
Pacífico · Quillacingas
Creación de La Cocha: el pilche y la laguna
Dos memorias Quillacingas cuentan cómo un pilche se desbordó y formó La Cocha, sus cerros y La Corota.
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El relato
Una mujer dejó a su esposo y a sus dos hijos para marcharse con otro hombre. Los dos tomaron el camino hacia el Putumayo y debían atravesar varios pueblos. En el primero pidieron posada, pero nadie quiso recibirlos. Siguieron caminando hasta que la noche y el cansancio los alcanzaron.
En el pueblo siguiente, una mujer permitió que la viajera descansara cerca de la entrada de su casa. Temía los comentarios de los vecinos y no quiso alojar a la pareja junta. Al amanecer vio a la joven desarreglada y le prestó un peine de cacho. También le dio un pilche con agua para que pudiera mirarse mientras se peinaba.
La viajera inclinó el rostro sobre el agua. En el reflejo recordó a los dos niños y al marido que había abandonado. Comenzó a llorar. Sus lágrimas llenaron el pilche hasta que el agua desbordó y le mojó los pies. La pena se convirtió en rabia: pensó en las puertas que les habían cerrado y arrojó el recipiente contra el suelo.
El agua no dejó de crecer. Primero cubrió la entrada, después el camino y los campos. Corrió por la planicie, llenó las hondonadas y convirtió aquel lugar seco en una laguna inmensa. La mujer quedó unida al agua y tomó forma de sirena.
Su esposo salió a buscarla acompañado por los dos hijos. Cuando llegaron al borde de la inundación, quedaron encantados y se transformaron en el cerro Tábano y en las dos piedras que permanecen a su lado. El amante se convirtió en el Patascoy.
Otra memoria cuenta la inundación de manera distinta. Una pareja desterrada llegó sedienta hasta una casa donde había unos niños. Los sabios habían ordenado que nadie les diera agua, pero los niños se compadecieron y llenaron un pilche. Cuando la mujer bebió, su cuerpo comenzó a volverse agua. El hombre pidió ayuda a sus compadres Patascoy, Bordoncillo, Tábano y Alcalde; uno tras otro quedaron convertidos en los cerros que rodean la cuenca.
El pilche se volteó en medio de la creciente y quedó como la isla de La Corota. Bajo la nueva laguna permanecieron siete ciudades; de algunas, dicen, todavía asoman entre la totora las partes más altas.
Así nació La Cocha, rodeada por las personas convertidas en montañas. El agua guardó la memoria de la partida, la sed, la compasión y el desbordamiento.

La enseñanza
“Toda transformación del territorio conserva relaciones, decisiones y pérdidas.”
Territorio
Pacífico · Quillacingas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Pacífico
- Comunidad
- Quillacingas
- Referencia
- 1.108° · -77.15°
Contexto histórico
La página conserva la URL heredada `/mitos/cualanquizan`, pero cambia por completo su contenido visible. Cualanquizán es una tradición situada por su propia fuente en la región Pasto de Túquerres, Sapuyes y el cacique Tulcán. El texto atribuye el nombre a los “indios pastos” y solo menciona al Guáitara como antiguo río de los Quillacingas. No existe base documental para convertir esa relación geográfica en autoría de Refugio del Sol.
El reemplazo procede del corpus recogido en 2023 por Benavides, Muñoz Araujo y Muñoz Botina con voces identificadas del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol. Taita Carlos Erazo narra la primera versión y taita William Jojoa la segunda. La investigación etnoliteraria de Sarasty Guerrero y Ramírez Barco, realizada en El Encano en 2009, registra otras formas del pilche y los amancebados.
La edición reúne las dos versiones en una misma página, pero no las disuelve en una falsa narración única. El primer movimiento sigue a la mujer que ve su reflejo, llora y arroja el pilche. El segundo se introduce explícitamente como otra memoria: los niños entregan agua y la mujer se transforma al beber. Los personajes convertidos en cerros y el pilche vuelto Corota pertenecen a la cartografía narrativa de la cuenca.
Los términos morales usados por las fuentes —amancebamiento, destierro y castigo— muestran una transmisión atravesada por el catolicismo. El expediente los registra como parte de las versiones actuales, no como prueba de una doctrina prehispánica intacta. La lectura pública evita presentar la infidelidad como una esencia cultural Quillacinga.
La coordenada señala de manera aproximada la Laguna de La Cocha, no la casa, el pueblo ni el punto exacto del pilche. Las imágenes anteriores fueron retiradas porque mostraban a Bartolomé y una sabana drenada, además de usar apariencia de maqueta física.
Otras versiones y matices
Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.
- 01
La versión de taita Carlos Erazo empieza con una mujer que abandona a su esposo y a sus hijos. Durante la huida recibe un peine y un pilche; el reflejo despierta el recuerdo, las lágrimas rebosan el recipiente y ella lo lanza. La inundación nace de ese gesto. La mujer se vuelve sirena, el esposo y los hijos quedan como Tábano y dos piedras, y el amante como Patascoy.
- 02
La versión de taita William Jojoa empieza con una pareja expulsada. Los habitantes tienen prohibido ofrecerles agua, alimento o alojamiento. Unos niños les entregan un pilche; al beber, la mujer se vuelve agua y el hombre llama a Patascoy, Bordoncillo, Tábano y Alcalde. Los ayudantes se petrifican como cerros, el hombre y los niños forman Tábano y el pilche se convierte en Corota. Esta versión añade siete ciudades bajo la laguna.
- 03
Sarasty Guerrero y Ramírez Barco recogen variaciones donde un niño entrega el pilche pese a una advertencia, y el agua se derrama cuando la pareja deja el recipiente en el suelo. Los detalles del derrame y la responsabilidad cambian entre narradores.
- 04
El origen de La Corota posee también una narración independiente con un acompañante convertido sobre una silla. Por eso aparece en otra página. Del mismo modo, la sirena que otorga dones y el Rabo de Casapamba forman relatos vinculados a la laguna, pero no se introducen aquí como episodios obligatorios de una única versión.
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Quillacingas, Pacífico · Pacífico > Nariño > Quillacingas.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Los mitos en la construcción discursiva de la identidad del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol
Corpus principal recogido de taitas, mamas y autoridades de Refugio del Sol. Publica las dos versiones de La Cocha y los relatos de Corota, Casapamba, colibríes y sirena.
- El mito, un mundo legendario real en los imaginarios socioculturales de los estudiantes del corregimiento de El Encano
Investigación etnoliteraria con versiones orales de El Encano sobre el pilche, los amancebados, la inundación, las ciudades sumergidas y la geografía de La Cocha.
- Creación artística y memoria cultural en la comunidad del Resguardo Refugio del Sol
Trabajo colaborativo con el cabildo. Registra en voz de Milena Jacanamejoy la laguna, la sirena, los amancebados, Corota, Casapamba y Tábano como memoria y lugares del territorio.
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- Mitos y leyendas: Cualanquizán
Fuente de la página heredada. Atribuye el topónimo y el relato de Bartolomé a los indios Pastos de Túquerres y Sapuyes, no a Refugio del Sol.
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