
Andina · Mestizo
In illo tempore
Jerónimo de Vezga cambia de bando esperando casarse con Isabel, pero la ejecución de Robledo lo obliga a regresar ante Don Diego.
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El relato
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Un domingo, después de la misa mayor, en el atrio del templo de Anserma, un amigo se acercó a don Jerónimo de Vezga con malas noticias.
—Inútil, don Jerónimo, inútil vuestra porfía. Bien sabéis la enemistad que guarda don Diego contra el Adelantado, y lo testarudo que es el viejo en esas pasiones.
Y le repitió lo que el viejo había dicho delante de él: que dar la mano de su hija a un partidario de Benalcázar, jamás; que antes lo verían muerto.
Don Jerónimo bajó la calle rumbo a su posada. El sol de septiembre caía a manojos sobre las calles, bajo un cielo tan limpio que parecía un lago de cobalto, y su sombra larga se encogía y se estiraba a cada paso. Se retorcía el bigote y hablaba solo. Si el viejo lo había dicho, el viejo lo cumplía. Y el dilema no tenía salida: si dejaba las banderas del Adelantado para seguir las de Robledo, perdía la honra y además se embarcaba en una nave que, a su parecer, se estaba yendo a pique; y si no lo hacía, jamás podría llamar suegro a don Diego.
Llegó al mesón, se encerró en su cuarto, se tendió en la cama y le pidió consejo a la almohada. Era una consejera de poca tripa y mal aliento, y así fue su consejo:
—¿Qué os reportan el Adelantado, el guion real o el mismo rey? Bien poca cosa. ¿Y vale todo eso siquiera una pestaña de los ojos de doña Isabel? Pues dejad esas banderas y marchaos con el mariscal Robledo.
Y el corazón dijo que sí. Tenía motivos: la muchacha era doña Isabel Gutiérrez de los Ríos, que hacía reventar de envidia a las rosas.
Antes de que amaneciera sobre los jardines de Anserma, un jinete salía de la ciudad rumbo al norte. Don Jerónimo iba camino de la villa de Arma, detrás del estandarte del mariscal Robledo, el rival de Benalcázar. Robledo lo recibió con gusto, porque sus tercios flaqueaban, y le dio un puesto de honor en su guardia personal.
Le duró poco. El primer día de octubre de 1546, de madrugada, el Adelantado cayó sobre el campo descuidado de Robledo y se lo llevó sin disparar un tiro. Don Jerónimo despertó al mariscal; acudieron Alonso de Medina y el alférez Hernando Gutiérrez de Altamirano a animarlo a pelear. Pero Robledo vio cuán pocos eran, dejó caer la pica y fue a entregarse a Benalcázar. Cuatro días después murió a garrote, con tres de sus capitanes.
Don Jerónimo huyó. Se despeñó por un precipicio sin hacerse daño y, tras mucho correr, llegó a esconderse en Anserma, en casa de un camarada.
Pasaron los días. Cuando el Adelantado se fue a Popayán, don Jerónimo salió del escondite, primero con cautela y luego con toda confianza, y se fue derecho a casa de don Diego Gutiérrez de los Ríos a pedir su premio. Ya no quedaba, pensaba, ninguna razón para negárselo.
El viejo lo oyó y le contestó con calma:
—Señor pretendiente: cuando erais del bando del Adelantado, quizá con constancia me habríais ganado. Hoy, que cambiasteis de bandera como quien cambia de jubón, habéis perdido toda esperanza, porque prefiero ver a mi hija en manos de un enemigo leal que en las de un amigo que se me cuela por el postigo de la traición.
Así habló don Diego en Santa Ana de los Caballeros de Anserma, hace cuatro siglos.

La enseñanza
“Quien cambia de lealtad para conseguir lo que desea suele perder, por eso mismo, lo que buscaba.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 5.23809° · -75.784°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Caldas · Andina
- Referencias
- 5
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II
flacso.edu.ec
Texto del cuento de Otero D'Costa, de sus Leyendas (1936), en la sección 17 «Varias regiones», pp. 25-27: el atrio de Anserma, el consejo de la almohada, la sorpresa del 1 de octubre de 1546 y la respuesta de don Diego.
- Leyendas
revistas.upb.edu.co
Segunda impresión del cuento, póstuma (pp. 58-61), con la nota que llama al autor «destacado historiador» y a sus piezas «crónicas sobre temas coloniales».
- Hacia una nueva comprensión de la historiografía colombiana: breve historia intelectual de Enrique Otero D'Costa (1883-1964)
repository.urosario.edu.co
Estudio de la obra de Otero D'Costa que lee sus leyendas como historiografía de la vida cotidiana colonial.
Contraste y contexto · 2 referencias
- La colección de Enrique Otero D'Costa
banrepcultural.org
Presenta a Otero D'Costa como historiador y coleccionista de documentos coloniales, el oficio que da nombres y fechas a su cuento.
- La conquista o encuentro de dos culturas
caldas.gov.co
Síntesis de la conquista del antiguo Caldas: Robledo llega con Belalcázar en 1536, recorre la provincia de Anserma y funda sus poblaciones, el fondo histórico del cuento.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«In illo tempore» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «In illo tempore» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «In illo tempore» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








