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Todos los mitos, organizados por territorio y tema.
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Mostrando 24 de 26 mitos

Antomia
El mito de Antomiá narra su transformación en demonio tras desafiar a Caragabí, creador divino, y su influencia en las prácticas culturales catías.

Barbachas del Árbol Grande
Dicen los mayores que antes de los caminos todo era humedad, y en la piel del Árbol Grande se abrazaron dos barbachas, una blanca y una negra. Cuando tocaron la tierra, se volvieron paso y luego gente. Por eso, cuidar el agua y la montaña no es costumbre: es origen.

Buziraco
En Cali, el Cerro de las Tres Cruces no solo vigila: guarda un candado. Un anciano cuenta cómo Buziraco, fuerza del miedo y del desorden, fue sujetado entre tres cruces para que la ciudad no se rompiera por dentro.

Chimbilaco
En el Chocó, dicen los viejos que el Chimbilaco no nació murciélago sino aviso: una sombra con alas que prueba el corazón del caminante. Si vas por codicia, te pierde; si vas por necesidad, te guía por la trocha bajo la lluvia.

El Bastón de Sueño
En una noche de río crecido, un joven Wounaan sueña con un jai que le entrega un bastón para sostener la palabra. Cuando una niña enferma por un daño invisible, el aprendiz enfrenta la tentación del poder rápido y aprende que curar es equilibrar, escuchar y pedir ayuda a tiempo.

El Diablo Chivo de Rumichaca
Dicen los abuelos que bajo Rumichaca, donde el agua sale tibia, vive el Diablo Chivo: un guardián que compra promesas y cobra sombras. Quien busca atajos en la frontera puede cruzar, pero luego no logra regresar del todo.

El Hada de los Cañaverales
En los cañaduzales del Valle del Cauca, una mujer de luz y hojas camina sin pisar el rastrojo. Dicen que guía al trabajador respetuoso y pierde al soberbio que quema, contamina o se burla del agua. La llaman el Hada de los Cañaverales.

El Riviel del Rosario
En La Tola dicen que una luz verde no siempre guía: a veces viene a cobrar. El pescador que botó un rosario al mar regresó al amanecer sin pesca, pero con una cuenta caliente en la mano. Desde entonces, el Riviel del Rosario ronda a quien se burla de lo sagrado y de los mayores.

El Silbo de Quinunchú
En el Occidente antioqueño dicen que Quinunchú no se fue del todo: quedó hecho silbo. Si un caminante entra al monte con codicia, el aire le responde con una flauta invisible y lo hace dar vueltas hasta que aprenda a pedir permiso.

El hombre que atrapó al sol y a la luna
Un hombre captura al Sol y la Luna con ingenio, desafiando el orgullo celestial, y enseña un mensaje de sabiduría y equidad.

El hombre y el perro flaco
Un hombre embriagado experimenta eventos sobrenaturales, confundiendo un perro con un ser esquelético, revelando la fragilidad de la percepción alterada.

El origen de los animales
Karavi castiga el egoísmo transformando humanos en animales, enseñando lecciones de vida.

El tequendama
En el mito de Chibchacum, Bochica crea el salto del Tequendama para salvar a los habitantes de Bogotá de una inundación devastadora.

Guagaja
En el Katsa Su, una mujer Awá escucha el llamado del agua y se encuentra con Guagaja, la culebra gigante que guarda los nacimientos. Desde entonces, el río castiga el abuso y premia el respeto, recordando que el territorio está vivo.

Historia de un brujo
Las dos versiones del mito presentan diferencias en sus estructuras narrativas y temáticas, mostrando desafíos individuales y eventos cósmicos comunitarios.

In illo tempore
Las versiones del mito de Don Jerónimo presentan una narrativa sobre lealtades políticas y consecuencias personales al cambiar de bando.

Kanifaido
Kanifaido desafía los límites del orgullo humano en su búsqueda hacia Niborai, enfrentando peligros y aprendiendo valiosas lecciones.

La Bruja del Trinche
En Los Venados dicen que el trinche no solo marca el ritmo: también marca el límite. Porque aquella noche, cuando el juglar se burló en versos, una anciana golpeó el suelo y ordenó: ‘No toques más’. Y el monte, con búho y culebra, cobró la palabra.

La Pirámide del Chontaduro
En las montañas de Palmira se levanta una pirámide que huele a chontaduro con miel y sal. Dicen que nació de un sueño y que no concede tesoros: devuelve claridad o confusión, según la intención con que uno suba.

La Sierpe de Beté
En Beté, cuando llegan las patronales y el Atrato respira crecido, los viejos recuerdan a la Sierpe de tres cabezas: una canta, otra se ríe y la última mira. No muerde: castiga el irrespeto y la mentira, y obliga al pueblo a pedir permiso al río.

La Yesca
En el Atrato dicen que La Yesca no es animal ni mujer, sino un daño ‘puesto’ por un brujo: bejucos y ramas que abrazan y ahogan, robando el aliento y el rumbo a quien camina con soberbia por la selva.

La cabellona
La historia de La Cabellona comienza en el municipio de Socorro, donde relatos dicen que fue, en su origen, una mujer de belleza deslumbrante.

La rodillona
Explora cómo un vendaval insólito en el Valle del Magdalena dio origen a la figura espeluznante de la Rodillona, impactando las creencias locales.

Los duendes
El mito del Duende en Colombia combina leyendas locales sobre seres sobrenaturales con comportamientos traviesos y peligrosos.