
Amazonas · Huitoto / Murui-Muina
El diluvio y el origen de los bailes
Buinaima sobrevive al agua hirviente, rescata humanidad y alimentos, obtiene fuego y establece una nueva vida colectiva.
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Cuando esta tierra se inundó todo fue destruido, y sólo existió Buinaima, que se había creado de la nada. Recorrió solo el mundo buscando a la gente que Juzíñamui había castigado con las aguas, y no halló con quién hablar.
Una tarde oyó cantar del otro lado: era Jérofaikoño, Mujer de los Sapos, la única sobreviviente. Se juntaron. Como no había frutas, ella lo mantenía con cauana hecha del almidón que se sacaba de la espalda.
Para hallar a la gente perdida, Buinaima invocó de noche a Juzíñamui, que le habló en espíritu: estaba debajo de la tierra, y debía ir poniendo semillas de achiote donde le contestaran las voces. Así lo hizo, pero al atardecer una voz salió de la maloca preguntando quiénes gritaban si allí no había gente, y los que venían se hundieron. Fue Janaba, la sombra mala: el comienzo de la envidia.
Volvió a invocar, y le fue dicho que repitiera el trabajo con semilla de tabaco. La gente salió entonces de la tierra, una pareja de cada tribu: así resucitaron los antepasados.
Pero venían mojados, tiritando y sin poder hablar, y hacía falta la candela. La tenía Muinájema, en el rincón del mundo, adonde era peligroso llegar porque las aguas hervían. Buinaima tomó el nombre de Jitoma, y su hermano Fïzido, el picaflor, sacó la suerte y fue en canoa de palo-frío. La hija de Muinájema encendió el fogón, y Fïzido, vuelto pajarito dentro de un coco, llegó por el agua; la niña lo recogió aterido y lo puso junto a la candela. Él empezó a tragar brasas, el padre mandó matarlo, la niña se negó, y Fïzido alzó el vuelo con el fuego. Muinájema lo maldijo: con esa misma candela se quemaría, y así volvió, ardiendo.
Cuando la gente se abrigó, Buinaima restregó ají en la boca de cada uno y todos comenzaron a hablar: unos en muinane con una vara, otros en uitoto con un helecho.
Hicieron la primera fiesta. Repartió la cauana, la gente vomitó y el baile se aplazó. Supo por el espíritu que ese almidón salía del lomo de los sapos venenosos, y que debía buscar a la mujer que había quedado donde salieron las gentes. Fue allá, oyó el maguaré sonando sin parar, y ella le respondió desde abajo que él la había olvidado por una mujer inútil, y le exigió despachar a la otra y agrandar la maloca.
Él le preguntó su nombre, y ella dijo: «Yo me llamo Komuiya Buinaiño, porque soy la madre de todos, conmigo volverá a renacer la tierra». Al bañarse cada uno por su lado, Jérofaikoño, celosa porque la gente había aumentado tanto, se tragó a Buinaiño y tomó su figura. Cuando la cauana volvió a enfermar a la gente, Buinaima la invitó a bañarse, le puso el pie encima y le hizo vomitar a Buinaiño, que cayó al agua vuelta tortuga. A la mujer sapo la aplastó y la botó lejos: desde entonces se llama Jérokï.
Regresó solo, y llamó Menizaï al baile por la tortuga en que quedó su esposa. Le rogó en el ensueño, y ella dijo que no volvería en persona, pero que estaría en los bailes hechos para bien de la humanidad, y que el hijo de ambos aparecería en el sembradío como mata de yuca dulce.
Mientras la planta crecía la gente aumentó mucho. Cuando la mata se abrió en ramas, Buinaima celebró su última fiesta y las repartió: al hijo mayor, Menizaï Buinaima; al segundo, Zïkïda Buinaima, que hace el baile de Zïkïi; al tercero, Yuaï Buinaima. El tronco lo dejó para sí, y con él se fue a la región de abajo diciendo que enseñaran para vivir bien, que los acompañaría en espíritu y no en persona, y que ese tronco se llamaría Noino Buinaima y su baile Yadiko. Diciendo así, desapareció de en medio de la gente.

La enseñanza
“Rehacer un mundo pide fuego, comida, lengua y fiesta, no sólo un sobreviviente.”
Territorio
Amazonas · Huitoto / Murui-Muina
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Amazonas
- Comunidad
- Huitoto / Murui-Muina
- Referencia
- -1.24° · -72.82°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
- Referencias
- 11
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos
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Publica dieciséis relatos con introitos, créditos de narración o traducción y notas comparativas. Es la fuente directa de Nofïdeño, Uuikï, los ciclos de Jitoma, Dïïjoma, Nofïzazima, Buinaima, Yiida Buinama, Yarokamena, Juma, Kanifaido, Kugï y Nokuerai, Guyataiba y Konago.
- Religión y mitología de los uitotos, primera parte
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Aporta contexto histórico sobre religión, fiestas, palabra, territorio y organización narrativa uitoto.
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Contraste y contexto · 8 referencias
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- Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane
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- Un mito cosmogónico de los Murui-Muinane
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Es la versión publicada más antigua de este mismo relato, del mismo narrador que la ficha declara, treinta y cinco años antes de Las palabras del origen, y con el texto completo y anotado. Trae todas las secuencias: la inundación de agua hirviente causada por Fisido al triturar los huesos del paujil; Buinaima encontrando al otro lado de las aguas a Gerofaikoño, la mujer sobreviviente asociada a los sapos; el fracaso del achiote y el éxito del tabaco para hacer salir de la tierra una pareja de cada tribu; Fisido el picaflor robando la candela a Muinagema en el rincón del mundo y la maldición «con esa misma se quemará»; el ají restregado en la boca de cada uno para que empiecen a hablar, unos en muinane y otros en uitoto; la cahuana envenenada con almidón sacado del lomo de los sapos; y el cierre, donde la mata de yuca se abre en ramas y Buinaima las reparte nombrando los bailes: Menisa Buinaima al hijo mayor, Zucuda Buinaima el segundo, Yuag Buinaima el tercero, y el tronco para sí, que al hacerse el baile toma el nombre de Noino Buinaima y se llama Yadiko.
- El pueblo del río: el valor simbólico del mito de origen en el pueblo uitoto
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Lee en detalle el episodio del fuego de este mismo ciclo, y sobre la misma versión: declara que toma el mito recogido por Fernando Urbina de labios del abuelo Jitoma Zafiama. Sigue a Buinaima cuando toma el nombre de Jitoma, a su hermano Fïzido que va a robar la candela a Muinájema en el extremo oriental del mundo inundado, la maldición del guardián y el regreso con las brasas, y el ají con que Buinaima hace hablar a la gente. Su aporte propio es leer esa geografía —el mundo inundado, el rincón de oriente, quién vive arriba y quién abajo— como clave de la organización espacial y social uitoto, donde murui y muina no son lugares fijos sino direcciones sagradas sobre el río.
- Danzando fakariya: los bailes uitotos como modelo de organización social en la Amazonía
journals.openedition.org
Sostiene y explica el nudo final de esta ficha. Afirma que entre las carreras ceremoniales uitoto cuatro son las más importantes —Yadiko, Menizaɨ, Zɨkɨi y Yuakɨ— precisamente «por haber sido heredadas directamente del Padre Creador llamado en este caso Moo Buinaima», que es lo que el relato narra cuando reparte las ramas de la yuca. Desarrolla después el yuakɨ, el baile de frutas, como modelo de organización social: la fiesta no es adorno del mito sino la forma en que se ordenan alianzas, intercambio y trabajo colectivo, que es lo que la ficha resume al decir que la reconstrucción culmina en formas colectivas de trabajo y celebración.
- Rituales de la Gente de Centro. El caso del ritual del baile de las frutas Yuakɨ y la construcción del cuerpo como territorio
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Permite saber cuáles de los bailes que el relato funda siguen vivos y cuáles no. Repasa las fiestas que Preuss registró (okɨma, uuikɨ, yadikɨ, juaereɨ, eeiaño, bai, meni, raɨfua) y las compara con las cuatro carreras ceremoniales que los Murui-Muina practican hoy: yadiko, zɨkɨi, menizaɨ y yuakɨ. Recoge además de Gasché la jerarquía entre ellas —la viga de baile lladiko y la morona sɨkɨi atribuidas al Padre y al hijo mayor, y el yuakɨ entregado al hijo menor, la de menos prestigio por sus exigencias modestas—, que es la misma lógica de reparto entre hijos que cierra este mito.
- Mooma Mogorotoɨ yoga rafue: yuaɨ buinama uai ikakɨ monifuena arɨ kaɨmo monaiya, okaina imakɨ dɨbenedo (Historia de mi padre Mogorotoɨ 'Guacamayo azul': palabras del ritual de las frutas)
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Es un texto bilingüe en dialecto buue, escrito por una mujer ocaina-uitoto desde lo que su padre hablaba en el mambeadero, sobre el origen y las etapas del ritual yuakɨ, el baile de frutas que este relato funda al repartir la tercera rama de la yuca. Aporta la voz interna que falta en la ficha: no un resumen etnográfico de la fiesta, sino la palabra con que se transmite de padre a hija, y por el lado okaina, no murui.
- La mujer en el mito
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Versifica y comenta el episodio del cambio de mujer, que es el gozne del relato. Reproduce la respuesta de Buinaiño a Buinaima cuando éste le propone rehacer la humanidad perdida después del diluvio de agua hirviendo: que vaya a su maloca y expulse a Dueña-de-los-sapos, la que tiene por mujer, y que agrande y asegure la casa. Y describe qué cambia con ella: la Madre prepara los utensilios con que animal y planta se vuelven alimento, los seres llegan vueltos gente a la maloca donde Buinaima preside la fiesta, y afuera reemplaza por plantas cultivadas el huerto del animal que Gerofaikoño se había llevado a la selva. Explicita que este pasaje sale de la versión de 1975.
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¿Así te la contaron?
«El diluvio y el origen de los bailes» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
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No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El diluvio y el origen de los bailes» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El diluvio y el origen de los bailes» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.


