Consecuencias
La categoría de mitos sobre consecuencias en la mitología colombiana revela historias profundas y cautivadoras que exploran las ramificaciones de las acciones humanas. Desde el aterrador "Pájaro que se come las almas...
La categoría de mitos sobre consecuencias en la mitología colombiana revela historias profundas y cautivadoras que exploran las ramificaciones de las acciones humanas. Desde el aterrador "Pájaro que se come las almas", que advierte sobre la moralidad y el egoísmo, hasta "El Hombre Caimán", que narra el precio de la obsesión y el deseo, cada relato está tejido con lecciones sobre el respeto a la naturaleza y las tradiciones. En estas narraciones, los personajes enfrentan transformaciones y castigos que reflejan la creencia en un mundo donde cada decisión tiene un eco, enseñando que las acciones, ya sean de amor o traición, siempre llevan consigo un peso que puede cambiar el destino de quienes las cometen.
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Mostrando 9 de 9 mitos

El Riviel del Rosario
En La Tola dicen que una luz verde no siempre guía: a veces viene a cobrar. El pescador que botó un rosario al mar regresó al amanecer sin pesca, pero con una cuenta caliente en la mano. Desde entonces, el Riviel del Rosario ronda a quien se burla de lo sagrado y de los mayores.

El hijo de Karagabí y la gente subterránea
Explora el papel del hijo de Karagabí como agente de cambio y su intervención en la vida de los aramúko dohurá.

El hombre caimán
La historia de Saúl Montenegro y su transformación en el Hombre Caimán se entrelaza con la cultura local de Plato, Colombia.

El pájaro que se come las almas
El espíritu maligno en forma de pájaro caza almas luminosas, simbolizando consecuencias morales. Su vuelo nocturno aterroriza y enseña sobre la nobleza.

Guagua Rayo
En las noches de tormenta, cuando el llanto parece correr por la cuneta, aparece el Guagua Rayo: un bebé de relámpago que prueba a los caminantes y cobra cuentas a quien llega chumado o con la mano pesada en la casa.

La Sal del Weguer
En el Bajo San Juan, cuentan que Ewandam y Dosat disputaron el destino del pueblo. Dosat quiso salar el mar y enseñar un trabajo sin permiso; Ewandam respondió con límites, y de una palma espinosa nació el weguer, fibra sagrada que se pide antes de tejer.

La Totuma de la Cocha
Dicen los mayores que la neblina de La Cocha no es neblina: es guardiana. Y que una totuma antigua, si se riega con mentira, puede volver agua el aire y hundir un valle entero.

La Yesca
En el Atrato dicen que La Yesca no es animal ni mujer, sino un daño ‘puesto’ por un brujo: bejucos y ramas que abrazan y ahogan, robando el aliento y el rumbo a quien camina con soberbia por la selva.

Taita Galeras
Dicen los mayores que el Taita Galeras guarda cuatro ojos de agua. Al que sube con respeto le presta su ruana de neblina; al que sube con codicia le cambia los caminos hasta que aprende a pedir perdón al agua.