
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
El diluvio, la lechuza y el totumo
Una familia sobrevive bajo tierra; una mujer se vuelve lechuza, el karau y el rabipelado resisten en un totumo y el fuego casi destruye la tierra otra vez.
Leer el relatoEl relato
Una lluvia interminable cayó de día y de noche. El agua cubrió el monte hasta borrar ríos y cañadas, destruyó los sembrados y dejó al mundo sin comida. El relato dice incluso que Sol y Luna se ahogaron. Casi toda la gente murió y solo una familia permaneció con vida.
El hombre de esa familia había construido bajo tierra una gran casa de piedra. Era redonda y tenía cuartos colocados unos sobre otros. La familia se refugió en el nivel superior mientras afuera continuaba el diluvio. Después de años sin ver la luz, una mujer se cansó. Subió al techo y retiró una piedra para mirar el Sol. Por la abertura entró un chorro que casi los ahogó.
El hombre la maldijo: cuando terminara la lluvia tendría que salir convertida en lechuza. Así ocurrió. Desde entonces, cuenta la narración, la lechuza canta de noche y desea ver el Sol, pero no puede. Los demás bajaron a otro cuarto y siguieron esperando hasta que las aguas disminuyeron.
Al salir temieron que todos los animales hubieran desaparecido. Sin embargo, en una loma alta había crecido un árbol de totumo. En sus ramas sobrevivieron el pájaro karau y el rabipelado llamado nuti. El karau pasó tanto miedo que todavía anuncia la lluvia con su canto. Al rabipelado se le cansaron las patas y tuvo que colgarse de la cola; después de tantos años, quedó pelada. Cuando bajaron, de ellos procedieron los demás animales según el cuento.
La tierra seguía empapada. La gente encendió fuego en el monte para secarla, pero el viento extendió las llamas y quemó casas y cultivos. Por segunda vez estuvieron cerca de morir. Finalmente el incendio se apagó y pudieron volver a sembrar y construir.
La versión no menciona una pirámide, un arca ni una lección sobre la curiosidad femenina. Reúne dos catástrofes consecutivas —agua y fuego—, un refugio subterráneo, una transformación, dos animales sobrevivientes y la reconstrucción del mundo habitado.

La enseñanza
“Sobrevivir una catástrofe exige cuidar también las acciones con las que se intenta reparar el mundo.”
Territorio
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Ette Ennaka (Chimila)
- Referencia
- 10.0356° · -74.2147°
Contexto histórico
El quinto relato es el más extenso de la primera parte del corpus. Reichel-Dolmatoff lo comparó con diluvios de otras regiones, pero el texto Ette conserva motivos propios como la casa subterránea, el totumo y el doble peligro del agua y el fuego.
La base narrativa es “Mitos y cuentos de los indios Chimila”, publicada por Gerardo Reichel-Dolmatoff en 1945. El investigador afirma que los relatos le fueron contados en castellano por el cacique Tangrutaya Mutsu y que los presentó sin alterarlos. Esa declaración establece una atribución importante, pero no elimina la mediación: conocemos una versión fijada por escrito por un antropólogo, en otra lengua y desde la voz de un solo narrador.
Miguel Rocha Vivas volvió a publicar el conjunto dentro de “El sol babea jugo de piña” y lo situó como literatura Ette. Esa reedición permite reconocer la autoría oral y la cadena documental, pero no constituye otra versión independiente. Las fuentes contemporáneas prefieren el nombre Ette Ennaka y muestran que la cosmovisión siguió cambiando y transmitiéndose después de 1945.
Por eso esta ficha no presenta el relato como explicación universal de todas las personas Ette. Reconstruye con lenguaje actual la secuencia conservada, mantiene sus acciones difíciles cuando son indispensables y separa narración, comentario del recopilador y contexto histórico. No se añaden diálogos extensos, nombres, ceremonias, moralejas psicológicas ni clasificaciones como “viaje del héroe” cuando la fuente no los ofrece. Cada página señala también qué partes fueron corregidas frente a la expansión heredada.
Otras versiones y matices
Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.
- 01
La ficha antigua llamó pirámide a la casa de cuartos superpuestos y convirtió a la mujer en símbolo abstracto. La fuente dice casa redonda de piedra bajo tierra; esta revisión mantiene esa descripción y evita arquitectura inventada.
- 02
La versión principal de esta página es la que Tangrutaya Mutsu narró en castellano y Reichel-Dolmatoff publicó en 1945. La antología de Miguel Rocha Vivas reproduce ese texto y aporta contexto literario, de modo que ambas publicaciones pertenecen a una misma cadena y no deben contarse como dos testimonios orales.
- 03
Las fuentes contemporáneas cambian el marco general. Emplean Ette Ennaka, Yaau, Numirinta y Yunari para explicar un universo de tierras superpuestas y ciclos de renovación. Esos elementos ayudan a comprender que el archivo de 1945 no agotó la tradición, pero no se insertan dentro de este cuento si Tangrutaya Mutsu no los mencionó.
- 04
La revisión retira las expansiones del Excel que convertían escenas breves en aventuras universales, atribuían emociones no dichas o clasificaban cada cuento con arquetipos de Campbell. Cuando una palabra histórica resulta problemática, se conserva dentro de la procedencia y se explica con vocabulario actual, sin fingir que el documento fue producido bajo criterios contemporáneos.
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Ette Ennaka (Chimila), Caribe · Caribe > Magdalena > Chimila.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Mitos y cuentos de los indios Chimila
Publica los veintiún relatos del corpus histórico y atribuye su narración al cacique Tangrutaya Mutsu, registrada en castellano durante trabajo etnográfico.
- El sol babea jugo de piña: antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá
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