
Andina · Muiscas
El Salto del Tequendama
Cuando la ira de Chibchacum inundó la sabana, Bochica abrió con su vara de oro la peña del Tequendama para devolverle cauce al agua.
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Antes del salto, la sabana era una vasija cerrada.
Todos sus ríos bajaban hacia el suroeste, hacia dos peñas que no terminaban de apartarse. Cuando el invierno apretaba, las aguas se devolvían sobre sus propios pasos y cubrían los campos de Bosa y de Bogotá, sin resolverse nunca del todo.
Chibchacum era el dios de los labradores y de los mercaderes. Vivía entre los surcos y los trueques, cerca de la gente. Pero los hombres se vieron prósperos, murmuraron de él, regatearon sus ofrendas y dejaron de nombrarlo en las fiestas.
El dios sintió el desprecio como se siente el hielo en los huesos. Y en su ira sacó de tierras lejanas dos ríos, uno por Sopó y otro por Tivitó, y los soltó sobre el valle.
El agua creció hasta los techos. Se tragó los sembrados, los bohíos, los caminos. La gente subió a las lomas con lo que cabía en las manos, y desde allí vio desaparecer su propia tierra.
Entonces levantó sus ruegos hacia Bochica, el señor de los caciques. Llenó su templo de ayunos, de ofrendas y de voces que subían con el humo.
Una tarde, el sol encendió el aire húmedo contra la sierra de Bogotá, y un arco de luz se tendió de extremo a extremo sobre la llanura inundada: Cuchavira, el arco del cielo, a quien invocaban las mujeres de parto y los enfermos de calenturas. En su cumbre apareció Bochica, resplandeciente, con una vara de oro en la mano.
Llamó a los caciques y a sus gentes.
—Escuché sus ruegos —dijo—. No les quitaré esos dos ríos. La sierra se abrirá para que las aguas salgan y la tierra vuelva a sembrarse.
Arrojó la vara de oro hacia Tequendama.
El metal atravesó el aire con un destello breve y mordió la peña. La piedra se abrió, y el agua huyó por la herida con un estruendo que hizo temblar las lomas. Día tras día la sabana fue vaciándose: reaparecieron los techos, los límites de las parcelas, las semillas que el barro había guardado.
Pero la vara era delgada, y la abertura quedó angosta. Por eso las aguas nunca aprendieron a irse del todo: cada invierno regresan despacio a los campos bajos, como si la tierra quisiera volver a llenarse de recuerdo.
Y Chibchacum no quedó libre. Bochica cargó sobre sus hombros toda la tierra, que antes reposaba sobre las raíces de unos guayacanes gigantes, y le ordenó sostenerla para siempre. Cuando el dios la cambia de hombro, el suelo se estremece: así nació el temblor.
En la peña quedó el salto. El río Funza cae allí desde entonces, con un rumor que nunca cesa, y cuando el sol toca el aire mojado un arco vuelve a tenderse sobre el valle. Quien lo contempla no sabe si es un puente por el que pasó la ayuda, o una puerta que el cielo no ha terminado de cerrar.

La enseñanza
“La fuerza que inunda y la que alimenta son la misma; solo cambia el cauce que se le abre.”
Territorio
Andina · Muiscas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Muiscas
- Referencia
- 4.586111° · -74.3°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Muiscas · Andina
- Referencias
- 12
- Última revisión
- 18 de agosto de 2026
Base documental · 3 referencias
- Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II
archive.org
Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.
- Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada
cervantesvirtual.com
Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.
- Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina
flacso.edu.ec
Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.
Contraste y contexto · 9 referencias
- El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes
books.google.com
Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.
- Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia
ediciones.uniandes.edu.co
Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.
- Plan de vida de la comunidad indígena Muisca de Bosa
historico.gobiernobogota.gov.co
Expresa desde una comunidad muisca contemporánea la relación entre territorio, memoria, familia, educación y continuidad colectiva.
- Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People
mesoweb.com
Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.
- Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad
es.wikipedia.org
Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.
- Chalchiuhtlicue y la edad del sol de agua (Atonatiuh)
es.wikipedia.org
Conserva el relato del desborde de las aguas que cierra una edad del mundo, entendido en Mesoamérica como crecida de ríos y no solo como lluvia del cielo.
- Trentren Vilu y Caicai Vilu
es.wikipedia.org
Cuenta el diluvio en que la serpiente Caicai hace subir el mar y Trentren eleva el cerro donde se refugian; los alcanzados por el agua se vuelven peces.
- Atrahasis: el poema acadio del diluvio
es.wikipedia.org
Narra cómo un dios decide el diluvio para castigar a una humanidad que lo molesta y una familia advertida logra sobrevivir en una barca.
- Atlas: el titán que sostiene los cielos
es.wikipedia.org
Documenta al titán condenado a sostener la bóveda celeste tras la guerra de los Titanes; Villa Posse llama a Chibchacum 'el Atlas de los muiscas'.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El Salto del Tequendama» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El Salto del Tequendama» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El Salto del Tequendama» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








