
Andina · Chamí
El origen de los animales en relatos Chamí
Un recorrido documentado por relatos Chamí sobre animales que hablan, cambian de forma, guían, enfrentan y sostienen relaciones con las personas.
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Los primeros que hubo, antes que los catíos, se llamaban burumiáes. Tenían mucho de animales, pero se hacían entender. Comían carne humana, y Karaví, irritado con ellos, hizo que los quemaran vivos dentro de los jenenés, los árboles gigantes que habitaban. No huyeron del fuego porque eran muy perezosos y dormilones, y el fuego los sorprendió aletargados adentro.
Entre los burumiáes estaban los carautas, que tenían uniones carnales entre padres e hijos y entre hermanos y hermanas. Por eso Karaví los castigó convirtiéndolos en animales. Algunos se enfurecieron por tamaño castigo, y esos quedaron convertidos en animales feroces, tigres y leones. Los que nada dijeron quedaron convertidos en animales mansos, que no hacen daño. Así se repartió el monte entre los que muerden y los que huyen.
Después vinieron los que se quedaron con lo que no era suyo. La hormiga negra y grande, la que llaman Gentzerá, era antes una indígena que guardaba en secreto el sitio donde había agua. Cuando Karaví le pidió agua, ella no quiso revelar el secreto, y él la convirtió en hormiga conga. El agua estaba guardada en un árbol jenené, y cuando por fin lo tumbaron su raíz se volvió el mar y sus ramas quebradas los ríos grandes.
El siu, la lagartija de monte, conocía el secreto del fuego cuando todavía era hombre, y no lo daba. Karaví se volvió sábalo para entrar donde él y robárselo, y desde entonces el fuego es de la gente y el siu anda escondido entre las hojas.
Las hormigas arrieras eran antes indios muy trabajadores, y Karaví las condenó a trabajar sin descanso: por eso se las ve siempre cargando hoja, de día y de noche, sin parar nunca.
El cangrejo era un hombre que vivía cerca de un río, y allí se quedó, metido entre las piedras de la orilla.
La rana Pocoró era un hombre que estaba allí cuando Karaví tumbó el árbol de Jenené, del que salieron las aguas.
Así, casi todos los animales fueron antes otra cosa. El que es feroz lo es porque protestó, el que carga sin descanso lo hace porque fue laborioso, el que se esconde en la piedra o debajo de la hoja se esconde desde que dejó de ser gente. Cada uno lleva en el cuerpo la forma de aquello que hizo o que negó, y por eso en el monte se reconoce todavía quién fue cada cual antes de quedar con esa figura.

La enseñanza
“Cada especie del monte guarda la memoria de una negativa, un exceso o una orden desobedecida.”
Territorio
Andina · Chamí
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Chamí
- Referencia
- 5.222° · -76.031°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Chamí · Risaralda · Andina
- Referencias
- 10
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Los cruces del sendero: cosmovisiones y sistema jurídico de los Emberá-Chamí
repositorio.pucp.edu.pe
Único artículo consultable en línea dedicado específicamente a la cosmovisión chamí del alto San Juan (Mistrató, Pueblo Rico, Santa Cecilia) que explica la lógica del castigo por transformación que rige esta historia: entre los chamí, Karaví convierte en animales o astros a quienes rompen la norma —el sol y la luna, hermanos, son castigados por incesto y de ahí salen los apellidos que impiden repetirlo—, y los burumiáes antropófagos son quemados dentro de los árboles que habitaban. Sitúa así la conversión de la mujer en lorita dentro de un repertorio chamí de sanciones, y no como un juicio moral aislado sobre la fidelidad conyugal.
- Algunos relatos de los embera chamí de Risaralda, contados por Clemente Nengarabe Siágama
luguiva.net
Relatos que Vasco recogió de Clemente Nengarabe en el Chamí y que se publicaron en 1978 sin su nombre. Al republicarlos, Vasco explica que su papel fue el de simple recolector y devuelve la autoría al narrador, porque en aquel momento fue impensable que un indígena figurara como autor.
- Tejidos de transformación: oraliteratura y oralitegrafía en la memoria emberá chamí
revistas.udea.edu.co
Analiza relatos Chamí del Eje Cafetero y explica la transformación como principio relacional, además de rastrear mediaciones coloniales, cristianas y patriarcales.
Contraste y contexto · 7 referencias
- Algunos mitos de los indios Chamí (Colombia)
redaprende.colombiaaprende.edu.co
Transcribe catorce relatos narrados en castellano por integrantes de un grupo Chamí asentado en Corozal, municipio de Río Frío, Valle del Cauca, durante el reconocimiento de 1945.
- Mitos y leyendas de los Embera-chamí
repositorio.utp.edu.co
Es la única fuente que encontré con un apartado chamí dedicado al asunto: «Los animales y su origen», que abre diciendo que en casi todos los mitos emberá donde se alude a los animales se señala que ellos al principio eran otra cosa. Ordena los casos en dos grupos —quienes fueron castigados por mezquindad y quienes quebrantaron una norma impuesta por Karaví— y da ejemplos con narrador: las hormigas arrieras «eran anteriormente indios muy trabajadores» a los que Karaví condenó a trabajar sin descanso; el cangrejo «era un hombre que vivía cerca de un río»; la rana Pocoró era un hombre presente cuando Karaví derribó el árbol de Jenené; el origen del mico fue reconstruido en 1992 por los maestros chamí Rodrigo Nacávera, Benilda Nequitiragama, Ángel Arce y Adriano Siágama; y el siu, la lagartija de monte, «conocía el secreto del fuego cuando era hombre» hasta que Karaví se volvió sábalo para robárselo.
- Intercambios y resiliencia entre los embera del Chocó, Colombia
doi.org
Formula en una frase lo que la ficha necesita como premisa: «Como en otras sociedades indígenas, en tiempos míticos los animales eran gente», y explica que por acción de una deidad primordial humanos y animales adquirieron su diferenciación actual. Desarrolla después lo que sostiene la capa de reciprocidad: las presas de cacería y pesca «están bajo el poder de los uãdra, o madres de los animales», los animales portan sustancias místicas en el cuerpo, hay restricciones dietarias por persona y presagios según cómo se comporte tal o cual animal. Es el respaldo académico para decir que el animal no es un recurso sino un término de intercambio.
- «Todos en el mismo pensamiento»: las relaciones del pueblo embera con los sitios sagrados de los resguardos de Polines y Yaberaradó en Chigorodó (Antioquia)
doi.org
Da nombre y parentesco a los dueños. Describe a Imamá-Pãkõré, «tigre-suegra», como «madre o patrona de los animales de presa del mundo de abajo», que entrega animales a los cazadores a cambio de respeto, y a oangano como dueño de los oangaramia; recoge además que en el Chocó «Vidowuandra, madre del puerco de monte, se relaciona activamente con otras madres de animales», y usa wãndra como término genérico para los dueños de los bosques. Registra también el paso en los dos sentidos: «hombres solos se convierten en animales con hábitos solitarios y grupos de hombres se convierten en manadas de cerdos salvajes». Es lo más cercano a una etnografía actual de la relación cazador-dueño.
- La pérdida de la riqueza: un mito embera sobre el origen de las razas y la desigualdad social
revistas.uniandes.edu.co
Documenta un relato de origen donde los animales de monte aparecen por transformación y reparto, no por creación: los blancos encierran el ganado, y cuando los indígenas cogen a las reses por la cola «se reventaba… De ahí surgieron la guagua y el conejo, que se escaparon para el monte»; «cuando cogían las vaquitas de la cola y estas se reventaban, se volvían guaguas que quedaron en el monte». La narradora cierra con la frase que reordena la lección: la riqueza indígena «es el animalito», y «si quiere comer cerdo, vaya mate guagua». Sirve para mostrar que en el corpus emberá el origen de las especies puede ser al mismo tiempo una explicación de la desigualdad.
- Mitología Embera. Principales mitos, características y funciones
bioetnia.iiap.org.co
Expone la versión en que los animales aparecen como custodios y no como criaturas: «al inicio del mundo los animales eran como los hombres y los humanos podían hablar con ellos»; Pakoré wera entrega a los animales los elementos de la vida para que los administren, «Genserá fue custodia del agua, Jimo del fuego y Kumbarrá de las semillas». Cuando la gente abusa, los custodios niegan y esconden, y los dioses los castigan convirtiéndolos: «A genserá la volvieron hormiga negra… a Jimo lo volvieron lagarto… y a kumbarrá, pájaro mochilero u oropéndola». Añade que la primera generación humana fracasó y «los dioses los convierten en animales», y ejemplos de etiología menor: por qué la tortuga chivigí tiene hundido el caparazón y por qué el mono cotudo Amisurrá tiene la nariz chata.
- La escalera de cristal: términos y conceptos cosmológicos de los indígenas Emberá
revistas.unal.edu.co
Sitúa el origen de los animales en el tiempo, no en un relato: en la época de los seres creadores «los mitos cuentan que los animales eran personas y por distintas circunstancias fueron reducidos a su estado actual, casi siempre por desacatos a Karagabí, el creador de los hombres», y los tiempos actuales empiezan con la ruptura del contacto con ese mundo superior. Precisa además que Karagabí y Tutruicá quedan confinados a la época de los orígenes y que los emberá no les rinden culto: con quien se trata, por medio del jaibaná, es con los espíritus, entre ellos «algunos dueños de especies» del nivel inferior. Da la jerarquía que la ficha necesita para no convertir a Karagabí en un dios providente.
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¿Así te la contaron?
«El origen de los animales en relatos Chamí» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El origen de los animales en relatos Chamí» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El origen de los animales en relatos Chamí» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








