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Todos los mitos, organizados por territorio y tema.
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Mostrando 24 de 153 mitos

Huitaca
Huitaca simboliza el conflicto entre el orden social patriarcal y el matriarcado en la cultura muisca, reflejando una lucha ideológica en sus mitos.

Hunzahúa
La historia de Hunzahúa y Nonzetá revela un amor desafiante que desafía las normas culturales, culminando en su transformación en piedras eternas.

Hímo la Iguana y la candela
Descubre cómo Karagabí, transformado en pez, engañó a Hímo la Iguana para obtener el secreto del fuego en esta fascinante historia ancestral.

Idacanzas
Idacansás, figura central en la mitología muisca, es conocido por su poder sobre fenómenos naturales y su legado espiritual en Sogamoso.

Ipiaré Ebachí
La llegada de conquistadores europeos marcó el fin de una era dorada para las razas morenas de América, según la tradición oral Quimbaya.

Juan Bobo y sus hermanos
Juan Bobo, a menudo retratado como ingenuo pero astuto, actúa de forma torpe pero termina siendo beneficioso.

Juan Lara y la Trenza del Aire
En las sabanas del Sinú y el San Jorge, Juan Lara ríe en el aire y lanza piedras al techo de quien no le responde. Pero una muchacha aprende a amarrar su miedo con una trenza Zenú y devuelve al espíritu a su ruta de viento y agua.

Kijimba de las Ánimas
En Quibdó dicen que las ánimas no son humo: caminan, oyen y ponen reglas. Una noche de lluvia, una cantadora convoca la Kijimba de las Ánimas para abrirles camino con agua del Atrato y canto responsorial, y el barrio aprende que la fiesta también puede ser tránsito y respeto.

Kugï y Nokuerai
Las diferencias culturales y narrativas en las historias de Kugï y las hermanas reflejan interacciones complejas entre naturaleza y transformación.

La Barca de Dos Tintas
En la cuenca del San Juan, un aprendiz Wounaan quiso ser jaibaná sin aprender a temer. Su maestro le pintó con dos tintas, colgó una barca de balso en el techo y lo envió a soñar con los jais. Allí entendió que las fuerzas obedecen al canto verdadero y que el poder rápido rompe la armonía.

La Basílica encantada
La Basílica encantada es un lugar oscuro con particiones pequeñas, habitado por murciélagos, en la vereda el Espino, sector el Paraíso.

La Bruja del Trinche
En Los Venados dicen que el trinche no solo marca el ritmo: también marca el límite. Porque aquella noche, cuando el juglar se burló en versos, una anciana golpeó el suelo y ordenó: ‘No toques más’. Y el monte, con búho y culebra, cobró la palabra.

La Casa de la Tradición
En San Antonio, Cali, una casona de patio y zaguán no asusta por crueldad: se manifiesta con pasos, voces y olor a naranja quemada para recordar que la tradición se cuida, no se burla.

La Huacas
La conexión espiritual y selectiva entre el buscador y el tesoro se manifiesta en la noche y a través de animales.

La India Worunka
La historia de Mareiwa y Worunka en la Sierra de Macuira revela cambios sociales y naturales en la región de la Guajira.

La Noche Más Larga
Antes de la luz hubo una noche espesa y silenciosa. Bajo esa oscuridad, el agua soñaba enroscada y la tierra esperaba caminos. La Babilla Antigua abrió zanjas y levantó lomos; la Ceiba Primera unió los tres mundos. La vida llegó como un tejido de brillos pequeños.

La Piedra que Flota
En el Perijá dicen que una piedra puede flotar si es abuelo. Cuando el gran diluvio cubrió el mundo, una pareja se salvó no por fuerza, sino por respeto: animales, árboles y piedras los empujaron hasta que el agua se cansó. Desde entonces, el territorio no es cosa: es familia.

La Pirámide del Chontaduro
En las montañas de Palmira se levanta una pirámide que huele a chontaduro con miel y sal. Dicen que nació de un sueño y que no concede tesoros: devuelve claridad o confusión, según la intención con que uno suba.

La Sal del Weguer
En el Bajo San Juan, cuentan que Ewandam y Dosat disputaron el destino del pueblo. Dosat quiso salar el mar y enseñar un trabajo sin permiso; Ewandam respondió con límites, y de una palma espinosa nació el weguer, fibra sagrada que se pide antes de tejer.

La Sierpe de Beté
En Beté, cuando llegan las patronales y el Atrato respira crecido, los viejos recuerdan a la Sierpe de tres cabezas: una canta, otra se ríe y la última mira. No muerde: castiga el irrespeto y la mentira, y obliga al pueblo a pedir permiso al río.

La Sirena de Hurtado
Dicen los viejos que el Pozo de Hurtado no es un hueco de agua sino una boca: traga promesas, mastica caprichos y devuelve lo que uno es. Por eso, cuando Rosario Arciniegas se lanzó en Jueves Santo, el río le cobró el deseo y la dejó cantando para siempre bajo las rocas del Guatapurí.

La Tarasca
Explora la historia de la Tarasca, un ser mítico que habita en la selva colombiana, fusionando realidad y mito en un relato fascinante.

La Totuma de la Cocha
Dicen los mayores que la neblina de La Cocha no es neblina: es guardiana. Y que una totuma antigua, si se riega con mentira, puede volver agua el aire y hundir un valle entero.

La abadesa arrodillada
Sor Ana del Perpetuo Socorro, una abadesa en Cartagena, se convirtió en símbolo de devoción y resistencia tras su sacrificio durante la invasión española.