El hombre y el perro flaco

Pacífico · Nasa - Paeces

El hombre y el perro flaco

Un viajero golpea a un perro, persigue a un hombre con el corazón colgando y descubre al amanecer flores machacadas.

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El hombre y el perro flaco: la entrada del relato

El relato

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Venía del mercado. Había estado tomando chicha desde temprano, como se toma en día de plaza, y la chicha le pesó en las piernas antes de que alcanzara la mitad del camino. Los otros ya iban lejos, subiendo por el filo con sus cargas, apurados por llegar antes de que oscureciera. Él no. Él se salió a la orilla, se acostó en el pasto y se durmió ahí mismo, con el camino de herradura al lado.

A la medianoche despertó. Tenía la ropa húmeda de sereno y el frío se le había metido hasta los huesos. Se levantó, se sacudió la tierra y siguió subiendo. Abajo se oía la quebrada; arriba no se veía nada.

Poco más adelante vio un perro. Flaco, muy flaco, parado en la mitad del camino.

Le pegó.

No preguntó de quién era ni qué hacía ahí a esa hora. Le pegó y siguió.

Entonces salió un hombre. Igual de flaco, y traía el corazón colgando por fuera del pecho.

El hombre echó a correr. Él también corrió, detrás. Corrieron un buen trecho por el camino angosto, entre las piedras sueltas y el pasto mojado, subiendo y bajando, y bien adelante lo alcanzó y le sacudió el fuete. Le pegó una vez, y otra, y otra. Sin pensar. Sin fijarse en qué tenía enfrente.

Después cayó en el plan, donde el terreno se abre y la tierra está pareja, y ahí mismo se volvió a dormir.

Despertó con la primera claridad. No había hombre. No había perro. No había corazón colgando. En el camino no quedaba ni una huella de la carrera de la noche.

Lo que sí había, a un lado, era un matorral de flores.

Estaban machacadas. Los tallos partidos, los pétalos vueltos nada, la tierra removida alrededor, todo el destrozo junto en ese pedacito de orilla donde había estado dando fuete en la oscuridad.

A eso le había pegado, toda la noche, sin pensar.

El hombre y el perro flaco: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Golpear en la oscuridad no vuelve seguro a nadie, y al amanecer se ve sobre qué cayeron los golpes.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Ficha del relato

Contexto histórico

El cuento se publicó en 1953, en “Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro”, de Segundo Bernal Villa, en el primer número de la Revista Colombiana de Antropología, como parte del trabajo del Instituto Etnológico Nacional. Bernal llevaba desde agosto del año anterior en Calderas, con largas interrupciones, y anota que preguntar por estos temas era difícil: la respuesta más frecuente era himeto, “no sé”. Los cuentos se decían junto al fogón, con hombres, mujeres y niños alrededor que reían, callaban, corregían o añadían, y pasaron al castellano por un mediador bilingüe, el mestizo de San Andrés de unos treinta y cinco años que en la mayoría de las entradas firma como Marco Antonio Penkue. Esa mediación entre el nasa yuwe y el castellano sigue puesta en cada frase impresa.

Esta entrada va sin nombre al pie —ni de quien la contó ni de quien la tradujo— y está dicha en primera persona familiar, “mi papá”, como las tres entradas vecinas. Son unas noventa palabras: mercado, chicha, medianoche, el perro, el corazón colgando, el fuete, el plan, el amanecer y las flores machacadas. No califica a la aparición como alma, ni como diablo, ni como castigo, y esa falta de etiqueta es lo más característico del testimonio.

Un año después, en “Medicina y magia entre los paeces”, Bernal recogió en las mismas parcialidades el marco de creencias que rodea una noche así: quien anda mucho de noche queda más expuesto a los espíritus malos, la borrachera se asocia a ese riesgo, los baños de protección se hacen sobre todo cuando hay que caminar de noche, y el perro aparece como animal de prueba ritual para saber si hay peste. Nada de eso explica este cuento, que Bernal no volvió a tocar; sirve para entender por qué un perro flaco en mitad del camino no era un perro cualquiera.

La edición no decide entre las dos lecturas posibles —que el caminante viera algo o que la chicha se lo mostrara— porque el texto no decide. Tampoco confunde esta página con “El hombre flaco”. La mezcla de santos católicos y seres nasa que recorre todo el corpus se conserva sin depurar, igual que la presencia lazarista en Tierradentro desde 1905 que el propio Bernal consigna. Calderas pertenece a Inzá; el Consejo Regional Indígena del Cauca sitúa la región como territorio ancestral nasa, y el Ministerio de las Culturas describe un nasa yuwe que sigue vivo y enseñándose: contexto del pueblo, no relleno del cuento.

Resonancias con otros mitos

Tres entradas del mismo corpus de Calderas comparten con esta el molde de la noche en el camino, y las tres se distinguen por la marca que dejan al amanecer.

“El hombre flaco” es el contraste exacto: mismo camino, misma borrachera, misma figura delgada que aparece de noche, y conducta invertida. Allí el flaco es un alma que sostiene al caminante para que no caiga en la zanja, lo acompaña hasta la casa como si fuera hermano y lleva una luz que aclara la noche. Aquí el caminante pega primero y la figura huye. No son dos formas del mismo encuentro: son dos respuestas opuestas al mismo susto.

“La cabeza” empieza igual, con un golpe: un hombre sentado en una piedra ve la cabeza que anda sola, le pega con el bordón y la manda al río, y desde ese momento la cabeza lo busca por el olor hasta que canta el gallo. La diferencia está en el precio: allí el golpe desata una persecución real, aquí el golpe se gasta contra unas flores.

“Los animales” repite la chicha y la noche: un hombre que se emborrachó con un primo dispara al aire y se le llenan los árboles de ruidos que no se ven, hasta que una parienta llega con un bagazo prendido y lo saca de un zanjón. Allí la luz aparta lo que rodea al hombre; aquí no hay nadie que llegue con luz y el amanecer sólo sirve para mostrar el daño.

Ninguna de estas coincidencias prueba copia ni origen común: son vecindades de un mismo camino.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. No hay variantes. Bernal imprime una sola entrada, sin modalidades numeradas y sin nombre al pie, a diferencia de otros cuentos del mismo artículo donde sí atribuye cada modalidad a una persona distinta.

  2. La coincidencia de títulos con “El hombre flaco” no significa que sean dos formas de un mismo encuentro. Cambia todo lo que importa: allí hay una olla comprada, una zanja, una mano que sostiene, una claridad que acompaña y un silencio; aquí hay un perro golpeado, un corazón colgando, una persecución, un fuete y unas flores destrozadas. Son dos entradas separadas en la publicación y se mantienen separadas.

  3. La cadena documental es única. Eugenia Villa Posse reprodujo el corpus en 1993 acreditando su procedencia y advirtiendo que contiene varias modalidades de una misma narración, pero depende del artículo de 1953; y la reedición de 2023 junto a Nachtigall y Otero, que reseña Juan Carlos Orrego Arismendi, tampoco vuelve a preguntarle a nadie: es el mismo texto con prólogo crítico.

  4. Lo que Bernal anotó en 1954 sobre la noche, la borrachera y el perro como animal de prueba tampoco es una modalidad de este cuento: pertenece a otro trabajo y a otro género de material.

  5. Esta reescritura sigue la entrada tal como está impresa, incluida la línea final que dice que pegaba sin pensar, y no añade dueño al perro, ni explicación al corazón visible, ni moraleja al amanecer.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Medicina y magia entre los paeces

    revistas.icanh.gov.co

    Aporta el marco del encuentro nocturno: quienes andan mucho de noche quedan más expuestos a los espíritus malos, la borrachera se asocia a ese riesgo, los baños de protección se hacen sobre todo cuando se camina de noche, y el perro aparece como animal de prueba ritual para saber si hay peste.

  6. Un archivo de épocas etnográficas: reseña de Los indios del Cauca, una construcción etnográfica (1890-1956), compilado por Cristóbal Gnecco

    revistas.udea.edu.co

    Documenta la reedición crítica de 2023 del artículo de Bernal de 1953, única fuente de este relato, con un prólogo sobre los sesgos de la etnografía clásica del Cauca.

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¿Así te la contaron?

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«El hombre y el perro flaco» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El hombre y el perro flaco» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El hombre y el perro flaco» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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