El Cotomachaco

Amazonas · Mixto

El Cotomachaco

Dos testimonios de Leticia describen una gran serpiente de dos cabezas que imita al mono coto y acecha entre copa y suelo.

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El Cotomachaco: la entrada del relato

El relato

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Del lado del Perú, en la selva, hay un cananguchal que parece una laguna, y allá nadie va, porque allá vive el cotomachaco.

Es una boa, una sola, que se reparte en dos cabezas. Una se queda arriba, colgada de un palo que tiene cincuenta metros o más, y la otra se queda abajo, del lado de la tierra. Con la de arriba caza micos y aves, y con la de abajo se va comiendo todo lo que pasa por el suelo, sea animal o sea cristiano. De eso se mantiene, y por eso lleva la barriga hinchada. Cuando la cabeza de arriba se cansa y quiere bajar, la de abajo sube a reemplazarla.

No tiene que salir a buscar a nadie. Remeda a los cotos, habla como los micos, imita a todos los animales del monte. Desde lejos se le oye gritar igual que un coto, wo, wo, wo, y así llama a lo que se va a comer.

El que lo oye cree que por allá anda un coto. Dice que va a matar un coto, coge la escopeta y se mete a buscarlo, pero antes de que llegue el cotomachaco ya lo tiene. Le basta con mirarlo para que el hombre se entregue. Lo jala, lo tira para arriba y ya está adentro, tragado.

La boa se lo come tranquila, y en el suelo, donde estaba el cazador, queda la escopeta.

El Cotomachaco: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El cazador que sigue la voz de su presa puede estar respondiendo a la voz de quien lo caza.”

Territorio

Amazonas · Mixto

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Mixto
Referencia
-1.2° · -71.8°

Ficha del relato

Contexto histórico

El cotomachaco abre la sección «Folclor. Versiones de algunas leyendas» del boletín Noticias Culturales del Instituto Caro y Cuervo, n.º 179, fechado el 19 de diciembre de 1975. Ocupa las páginas 5 y 6, justo antes del bufeo, y la sección la firma José Joaquín Montes Giraldo. Los textos salieron de la semana de encuesta que el Departamento de Dialectología pasó en Leticia a partir del 17 de septiembre de 1975, recogiendo materiales para el Atlas Lingüístico-Etnográfico de Colombia.

Hay dos testimonios, transcritos con la pronunciación de cada narrador porque lo que se estudiaba era el habla. El primero es de Gladys de Bolívar, que lo cuenta en tercera persona, como cosa sabida: «Del cotomachaca dice que es una boa». Ella da la forma, las dos maneras de cazar, la imitación de los cotos y el lugar, un cananguchal del lado peruano adonde nadie va. El segundo es de Manuel Curitima, que empieza por decir de dónde lo sabe: «Como yo de muchacho oía que contaban». Suyos son la altura del palo, los cristianos devorados, el grito del coto y el cazador tragado que deja la escopeta.

Los dos narradores aparecen también en la leyenda siguiente, la del bufeo, y son los únicos que la sección repite.

El cajón «mixto» se sostiene en el propio registro: dos hablantes del castellano amazónico, en la ciudad fronteriza que el mismo boletín describe como un fondo peruano con indígenas de los pueblos vecinos, brasileños e inmigrantes del interior de Colombia, cuentan un animal que sitúan del otro lado de la frontera.

Resonancias con otros mitos

El nombre tiene un eco al otro lado de la frontera. En Lamas, en el valle del Huallaga peruano, los hablantes del quechua de San Martín cuentan el mito del Kutumachakuy, una gran serpiente del bosque de bramido atronador que los quechuas de Lamas mataron con sus armas mágicas. La organización peruana Estudios Amazónicos lo presenta dentro de la figura andino-amazónica de la Gran Serpiente de Dos Cabezas. Es el mismo animal que Gladys de Bolívar sitúa «por el Perú».

Aguas abajo, en Pará, la Cobra Grande es la serpiente del agua, y Paulo Maués Corrêa recoge la versión más conocida de su forma encantada: Norato nace serpiente, es arrojado al río y luego, como el boto, toma forma humana para presentarse en las fiestas de orilla. Donde el cotomachaco imita la voz del coto, Norato imita la figura de un hombre.

En el Mirití-Paraná colombiano, María Clara van der Hammen anota que para los yukuna la anaconda es la expresión más clara de los dueños del agua, y que los grandes ríos y lagos tienen su boa. Como el cananguchal del cotomachaco, el sitio de la boa es un lugar al que no se entra sin riesgo.

La Historia natural de Plinio el Viejo junta en un mismo capítulo tres rasgos que aquí conviven: la anfisbena de dos cabezas, el cerastes que atrae a las aves moviendo sus cuernos con el resto del cuerpo escondido, y el jáculo que se lanza desde las ramas.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las dos voces coinciden en lo esencial, una boa de dos cabezas repartida entre el árbol y el suelo, y difieren en el tono y en el peligro. Gladys de Bolívar describe un animal que caza: la boca de abajo coge animales de tierra, la de arriba micos y aves, y remeda a los cotos y a todos los animales. En su testimonio no hay víctimas humanas; el peligro está en el lugar, y por eso nadie se acerca al cananguchal.

  2. Manuel Curitima pone al hombre dentro del relato. Su boa cuelga de un palo de cincuenta metros o más y come «sea cristiano, sea animal». Explica cómo se turnan las cabezas cuando una se cansa, y le da al grito del coto una función precisa: es un reclamo para el cazador. La gente dice que va a matar un coto, sale con la escopeta y no vuelve; sólo queda el arma. Es también el único que describe el momento de la captura desde la víctima: basta con que el animal la mire para que la persona se entregue.

  3. El nombre vacila en la transcripción: «cotomachaca» en la primera línea de Gladys de Bolívar, «cotomachaco» en el título y en Curitima. El libro que María Luisa Rodríguez de Montes publicó en 1981 con materiales de Leticia incluye también un cotomachaco, según la reseña del Caro y Cuervo, entre los seres de la selva y el río que se describen más de lo que se narran.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mixto · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. El español hablado en el Amazonas. Encuesta en Leticia para el Atlas Lingüístico Etnográfico de Colombia; sección «Folclor. Versiones de algunas leyendas: El cotomachaco»

    bibliotecadigital.caroycuervo.gov.co

    Es el registro del relato, pp. 5-6, con dos voces de Leticia recogidas en septiembre de 1975. Gladys de Bolívar: una boa de dos cabezas, una en la rama y otra en la tierra, que caza micos y aves arriba y animales de tierra abajo, remeda a los cotos y a todos los animales, y vive «por el Perú, en la selva, en cananguchal», donde nadie va. Manuel Curitima, que lo oía de muchacho: la cabeza colgada de un palo de cincuenta metros o más, la que come cristianos y animales, el turno de las cabezas, el grito de coto que llama al cazador y la escopeta que queda en el suelo.

  2. El bufeo: Muestra de literatura oral en Leticia (reseña de Rodríguez de Montes, 1981)

    lenguasyliteraturasnativas.caroycuervo.gov.co

    Confirma que el libro de María Luisa Rodríguez de Montes (Instituto Caro y Cuervo, 1981) incluye «El Cotomachaco» en el grupo de seres del río y la selva de los que se hacen descripciones generales de su forma y sus acciones, con énfasis en el temor de los leticianos a encontrárselos. Es lo que muestran las dos voces de 1975: un animal descrito, no una aventura.

  3. Kutumachakuy: la gran serpiente del bosque

    estudiosamazonicos.com

    Documenta en el Perú un mito de nombre casi idéntico, el Kutumachakuy de los quechuas de Lamas (San Martín, valle del Huallaga): una gran serpiente del bosque de bramido atronador que los de Lamas mataron con armas mágicas, presentada dentro de la figura andino-amazónica de la Gran Serpiente de Dos Cabezas. Sostiene la procedencia peruana que Gladys de Bolívar da al animal.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Anotações sobre a lenda da Cobra Norato

    periodicos.uepa.br

    Resume la versión más conocida de la Cobra Norato: hijo de una mujer encantada por una Cobra Grande, nace serpiente, es arrojado al río y, como el boto, toma forma humana para presentarse en las fiestas de orilla y pedir que le quiebren el encanto. Es el paralelo de la gran serpiente amazónica que se acerca a la gente disfrazada de otra cosa.

  2. El manejo del mundo: naturaleza y sociedad entre los Yukuna de la Amazonia colombiana

    tropenboscol.org

    En la p. 113 describe la correlación boa-dueño entre los yukuna: la anaconda es la expresión más clara de los dueños del agua, los grandes ríos y lagos tienen su boa y las quebradas no, y el uso de un lugar depende de la presencia de su dueño. Sirve de paralelo al cananguchal del cotomachaco, un sitio al que nadie va por el animal que lo habita.

  3. «Cuidado te mochan la cabeza». Circulación y construcción de un rumor en la frontera amazónica de Colombia, Perú y Brasil

    repositorio.unal.edu.co

    Registra en la misma frontera, treinta años después, a la boa entre los animales peligrosos que pueden hacer perder a la gente (hacia p. 63), gente antigua que no supo comportarse y por eso tomó ese cuerpo. Es el contexto regional del miedo al animal que se traga a quien anda por la selva.

  4. Cananguchales y manglares: humedales forestales de las zonas bajas tropicales, tan semejantes como contrastantes

    scielo.org.co

    Describe el cananguchal como humedal forestal dominado por la palma Mauritia flexuosa, en zonas mal drenadas de los planos de inundación, con parcelas en el trapecio amazónico (río Calderón). Explica por qué Gladys de Bolívar dice del sitio del cotomachaco que es «como quien dice una laguna».

  5. Natural History, Book 8, chapter 35: different kinds of serpents

    perseus.tufts.edu

    Reúne en un solo capítulo la anfisbena, que tiene dos cabezas, una de ellas en la cola; el cerastes, que atrae a las aves moviendo sus cuernos mientras esconde el resto del cuerpo; y el jáculo, que se lanza desde las ramas de los árboles. Son la forma bicéfala, el señuelo y la caza desde el árbol que el cotomachaco junta en un solo animal.

Voces de la comunidad

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¿Así te la contaron?

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«El Cotomachaco» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Cotomachaco» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Cotomachaco» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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