Nariño
En la rica tradición mitológica de Nariño, cada relato se entrelaza con la esencia del paisaje andino y pacífico, revelando un universo donde lo sagrado y lo cotidiano coexisten en perfecta armonía. Desde la traviesa...
En la rica tradición mitológica de Nariño, cada relato se entrelaza con la esencia del paisaje andino y pacífico, revelando un universo donde lo sagrado y lo cotidiano coexisten en perfecta armonía. Desde la traviesa figura del Duende en la vereda La Merced, que vela por los caminos de los incautos, hasta la sabiduría ancestral del Taita Galeras, guardián de las aguas y la montaña, estos mitos reflejan la profunda conexión de las comunidades con su entorno. Historias como la de La Totuma de la Cocha nos recuerdan el poder del agua y la necesidad de respetarla, mientras que el Guagua Rayo y el Riviel del Rosario ofrecen lecciones sobre las consecuencias de nuestras acciones. Cada mito es un eco del pasado, una invitación a escuchar y aprender de la tierra que habitamos.
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Barbachas del Árbol Grande
Dicen los mayores que antes de los caminos todo era humedad, y en la piel del Árbol Grande se abrazaron dos barbachas, una blanca y una negra. Cuando tocaron la tierra, se volvieron paso y luego gente. Por eso, cuidar el agua y la montaña no es costumbre: es origen.

Chiles y Cumbal
Dicen los mayores que Chiles es fuego que despierta y Cumbal es agua que cría. Cuando se abrazaron por dentro, nacieron termales, lagunas y el primer mandato: vivir en reciprocidad para que el páramo siga dando vida.

El Diablo Chivo de Rumichaca
Dicen los abuelos que bajo Rumichaca, donde el agua sale tibia, vive el Diablo Chivo: un guardián que compra promesas y cobra sombras. Quien busca atajos en la frontera puede cruzar, pero luego no logra regresar del todo.

El Riviel del Rosario
En La Tola dicen que una luz verde no siempre guía: a veces viene a cobrar. El pescador que botó un rosario al mar regresó al amanecer sin pesca, pero con una cuenta caliente en la mano. Desde entonces, el Riviel del Rosario ronda a quien se burla de lo sagrado y de los mayores.

El llamado de Inti
En el Resguardo Refugio del Sol, cuentan los mayores que el mundo era neblina hasta que el Churo encontró su centro y oyó el llamado de Inti. El sol nació de palabra y aprendió a regresar al mirarse en la Mama Cocha, dejando una ley: iluminar sin humillar y cuidar el agua para que no vuelva la confusión.

Guagaja
En el Katsa Su, una mujer Awá escucha el llamado del agua y se encuentra con Guagaja, la culebra gigante que guarda los nacimientos. Desde entonces, el río castiga el abuso y premia el respeto, recordando que el territorio está vivo.

Guagua Rayo
En las noches de tormenta, cuando el llanto parece correr por la cuneta, aparece el Guagua Rayo: un bebé de relámpago que prueba a los caminantes y cobra cuentas a quien llega chumado o con la mano pesada en la casa.

La Cangagua o la Chorrera del duende.
Explora el misterio del duende en la vereda La Merced, donde historias y realidad se entrelazan en un enigma fascinante.

La Totuma de la Cocha
Dicen los mayores que la neblina de La Cocha no es neblina: es guardiana. Y que una totuma antigua, si se riega con mentira, puede volver agua el aire y hundir un valle entero.

Taita Galeras
Dicen los mayores que el Taita Galeras guarda cuatro ojos de agua. Al que sube con respeto le presta su ruana de neblina; al que sube con codicia le cambia los caminos hasta que aprende a pedir perdón al agua.