El Chutún, cuidador de la chagra

Pacífico · Panán

El Chutún, cuidador de la chagra

El Chutún habita junto al checher y protege la chagra de quien toma sus frutos destruyendo la planta.

Leer el relato
El Chutún, cuidador de la chagra: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

El chutún no llegó solo al monte de Panán: lo sembraron. La gente de adelante lo puso ahí para cuidar la casa y para tener buena comida, y desde entonces vive donde crían las moras y sobre todo los chercheres, esa fruta que se parece al capulí y que crece en las hileras y en los cercos naturales de la chagra.

Nadie sabe bien qué forma tiene. Se lo ha visto como un ovillo de lana roja, como un montón de ramas, como un animal de no muy buena apariencia. De él se dice que es un espíritu grande de los alimentos, que no se sabe dónde tiene la boca ni por dónde desfoga plantas y quindes, y que camina con pies de gallo. Lo que sí se reconoce es el aviso: por donde pasa deja una fragancia muy rica. Donde huele así, está.

Al chutún se lo respeta. Se puede comer del checher todo lo que se quiera mientras la mata quede viva; ahí no hay inconveniente, porque para eso lo sembraron, para que hubiera comida. El trato se rompe cuando alguien arranca las ramas, pisa los brotes o acaba con la planta después de recoger: entonces el cuidador sale en defensa de su comida preferida, se deja ver en la figura desagradable y hace que la persona se retire.

Y cobra. A los papás se les oyó siempre la misma advertencia: no te vayas tarde a los chercheres y a las moras, porque te sale el shutún. Hace chandas. Levanta granos en la cara de aquel a quien se aparece, y esos granos no se le quitan nunca. A los niños los deja con síntomas de espanto, y hay que llevarlos donde el médico tradicional para que les cure el ojeado. Y si llega a morder a quien robó comida o lo maltrató, le puede podrir la mano.

Por eso, cuando la tierra se deja descansar y el barbecho se llena de matorral, nadie dice que el lote esté abandonado. Ese es el espacio del chutún, y de los tiesos, y de los lagartijos verdes, y de todo lo que está del lado de los muertos. Ahí ellos cargan el suelo de energía germinal para la siembra que vendrá. El cerco vivo no es un límite entre lo cultivado y lo silvestre: es el sitio donde vive el que fue puesto a cuidar.

El Chutún, cuidador de la chagra: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un guardián sembrado por los antiguos sigue cobrando lo que se le arranca al cultivo.”

Territorio

Pacífico · Panán

Pacífico · Panán

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Panán
Referencia
0.85917° · -77.82165°

Ficha del relato

Contexto histórico

La corrección de fondo la trae Byron Danilo Ruiz Puetate en el libro que lleva el nombre de este ser, Nostalgia de chutún, presentado en 2015 a la Universidad de Nariño y escrito desde los montes del resguardo. Allí quien habla es doña Herminia Malte, médica tradicional de Panán: «Espíritu que habita en las montañas cerca de donde crían muchas moras y sobre todo chercheres; la gente de adelante lo sembró para cuidar la casa y para tener buena comida; al Chutún se lo respeta, no se lo maltrata si se lo llega a ver; el bota una fragancia muy rica; puede ser un ovillo de lana o un montón de ramas, protege los cultivos y, si lo llega a morder por robar comida o maltratarlo, le puede podrir la mano». En el mismo pasaje está la advertencia de los papás, las chandas y los granos en la cara que no se quitan nunca.

El resto sale del apartado 4.2.4 de la tesis que firmaron en 2016 Ernesto Ramiro Estacio y Luis Ulpiano Tatamués García: el checher, los cercos naturales, el permiso de comer sin destruir, la figura animal que aparta al agresor y el ojeado que enferma a los niños.

Que el chutún sea dueño del barbecho lo escribió Dumer Mamián Guzmán en 1996, en su estudio de los Pastos para la Geografía humana de Colombia: en el sistema de rotación, el período de descanso «es el espacio del Chutún, los Tiesos, los lagartijos verdes y otras entidades ligadas a los muertos y el más allá que llenan de su energía germinal para la vida posterior».

Andrea Ojeda Guerrero ya lo había registrado en 2006 dentro de Panán, en la lista corta de espíritus con capacidad de enfermar del resguardo: el cueche, el chutún, el llorón o chuzo y la mala hora.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más útil es una inversión, no una copia. Al otro lado de la cordillera, en un resguardo del municipio de Ipiales, los chagreros leen al chutún como abono y humedad y sostienen que hacerlo correr empobrece el lote; en Panán el mismo ser muerde, pudre la mano y deja granos que no se quitan. Guardián que cobra y fuerza que fertiliza son dos maneras pasto de explicar por qué el cultivo rinde donde rinde. Yaramal no es Panán, y la diferencia entre las dos lecturas es justamente lo que vale mirar.

El segundo paralelo es de escala regional y lo firma Dumer Mamián en 1996 para todo el pueblo de los Pastos: el chutún pertenece al tiempo de descanso de la tierra, junto a los tiesos, los lagartijos verdes y las entidades ligadas a los muertos. El barbecho no es tierra vacía sino tierra en manos de otros; eso explica por qué el cerco natural y la orilla del cultivo son su sitio en las dos versiones.

Dentro del resguardo, el duende también es pequeño y también ojea, pero se lo cura con agua y su mundo es el de abajo; el chutún es de arriba de la tierra, del surco y de la mata. En la consulta del resguardo son dos entradas distintas.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La diferencia grande es si es silvestre o sembrado. El corpus de 2016 lo presenta como espíritu cuidador que estaba ahí y que reacciona; la palabra de Herminia Malte, en Ruiz, lo vuelve un guardián puesto por los antiguos con un encargo doble, cuidar la casa y asegurar la comida. Eso cambia la figura: no es un dueño del monte que tolera la cosecha, es un trabajador contratado hace generaciones que cobra cuando lo maltratan.

  2. Tampoco coinciden en cómo castiga. En 2016 asusta y hace retirarse; en Ruiz muerde y pudre la mano, hace chandas y deja granos permanentes; en los dos enferma a los niños con espanto.

  3. La forma es lo más suelto de todo: duendecillo, animal feo, ovillo de lana roja, montón de ramas, espíritu grande sin boca reconocible y con pies de gallo. La escritura también baila entre chutún y shutún.

  4. Y hay una lectura que no es de Panán y que conviene marcar. Entre los chagreros del resguardo de Yaramal, en el municipio de Ipiales, la monografía de Escobar Morillo y Mejía Putacuar anotó en 2009 esto: «El chutún es como abono, como el humus que devuelve la misma planta, da la humedad y nutre el suelo, por eso no se debe hacer correr al chutún porque donde está él hay bastante producto y en las partes que se ha ido todo se pierde ya no se da nada». Allí no es un guardián que castiga: es una fuerza fertilizadora que se pierde si la espantan.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Panán · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. La memoria territorial y el encanto de la palabra de los indígenas de Panán

    sired.udenar.edu.co

    Corpus principal construido con testimonios de comuneros. Dedica apartados propios a los dieciséis lugares, seres y experiencias que forman esta colección.

  2. Nostalgia de chutún. Heterogeneidad y filosofía desde los montes de María Panana

    sired.udenar.edu.co

    Trabajo de campo en Panán con narraciones de Herminia Malte y de Carlos y José Chalparizán, y un glosario de términos locales: Cuaichala «monte oscuro», enguacarse, entundarse, el cueche con cabeza de buey. Trae la Moledora de Panán y el relato del leñador y el árbol que sangra.

  3. Los Pastos

    babel.banrepcultural.org

    La monografía de referencia sobre los Pastos. Registra los tres caciques de Panán —Nasate, Juaspuezán y Puenayán— bajo la figura de tres dragones que viven en la Tuta, los linajes del resguardo, el chutún como dueño del barbecho y el lugar de María Panana entre los fundadores.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. El poder del mito en la dinámica del territorio del resguardo indígena de Yaramal

    sired.udenar.edu.co

    Monografía de los seres del territorio pasto capítulo por capítulo —el duende, el chutún, el cueche, la viuda, la vieja del monte— con narradores nombrados por vereda y fecha. Es de Yaramal, en Ipiales: resguardo pasto vecino, no Panán.

  2. Medicina tradicional en el Resguardo Indígena de Panán, municipio de Cumbal

    sired.udenar.edu.co

    Investigación de campo aprobada por autoridades del resguardo. Sitúa a Panán dentro del pueblo Pastos y documenta medicina propia, plantas y categorías comunitarias de enfermedad.

  3. Sistema médico tradicional-ancestral en el territorio de los Pastos, Resguardo Indígena de Túquerres

    camjol.info

    Con diecinueve médicos tradicionales de Túquerres. Describe el «miado del cueche» y distingue el negro, que se pega en quebradas, del blanco de los ríos pequeños, que tiene por el más peligroso. Es otro resguardo pasto, no Panán.

  4. Medicina ancestral, mujer y territorio en el Resguardo Indígena de Panán

    redcol.minciencias.gov.co

    Registro académico sobre medicina ancestral, mujeres y territorio en Panán; aporta contexto para leer sanación y lugares sagrados sin convertirlos en folclor.

  5. La mujer y la medicina tradicional en el resguardo de Panán: el rostro detrás de la historia

    sired.udenar.edu.co

    Entrevistas fechadas a las médicas y parteras de Panán y el informe del puesto de salud de marzo de 2015, donde de cincuenta consultas las más frecuentes fueron mal aire, espanto, quedado y cueche. Define la Vieja y la Viuda, y registra que la Vieja «los aturde (entunda)».

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«El Chutún, cuidador de la chagra» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Chutún, cuidador de la chagra» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Chutún, cuidador de la chagra» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.