
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
El diluvio, la lechuza y el totumo
Una familia sobrevive bajo tierra; una mujer se vuelve lechuza, el karau y el rabipelado resisten en un totumo y el fuego casi destruye la tierra otra vez.
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Una vez empezó a llover y llovió y llovió, más y más, de día y de noche. El Sol y la Luna se ahogaron.
Entonces todo el monte se inundó y ya no hubo ríos ni cañadas. El agua creció y creció y por fin cubrió toda esta tierra. No quedó sembrado y no hubo comida, y así fue que todos los indios se murieron.
Una sola familia quedó viva. El hombre había hecho una gran casa de piedra bajo la tierra, redonda como las casas de nosotros pero con muchos cuartos, uno encima de otro. Allá arriba, en el cuarto de más arriba, estaba sentado el hombre con su familia. Afuera llovía mucho y adentro no entró nada de agua.
Entonces un día dijo una mujer: “Hace años ya que no veo el Sol y estoy ya muy cansada. Quiero ver un poco de luz”. Así dijo, y se subió y abrió un hueco en el techo. Pero como el techo no era de hoja de palma sino también de piedra, tuvo que sacar una piedra grande. Entonces un chorro de agua entró en la casa y todos casi se ahogaron.
Entonces dijo el hombre: “¡Maldita mujer! Así uno se muere por tu culpa. Ahora, cuando termine de llover, vete afuera y vuélvete lechuza”. Así fue, y cuando terminó la lluvia la mujer se volvió lechuza. Desde entonces la lechuza canta de noche y quiere ver al sol, pero no puede verlo nunca.
Entonces el hombre y las otras mujeres bajaron al otro cuarto y esperaron allí el fin de la lluvia. Esperaron muchos años y por fin salieron.
Entonces dijo el hombre: “Ahora sí se murieron todos los animales. ¿Qué vamos a hacer sin animales?”. Pero no fue así. En una loma muy alta había un árbol de totumo, y ese árbol creció mucho cuando empezó a llover. A ese árbol se subieron el pájaro karau y el rabipelado nuti. El pájaro tenía mucho miedo, y desde entonces grita en el monte: karau, karau, cada vez que va a llover. Al rabipelado también le daba mucho miedo y se le cansaban las patas, y así se enganchó con la cola; pero como estuvo colgado así muchos años, se le peló la cola. Así es que el rabipelado tiene la cola pelada.
Cuando terminó la lluvia, los dos bajaron del totumo, y de esos dos vienen todos los animales.
Así pasó la gran lluvia, pero en muchas partes la tierra no se secó. Entonces dijeron los hombres: “¡Vamos a secar la tierra!”. Hicieron candela en el monte, pero como hubo mucho viento se quemó el monte y se quemaron todos los sembrados y todas las casas. Así fue como casi se murieron otra vez los indios.
Por fin se apagó la candela y todos se fueron a sembrar y a hacer casas nuevas. Todo eso fue así y no es embuste.

La enseñanza
“Quien sobrevive al agua puede morir por el fuego que enciende para secar lo que quedó.”
Territorio
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Ette Ennaka (Chimila)
- Referencia
- 10.0356° · -74.2147°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Ette Ennaka (Chimila) · Magdalena · Caribe
- Referencias
- 10
- Última revisión
- 17 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
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Reedita y contextualiza literatura Ette dentro de una antología nacional, identifica las traducciones y remite a las fuentes etnográficas usadas.
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Reproduce y analiza el relato de Yunari Kraari como Tierra Madre, las cinco tierras y los ciclos de destrucción y renovación Ette.
Contraste y contexto · 7 referencias
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El propio recopilador, un año después de publicar los mitos, describe una casa chimila de construcción redonda levantada alrededor de un gran poste central y añade que las alusiones a una gran casa redonda en los cuentos tradicionales hacen pensar que ese fue el tipo de vivienda común.
- La casa ette: humanidad y arquitectura en el norte de Colombia
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Reconstruye las grandes casas ette de los siglos XVIII y XIX como edificaciones de planta redonda y forma cónica levantadas alrededor de un poste central, con una base circular de dieciocho metros según la mejor descripción del siglo XIX, y sitúa la vivienda como modelo del cosmos.
- Bajo la responsabilidad humana: creación, conservación y destrucción del mundo entre los chibchas
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Explica que en un mundo asimilado a un gran campo de roza y quema los dioses incendian, inundan y limpian periódicamente la tierra, acabando con antiguas humanidades y sembrando otras nuevas, lo que da sentido a que el diluvio vaya seguido de un incendio.
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Conversación
¿Así te la contaron?
«El diluvio, la lechuza y el totumo» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El diluvio, la lechuza y el totumo» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El diluvio, la lechuza y el totumo» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.


