
Pacífico · Panán
La Cangagua y la Chorrera del Duende
Un caballo se negó a cruzar la Cangagua y amaneció con crin y cola trenzadas: señal atribuida al duende.
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En la vereda La Merced, por el camino que sigue hacia El Romerillo, El Vicundo, La Montañuela y El Tambillo, hay un sitio llamado la Cangagua. Cangagua es la roca blanda del lugar, y ahí el camino se mete en un cucho con una chorrera que se pierde entre los matorrales. Antes la cascada era muy grande y estaba cubierta de ramas; hoy está más despejada. Por ese punto era imposible pasar a ciertas horas de la noche: ahí salía el duende y no dejaba seguir.
José Tarapues, comunero de Panán, contó lo que le pasó. Tenía el ganado en el Monte Oscuro y lo cuidaba con su papá. El papá ya había subido; él se quedó con unos amigos tomándose un hervido y se le hizo tarde. Cuando se dio cuenta eran las once de la noche. Se despidió, cogió el caballo, que ya lo tenía listico, y se fue.
Al ir llegando a la cangagua el caballo no quiso andar más. Pensó que le había dado la chaqué. Se bajó, y el animal empezó a correr para atrás, como asustándose. Entonces le empezó a dar miedo, y con la chuma encima no sabía para dónde iría a parar. Lo amarró en unas matas y se devolvió.
Al otro día madrugó a ver si el caballo seguía ahí. Le preocupaba la montura; pensaba que no se la fueran a haber robado. Cuando llegó, el caballo estaba amarrado donde lo había dejado. Pero la crin del cuello y la cola, todita, estaba bien carnejada y enredada. Subió a conversarle a su papá, y su papá le dijo que era el duende el que le había salido.
El duende habita en el mundo de abajo, en el agua, en chorreras y lugares oscuros de los montes. Nadie lo vio esa noche; se supo por el caballo que no pasó y por las trenzas que aparecieron. Al que sí queda enduendado hay que curarlo: el médico tradicional hace la limpia con estiércol de animales negros, ruda, lana, tarta negra con pillo, anamú y marco, sahúma, sopla y azota al enfermo con una escoba de esas plantas mientras reza «Asoma, asoma, asoma, Usata, Usata, Usata, Usata», y remata con tres sopladas de aguardiente, tres barridos y tres bendiciones.
La Cangagua sigue ahí, en el mismo camino, y sigue siendo sitio de historias, de conversas y de reflexiones.

La enseñanza
“Cuando un animal se niega a seguir, el camino ya dijo algo antes que el jinete.”
Territorio
Pacífico · Panán
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Pacífico
- Comunidad
- Panán
- Referencia
- 0.85917° · -77.82165°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Panán · Nariño · Pacífico
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
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Contraste y contexto · 5 referencias
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¿Así te la contaron?
«La Cangagua y la Chorrera del Duende» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La Cangagua y la Chorrera del Duende» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La Cangagua y la Chorrera del Duende» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








