuerno feroz». Los textos son de las instituciones educativas Sofonías Yacup, de La Tola, y Nuestra Señora del Carmen, de El Charco.

El episodio de las canoas de plátano viene de Buenaventura. Lo contó Mama Cuama, mujer de unos setenta años nacida en el río Raposo, hija de una cajambreña y de un indígena, en las conversaciones que sostuvo entre junio y diciembre de 2013 con el equipo del Centro Nacional de Memoria Histórica. Aparece en el informe Buenaventura: un puerto sin comunidad (2015), en el apartado «Preludio», donde recuerda los espíritus que conocía de joven: el duende, el riviel y la sirena.

La luz azul o verde que persigue a los pescadores y le teme a la palabra atarraya la registró en 2013 Luz Ángela Pazos Rodríguez en su trabajo de grado para la Universidad de Nariño, entre las leyendas que recogió la escuela de tradición oral de Magüí Payán, en el río Patía.

Resonancias con otros mitos

El pariente más cercano del Riviel está al otro lado de la frontera. Pérez Bermúdez y Peña-Pinzón recuerdan que el mismo espanto forma parte de la cultura afroecuatoriana de Esmeraldas. Allí, en el resumen que hace Wikipedia de esa tradición, es un ser sin rostro que viaja de noche en una embarcación con forma de ataúd, con una lámpara en la proa y una cruz por remo, la misma cruz que don Casimiro vio en el río.

En el Pacífico colombiano comparte el agua con otros seres. Mama Cuama lo nombra junto al duende, que se llevaba a los hombres por el canal y los perdía en el reventadero de las olas, y a las sirenas, cuya música suena como un acordeón en las partes hondas. Los tres extravían a quien navega, y contra el duende también había que saberse unos versos. El Maravelí, el barco fantasma que el mismo estudio de Tumaco y Buenaventura asocia con piratas y mal tiempo, es su equivalente mayor: una embarcación que trae la desgracia a quien la encuentra en el mar.

La condena por sacrilegio a vagar de noche sobre el agua lo acerca, por último, a las almas en pena de la tradición católica: el castigo no es la muerte sino el andar sin descanso.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Cada orilla le da al Riviel un origen distinto. En El Charco y La Tola es un sacerdote que quemó un rosario, y por eso el rosario es también su remedio. En Tumaco, según el estudio de Víctor Andrés Pérez Bermúdez y Wilson Peña-Pinzón para el Observatorio de Patrimonio Cultural y Arqueológico de la Universidad de los Andes, es un pirata que abandonó a su tripulación para buscar un tesoro y quedó maldito, vagando en una canoa partida en dos con una linterna en la punta; a él se le atribuyen muchos naufragios.

  2. También cambia la embarcación. En la cartilla nariñense flota sobre una mochila o una tabla, y don Casimiro lo ve en una mocha remando con una cruz. En Buenaventura, Mama Cuama habla de su mochita. Señal Colombia, en una nota de 2024, lo pone en una canoa sin proa y le hace preguntar a los pescadores cómo está la pesca, antes de volverles la canoa tan pesada que no se puede mover.

  3. El efecto sobre la gente varía entre el extravío y la muerte. En Buenaventura deja a los navegantes perdidos y locos, pero se va cuando lo descubren. En el Patía guía a los pescadores hacia la muerte. En El Charco los vuelve sonámbulos y les hace pecar, y no recuerdan nada.

  4. En 2020 el periodista Harrinson Cuero, en El Comején, usó al riviel como imagen de los grupos armados que desaparecen gente entre el Mira y el Guapi: un riviel que ya no anda de noche ni en potrillo, sino de día y en lancha.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Nariño · Pacífico
Referencias
7
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Visiones y seres maravillosos del Pacífico (Río de Letras. Territorios Narrados, 21)

    colombiaaprende.edu.co

    El registro que da el título: el Riviel es un sacerdote que quemó un rosario y fue convertido en visión; flota sobre una mochila o una tabla en noches de menguante, embruja y vuelve sonámbula a la gente; trae el caso de don Casimiro y la copla «tu rosario te condena» (pp. 19-21).

  2. Buenaventura: un puerto sin comunidad

    centrodememoriahistorica.gov.co

    Mama Cuama, nacida en el río Raposo, recuerda al riviel que se metía con su mochita en las canoas de plátano que bajaban del Chocó y dejaba perdidos y locos a los que dormían (cap. 2, § 2.1).

  3. La escuela de tradición oral, una estrategia pedagógica ... del municipio de Magüí Payán

    sired.udenar.edu.co

    En el río Patía el riviel es una lucecita azul o verde que persigue a los pescadores nocturnos hacia la muerte y se espanta con la palabra atarraya (p. 47).

Contraste y contexto · 4 referencias

  1. Patrimonios emergidos. Herencia inmaterial y su vínculo con el patrimonio sumergido en San Andrés de Tumaco y Buenaventura (Boletín OPCA n.º 13)

    cienciassociales.uniandes.edu.co

    La versión de Tumaco: un pirata que abandonó a su tripulación por un tesoro y vaga maldito en una canoa partida en dos con una linterna; le atribuyen naufragios y lo vinculan con la tradición afroecuatoriana.

  2. Mitos y leyendas de Buenaventura, el puerto del Pacífico

    senalcolombia.tv

    La variante del pescador: el Riviel en canoa sin proa pregunta «amigo, ¿cómo está la pesca?» y vuelve pesado el potro; si no le contestan, confunde el rumbo hasta el amanecer.

  3. El riviel se los sigue llevando

    elcomejen.com

    Usa al riviel, espíritu que boga en un ataúd y sale en la menguante entre el Mira y el Guapi, como figura de los grupos armados que desaparecen líderes del litoral.

  4. El Riviel

    es.wikipedia.org

    Resume la variante esmeraldeña (ataúd, cruz por remo, lámpara en la proa, ser sin rostro) y los remedios de gritar nombres de aparejos de pesca o rezar la Magnífica.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«El Riviel del Rosario» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Riviel del Rosario» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Riviel del Rosario» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.