El llamado de Inti

Pacífico · Quillacingas

El llamado de Inti

Inti y Quinde recorren La Cocha, recuperan sus sonidos y llaman de regreso a la comunidad de El Encano.

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El llamado de Inti: la entrada del relato

El relato

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En El Encano ya no quedaba nadie. La gran laguna de La Cocha se había reducido a un charco de agua turbia y el verde que bordeaba sus orillas se había apagado hasta volverse gris. Los dos últimos habitantes eran el sabio Aurelio y su nieto Inti, un guaguaquilla, niño de luna. Vivían en una pacha wasi, una casita de barro plantada en medio del campo árido.

Una noche, junto a la tulpa, Aurelio le contó cómo años atrás las nubes empezaron a cubrir el Tábano, el gran cerro sagrado. Fue el mismo día en que los padres de Inti y los demás miembros de la comunidad abandonaron el territorio buscando oportunidades en las grandes ciudades. Al irse se llevaron consigo los sonidos y el canto de su pueblo, y desde entonces la laguna empezó a secarse.

Esa misma noche, mientras el abuelo dormía, un aleteo brillante cruzó la ventana. Inti salió sin hacer ruido y reconoció a Quinde, el colibrí mágico de los relatos de Aurelio. El ave se internó en el monte y el niño corrió detrás. Estalló una tormenta y se perdió; entonces Quinde se acercó y con su brillo le alumbró el camino bajo la lluvia.

Al amanecer escampó. Descendiendo una colina los atrajo un sonido constante: era la gran cascada Killinzayacu. Allí Inti vio un ser de siete colores, el Queche, que es el arcoíris. Se lanzó al agua y unas criaturas traviesas le jalaron los pies: eran duendes. Los persiguió entre los matorrales hasta que ellos se detuvieron frente a un árbol cargado de frutos morados. Inti trepó, sacudió las ramas con ayuda de Quinde y provocó una lluvia de motilones. Agradecidos, los duendes le regalaron una totuma. Él la llenó con agua de la cascada y siguió.

Cansado de caminar, se sentó a descansar sobre una piedra enorme grabada con espirales y monos de colores. Tocó los dibujos y estos cobraron vida al son de los bombos, un sonido que oía por primera vez. Una gran espiral lo hipnotizó y lo hundió en un sueño profundo.

Lo despertó el aleteo de Quinde. Siguieron por el bosque y vieron sombras entre los árboles: una pareja con adornos en la cara y la piel pintada. La mujer, sedienta del largo camino, le pidió agua, e Inti le compartió su totuma. Con el movimiento cayeron unas gotas al suelo, el agua fue creciendo y terminó inundando el bosque y cubriéndolos a los tres. Inti nadó hacia la superficie, pero dos sirenas lo hundieron.

Guiado por ellas, y seguido por Quinde, que se había convertido en rana, descubrió una ciudad bajo el agua. Entre campos verdes, los hombres trabajaban sus chagras, las mujeres tejían y los niños cantaban y danzaban con sus abuelos. Mirando las casitas, Inti encontró una pacha wasi igual a la suya, y adentro estaba Aurelio, que le entregó un pincullo, un viejo instrumento de viento olvidado. Al tocarlo, el sonido lo elevó hasta el cielo.

Volando entre nubes llegaron al Tábano. Desde la cima, bajo la lluvia, Inti tocó el pincullo: las notas disiparon las nubes y un rayo de luz brilló sobre el cerro. Por primera vez bailó al ritmo del bombo, las maracas, el charango y el pincullo, y los duendes y los monos se unieron.

Cuando bajó, La Cocha había recobrado sus colores. De un grupo de gente se desprendió una pareja que corrió a abrazarlo: eran sus padres. Habían vuelto con los demás, guiados por el llamado del Tábano, para no irse nunca más. Quinde revoloteó sobre la laguna trazando un arcoíris.

El llamado de Inti: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un territorio vuelve a sonar cuando regresa la gente que se llevó su canto.”

Territorio

Pacífico · Quillacingas

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Quillacingas
Referencia
1.108° · -77.15°

Ficha del relato

Contexto histórico

«El llamado de Inti» no es un relato oral: es una obra contemporánea con autores conocidos. Juanete Comunicaciones la publicó en 2017 como e-book interactivo en ocho capítulos, en español e inglés, bajo la dirección de Roberto Niño Betancourt y Diana Moreno Hernández y la producción de Miriam Lizcano G., con ilustraciones de Melisa Moreno y Fernando Yela, animación de Andrés Huertas, música original de la Escuela de Música Ancestral Guaguas Quilla, narración en español de Camilo Narváez y mentoría de Fernando Guerrero. Los propios créditos indican que está «basado en los relatos del pueblo indígena Quillasinga, Resguardo Refugio del Sol». Maguaré, la plataforma infantil del Ministerio de Cultura, lo aloja en su catálogo.

Casi todo el vocabulario de la obra puede rastrearse en el registro del territorio. La cascada aparece en el trabajo de Erica Gutiérrez y John Mario Palacios como «la cascada de la Quilinsa», dentro del repertorio de símbolos que la comunidad escogió en 2011 para la lotería didáctica de su casa cabildo, junto con la tulpa, la espiral, el sol, la luna y los petroglifos del territorio. En ese mismo trabajo, Milena Jacanamejoy, entrevistada en la casa cabildo el 15 de septiembre de 2011, señala como lugares representativos la isla de La Corota, la laguna, la montaña del Tábano y «la piedra, los petroglifos de San José, en Casapamba». La piedra grabada con espirales del cuarto capítulo tiene, entonces, un referente material concreto.

La música también. La Escuela Guaguas Quilla, que compuso la banda sonora, es la misma que la Universidad Autónoma de Occidente documentó en 2020 en el marco del proceso que la comunidad llama Despertar Quillasinga, con testimonios del exgobernador Camilo Rodríguez Quispe, del taita Marco Tulio Josa, del director Helmer Hidalgo y de la maestra Laidy Córdoba.

Lo que la obra convierte en aventura infantil es un hecho demográfico reciente: la salida de los habitantes «en busca de oportunidades en las grandes ciudades». El regreso guiado por el sonido del cerro es la imagen que la obra propone para ese retorno.

Resonancias con otros mitos

La estructura del viaje es la de un relato de iniciación: salida nocturna, ayudante animal, pruebas, descenso a otro mundo, obtención de un objeto y retorno. Lo que la distingue es dónde está anclada cada pieza. El ayudante es un colibrí que se vuelve rana, el otro mundo está bajo La Cocha y el objeto es un pincullo cuyo sonido llega hasta el Tábano.

El paralelo documentado más cercano está en el corpus de la propia laguna. En las versiones recogidas en El Encano en 2009, bajo el agua hay una ciudad: en la de Nelcy Jojoa una ciudad perdida por una maldición, en la de Clara Criollo una ciudad que adoraba al sol y cuyo templo, cubierto de rocas y tierra, es hoy la isla de La Corota, con el oro todavía en sus entrañas. El e-book conserva la ciudad sumergida pero la vuelve próspera y habitada: allí se teje, se canta y se trabajan las chagras.

El segundo paralelo es la inversión del recipiente. En las versiones del taita Carlos Erazo y del taita William Jojoa, el agua que se derrama de un pilche castiga y petrifica; en el capítulo cinco del e-book, el agua que se derrama de la totuma abre el paso hacia el aprendizaje. La misma acción cambia de signo.

Frente a los cuentos en que un héroe restaura el mundo por sí solo, aquí el desenlace depende de quienes escuchan: Inti toca, el cerro llama y la comunidad decide volver. El sabio entrega el instrumento, pero no resuelve nada por su nieto.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El relato sigue el e-book completo, capítulo por capítulo: El Encano, El Colibrí Mágico, La Gran Cascada y los Duendes, La Gran Piedra, Los Enamorados, La Ciudad Encantada, la escena del Tábano y Regreso a La Cocha. La versión que se lee aquí condensa las escenas y mantiene el orden del viaje sin reproducir literalmente el texto de la obra.

  2. Maguaré la resume de otra manera en su catálogo: presenta a Inti como un guaguaquilla que vive con su abuelo en un lugar que perdió su vegetación y sus habitantes, y anuncia hadas, sirenas, piedras sagradas e instrumentos ancestrales. El sitio del proyecto insiste en cambio en la misión: despertar los sonidos de la madre tierra, descubrir la ciudad encantada y hacer volver a quienes olvidaron sus raíces. Son dos descripciones de la misma obra, no variantes orales.

  3. Hay un desajuste interno en el propio e-book. La escena de los duendes y el árbol se repite en el capítulo seis, y allí los frutos que caen ya no son motilones sino moras. El capítulo seis también reintroduce el descubrimiento de la cascada y del Queche, que ya había ocurrido en el tercero.

  4. Varios episodios dialogan con relatos documentados de la laguna sin coincidir con ellos. La pareja del capítulo cinco lleva adornos en la cara y la piel pintada, pide agua y desencadena la inundación: es el mismo movimiento de los amancebados y el pilche, pero aquí quien entrega el agua es el protagonista y la creciente abre el camino en vez de castigarlo. La ciudad bajo el agua corresponde a las siete ciudades sumergidas que narra el taita William Jojoa y a «La ciudad perdida» y «La ciudad encantada» recogidas en El Encano en 2009. Las sirenas, que en aquellos relatos ahogan, aquí guían.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Quillacingas · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. El llamado de Inti. E-book interactivo en ocho capítulos

    elllamadodeinti.co

    Es la obra misma: sus ocho capítulos aportan el relato íntegro y el vocabulario que la ficha conserva —pacha wasi, guaguaquilla glosado como «niño de luna», la tulpa, el Tábano como cerro sagrado, la cascada Killinzayacu, el Queche o arcoíris, los motilones, la totuma, la piedra de espirales y monos, el pincullo— y los créditos completos, incluida la música original de la Escuela de Música Ancestral Guaguas Quilla del propio resguardo.

  2. El llamado de Inti

    maguare.gov.co

    Da la sinopsis institucional de la obra y su alojamiento en el catálogo del Ministerio de Cultura: presenta a Inti como un guaguaquilla que vive con su abuelo Aurelio en un lugar que perdió su vegetación y sus habitantes, y anuncia hadas, sirenas, piedras sagradas e instrumentos ancestrales del pueblo Quillacinga y del Resguardo Refugio del Sol.

  3. Creación artística y memoria cultural en la comunidad del Resguardo Refugio del Sol

    sired.udenar.edu.co

    Ancla en el territorio los elementos que la obra usa: registra «la cascada de la Quilinsa», la espiral, la tulpa, el sol, la luna y los petroglifos dentro del repertorio de símbolos que la comunidad escogió en 2011 para la lotería didáctica de su casa cabildo, y recoge de Milena Jacanamejoy, el 15 de septiembre de 2011, que entre los lugares representativos están «la piedra, los petroglifos de San José, en Casapamba» y la montaña del Tábano.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Guaguas Quilla: territorio, espiritualidad y conocimiento musical en la comunidad Quillasinga

    uao.edu.co

    Documenta a la Escuela de Música Ancestral Guaguas Quilla, que compuso la banda sonora de la obra, dentro del proceso que la comunidad llama Despertar Quillasinga, con testimonios del exgobernador Camilo Rodríguez Quispe, del taita Marco Tulio Josa, del director Helmer Hidalgo y de la maestra Laidy Córdoba.

  2. El mito, un mundo legendario real en los imaginarios socioculturales de los estudiantes del corregimiento de El Encano

    sired.udenar.edu.co

    Permite medir lo que la obra toma de la memoria de la cuenca: recoge en El Encano «La ciudad perdida» y «La ciudad encantada», dos relatos sobre una ciudad bajo la laguna, y versiones donde las sirenas ahogan a quien las sigue, exactamente las figuras que la obra reutiliza invirtiéndoles el signo.

  3. Los mitos en la construcción discursiva de la identidad del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol

    sired.udenar.edu.co

    Aporta los relatos de la comunidad con los que la obra dialoga: las siete ciudades sumergidas que narra el taita William Jojoa, el agua que se derrama de un pilche y desencadena la creación de la laguna, y la sirena que entrega dones según la gobernadora Patricia Jojoa.

  4. Celebración ancestral del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol en El Encano

    pasto.gov.co

    Muestra el proceso comunitario que la obra ficcionaliza en marcha: la celebración ancestral del resguardo del 28 de septiembre de 2023, con más de 3.000 participantes bajo el lema «Salvemos La Cocha», y la insistencia del taita Camilo Rodríguez en fortalecer la conservación de la laguna y los procesos culturales, espirituales y territoriales.

  5. Caracterizaciones de los pueblos indígenas de Colombia: Quillacinga

    mng.mincultura.gov.co

    Explica el nombre del protagonista y del pueblo: registra a los quillacingas como «los hijos de la luna» y advierte que ya no hablan su lengua, de la que solo quedan rastros en topónimos y apellidos, con tres hipótesis lingüísticas en disputa.

Voces de la comunidad

Conversación

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«El llamado de Inti» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El llamado de Inti» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El llamado de Inti» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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