
Pacífico · Panán
El Chutún, cuidador de la chagra
El Chutún habita junto al checher y protege la chagra de quien toma sus frutos destruyendo la planta.
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El chutún no llegó solo al monte de Panán: lo sembraron. La gente de adelante lo puso ahí para cuidar la casa y para tener buena comida, y desde entonces vive donde crían las moras y sobre todo los chercheres, esa fruta que se parece al capulí y que crece en las hileras y en los cercos naturales de la chagra.
Nadie sabe bien qué forma tiene. Se lo ha visto como un ovillo de lana roja, como un montón de ramas, como un animal de no muy buena apariencia. De él se dice que es un espíritu grande de los alimentos, que no se sabe dónde tiene la boca ni por dónde desfoga plantas y quindes, y que camina con pies de gallo. Lo que sí se reconoce es el aviso: por donde pasa deja una fragancia muy rica. Donde huele así, está.
Al chutún se lo respeta. Se puede comer del checher todo lo que se quiera mientras la mata quede viva; ahí no hay inconveniente, porque para eso lo sembraron, para que hubiera comida. El trato se rompe cuando alguien arranca las ramas, pisa los brotes o acaba con la planta después de recoger: entonces el cuidador sale en defensa de su comida preferida, se deja ver en la figura desagradable y hace que la persona se retire.
Y cobra. A los papás se les oyó siempre la misma advertencia: no te vayas tarde a los chercheres y a las moras, porque te sale el shutún. Hace chandas. Levanta granos en la cara de aquel a quien se aparece, y esos granos no se le quitan nunca. A los niños los deja con síntomas de espanto, y hay que llevarlos donde el médico tradicional para que les cure el ojeado. Y si llega a morder a quien robó comida o lo maltrató, le puede podrir la mano.
Por eso, cuando la tierra se deja descansar y el barbecho se llena de matorral, nadie dice que el lote esté abandonado. Ese es el espacio del chutún, y de los tiesos, y de los lagartijos verdes, y de todo lo que está del lado de los muertos. Ahí ellos cargan el suelo de energía germinal para la siembra que vendrá. El cerco vivo no es un límite entre lo cultivado y lo silvestre: es el sitio donde vive el que fue puesto a cuidar.

La enseñanza
“Un guardián sembrado por los antiguos sigue cobrando lo que se le arranca al cultivo.”
Territorio
Pacífico · Panán
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Pacífico
- Comunidad
- Panán
- Referencia
- 0.85917° · -77.82165°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Panán · Nariño · Pacífico
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
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Base documental · 3 referencias
- La memoria territorial y el encanto de la palabra de los indígenas de Panán
sired.udenar.edu.co
Corpus principal construido con testimonios de comuneros. Dedica apartados propios a los dieciséis lugares, seres y experiencias que forman esta colección.
- Nostalgia de chutún. Heterogeneidad y filosofía desde los montes de María Panana
sired.udenar.edu.co
Trabajo de campo en Panán con narraciones de Herminia Malte y de Carlos y José Chalparizán, y un glosario de términos locales: Cuaichala «monte oscuro», enguacarse, entundarse, el cueche con cabeza de buey. Trae la Moledora de Panán y el relato del leñador y el árbol que sangra.
- Los Pastos
babel.banrepcultural.org
La monografía de referencia sobre los Pastos. Registra los tres caciques de Panán —Nasate, Juaspuezán y Puenayán— bajo la figura de tres dragones que viven en la Tuta, los linajes del resguardo, el chutún como dueño del barbecho y el lugar de María Panana entre los fundadores.
Contraste y contexto · 5 referencias
- El poder del mito en la dinámica del territorio del resguardo indígena de Yaramal
sired.udenar.edu.co
Monografía de los seres del territorio pasto capítulo por capítulo —el duende, el chutún, el cueche, la viuda, la vieja del monte— con narradores nombrados por vereda y fecha. Es de Yaramal, en Ipiales: resguardo pasto vecino, no Panán.
- Medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Panán, municipio de Cumbal
sired.udenar.edu.co
Investigación de campo aprobada por autoridades del resguardo. Sitúa a Panán dentro del pueblo Pastos y documenta medicina propia, plantas y categorías comunitarias de enfermedad.
- Sistema médico tradicional-ancestral en el territorio de los Pastos, Resguardo Indígena de Túquerres
camjol.info
Con diecinueve médicos tradicionales de Túquerres. Describe el «miado del cueche» y distingue el negro, que se pega en quebradas, del blanco de los ríos pequeños, que tiene por el más peligroso. Es otro resguardo pasto, no Panán.
- Medicina ancestral, mujer y territorio en el Resguardo Indígena de Panán
redcol.minciencias.gov.co
Registro académico sobre medicina ancestral, mujeres y territorio en Panán; aporta contexto para leer sanación y lugares sagrados sin convertirlos en folclor.
- La mujer y la medicina tradicional en el resguardo de Panán: el rostro detrás de la historia
sired.udenar.edu.co
Entrevistas fechadas a las médicas y parteras de Panán y el informe del puesto de salud de marzo de 2015, donde de cincuenta consultas las más frecuentes fueron mal aire, espanto, quedado y cueche. Define la Vieja y la Viuda, y registra que la Vieja «los aturde (entunda)».
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¿Así te la contaron?
«El Chutún, cuidador de la chagra» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El Chutún, cuidador de la chagra» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El Chutún, cuidador de la chagra» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








