La cabellona

Andina · Mestizo

La cabellona

Al caer la tarde, una mujer de cabello interminable aparece en las curvas de caminos del occidente antioqueño y desconcierta a quienes regresan.

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La cabellona: la entrada del relato

El relato

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Un campesino de Frontino llegó desesperado al consultorio de un médico. Antes había ido donde varios médicos, psicólogos y siquiatras, y todos le habían dicho lo mismo: que tenía un desorden nervioso, causado por un sentimiento de culpa. Él decía que no sufría de nada de eso. Lo que le pasaba era sencillo: le tenía pánico al espectro de una mujer toda peluda que se le aparecía cerca de su finca.

El médico lo puso bajo la luz de un aparato con que se ven las auras, y encontró una mancha enorme sobre su cabeza. La barrió con una descarga de luz, y la sombra se desparramó como humo en el aire del consultorio. El paciente dijo que por fin sentía calma y se despidió agradecido.

Un rato después, mientras tomaba notas, solo, el médico oyó pisadas a pocos metros de su escritorio. Levantó la vista y vio a la enfermedad que acababa de sacarle al campesino. Era un cuerpo traslúcido de mujer, cubierto de la cintura a los pies por retazos de costales; el resto lo ocultaba un halo amarillento. La aparición se acercó y, con la mayor naturalidad, pasó a través del escritorio.

Entonces la vio de frente. La mitad de arriba era una montaña de pelo castaño que le caía hasta la cintura, trenzada en una maraña de nudos y pegotes. Era la Cabellona, el espectro que aterroriza a los caminantes y se ensaña especialmente con los violadores.

Desde ese día, dice el médico, ella es una presencia asidua en su lugar de trabajo.

La cabellona: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La culpa que se saca de encima alguien puede quedarse rondando al que quiso curarla.”

Territorio

Andina · Mestizo

Andina · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mestizo
Referencia
6.25° · -73.25°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato es la entrada «La cabellona» de Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano, publicado en 2004 por Casa Editorial El Tiempo, el periódico Hoy y la Universidad Autónoma de Colombia, bajo la dirección de Juan Torres Mantilla, en sus pp. 65-66. El libro se declara a sí mismo una «recopilación de documentos imaginarios» y construye cada ser con documentos fingidos. Aquí la pieza es una carta de un médico, fechada en Frontino el 28 de junio de 1971, con un aparato de fotografía del aura y un «bisturí lumínico» que son composición del libro, como la carta y su fecha.

El registro independiente que existe de la Cabellona es mínimo. Una ficha del Sistema Nacional de Información Cultural, hoy fuera de línea, reproducida por IFM Noticias en 2023, la describe como un espanto rural vespertino y de tiempos lluviosos, que aparece desde Liborina hasta Pavarandocito, en el occidente y el Urabá antioqueños. Javier Ocampo López la nombra además entre los mitos que se estudian en Boyacá, en El pueblo boyacense y su folclor, sin describirla.

Nada de eso contradice la carta de 2004, que sitúa a la Cabellona en Frontino, en la misma región, y le da el oficio de castigar a los violadores. La carta, en suma, sitúa bien a su espanto y se inventa todo lo demás.

Resonancias con otros mitos

La mujer peluda que aterroriza a los hombres en el monte tiene parientes en el mismo repertorio antioqueño y caldense. La Rodillona, que Vélez Correa recoge en Caldas, es una vieja de cabellos canosos que se burla de los caminantes desde los barrancos y ataca a los hombres que andan de noche fuera de casa. Como la Cabellona, es una mujer definida por un rasgo desmedido del cuerpo; en su caso las rodillas, en la otra el pelo.

La Patasola y la Madremonte, que Tomás Carrasquilla pone en la corte de seres del monte antioqueño en La marquesa de Yolombó, castigan también a quien entra al monte con malas intenciones. La Cabellona del libro de 2004 lleva ese castigo a una falta precisa, la violación, y convierte al espanto en vengadora.

En Boyacá, Javier Ocampo López pone a la Cabellona en su lista junto al ánima sola, la viudita y la mula de tres patas, espantos de la noche campesina. La lista no la describe, pero muestra que el nombre circulaba lejos de Antioquia.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay dos formas de la Cabellona y ninguna tiene narrador. La del SINIC es un espanto de los caminos, que sale a la caída de la tarde y en tiempo de lluvia entre Liborina y Pavarandocito; no dice qué hace ni cómo es. La del libro de 2004 le da cuerpo —mujer traslúcida vestida de costales, con una mata de pelo castaño hasta la cintura— y una función moral, ensañarse con los violadores.

  2. La carta de 2004 añade además una idea que no está en ninguna otra parte: la Cabellona como enfermedad del alma que se puede extraer, pero que no se va, sino que se muda al consultorio del médico. Es el recurso del libro para convertir cada espanto en un caso clínico o científico.

  3. El nombre alude al pelo, y es lo único en que coinciden todas las menciones. En la carta es además lo que sale de la cabeza del campesino, casi una forma de su culpa; en la ficha del SINIC es algo que está afuera, en el camino, a la hora de la lluvia. Esa diferencia separa el espanto del caso clínico.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Antioquia · Andina
Referencias
4
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano

    archive.org

    Único texto con trama: la carta fingida de un médico, fechada en Frontino el 28 de junio de 1971, sobre el campesino que teme a una mujer peluda y la Cabellona, «un espectro que aterroriza a los caminantes y se ensaña especialmente con los violadores» (pp. 65-66).

  2. (Antioqueñidad III) Mitos y leyendas de Antioquia

    ifmnoticias.com

    Reproduce la ficha del Sistema Nacional de Información Cultural: la Cabellona es un espanto rural vespertino y de tiempos lluviosos, de Liborina a Pavarandocito.

  3. El pueblo boyacense y su folclor

    babel.banrepcultural.org

    Nombra a la Cabellona, con el ánima sola, la viudita y la mula de tres patas, entre los mitos estudiados en Boyacá (cap. 8).

Contraste y contexto · 1 referencia

  1. Mitos, espantos y leyendas de Caldas

    ellibrototal.com

    Describe a la Rodillona, la vieja burlona de los barrancos que ataca a los hombres de noche, el paralelo que nombra Similitudes.

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«La cabellona» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La cabellona» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La cabellona» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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