El Cueche, hijo del agua y el sol

Pacífico · Panán

El Cueche, hijo del agua y el sol

Hijo del agua y el sol, el Cueche anuncia cosecha y también una afectación atendida por medicina propia.

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El cueche es hijo del agua y del sol. Sale cuando los dos coinciden, después de un rocío en pleno verano, y engalana el filo del páramo con un arco perfecto que acompaña a quien lo mira mientras camina. Los mayores lo leen como anuncio: viene invierno, y con el invierno un páramo cosechero, tiempo de abundancia y de buena cosecha.

Pero el arco es sólo una de sus caras. En sueños se lo ha visto con cabeza de buey y el pelo como una cascada. Nace de un hoyo subterráneo, se pierde entre las plantas y arma una neblina que lo envuelve y en la que alcanzan a verse luces, una amarilla, otra blanca. En las ciénagas y en los nacederos donde se junta con sus iguales se reúnen los siete cueches, y en esos sitios los mayores aconsejan no tomar agua.

Los hay de varios colores. El colorado, el negro y el blanco son los más comunes y al mismo tiempo los más bravos. Del cueche no se recibe un golpe sino un ojeado o un meado: blanquea el cabello, levanta granos en el cuerpo, deja fiebre y malestar. A las mujeres las busca de otro modo. Si una se baña en el río con el periodo, o sale mientras llueve y escampa a la vez, el cueche la preña, pero de agua: el vientre se inflama, duele la cadera y el estómago se llena hasta parecer un embarazo que dura años.

Por eso, cuando el arco se abre sobre la quebrada, las mujeres se cubren la cabeza para no ser meadas. Y las que no alcanzan a cubrirse sacan el machete, cortan una cruz en la tierra y dicen: «santo dios, santo fuerte, santo inmortal, quítate de mi vista y desaparécete de aquí». Lo repiten tres veces y el arco, como arte de magia, se desaparece.

Al pisado del cueche lo atienden los yerbateros y las parteras. Se hacen fahumentos —compresas calientes— de ruda, marco, romero y ramas de laurel con aguardiente, y del mismo cocido se aparta una toma a la que se agrega una pizca mínima de pólvora para que el vientre vaya desinflamando; algunos añaden cacho de borrego. Y hay todavía otro cueche, el que crece: siete variedades de una planta que sólo el médico tradicional sabe encontrar y que guarda para estas curaciones, como si el espíritu del agua se repitiera siete veces en el cielo, siete en la ciénaga y siete en el monte.

El Cueche, hijo del agua y el sol: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que embellece el cielo después de la lluvia también deja huella en los cuerpos.”

Territorio

Pacífico · Panán

Pacífico · Panán

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Panán
Referencia
0.85917° · -77.82165°

Ficha del relato

Contexto histórico

La caracterización general viene del apartado 4.2.2 de la tesis que Ernesto Ramiro Estacio y Luis Ulpiano Tatamués García entregaron en 2016 a la Maestría en Etnoliteratura de la Universidad de Nariño: hijo del agua y del sol, anuncio de invierno, páramo cosechero, colorado, negro y blanco como los más bravos, y el ojeado que se presenta sobre todo en mujeres. El gesto del machete está en otro apartado del mismo capítulo, el de la Lechuza y Cuchicuelan, que fue tierra de hacienda donde sirvieron de peones los comuneros de la vereda Puscuelán.

La cabeza de buey, el pelo de cascada, el hoyo subterráneo, la neblina con luces y los siete cueches reunidos los recogió Byron Danilo Ruiz Puetate en Panán en 2015, en el mismo libro donde su glosario define el cueche como «un arco en las nubes, de muchos colores» y también como «un espíritu de las montañas con cabeza de buey y cabello de varios colores».

La curación es anterior. Andrea Ojeda Guerrero la publicó en 2006 con los médicos tradicionales del resguardo, bajo el nombre de «pisado del Cueche Blanco o Negro», con los fahumentos de ruda, marco, romero y laurel y la pizca de pólvora; en su inventario de plantas del resguardo aparecen además «los cueches», siete variedades de una especie que no logró identificar, reservadas al médico. Erica Susana Quiroz Malte repitió la definición en 2015 y añadió el dato administrativo: en el informe de marzo de 2015 del puesto de salud de Panán, de cincuenta consultas de medicina tradicional, tres fueron por cueche, detrás del mal aire, el espanto y el quedado.

Sobre la escritura del nombre: en la literatura de la región —Cumbal, Yaramal, Túquerres, Muellamués— se escribe cueche, y así se publica aquí.

Resonancias con otros mitos

El primer paralelo es de vecindad pasto y está bien fechado. En Túquerres, los diecinueve médicos tradicionales entrevistados por Portilla, Madroñero y Getial en 2016 llaman «miado del cueche» a lo mismo que en Panán se llama pisado, lo ponen entre las enfermedades espirituales junto al espanto y al mal viento, y afirman que la medicina occidental no las cura. En Muellamués, Moreno Quenán lo vuelve guardián de los lugares húmedos. Son tres resguardos del mismo pueblo con tres acentos.

El segundo paralelo no sale del resguardo. Los siete cueches que Ruiz oyó reunirse en el hoyo subterráneo y las siete variedades de planta llamada cueche que Ojeda inventarió con los médicos de Panán comparten número y nombre, y sostienen el mismo tránsito: el espíritu está en el cielo, en la ciénaga y en la mata con la que se cura lo que él causó.

Más allá, el nombre viaja. Al otro lado de la línea, en kichwa, el arco se dice kuychi, y los narradores del Carchi que reunió Ávalos en 2020 cuentan cueches junto a duendes y viudas. Esa es frontera compartida, no creencia de Panán.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las fuentes no se ponen de acuerdo en cuál es el peor. El corpus de Panán de 2016 nombra tres —colorado, negro y blanco— y los da por igual de bravos. En Túquerres, resguardo pasto vecino, Juan Portilla, Mario Madroñero y Carlos Getial recogieron en 2016 de diecinueve médicos tradicionales una jerarquía distinta: «hay varios tipos de Cueche, el negro que siempre se pega en quebradas, el blanco en ríos pequeños, este último es el más peligroso y maligno». Andrea Ojeda, dentro de Panán, sólo registra dos, blanco y negro, y los trata como un solo diagnóstico.

  2. Tampoco coinciden en a quién busca. En Panán se dice que se presenta especialmente en las mujeres y que el vientre inflamado se confunde con embarazo; en Túquerres se le teme sobre todo por los niños, los ancianos y las embarazadas, y los síntomas que allí se cuentan son fiebre alta, llagas, comezón y sueños de animales enfurecidos.

  3. Y cambia según lo que se esté nombrando. Para Ruiz es un espíritu de las montañas con cuerpo, cabeza y madriguera; para el corpus de 2016 es a la vez arco, presagio y enfermedad. En Muellamués, otro resguardo pasto, Diana Moreno Quenán lo resume en 2016 de una sola manera: «el cueche es el guardián de los lugares húmedos». En cada versión el arco cambia de oficio sin cambiar de sitio: siempre donde el agua se queda.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Panán · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. La memoria territorial y el encanto de la palabra de los indígenas de Panán

    sired.udenar.edu.co

    Corpus principal construido con testimonios de comuneros. Dedica apartados propios a los dieciséis lugares, seres y experiencias que forman esta colección.

  2. Medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Panán, municipio de Cumbal

    sired.udenar.edu.co

    Investigación de campo aprobada por autoridades del resguardo. Sitúa a Panán dentro del pueblo Pastos y documenta medicina propia, plantas y categorías comunitarias de enfermedad.

  3. Sistema médico tradicional-ancestral en el territorio de los Pastos, Resguardo Indígena de Túquerres

    camjol.info

    Con diecinueve médicos tradicionales de Túquerres. Describe el «miado del cueche» y distingue el negro, que se pega en quebradas, del blanco de los ríos pequeños, que tiene por el más peligroso. Es otro resguardo pasto, no Panán.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Nostalgia de chutún. Heterogeneidad y filosofía desde los montes de María Panana

    sired.udenar.edu.co

    Trabajo de campo en Panán con narraciones de Herminia Malte y de Carlos y José Chalparizán, y un glosario de términos locales: Cuaichala «monte oscuro», enguacarse, entundarse, el cueche con cabeza de buey. Trae la Moledora de Panán y el relato del leñador y el árbol que sangra.

  2. Apurando el imaginario territorial de la comunidad indígena de Muellamués

    sired.udenar.edu.co

    Corpus oral de Muellamués con narradores nombrados, entre ellos la médica tradicional Ligia Hurtado. Describe el cueche como guardián de los lugares húmedos y la enfermedad que produce. Resguardo pasto vecino, no Panán.

  3. Los Pastos

    babel.banrepcultural.org

    La monografía de referencia sobre los Pastos. Registra los tres caciques de Panán —Nasate, Juaspuezán y Puenayán— bajo la figura de tres dragones que viven en la Tuta, los linajes del resguardo, el chutún como dueño del barbecho y el lugar de María Panana entre los fundadores.

  4. Perspectivas culturales del clima

    repositorio.unal.edu.co

    Volumen con dos capítulos sobre los Pastos. El de Zonia Patricia Puenayán Irua, comunera de Panán, tiene una sección titulada «Leyenda de la cueva de La Tuta», con los minacuros en procesión y el testimonio de Gilberto Puenayán Cuaical, exgobernador, de julio de 2009. El de Diego Fernando Tupaz Pastás y Niven Yobany Guzmán distingue las tres clases de cueche —blanco, negro y colorado— y trae una versión narrada por Manuel Tepud Usamá, de la vereda Guacuan.

  5. La mujer y la medicina tradicional en el resguardo de Panán: el rostro detrás de la historia

    sired.udenar.edu.co

    Entrevistas fechadas a las médicas y parteras de Panán y el informe del puesto de salud de marzo de 2015, donde de cincuenta consultas las más frecuentes fueron mal aire, espanto, quedado y cueche. Define la Vieja y la Viuda, y registra que la Vieja «los aturde (entunda)».

Voces de la comunidad

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¿Así te la contaron?

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«El Cueche, hijo del agua y el sol» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Cueche, hijo del agua y el sol» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Cueche, hijo del agua y el sol» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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