
Andina · Mestizo
El Doctor Galeacer
Un caballo negro cruza las veredas de Loma Baja con voces de varios animales y deja intacta la cerca que parecía haber derribado.
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Los campesinos de la Loma Baja, en Piedecuesta, hablan de un doctor Galeacer que hizo un pacto con el diablo. Durante un tiempo disfrutó de lo que Lucifer le había dado. Después quiso burlarlo, y el diablo se vengó de él: lo convirtió en un caballo negro, de pelo tan brillante que relumbraba en la oscuridad.
Desde entonces el caballo sale de noche y en las madrugadas. Anda por los caminos de las veredas Planadas, Sevilla, Miraflores y las Amarillas, sube por la Cordillera Oriental y llega hasta el páramo de la Lamosa. No relincha como los otros caballos. A su paso se oyen aullidos de perro, cantos de gallo y maullidos de gato, y el eco los lleva hasta las cumbres más altas.
Una noche le salió a José de la Cruz, un labriego conocido en la vereda por sus trasnochos de cartas y aguardiente con los vecinos. Volvía a su casa, con una brisa que traía un murmullo lúgubre, cuando vio una figura que se levantaba a lo lejos. Pensó que era su cuñado Noé, que andaría por ahí mareado de aguardiente barzalero y de mataburro, y siguió caminando sin preocuparse.
No era Noé. Era el caballo negro, con un brillo que no era de este mundo en los ojos, y se le vino encima. José de la Cruz lo agarró de las riendas con las manos temblando y trató de desviarlo, pero no pudo. El animal, que se movía como un espectro, torció el cuello, soltó un rugido sordo y pareció estrellarse contra la cerca de arrayanes de su finca.
José de la Cruz llegó a su casa con el corazón al galope. Contó que un jinete montado en un caballo resplandeciente había embestido la cerca y la había destruido. A la mañana siguiente salió con los vecinos a ver el destrozo. La cerca estaba en pie, intacta, como si en la noche no hubiera pasado nada.
El doctor Galeacer, o lo que quedó de él, sigue recorriendo esos caminos.

La enseñanza
“El que intenta engañar al diablo después de aprovecharlo puede terminar convertido en bestia de sus caminos.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 6.98861° · -73.0503°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Santander · Andina
- Referencias
- 7
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Leyendas y cuentos de Santander (fragmento de cubiertas publicado por el autor)
drive.google.com
Es la obra de la que con más probabilidad sale el doctor Galeacer: reúne, según la contraportada, cuarenta y seis «sagas» santandereanas y fija editorial (Sic, Bucaramanga) e ISBN. Las cuatro piezas que nombra son de pueblo y de espanto, el mismo registro de este relato de la Loma Baja.
- Mitos, espantos y leyendas de Caldas (edición digital ampliada), «Presencia animal del diablo» y «La mula de tres patas»
ellibrototal.com
Documenta el diablo en figura de animal nocturno: la mula de tres patas, el perro negro, el pollo maligno y la gallina ciega. Cita versiones de Supía (la mula del hombre cruel, condenada a vagar tras la muerte de su dueño), Riosucio y las cantinas donde asusta a tahúres y trasnochadores. Es el paralelo más cercano al caballo negro de Galeacer.
- Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano, «El Mandingas», pp. 21-22
archive.org
Su ficha técnica atribuye al Mandingas el poder de tentar a las personas con riquezas y poder a cambio de sus almas y de transformarse en perro, buitre, lobo o animal doméstico. Da las dos piezas del relato de Galeacer, el pacto y la metamorfosis animal, aunque aquí es el diablo quien cambia de forma.
Contraste y contexto · 4 referencias
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 20: Misael Devia Morales, «Folclor tolimense» (1962), «El Tunjo», folio 158
flacso.edu.ec
Registra el pacto con el diablo como vía campesina de enriquecimiento: don Venancio, pobre, lo contempla «en último caso» y lo rechaza para no tener líos con el «compadre»; cuando se enriquece, los vecinos sospechan de un pacto. Es el trato que Galeacer sí hizo, visto desde quien no se atreve.
- El pueblo boyacense y su folclor, cap. 8 «Mitos, leyendas y creencias populares en Boyacá», pp. 121 y 123
babel.banrepcultural.org
Anota que en el Valle de Tenza se cree que el Cucacuy tiene pacto con el diablo y enumera la mula de tres patas entre los espantos que recorren los caminos boyacenses de noche. Sitúa en la cordillera Oriental, la misma de este relato, la figura del pactante y la del animal espectral.
- Sobre el autor (sitio de Germán Valenzuela Sánchez, «PicaPica»)
germanvalenzuelasanchez.wordpress.com
Identifica al probable recopilador del doctor Galeacer: columnista de Vanguardia Liberal, socio fundador de la Academia de Historia de Piedecuesta y difusor del folclor municipal «basado en el rescate oral», que es como el relato se presenta, dicho por los campesinos de la Loma Baja.
- Tres leyendas ganadoras y algo más… (fragmento publicado por el autor: portadilla, solapa y prólogo «Los senderos de Germán»)
drive.google.com
Descarta la otra obra posible: la lista de títulos que da el prólogo de 2004 no incluye al doctor Galeacer, lo que apunta al libro de 2009. Documenta además la recolección del autor por las veredas de Piedecuesta, de donde sale este tipo de relato.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El Doctor Galeacer» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El Doctor Galeacer» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El Doctor Galeacer» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








