
Andina · Mixto
Dobaida, memoria Cueva del bajo Atrato
Dobaida es una memoria Cueva del bajo Atrato atravesada por tormentas, territorio y búsquedas coloniales de riqueza.
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Hubo una mujer, entre los antepasados de la gente del Darién, a la que todos admiraban por su grandeza de ánimo y su prudencia. Mientras vivió la veneraron. Cuando murió no dejaron de hacerlo, y de ella tomaron nombre las montañas y el gran río que baja hacia el golfo de Urabá. La llamaban Dabaiba, y otros Dobaiba.
Con el tiempo se supo quién era. Era la madre del que hizo los cielos, el sol, la luna y todo lo invisible, el creador del que vienen todos los bienes. Y era ella quien gobernaba el tiempo. Si estaba contenta con su gente, repartía con medida los días de sol y los de lluvia. Si se enojaba, venían el rayo y el trueno, y se perdían las cosechas. Se enojaba como un niño, por cualquier descuido en sus ceremonias. Por eso, cuando truena, la gente dice que Dobaiba está enojada.
Una vez, hace muchísimo tiempo, se irritó de veras. Se secaron todos los ríos y todos los manantiales. La mayor parte de los hombres de aquellas tierras murió de hambre y de sed. Los que quedaron abandonaron las montañas, bajaron hasta la orilla del mar y cavaron hoyos en la playa para sacar agua, porque no había otra.
Nadie olvidó aquella calamidad. Desde entonces cada cacique tiene en su casa un santuario cercado, y sus sacerdotes lo barren todos los días para que no quede en él moho, ni basura, ni hierba. Cuando la comarca necesita sol o lluvia, el cacique sube con ellos a una especie de púlpito dentro del santuario y no baja hasta que le conceden lo que pide. Mientras rezan, el pueblo entero ayuna cuatro días sin comer ni beber. Al quinto toma apenas unos sorbos de una bebida de harina de maíz, para que el estómago recobre poco a poco las fuerzas.
A su templo grande, a unas cuarenta leguas del Darién, los caciques de regiones lejanas mandan en ciertas épocas del año esclavos para sacrificar, y el pueblo acude en multitud. Delante de la diosa los degüellan y después los queman, porque piensan que el olor de esas llamas le agrada. Para las fiestas y los juegos tocan trompetas de oro. Para llamar a lo sagrado suenan campanas de oro, con badajos blancos de hueso de pescado y un sonido dulce. Los sacerdotes se abstienen de mujer, aun de la propia, durante el ayuno, y el que falta muere apedreado o quemado.
Así la sirven, con temor y con oro, para tenerla propicia. Porque ella está en el cielo al lado del que hizo el mundo, y cuando los hombres descuidan su culto espanta con truenos, castiga con látigos de fuego y arrasa los sembrados y las aldeas.

La enseñanza
“Lo que se venera por miedo pide cada vez más a quienes lo veneran.”
Territorio
Andina · Mixto
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mixto
- Referencia
- 7.0006° · -76.2664°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mixto · Antioquia · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Décadas del Nuevo Mundo, Década séptima, libro X, capítulo II («Sacrificios humanos a Dabaiba»), en Fuentes históricas sobre Colón y América, tomo IV
archive.org
El capítulo entero dedicado al culto: el templo a cuarenta leguas del Darién, los esclavos degollados y quemados, la sequía primordial y los pozos en la playa, el ayuno de cuatro días, las campanas de oro y la castidad de los sacerdotes (pp. 232-238).
- Décadas del Nuevo Mundo, Década tercera, libro IV, en Fuentes históricas sobre Colón y América, tomo II
archive.org
El origen de la figura: Dabaiba fue una mujer antigua, magnánima y providente, venerada en vida y después de muerta; da nombre a las montañas y al río, y cuando se enoja trae rayos, truenos y pérdida de cosechas (pp. 322-324).
- Mitos y leyendas de Colombia, volumen III, cap. 2.3 «Dobaida»
flacso.edu.ec
Resume a Trimborn: Dobaiba como diosa de las tormentas de los cueva, princesa divinizada, madre del Creador; cita a Vadillo («cuando truena, que está enojada la Dobaiba») y distingue Dabaiba, Dobaiba y Dabeiba (pp. 49-52).
Contraste y contexto · 5 referencias
- Planeación y procesos espaciales: configuración territorial del municipio de Frontino en el noroccidente de Antioquia (Colombia)
revistas.udea.edu.co
Registra en 2007 que la diosa Dabeiba sigue en la tradición oral de los embera de Río Verde (Frontino), y da la referencia de Trimborn, «Dobaiba: diosa de las tormentas» (1953).
- Los mitos y leyendas de los embera katío inspirados en el Atrato
semana.com
La Dabeiba katía que sirve de paralelo: mujer venida de las llanuras del Atrato, maestra de oficios, que sube al cielo desde un cerro y causa lluvia, huracanes y terremotos.
- Cacica Dabeiba
vivirenelpoblado.com
Versión antioqueña de la cacica Dabeiba: sube al Cerro León y al cielo, protectora contra tormentas, rayos y tempestades; cita a Amanda Gómez Gómez.
- The Decades of the Newe Worlde or West India
archive.org
La traducción inglesa más antigua de los pasajes sobre el río y las montañas de Dabaiba; permite cotejar la versión castellana de 1892.
- Dabeiba
es.wikipedia.org
En la toponimia del municipio separa tres hilos del nombre: doña Dabeiba Hernández, el tesoro «Dabeibe» y la diosa catía.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Dobaida, memoria Cueva del bajo Atrato» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Dobaida, memoria Cueva del bajo Atrato» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Dobaida, memoria Cueva del bajo Atrato» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








