El Caballo del Morro

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El Caballo del Morro

Un cuento de Marco Antonio Valencia imagina que Victorio Macho llevó los restos de Babieca a Popayán para crear el caballo del monumento.

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El relato

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Sebastián de Belalcázar, fundador de Popayán, murió en Cartagena el 30 de abril de 1551, a los 61 años, con los pies hinchados y el corazón tapado de tanto comer cerdo. Nunca renunció al chicharrón: a los yanaconas que trajo desde Quito los hizo cargar al hombro una piara entera para su mesa. Sus enemigos lo llamaban conspirador y asesino. Así acabó convertido en un fantasma de piedra, montado sobre un caballo que la literatura ya conocía: Babieca.

Para celebrar el cuarto centenario de la ciudad, en 1937, el alcalde contrató al escultor Victorio Macho, nacido en Palencia, bohemio de tertulias y famoso en Madrid por su monumento a Pérez Galdós, para que levantara la estatua del conquistador en la plazoleta de San Francisco. Al poeta Rafael Maya le pidió el discurso de la inauguración. Maya, que era un sabio entre los sabios, le advirtió al escultor con el dedo en alto: una estatua es la comunión de los vivos con los muertos, y esa tenía que mostrar lo que es Popayán, una raza de heroísmo, sabiduría, belleza, santidad, poesía y canto.

Macho esculpió en bronce un hidalgo con aires de héroe, como se lo pedían. El lío empezó con el caballo. Averiguó que las bestias de los conquistadores no pasaban de ser hacas, animales de carga, y que sus dueños les ponían nombres cursis. Y Macho, cuyo apellido quiere decir vigoroso y también mula, no iba a montar al conquistador en cualquier bestia.

Entonces viajó al monasterio de San Pedro de Cardeña, a diez kilómetros de Burgos, donde había pasado su juventud, y cometió un sacrilegio literario: robó los restos de Babieca, el caballo del Cid Campeador, y se los llevó a Popayán para inspirarse en el mejor caballo de los caballos. Por eso las excavaciones que pagó el Duque de Alba en 1949 no hallaron rastro del animal bajo el monolito donde España honra a la bestia que cargó a Rodrigo Díaz de Vivar hasta su muerte.

De esos huesos salió un caballo soberbio, casi inglés, casi árabe, casi bajado del cielo. Cuando empotraban la estatua en el Morro de Tulcán, los obreros vieron llegar al escultor, meter los restos bajo la plancha y murmurar una oración que Maya repitió en su discurso de 1940: «Querido Babieca, dejo tus restos en una ciudad que sonríe como Atenas, habla como Roma y llora como Jerusalén».

Desde entonces Babieca, que llevó al Cid hasta la tumba, carga a don Sebastián de Belalcázar hasta la eternidad.

El Caballo del Morro: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un monumento carga tantas historias inventadas como verdaderas, y a veces las inventadas explican mejor su pedestal.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Mestizo
Referencia
2.444° · -76.606°

Ficha del relato

Contexto histórico

«El caballo de los caballos» es un cuento de Marco Antonio Valencia Calle, poeta, novelista y columnista nacido en Popayán en 1967. Lo publicó en su blog en abril de 2014, al cumplirse 463 años de la muerte de Belalcázar, y lo abrió con una declaración de intenciones: quería contar «un cuento» para endulzar a la ciudad letrada. No es tradición oral ni leyenda recogida: es literatura firmada, con un narrador que se burla del conquistador en el preámbulo y luego inventa un robo de reliquias.

El relato pasó al libro Leyendas extraordinarias de Popayán, que Editorial SIC imprimió en Bucaramanga entre 2014 y 2015, con ilustraciones de Rodrigo Valencia Quijano. Donaldo Mendoza, que lo reseñó en Proclama del Pacífico en febrero de 2015, lo resume como la historia de las vicisitudes y fábulas que costó erigir el caballo del Morro; Carlos Orlando Pardo, en el mismo medio, lo llama «el asombroso relato» sobre el caballo del conquistador. Álvaro Grijalba Gómez, en una reseña que el autor reprodujo en 2016, lo pone entre las historias «ficticias» del libro: la de Babieca, que termina sepultado bajo la estatua de Victorio Macho.

El cuento se apoya en hechos reales para que la invención parezca crónica. La estatua ecuestre de Macho existió: se encargó para la conmemoración de los cuatrocientos años de la ciudad, pensada para la plaza de San Francisco, y terminó en la cima del Morro, una pirámide prehispánica que Julio César Cubillos estudió en 1959, donde estuvo desde 1940 hasta que el pueblo misak la derribó el 16 de septiembre de 2020. La tumba de Babieca también es un lugar real: una tradición medieval dice que el caballo quedó enterrado a las puertas de San Pedro de Cardeña, y el Consorcio Camino del Cid recuerda la excavación sin resultado que hizo allí el duque de Alba en 1949. El cuento toma ese vacío y lo llena con Popayán.

Resonancias con otros mitos

El robo de Babieca repite, en clave de broma, el culto medieval de reliquias del Cid en San Pedro de Cardeña: a fines del siglo XIII el monasterio ya mostraba a los peregrinos los olmos bajo los que yacía el caballo, y el Consorcio Camino del Cid cuenta que la excavación de 1949 no encontró nada. El cuento no desmiente esa tradición: le da una explicación.

El pariente más cercano es del mismo autor y de la misma ciudad. En «Muerte y entierro del Quijote en Popayán», publicado en Proclama del Pacífico en 2014, Valencia Calle trae a Popayán el cadáver de otro héroe de la literatura española y lo entierra en la Torre del Reloj. Esa broma venía de antes: Guillermo Valencia llamó a Popayán «tumba de Don Quijote», como estudió Betty Osorio de Negret en Thesaurus (1987), y Octavio Hernández Jiménez escribió en 1987 sus Funerales de Don Quijote. En los dos cuentos la ciudad letrada se apropia de los restos de la gloria castellana y los esconde en su arquitectura.

Y la estatua misma tiene su contrarrelato: la del cacique Pubén que Rómulo Rozo esculpió para el Morro y que nunca se instaló, recordada por Hacemos Memoria y El Tiempo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El cuento tiene un solo texto, el del autor, que se ha reproducido sin cambios de trama. Lo que varía es lo que se cuenta alrededor de la estatua real, y ahí el cuento se aparta de la prensa.

  2. En el cuento, Rafael Maya es el orador que exige una estatua heroica y pronuncia el discurso de 1940. La prensa recuerda otra cosa: El Tiempo (2020) recoge que Guillermo Valencia no quería al conquistador en el Morro, que prefería allí un cacique indígena, y que por eso no aceptó hablar en la inauguración; el periódico La Última (2021) le atribuye la frase de que «de una obra de arte hicieron un pisapapel». Según Hacemos Memoria (2021), la Junta Cívica había planeado en 1936 una estatua del cacique Pubén, de Rómulo Rozo, para la cima, y la de Belalcázar para la plaza de San Francisco. Álvaro Jesús Urbano Rojas, en Proclama (2018), dice que Macho se inspiró en el Colleoni de Verrocchio, asesorado por Valencia: otra genealogía del caballo, sin Babieca.

  3. Ningún texto conocido hace despertar al caballo de noche ni lo liga a los entierros de la pirámide: es un caballo de bronce con huesos castellanos dentro. El registro fotográfico de Gumersindo Cuéllar (1941) fecha la inauguración en 1937; el cuento, como la prensa, en 1940.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Cauca · Pacífico
Referencias
15
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. El caballo de los caballos

    valenciacalle.blogspot.com

    Texto completo del cuento: Victorio Macho roba en Cardeña los restos de Babieca y los pone bajo la estatua de Belalcázar en el Morro de Tulcán; oración final citada por Rafael Maya.

  2. Leyendas extraordinarias de Popayán (reseña)

    proclamadelpacifico.com

    Reseña del libro (Editorial SIC, 2015, 125 páginas, ilustraciones de Rodrigo Valencia Quijano); resume la segunda historia como las fábulas que costó erigir el caballo del Morro.

  3. Leyendas extraordinarias de Popayán (reseña)

    proclamadelpacifico.com

    Sitúa el libro entre las antologías de leyendas colombianas y menciona «el asombroso relato sobre el caballo del conquistador Sebastián de Belalcázar».

Contraste y contexto · 12 referencias
  1. Las leyendas Extraordinarias de Popayán / Reseña

    marcoantoniovalenciacalle.blogspot.com

    Llama «ficticia» a la historia de Babieca sepultado bajo la estatua de Victorio Macho en el Morro de Tulcán.

  2. El descanso eterno de Babieca

    caminodelcid.org

    La tradición entierra a Babieca a las puertas de San Pedro de Cardeña bajo dos olmos, con un monolito; el duque de Alba excavó en 1949 sin resultado: el hecho real sobre el que se monta el cuento.

  3. Monasterio de San Pedro de Cardeña

    es.wikipedia.org

    Resume, citando a Richard Fletcher, el culto de reliquias cidianas del monasterio a fines del siglo XIII, incluidos los olmos de la tumba de Babieca: paralelo de Similitudes.

  4. Abuelo de Paloma Valencia pedía otro sitio para estatua en Popayán

    eltiempo.com

    La estatua de Macho iba a la plaza de San Francisco y al Morro un cacique Pubén de Rómulo Rozo; Guillermo Valencia no quiso a Belalcázar en el Morro y no dio el discurso: contraste con el papel que el cuento da a Maya.

  5. El pueblo Misak quiere resignificar el Morro del Tulcán tras derrumbar la estatua de Belalcázar

    hacemosmemoria.org

    La Junta Cívica planeó en 1936 un cacique Pubén para la cima y la estatua de Macho para San Francisco; el derribo misak y la resignificación del Morro.

  6. La nueva cara del pedestal del Morro de Tulcán en Popayán

    periodicolaultima.com

    En 1940 se destruyó la cúspide de la pirámide para el pedestal; atribuye a Guillermo Valencia la frase «de una obra de arte hicieron un pisa papel»; derribo del 16 de septiembre de 2020.

  7. ¿Bajar a Belalcázar de Tulcán?

    proclamadelpacifico.com

    Dice que Macho, asesorado por Valencia, se inspiró en el Colleoni de Verrocchio: otra genealogía del caballo, sin Babieca.

  8. El Morro de Tulcán (pirámide prehispánica). Arqueología de Popayán, Cauca

    revistas.icanh.gov.co

    Estudio arqueológico del Morro como pirámide prehispánica: el lugar real donde el cuento entierra a Babieca.

  9. Monumento a Sebastián de Belalcázar en Popayán

    bibliotecadigitaldebogota.gov.co

    Fotografía de la estatua ecuestre de Victorio Macho en la cima del Morro de Tulcán; la ficha fecha la inauguración en 1937.

  10. Estatua de Sebastián de Belalcázar no regresará al Morro del Tulcán en Popayán

    elespectador.com

    El juicio misak y el derribo del 16 de septiembre de 2020; el Ministerio de Cultura anuncia que la estatua no vuelve al Morro.

  11. Muerte y entierro del Quijote en Popayán

    proclamadelpacifico.com

    Cuento hermano del mismo libro: el Quijote muere en Popayán y queda en la Torre del Reloj; paralelo de Similitudes.

  12. La poesía en Popayán: el hacerse de un paratexto poético

    cvc.cervantes.es

    Estudia cómo Guillermo Valencia hizo de Popayán la «tumba de Don Quijote»: la tradición letrada de apropiarse de héroes castellanos que el cuento del caballo prolonga.

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Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Caballo del Morro» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Caballo del Morro» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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