Amanecer llanero

Orinoquía · Mestizo

Amanecer llanero

Cosmogonía de autor sobre Pamoare y Casanari, revisada sin presentar su genealogía imaginada como conocimiento indígena.

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El relato

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Antes de que hubiera sabana, al pie de la cordillera oriental se extendía un desierto de arenas calcinadas por el sol.

En las tierras de los chibchas, un muchacho se enamoró de una princesa de su pueblo. El gran jefe no quiso que una doncella de sangre real, se uniera con alguien a quien tenían por inferior, y mandó capturarlo para darle muerte. La muchacha, familiar del gran guerrero Nonpamin, huyó con él. Perseguidos, remontaron la cordillera, y en las alturas el dios de las cumbres les regaló una esmeralda tan grande que apenas podían cargarla.

Llegaron a una cima y miraron hacia abajo. Sólo había arena. Ella, al ver aquel desierto, le pidió que le quitara la vida. Él, desesperado, lanzó la gema al abismo.

La piedra rodó y estalló en luces de todos los colores. Donde caían, la arena se cubría de verde. Así nació la sabana, y a los pies de la pareja se abrió una senda de flores. Al deshacerse la esmeralda brotaron los ríos; en sus orillas se alzaron palmeras y árboles, y el cielo se llenó de plumas y de trinos.

Ella se llamaba Pamoare, como una princesa de sus antepasados; él, Casanari. Pamoare no quiso entregarse antes del blanqueo, la costumbre de su gente. Durante tres lunas vivió encerrada en una choza que él le construyó, pidiendo a los dioses que sus hijos fueran libres, que nadie los persiguiera por diferencias de clase y que animales y plantas se conservaran para quienes vinieran después.

Casanari quiso regalarle fuego para la boda. Frotó maderas y golpeó piedras durante muchos días, hasta que lo consiguió con un trozo de maguey hallado en la playa. Cumplidas las tres lunas, ella salió y encontró junto a la puerta una llama agitada por la brisa, y a él sentado al lado. Le puso una corona de plumas de guacamaya, garza y paujil. Se bañaron desnudos en el río, asaron un venado, comieron los muslos en silencio y devolvieron el resto al fuego como ofrenda. Después se abrieron con espinas las venas de las manos, juntaron las heridas, y la sangre de ambos cayó sobre la tierra y el agua.

Anduvieron hasta un río de aguas claras rodeado de morichales, y allí se quedaron. Vivieron mil lunas y tuvieron dieciocho hijos e hijas, de quienes salieron dieciocho pueblos que ocuparon Arauca y Casanare, y luego el Meta, el Vichada y el Guaviare.

Un día, ya viejo y contra la voluntad de ella, Casanari salió de cacería y no volvió. Al amanecer sus hijos hallaron los restos: lo había devorado un jaguar. Pamoare echó a andar llorando por las llanuras, y donde caían sus lágrimas se formaban lagunas y esteros. Llegó a un gran río crecido con su llanto, entró despacio en él y sus huellas se borraron para siempre.

Vino después un cataclismo que calcinó sabanas y montes, y los lechos de ríos y lagunas quedaron cubiertos de una arena verde, como polvo de esmeralda. Los hijos subieron a la cordillera. Desde allí vieron la llanura licuarse en un mar espeso y negro, parecido al aceite de la palma de seje, que la tierra se tragó con un rugido. Luego estallaron los lechos verdes, la arena voló al cielo y, al caer sobre el suelo renegrido, la llanura volvió a vivir.

Entonces se oyó la voz de Pamoare. Les dijo a sus hijos que ese mar negro guardado bajo el Llano sería un día la redención de su pueblo. Antes llegarían hombres de más allá de una gran laguna, montados sobre monstruos, que les quitarían sus dioses, los harían esclavos y destruirían lo creado. Sus hijos vagarían muchas generaciones, hasta que su sangre, mezclada con la de los intrusos, diera al gran dominador de las sabanas. Ese día sacudirían el yugo, y la riqueza del suelo alcanzaría a todos por igual.

Amanecer llanero: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una tierra nacida de un amor perseguido por el rango promete su riqueza a todos por igual.”

Territorio

Orinoquía · Mestizo

Orinoquía · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Orinoquía
Comunidad
Mestizo
Referencia
5.5° · -71.5°

Ficha del relato

Contexto histórico

«Amanecer Llanero» abre «Cuentos, mitos y leyendas del llano», el libro que Getulio Vargas Barón, escritor y político casanareño nacido en Támara en 1933 y muerto en Yopal en 2000, publicó en 1996 con el patrocinio del Corpes Orinoquía y que la Biblioteca Virtual del Banco de la República difunde en edición digital. Ocupa las páginas 5 a 9 de esa edición, justo después de la Dedicatoria y de una Presentación sin firma; las páginas 10 y 11 son fotografías de Constantino Castelblanco.

No es un cuento contado sino una invocación. Son veintiún párrafos de prosa poética en los que el autor se dirige a la llanura, a los ríos, a las palmeras y a los dioses, y les pregunta si es verdad lo que dicen «las viejas leyendas». La primera frase ya pone la materia en duda: habla de una «supuesta leyenda mitológica» sobre un ascendiente de la familia chibcha. Casi todos los episodios —la esmeralda, el blanqueo, la boda, el jaguar, el cataclismo— llegan como preguntas del tipo «di si es verdad que», y la historia de Pamoare y Casanari se arma con lo que esas preguntas afirman. El mito publicado aquí quita la interrogación y conserva lo afirmado.

La Presentación orienta la lectura. Dice que el autor reunió su material «entre charlas informales, reuniones de familia e investigación», como testigo y actor, y que «recrea la Llanura colombiana en lenguaje sencillo, con inspiración de artista». Es obra de autor, no transcripción: para esta pieza no nombra a nadie que la haya contado, ni hato, ni fecha de escucha. La escritura lo confirma, porque junto a nombres de sonido indígena aparecen «las viejas leyendas escandinavas», una escultura del Belvedere y el Olimpo, que son lecturas del escritor.

Lo que esta pieza añade al libro es una genealogía. Los dieciocho hijos de la pareja son, en el texto, troncos de dieciocho pueblos que enumera por su nombre, entre ellos achaguas, sálibas, piapocos, guayaberos y tunebos. Esa lista es de Vargas Barón, y el mito publicado dice que fueron dieciocho pueblos sin atribuirles el origen. El cierre, con la profecía de la conquista y del mestizo que dominará las sabanas, también es suyo: una cosmogonía escrita desde la identidad llanera criolla, que se imagina indígena en el principio y mestiza en el destino.

La fecha pesa en esa profecía. El libro sale en 1996, cinco años después de que la prensa nacional anunciara el gran hallazgo petrolero de Cusiana, en Casanare, y en los poemas de «Ser poeta» el mismo autor escribe contra la mancha de petróleo que se extiende «desde el Cusiana» sobre las sabanas.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano está en la cordillera que la pareja cruza. Fray Pedro Simón, en la segunda parte de sus «Noticias historiales», cuenta que Bachué salió de una laguna de las sierras de Iguaque con un niño de la mano, bajó con él al llano, se casó con él cuando creció y pobló la tierra, y que, ya viejos los dos, volvió a la laguna, habló a la gente y se hundió en el agua convertida en culebra junto a su marido (cuarta noticia, capítulo II). Pamoare hace un camino semejante: baja de la sierra, puebla la llanura con su esposo y, viuda, entra en un río y desaparece. La esmeralda, que el texto asocia a la familia chibcha, apunta al mismo altiplano.

El cataclismo tiene también su equivalente en esa obra. Simón narra que Chibchachum anegó la sabana de Bogotá y que Bochica, aparecido en un arco, arrojó una vara de oro y abrió las peñas de Tequendama para que salieran las aguas, y que desde entonces tiembla la tierra (capítulo IV). En el Llano la tierra se abre para tragar un mar negro y las cordilleras caen en pedazos.

El tercer parentesco es moderno. La idea de que la mezcla de sangres producirá al gran dominador de las sabanas pertenece a la familia de «La raza cósmica» de José Vasconcelos (1925), que anunciaba una raza síntesis nacida en América y le reservaba la cuenca del Amazonas y del Orinoco. El mar de seje que será redención tiene, por último, su comentario en «Ser poeta», donde el mismo autor lamenta que el petróleo deje a su pueblo «sin redención».

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las descripciones de esta pieza no coinciden en qué clase de texto es. El catálogo de la Biblioteca Virtual del Banco de la República dice que Vargas Barón «recopila» los relatos y destaca en ellos «la imitación de la forma oral». La Presentación del libro, sin firma, dice que el autor «recrea» la llanura «con inspiración de artista» a partir de charlas, reuniones de familia e investigación. Y el propio texto llama «supuesta leyenda mitológica» a su materia y la ordena como una serie de preguntas a la llanura. Recopilar, imitar lo oral y recrear son operaciones distintas, y la tercera es la que se ajusta a lo que se lee en estas páginas.

  2. Tampoco hay un solo origen dentro del texto. La sabana nace dos veces: de la esmeralda que se rompe en el abismo y, después del cataclismo, de la arena verde que vuela y vuelve a caer. El agua llega también dos veces, primero como llanto de la viuda que inunda la llanura y luego como un mar negro que la tierra se traga. El texto no elige entre esos comienzos: los encadena.

  3. En el nombre del héroe hay otra variación. Vargas Barón lo escribe Casanari y, en dos pasajes, Casanarí. Miguel Ángel Martín, en «Del folclor llanero» (1979), da «Casanari» como la voz achagua de la que viene Casanare, y en la misma entrada enumera a los primeros pobladores del departamento —tunebos, achaguas, guahíbos, sálibas, piapocos, amorúas— y a los grupos de sus resguardos, entre ellos chiripos y masiguares. Varios de esos nombres reaparecen en la lista de los dieciocho hijos: el novelista toma el nombre del río como nombre del padre y la lista de pueblos del departamento como descendencia.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Orinoquía
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Cuentos, mitos y leyendas del llano

    babel.banrepcultural.org

    Es el único texto de «Amanecer Llanero», primer relato del libro (pp. 5-9): veintiún párrafos de prosa invocatoria sobre la huida de Pamoare y Casanari, la esmeralda arrojada que crea la sabana, el blanqueo de tres lunas, la boda con fuego, venado y sangre, los dieciocho hijos, la muerte de Casanari por un jaguar, las lágrimas que forman esteros, el cataclismo de la arena verde, el mar negro «semejante al aceite de la palma de Seje» y la profecía de la conquista y del mestizaje. La Presentación (p. 4) dice que el autor «recrea la Llanura colombiana» «con inspiración de artista».

  2. Del folclor llanero

    bffrepositorio.unal.edu.co

    En la entrada del departamento de Casanare dice que el nombre viene de «la voz achagua Casanari», que es el nombre del héroe de Vargas Barón, y enumera a los primeros pobladores (tunebos, achaguas, guahíbos, sálibas, cusianas, caquetíos, piapocos, amorúas) y a los grupos de los resguardos, entre ellos cuibas, chiripos y masiguares, varios de los cuales reaparecen en la lista de los dieciocho hijos. Define además al llanero como «mestizo triétnico», que es la figura con la que cierra la profecía de Pamoare.

  3. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales, segunda parte

    archive.org

    Trae los dos paralelos muiscas que usa la ficha. En la cuarta noticia, capítulo II (pp. 279-280 de esta edición), Bachué sale de una laguna de Iguaque con un niño, baja al llano, se casa con él, puebla la tierra y, ya vieja, vuelve a la laguna y se hunde en ella convertida en culebra; en el capítulo IV (pp. 289-290), Chibchachum anega la sabana y Bochica abre las peñas de Tequendama con una vara de oro para que salgan las aguas, origen de que tiemble la tierra.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Ser poeta: poemas al llano

    bffrepositorio.unal.edu.co

    Es la clave para leer el «mar de Seje» de «Amanecer Llanero». En los poemas «El petróleo» y en unas décimas sobre Casanare, el mismo autor nombra lo que el relato calla: la mancha de petróleo que se expande «desde el Cusiana, enlodando las sabanas», el «oro negro» y el pueblo al que dejan «sin redención». El prólogo, fechado en Yopal en noviembre de 1999, dice que para él «la mancha de petróleo es el principio de la muerte de su llano».

  2. Cusiana: gran hallazgo

    eltiempo.com

    Fecha el anuncio del gran yacimiento de Cusiana, en Casanare, a unos treinta kilómetros de Yopal, y explica que los primeros pozos, de 1988, dieron gas y que el crudo apareció en formaciones más profundas. Sitúa «Amanecer Llanero», publicado en 1996, cinco años después de ese anuncio, que es el contexto de su mar negro guardado en las entrañas del Llano.

  3. Colombia país de regiones, tomo IV (cap. 4, «Vida y cultura del llano»)

    babel.banrepcultural.org

    En el capítulo de la Orinoquía repasa la exploración petrolera del Llano desde los años cincuenta, los hallazgos de Caño Limón y Apiay en los ochenta y el potencial de Casanare, del que atribuye el 75 % a Cusiana, y habla de una «bonanza petrolera» y de la responsabilidad de invertir las regalías. Describe también a los pueblos achagua, cusiana, tunebo y chiricoa como pobladores previos a la conquista. Es el marco regional en el que se escribió la profecía de Pamoare.

  4. La raza cósmica. Misión de la raza iberoamericana

    filosofia.org

    Anuncia en América una «raza síntesis o raza integral, hecha con el genio y con la sangre de todos los pueblos», y reserva a la cuenca del Amazonas, «junto con el Orinoco y el Magdalena», un papel en ese destino. Es el paralelo moderno de la profecía final de Pamoare, en la que la sangre de sus hijos «confundida con la de los intrusos» produce «al gran dominador de las sabanas».

  5. Murió Getulio Vargas Barón

    eltiempo.com

    Da los datos del autor que la historia de la ficha necesita: nacido en Támara, murió en Yopal a los 67 años, fue alcalde de Paz de Ariporo, diputado a la Asamblea de Boyacá y gerente del Fondo Ganadero de Boyacá, y dirigió la lucha por la autonomía administrativa de Casanare. Permite leer «Amanecer Llanero» como cosmogonía escrita por un político regionalista de la generación que vio nacer el departamento y su petróleo.

  6. Historia de las misiones de los llanos de Casanare y los ríos Orinoco y Meta

    archive.org

    Es el registro colonial de los pueblos de las misiones de Casanare, y en él figuran con frecuencia seis de los dieciocho nombres que «Amanecer Llanero» da a los hijos de Pamoare y Casanari: achaguas, betoyes, chiricoas, sálibas, tunebos y macaguanes. Muestra de dónde viene el repertorio de etnónimos del autor: de la historia misional del Llano, no de una genealogía indígena.

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«Amanecer llanero» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Amanecer llanero» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Amanecer llanero» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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