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Todos los mitos, organizados por territorio y tema.
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Mostrando 24 de 392 mitos

El Chutun
El Chutun es un espíritu protector de la chagra, asociado a las plantas de checheres, mostrando un vínculo con la naturaleza y lo agro-cultural.

El Cotomachaco
El Cotomachaco, criatura amazónica, es una boa de dos cabezas que caza en árboles y tierra, imitando sonidos para atraer presas.

El Cualchio y la Olla del Granizo.
El Ojo de Agua es un lugar sagrado donde la precipitación se funde con la tierra, influenciando el ciclo hídrico de Panán.

El Cueche
El mito del ojeado del Cueche destaca el cambio de estación y su influencia en la fertilidad y salud femenina.

El Diablo Chivo de Rumichaca
Dicen los abuelos que bajo Rumichaca, donde el agua sale tibia, vive el Diablo Chivo: un guardián que compra promesas y cobra sombras. Quien busca atajos en la frontera puede cruzar, pero luego no logra regresar del todo.

El Diluvio
La narrativa del diluvio muestra la curiosidad humana y la transformación en lechuza, simbolizando vigilancia nocturna.

El Diluvio y las Hazañas de Buinaima
El relato de Fïzido Jïzuma revela cómo la curiosidad desata un diluvio, mostrando la interacción entre humanos y entidades naturales.

El Doctor Galeacer
El pacto con el Diablo llevó al doctor Galeacer a una transformación aterradora, dejando un legado de misterio en Piedecuesta.

El Dominguez
Descubre las dos versiones del duende Domínguez, desde su lado juguetón hasta su compleja interacción con humanos.

El Duende Peluquero
En el valle entre Cali y Yotoco, una joven de trenza larga es perseguida por el Duende Peluquero, obsesionado con su cabello. La acorrala cerca del río Cauca, hasta que ella rompe el hechizo al cortarse el pelo.

El Gritón
El Gritón, fenómeno natural inexplicable, aterroriza a expedicionarios perdidos en el Valle del río Magdalena durante una tormenta.

El Hada de los Cañaverales
En los cañaduzales del Valle del Cauca, una mujer de luz y hojas camina sin pisar el rastrojo. Dicen que guía al trabajador respetuoso y pierde al soberbio que quema, contamina o se burla del agua. La llaman el Hada de los Cañaverales.

El Indio Guerrero Ipuana
El mito de la casta Ipuana y Jayariyú explora la invulnerabilidad mágica y la ineludible realidad de la muerte definitiva.

El Indio Jururiana
El análisis del mito de Jururiana revela diferencias significativas en diversos elementos narrativos, destacando figuras proféticas y relaciones espirituales con la tierra.

El Indio Kuriruputá
La intervención de las hermanas en el conflicto añade una dimensión de empoderamiento femenino poco común en muchas tradiciones míticas.

El Morrocoyo
Explora el ciclo de violencia y retribución en la transformación de los morrocoyos según las versiones del mito.

El Ojo de la Canoa
En la ciénaga de La Sierpe aparece una canoa con un ojo en la proa y un limón de acero que nadie debe tocar. Quien lo mueve despierta a la Torcorá, serpiente-bruja guardiana del tesoro y de la memoria del agua.

El Reventón de Jacobo
La historia de Jacobo en Piedecuesta revela un encuentro sobrenatural con un tesoro oculto que transformó su destino.

El Riviel del Rosario
En La Tola dicen que una luz verde no siempre guía: a veces viene a cobrar. El pescador que botó un rosario al mar regresó al amanecer sin pesca, pero con una cuenta caliente en la mano. Desde entonces, el Riviel del Rosario ronda a quien se burla de lo sagrado y de los mayores.

El Roble del Caballero
Dicen los viejos que una noche de lluvia fina llegó al Parque Caldas una carabela sin mar. Traía un ataúd sellado y una promesa: que Popayán no dejara morir la palabra. Lo enterraron bajo un roble, y desde entonces el árbol cruje cuando la ciudad olvida soñar lo imposible.

El Silbo de Quinunchú
En el Occidente antioqueño dicen que Quinunchú no se fue del todo: quedó hecho silbo. Si un caminante entra al monte con codicia, el aire le responde con una flauta invisible y lo hace dar vueltas hasta que aprenda a pedir permiso.

El Tesoro de Dabeiba
En Dabeiba, dicen los viejos, el tesoro no se abre con pala sino con verdad: una luz aparece en Semana Santa y prueba el corazón del que la sigue. Si hay codicia, el río llora y el camino se pierde; si hay respeto, la abundancia llega para todos.

El Tesoro del Pipintá
En el filo del cañón, una luz quieta señaló una piedra como puerta. El viejo arriero entendió que el tesoro del Pipintá no se saca: se escucha. Y que el monte premia la memoria, no la codicia.

El Totumo de Oro
En los valles del Sinú y el San Jorge se dice que aparece un Totumo de Oro: un fruto imposible de tomar sin perderse en la manigua. Quien lo busca por codicia olvida el camino; quien lo respeta entiende el pacto del agua.