En el principio de estos tiempos en los que la realidad y la fantasía se trenzan como lo hacen las lianas en la selva, Idn Kamni paso la lengua por el mundo aún no conformado. Su saliva viscosa, mezclándose con la tierra blanda, dio lugar a montañas que susurraban leyendas con el viento. Este mundo se alzaba intacto, todavía sin las quemaduras que las llamas del Río Venado dejarían, anticipando el destino agitado que más tarde lo calentarían como a un niño febril.
Antes de que el universo se llenara con el resonar de arterias de fuego sordo, la primera gente surcó desde el vientre mismo de un río. Zambullidos dentro de una canoa culebra de escamas centelleantes, llegaron navegando con la misma sinuosidad de los sueños no contados. En los rápidos del Río de La Leche, cayeron huevos que al romperse liberaron al aire la humanidad que se esparció como el rocío de una mañana primaveral. Este río, cuyo caudal fluía en el Río Venado—la arteria mayor que transportaba el flujo vital de todos los ríos—, era la cuna eterna donde el agua y el tiempo se encontraban para acariciar las orillas de este mundo.
En la eternidad de un instante, Idn Kamni contempló al sol, que como un guardián eterno se mantenía estático, suspendido en lo alto sin prisa alguna. En un gesto singular, fue a tumbar el árbol sagrado de Ye, y al caer el tronco, el río comenzó a fluir, surcando la tierra en un sutil murmullo. Pero nada en esta realidad permanece quieto, y así, cuando los jaguares vinieron, el pueblo de Idn Kamni fue devorado, una danza feroz de dientes y garras que goteaban de historias inconclusas. Sin embargo, Idn Kamni, en su cólera divina, hincó el cielo con el rayo y castigó a aquellos osados felinos hasta que solo cayó, desde el cielo despejado, la tranquila lluvia que acompaña al sacrificio.
Indomable, Idn Kamni perdió su imaginativa soledad bajo el árbol balata, un atribuible puente entre sueños e ilusiones, y fabricó goma con el que moldeó, desde dentro del humo, a una mujer culebra pletórica de misterio. De su vientre, en el que crecían dientes de piraña, nacieron alimañas de ojos brillantes que llenaron los bosques, los escenarios perfectos donde los cuentos se tejían esperando ser hallados por los mortales.
A pesar de poseer vastos universos bajo su mandato, Idn Kamni no pudo resistir el anhelo de una compañera más allá del cauce del destino, algo que se escurría entre sus dedos de creación. Encontró a la mujer Agutí, pero como viento rebelde, ella lo dejó y se resguardó en la casa de los buitres. Allí, Idn Kamni, con la paciencia de quien conoce lo eterno, esperó, y finalmente, la ahogó en la marejada de su venganza, levantando un grito sordo que solo la selva entendió.
Tras un viaje a la espesura persiguiendo la sombra dulce de la miel, Idn Kamni enfrentó el doloroso designio de dar muerte a la que fuera alguna vez su esposa. Cada acción, incluso la que pesa más que el plomo del arrepentimiento, estaba dibujada en el tapiz del destino tejido por campechanos hilos de humo.
Idn Kamni, lleno de la proeza de la creación y la melancolía de sus pérdidas, convocó los tambores ocultos en las raíces del mundo. Inició un baile, ese lenguaje secreto de movimientos y signos que hablaba más que mil palabras. Y, con un salto final que superó el contorno de lo visible, se fue al cielo, transformándose en leyenda, para siempre latiendo detrás de las estrellas que, durante las noches más obscuras, parecen contemplar el iterante fluir de las historias todavía por contar.
Historia
Por ahora no tenemos tan clara la historia de este mito, pero a medida que recopilemos más información les estaremos actualizando.
Versiones
Para analizar las diferencias en las versiones de un mito, primero se identifican elementos clave de la narrativa y se observan cómo estos varían o no en distintas narraciones. En la versión proporcionada, algunos de los elementos cruciales incluyen la creación del mundo por Idn Kamni, el origen y la interacción con la fauna, y los eventos que llevan al desenlace. Un aspecto interesante es la manera en que Idn Kamni utiliza elementos naturales como saliva y tierra para la creación, un motivo que puede variar con otros mitos donde la creación surge a través de palabras, sueños o simples actos de poder divino. También destaca el uso del árbol de Ye y la goma del árbol balata, que son elementos únicos en esta versión y pueden ausentarse o cambiar de simbología en otras variaciones, donde otros tipos de árboles o materiales podrían jugar un papel similar.
Otro punto de comparación son las relaciones de Idn Kamni con las figuras femeninas y los animales. La transformación de los animales en actores activos del mito —como la mujer culebra que al parecer es parte esencial de la cosmología al dar origen a las alimañas— contrasta con otras versiones donde tales figuras pueden desempeñar roles pasivos o diferentes. Además, el conflicto con los jaguares y el posterior uso del rayo para vengarse añaden una dimensión de lucha y justicia divina que podría diferir en otras narraciones; tal vez, en diferentes versiones, los jaguares sirvan a propósitos simbólicos distintos o sean omitidos por completo. Asimismo, el acto final de subir al cielo tras un ritual de baile es un desenlace que, dependiendo de la tradición, podría sustituirse por la creación de un nuevo orden natural o el descanso eterno del creador. En resumen, cualquier variación podría alterar aspectos cosmológicos fundamentales, relaciones con lo divino y moralidades implícitas a través de diferentes esquemas narrativos.
Lección
La creación y destrucción son partes inevitables del ciclo natural.
Similitudes
Se asemeja al mito griego de Prometeo en cuanto a la creación y al uso del fuego, y al mito nórdico de Ymir por la formación del mundo a partir de un ser primordial.
Territorio
Ubicacion geografica del mito
Ubicacion registrada para este mito en el territorio.



