El mundo de abajo: los hermanos y el armadillo

Pacífico · Awa

El mundo de abajo: los hermanos y el armadillo

Dos hermanos siguen a un armadillo, caen a Maza Su y conocen a la gente pequeña que come humo antes de buscar el regreso.

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El relato

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Dos hermanos salieron de cacería. Cuando alcanzaron a ver un armadillo quisieron matarlo y se fueron detrás de él, pero el animal se metió en una cueva. Uno de los hermanos entró por el hueco mientras el otro lo sostenía de los pies. El cazador logró cogerlo de una pata y sintió que lo arrastraba más adentro; siguió arrastrándolo hasta que la tierra se desfondó y los dos hermanos y el armadillo cayeron a lo profundo.

Apenas se recuperaron del golpe miraron alrededor. Estaban en otro mundo, pero ese lugar era igual al de arriba: harta montaña y ríos, y a lo lejos unas casas. Caminaron hacia ellas. Cerca vieron matas de chiro y de maíz, y las casas eran demasiado pequeñitas. De la primera salió una gente muy chiquita, de nariz grande, que hablaba awapit. Ellos les contaron que habían caído al mundo de abajo y que por donde cayeron ya no había hueco sino una cueva pequeña. Pero no los quisieron llevar hasta esa cueva para que salieran.

Allí al armadillo lo llamaban zapallo, y había hartos zapallos que cocinaban todos los días. Cuando llamaron a comer sirvieron un platado de chiro y carne, y los hermanos se dieron cuenta de que aquella gente no comía como ellos: pasaban la nariz por encima de la comida, aspiraban el vapor y con eso quedaban llenos, bien llenos, y soltaban un eructo. La gente chiquita se admiraba de verlos comer por la boca. Un hombre chiquito quiso hacer lo mismo, se comió un chiro y un pedazo de carne, y al poco rato se fue hinchando y se hinchó hasta morirse, porque no tenían ano.

No hay forma de regresar, les dijeron; nadie vuelve al mundo de arriba. Los hermanos se resignaron y se pusieron a sembrar un pedacito de tierra que les prestaron. Una mañana los llevaron a cargar maíz y les advirtieron que para llegar había que pasar un puente de palo; al acercarse no era un puente sino una raíz de rascadera. Cuando cosecharon, vieron entrar a aquella gente con la carga a la cueva de una peña, y entendieron que no eran gente sino gente vuelta hormiga. Otro día fueron a tumbar para sembrar, y una mata de rascadera que allá llamaban Pulgande a ellos no les costó nada derribar, mientras los de abajo se demoraban muchísimo.

Después al hermano menor le gustó una mujer chiquita. Ella le avisó que no la acompañara, que su cuerpo no era como el de él. El hombre no quiso oír y entró de noche con ella a la cueva de la peña. Adentro no pudo respirar y se murió. Al otro día la mujer, bravísima, lo sacó hecho carbón y lo barrió, y cuando el hermano preguntó le dijo que se había quemado, que no había aguantado. Un mes después, cuando el maíz estaba choclo, las hormigas lo sacaron arrastrando como a un insecto y lo botaron.

El que quedó solo se encontró con otras hormigas que venían del mundo de arriba y le dieron razón de su casa y de su mujer: estaban bien. Entonces le preguntó al kuguin cómo se podía subir, y el kuguin le respondió que lo subía por un quintal de maíz. Le advirtió que se quedara bien dormido encima de una hoja de bijao y que no despertara, porque se caería. Así lo devolvió. El hombre dejó el maíz desgranado en la cueva, como había prometido, y al otro día volvió a mirar y ya no lo encontró.

El mundo de abajo: los hermanos y el armadillo: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Volver del otro mundo cuesta un pago exacto y el sueño entero del camino.”

Territorio

Pacífico · Awa

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Awa
Referencia
1.671° · -78.139°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato lo publicó Bayron Rodrigo Arcos Meza en awapit y en castellano dentro de su tesis doctoral de 2018, y lo atribuye a la persona que identifica como D. Pai 1, entrevistada el 19 de octubre de 2007 durante su trabajo con familias del cabildo de Chimbagal, en Barbacoas. Arcos no lo presenta como un cuento suelto: lo pone a explicar el primer mundo del esquema de cuatro mundos, el que llama awá ish kun su, y llega a él desde la casa awá, porque el sayat —el vacío entre el piso de chonta y el suelo, donde duermen los animales domésticos— es lo que en la casa corresponde al mundo de abajo.

Ese esquema está documentado por fuera de la tesis. El Plan de Vida del resguardo Pialapí Pueblo Viejo y el informativo comunitario Gualti, hecho por el mismo resguardo con la Universidad de Nariño y el Instituto Humboldt, nombran el primer mundo Maza su o ish kum awá su y lo describen habitado por los seres más pequeños: el cuguin, las hormigas, la lombriz, el armadillo y los demás bichos. Los cuatro mundos no están uno encima de otro en el tiempo: ocurren a la vez dentro de Katsa su, el mundo grande. El propio Arcos ilustra el esquema con dos materiales de la comunidad: un dibujo hecho por niños de la escuela Encajonado, que rotula el mundo de abajo como el de «los que alimenta el humo que no tiene ano», y un esquema tomado del Plan de Salvaguarda Étnico Awá de 2009.

Hay además un registro independiente y de otro lado de la frontera. Luis Fernando Botero Villegas, antropólogo vinculado a la diócesis de Riobamba, publicó en 2011 en Gazeta de Antropología una versión con dos cazadores, perros y escopetas, en la que aparece Kuesmasú, el dueño de los armadillos del mundo de abajo, y en la que a los habitantes de allá se los llama «tapaculos» o «pilmeas».

La URL heredada conserva el slug guagaja, que no corresponde a ninguna fuente localizada, y la página anterior llenó ese nombre con una mujer llamada Nampí, una serpiente gigante, ofrendas y cuatro líneas trazadas en barro. Nada de eso aparece en los registros consultados y se retira íntegro; el slug se mantiene sólo para no romper el enlace.

Resonancias con otros mitos

Hay un paralelo documentado que cruza la frontera entre dos pueblos vecinos del Pacífico y que no es una coincidencia temática vaga, sino el mismo rasgo anatómico. La versión awá que publica Botero llama «tapaculos» a los habitantes del mundo de abajo, y la de Arcos explica que el hombre chiquito murió porque no tenían ano. En la cosmogonía eperara siapidaara, tal como la publican ACIESNA en su documento sobre resolución de conflictos y Eulalia Carrasco desde el Ecuador citando a ACIESNA, ACIESCA y OZBESCAC, el tercer mundo es el de los «Antau Aramoora Euka», el espacio de los tápanos, y los tápanos se definen exactamente igual: seres sin ano, asociados al mito de Biripoto. Eperara y Awá son pueblos y lenguas distintos; lo verificable es que ambos corpus nombran a los habitantes del mundo inferior por lo que les falta, no por dónde viven.

El segundo paralelo está dentro del propio corpus awá y lo registra Sinsajoa: el viaje al tercer mundo, el de los muertos, donde una viuda es llevada por su marido, encuentra allá todos los alimentos, y cuando intenta traerse semillas a este mundo las semillas se le convierten en plagas y moscos. Es la misma regla que gobierna el mundo de abajo: cada quien vive donde le corresponde, y lo que se pasa de un mundo a otro cambia de naturaleza o mata.

Ese es también el sentido de la hormiga. No entrega una salida gratis: fija una medida de maíz, protege el sueño del viajero, cobra y se lleva el pago. El desenlace no se parece a los relatos donde un héroe vence por la fuerza a un guardián.

Dentro del catálogo, La Barbacha comparte con esta página la montaña, los animales y el awapit como lengua común en el tiempo del relato, pero explica de dónde viene la gente. Ésta explica que el mundo visible no es el único.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Deiby Orlando Sinsajoa recogió en 2022 tres formas distintas de esta historia y ninguna coincide del todo con la de Arcos. El mayor Eduardo Cánticus, del resguardo El Gran Sábalo, cuenta que el que bajó estuvo quince días, que allá la gente duerme tres meses seguidos y sólo despierta para la cosecha del maíz, y que el hermano aceptó dormir con ellos: lo sacaron seco como un ratón y era el kugin, la hormiga, quien lo llevaba a enterrar al cementerio. Ese mismo kugin le advirtió al que quedaba que le pasaría lo mismo y le ofreció sacarlo por un quintal de maíz. En su relato el muerto «murió tapado el ano».

  2. María Cruz Moreno, profesora del resguardo Inda Sabaleta, invierte el orden: primero cae un cazador solo por el hueco del armadillo y después su hermano se hunde en un maizal. Quien negocia es la hormiga culona, también llamada arriera, y el precio es una arroba de maíz, no un quintal. Uno de los dos ya había conseguido mujer y decide quedarse.

  3. Una tercera narración que Sinsajoa titula «Pas aimpish kuinta», historia de cuatro mundos, se aparta más: los hermanos cavan tras el armadillo hasta que el animal cae al otro mundo, y allá lo encuentran sentado en una casa con un sombrero bien tejido, reclamándoles que lo chuzaban con un palo. Un pitchichu los desvía a otra casa donde la perdiz, que entonces era persona, los cuida de unas mujeres hermosas que de noche se vuelven cucarachas. El hermano que se queda jugando con ellas amanece seco, casi un esqueleto.

  4. La versión de Botero tiene otro régimen todavía. Allí los cazadores no son cautivos sino huéspedes: se hacen amigos de la gente de abajo, Kuesmasú les da instrucciones de caza —al armadillo grande se le dispara de una sola vez, los pequeños se dejan para la cría—, los invitan a una minga a socalar maíz y todos se acuestan a dormir un año. El pago vuelve a ser un quintal de maíz y la hormiga arriera se lo lleva todo, pero el hombre regresa con su perro y estuvo un año abajo.

  5. La medida del pago, el número de viajeros, el orden de las caídas y el tiempo del sueño cambian de una a otra. Coinciden el armadillo que abre el hueco, la comida que allá se come en vapor, la gente que resulta ser hormiga y la hormiga que cobra por devolver al sobreviviente.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Awa · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Narraciones de montaña y educación en la cultura del pueblo Ɨnkal Awá

    sired.udenar.edu.co

    Publica el relato en awapit con traducción y lo atribuye a D. Pai 1, entrevista del 19 de octubre de 2007. Es la versión que sostiene el texto: los dos hermanos y el armadillo que desfonda la tierra, la gente chiquita de nariz grande que habla awapit, el armadillo llamado zapallo, la comida aspirada en vapor porque aquella gente no tiene ano, el hombre chiquito que muere al comer por la boca, la raíz de rascadera que hace de puente, la mata llamada Pulgande, la mujer que advierte que su cuerpo no es compatible, el hermano sacado hecho carbón y, un mes después, arrastrado como un insecto, y el kuguin que cobra un quintal de maíz y exige dormir sobre una hoja de bijao. Sitúa el episodio como el primer mundo, awá ish kun su, y lo asocia al sayat de la casa.

  2. Historias propias del pueblo Ɨnkal Awá como material didáctico para la enseñanza de las ciencias sociales

    sired.udenar.edu.co

    Aporta tres variantes fechadas y con narrador. Eduardo Cánticus, mayor del Gran Sábalo (3 y 5 de junio de 2022): quince días de estancia, el sueño de tres meses hasta la cosecha del maíz, el hermano sacado seco como un ratón, el kugin que lo llevaba a enterrar al cementerio y que advierte al sobreviviente, y la frase «murió tapado el ano». María Cruz Moreno, profesora de Inda Sabaleta (5 de junio de 2022): el orden de las caídas invertido, la hormiga culona o arriera, y el pago de una arroba en lugar de un quintal. Y «Pas aimpish kuinta», con el armadillo sentado en una casa con sombrero bien tejido, el pitchichu y la perdiz que protege de unas mujeres que de noche son cucarachas.

  3. Algunos elementos religiosos del pueblo awá del suroccidente colombiano

    gazeta-antropologia.es

    Documenta un registro independiente del mismo ciclo: dos cazadores con perros y escopetas, Kuesmasú, dueño de los armadillos del mundo de abajo, que aconseja cómo cazarlos, una minga para socalar maíz, un sueño de un año, y la hormiga arriera que saca al cazador y a su perro por un quintal de maíz y después se lleva todo el pago. Aporta además el dato decisivo para la capa de similitudes: allí a los habitantes del mundo de abajo se los llama «tapaculos» o «pilmeas» porque no comen ni orinan.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Gualti 3: Los cuatro mundos de la gente de la montaña

    reservalaplanada.com

    Nombra el primer mundo como Maza su o ish kum awá su, el mundo de los que comen humo, y lo describe habitado por los seres más pequeños: el cuguin, las hormigas, la lombriz, el armadillo y los demás bichos. Confirma por fuera de las tesis que el viaje de los hermanos no es un cuento suelto sino la puesta en escena de un piso de la cosmovisión, y que los cuatro mundos ocurren a la vez dentro de Katsa su.

  2. Plan de Vida del Resguardo Pialapí Pueblo Viejo

    reservalaplanada.com

    Presenta el mundo uno, Maza Su, el mundo de la gente que come humo, dentro del esquema de los cuatro mundos que ordena la cosmovisión del resguardo. Permite verificar que el nombre y la posición del mundo de abajo son parte de la planeación comunitaria y no una elaboración académica.

  3. La resolución de conflictos en el pueblo Eperara Siapidaara

    minjusticia.gov.co

    Sostiene uno de los dos paralelos documentados de la capa de similitudes: en la cosmogonía eperara siapidaara el tercer mundo, el de abajo, es el de los «Antau Aramoora Euka», el espacio de los tápanos, definidos expresamente como seres sin ano. Permite mostrar que dos pueblos vecinos del Pacífico sur nombran a los habitantes del mundo inferior por lo que les falta.

  4. Los Épera Siapidara en Ecuador: proceso de visibilización

    cuadernosdeantropologia-puce.edu.ec

    Corrobora desde el Ecuador la misma cosmogonía de tres mundos citando a ACIESNA, ACIESCA y OZBESCAC (1997), con los «tápanos (seres sin ano, mito del Biripoto)» debajo del mundo de arriba, y recoge de Belarmino Chitipúa, en enero de 2003, el relato del hombre que quedó preñado en la pierna y del que nace Biripoto.

  5. Palabra y letra del pueblo Awá

    sired.udenar.edu.co

    Sirve para verificar que la estructura de cuatro mundos es parte del marco en que los propios líderes y etnoeducadores awá leen sus relatos, y recoge la nómina de seres espirituales del territorio —el Astarón, la Ambarengua, Pi Awá, Ip Awá, China Attim, Pilt Inkua, el Inkal Pamika, el Malaire— que delimita quiénes son los dueños y guardianes en ese pensamiento.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«El mundo de abajo: los hermanos y el armadillo» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El mundo de abajo: los hermanos y el armadillo» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El mundo de abajo: los hermanos y el armadillo» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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