Kcrey, el pájaro que se come las almas

Andina · Misak

Kcrey, el pájaro que se come las almas

Kcrey vuela por las hondonadas y persigue las almas luminosas que se desprenden mientras la gente duerme.

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Kcrey, el pájaro que se come las almas: la entrada del relato

El relato

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Cuando una persona está por despedirse para ir al otro mundo, al kansro, aparecen en el aire los que vienen a buscarla.

Primero se oye a Yemwasro. Es un ave con forma de águila que chilla de noche. No es un pájaro cualquiera: viene de un árbol del páramo, un varejón de hojas grandes y flores blancas llamado yemkuasro, y por eso es poderoso.

Detrás llega Kuawera. Tiene figura de perro, pero no camina: viene por el aire, ladrando a la media noche. Su árbol es el werakwasro, una madera durísima y dulce que se pudre en menos de un año y se la comen el gorgojo y los gusanos.

Con ellos viene el búho, chillando en la oscuridad. Los tres se dirigen contra el mosik, la sombra del enfermo.

Falta el cuarto. Es Kuanmusik, el chiflador. Tiene figura de gente, porque es la sombra de los que ya se fueron, y llega desde el kansro para invitar a la sombra del que agoniza. El enfermo lo sueña: sueña con los que se despidieron antes y lo llaman para que los acompañe.

El búho chilla y asusta a la sombra hasta que sale del cuerpo. Entonces el chiflador silba, y al oír el silbido los tres se lanzan contra el mosik que acaba de salir. Lo persiguen por el aire. La sombra corre y ellos la arrean hasta acorralarla contra un monte muy alto o contra una peña, donde ya no tiene por dónde escapar. La atacan por todos lados, la pican y se la tragan.

Es una cacería. Por eso antes no se decía que una persona estaba muerta: se decía mirayen pinan, que los animales se la tragaron.

Un humano no está kuan, no está muerto. Vive, pero se fue al kansro, y de allá vuelve cada año a recibir y comer las ofrendas. Lo que muere de verdad es el fuego.

Nueve días después de la ida, el sabio levanta la sombra del que se fue. La que se levanta es el musik, la sombra de la noche, la más oscura, y se va al kansro por el srompala, el camino blanco que se forma de un lado a otro del cielo. El mosik, la sombra del día, la más clara, no se va: se queda aquí, con el sol.

Por eso se cuidan las luces que andan de noche. Hay una roja, del sucio y de la criatura que nace; hay otra blanquirroja, que es la sombra de la muerte; y hay una verde, que es la sombra del que ya va de camino.

Kcrey, el pájaro que se come las almas: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La muerte se nombra como una cacería nocturna en la que la sombra deja de correr.”

Territorio

Andina · Misak

Andina · Misak

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Misak
Referencia
2.59071° · -76.32248°

Ficha del relato

Contexto histórico

Los seres que cazan la sombra están descritos en el capítulo sobre los pantsik de Guambianos: hijos del aroiris y del agua, el libro del Comité de Historia del Cabildo del Pueblo Guambiano que firmaron los taitas Abelino Dagua Hurtado y Misael Aranda con Luis Guillermo Vasco Uribe. Ese capítulo reúne lo que dijeron los mayores de Cacique, Pueblito, La Campana, Ñimbe y Las Delicias sobre las sombras, las candelillas y el camino al kansro, y de allí proceden Yemwasro, Kuawera, el búho y Kuanmusik, junto con la fórmula mirayen pinan y la distinción entre musik y mosik.

Los misak se nombran a sí mismos misak; guambiano es el exónimo con que los designaron desde fuera, y sigue apareciendo en títulos y catálogos. La lengua es namtrik.

El título «El pájaro que se come las almas» viene por otro camino. El hombre con cola de león, de Fernando Solarte Lindo, salió en Bogotá en 1980 bajo el sello de Carlos Valencia Editores. Leyendas indígenas de Colombia, y allí figuran seis relatos atribuidos a Guambía, entre ellos este. La bibliografía anotada de Vasco registra el dato con precisión: Solarte no indicó la fuente, reelaboró los seis en forma de cuentos y los puso en boca de un narrador inventado, don Zabulón Banderas. Los otros cinco títulos de esa serie —Pedro: el mago travieso, La Mama grande, El niño serpiente, El viento y sus hijos y El viejo Tempestad— son exactamente los que circulan hoy como corpus misak en internet.

La versión de Solarte reúne rasgos que en el material documentado están repartidos: un ave que ladra como perro, luces que se desprenden de la gente dormida, y un criterio moral que decide a quién se traga. En las fuentes del Comité de Historia el que ladra por el aire es Kuawera, con figura de perro; el que chilla como ave es Yemwasro; las luces son las tres candelillas; y la sombra perseguida es la de quien agoniza, sin que la conducta del enfermo decida la cacería.

Vasco recogió además, en el Boletín Museo del Oro, otro devorador de sombras: los hijos de Sierpi, animales con picos de oro que aparecen en la laguna trasladada arriba de Siberia y agarran la sombra de quien los ve.

Resonancias con otros mitos

Dentro del propio corpus misak hay dos paralelos documentados. El primero es Pirrero, la mariposa grande que sale del agua a la medianoche y ataca a los niños pequeños: comparte con Kuawera y Yemwasro la hora, el vuelo y el apetito por lo que la gente no puede defender. El segundo son los hijos de Sierpi, los animales con picos de oro de la laguna que se mudó arriba de Siberia: agarran la sombra de quien los ve, y esa persona muere al poco tiempo. Los tres casos dicen lo mismo con animales distintos: lo que se pierde no es el cuerpo, es la sombra.

Fuera del Cauca, las Keres del Escudo de Heracles que atribuye la tradición a Hesíodo son figuras aladas y oscuras que rondan a los caídos en el campo de batalla y disputan a los moribundos. Coinciden el vuelo, la negrura y la espera junto al que se va. No coinciden el ladrido, el silbato del chiflador ni el hecho de que aquí la sombra vuelva cada año a comer las ofrendas.

Esa última diferencia es la decisiva. En el relato misak la cacería no cierra nada: quien se fue no está kuan, no está muerto; vive en el kansro y regresa.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La del Comité de Historia es la única cadena documentada con narradores identificables por vereda. Allí no hay un solo pájaro sino un equipo: Yemwasro con forma de águila, Kuawera con figura de perro que viene por el aire ladrando, el búho que espanta la sombra fuera del cuerpo y Kuanmusik, el chiflador con figura de gente, que silba para lanzarlos. El final es explícito: acorralan la sombra contra un monte o una peña, la pican y se la tragan.

  2. El mismo libro registra otro devorador nocturno que no se confunde con estos: Pirrero, la sombra del agua, que toma forma de gran mariposa, viene por el agua a las once o las doce de la noche y ataca a los niños más pequeños, o ensucia su ropa cuando la madre la deja sobre una piedra del río.

  3. Las luces tienen nombres propios y no son una sola cosa. Paponak es roja, del sucio, de la muerte y de la criatura que nace; Pulopikonak es blanquirroja y es la sombra de la muerte; Kuaykmusiknak es la sombra de quien ya se fue. La kosapik verde es la del que agoniza.

  4. La cuarta versión es la de Solarte, de 1980, sin fuente oral indicada: un ave horrorosa de pico con muelas y garras que ladra al volar y devora bolas luminosas desprendidas de quienes duermen con rabia, con envidia o sin servir a su comunidad. Esa formulación es la que copian las reproducciones escolares. Se distingue en un punto que cambia todo el sentido: en el material del Comité de Historia la sombra cazada es la de un moribundo, no la de alguien juzgado por su comportamiento.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Misak · Cauca · Andina
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Guambianos: hijos del aroiris y del agua

    luguiva.net

    Fuente del relato. El capítulo «Seres de la muerte» describe a Yemwasro, ave con forma de águila que chilla de noche y procede del árbol de páramo yemkuasro; a Kuawera, «en figura como de un perro, pero que viene por el aire, latiendo en la media noche»; al búho que espanta la sombra fuera del cuerpo; y a Kuanmusik, el chiflador, con figura de gente, que silba para lanzarlos contra el mosik hasta acorralarlo contra un monte alto o una peña, picarlo y tragárselo, de donde viene la fórmula mirayen pinan. Aporta además las tres candelillas —Paponak, Pulopikonak y Kuaykmusiknak—, la kosapik verde del que agoniza y la mariposa Pirrero.

  2. Guambianos y paeces: bibliografía anotada

    luguiva.net

    Fija el origen del título con el que este mito circula. Registra que «El Pájaro que se come las almas» es uno de los seis relatos que Fernando Solarte Lindo publicó en 1980, con editorial, páginas e ISBN, «sin precisar la fuente, reelaborados en forma de cuentos por el autor y puestos en boca de un narrador ficticio: don Zabulón Banderas». Los otros cinco títulos son, uno por uno, los demás slugs misak del sitio.

  3. Guambianos: una cultura de oro

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta otro devorador de sombras del mismo corpus: los hijos de Sierpi, calabazos y animales con picos de oro que aparecen en la laguna trasladada arriba de Siberia y «agarran la sombra de quienes los ven, y al poco tiempo se mueren».

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Entre selva y páramo. Viviendo y pensando la lucha india

    luguiva.net

    Reitera el pasaje de los hijos de Sierpi con picos de oro y sitúa el conjunto dentro de la relación entre rayo, oro, fogón y agua, lo que permite leer a los cazadores de sombra como parte de un mismo sistema y no como criaturas sueltas.

  2. Nuestra gente [Namuy Misag]: tierra, costumbres y creencias de los indios guambianos

    publicaciones.icanh.gov.co

    Es la obra a la que el módulo atribuía el nombre Kcrey, a través de una entrada de índice sobre un espíritu de persona y un ave mágica. Queda registrada como la referencia que habría que cotejar en papel para sostener o retirar ese nombre del título.

  3. Cómo se escribió Namuy misag: las investigaciones de Gregorio Hernández de Alba, John Howland Rowe y Francisco Tumiñá Pillimué

    redalyc.org

    Explica por qué el libro de 1949 no puede citarse como transcripción: Hernández de Alba redujo los relatos de Tumiñá a un solo género de expresión, los recortó a dos páginas, elevó el lenguaje por encima de la voz del narrador e insertó marcos autorales. Es el criterio con que esta ficha trata cualquier atribución a esa obra, incluida la del nombre del ave.

  4. Pueblo Misak

    colecciones.icanh.gov.co

    Fija el nombre propio misak, la lengua nam trik y el resguardo de Guambía, marco mínimo para nombrar a los seres del relato sin recurrir al exónimo.

  5. Escudo de Heracles: las Keres

    perseus.tufts.edu

    Término de comparación: las Keres son figuras aladas y oscuras que rondan a los caídos y disputan a los moribundos, lo que permite contrastar el vuelo y la espera junto al que se va con lo que en el relato misak es específico, el ladrido, el silbato del chiflador y el regreso anual de la sombra a comer las ofrendas.

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«Kcrey, el pájaro que se come las almas» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Kcrey, el pájaro que se come las almas» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Kcrey, el pájaro que se come las almas» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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