Huevo-de-chupaflor, el diluvio y el fuego

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

Huevo-de-chupaflor, el diluvio y el fuego

Huevo-de-chupaflor busca al ave que se burla; después un hueso libera el diluvio y comienza la recuperación del fuego.

Leer el relato
Huevo-de-chupaflor, el diluvio y el fuego: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 4 min

Cuando acabó la violencia del palo hablador, su raíz se volvió sapo y empezó a decir que el sitio había quedado barrido por el soplo. El pajuil real sabudui lo oyó y se puso a cantar que Huevo-de-chupaflor era tuerto. Él decía que el ojo se lo chuzaron en la guerra, y era mentira.

Su nacimiento había sido otro. A las hijas de Príncipe-de-la-Ilusión las tomaban en la chagra las culebras, hijas de Guacamayo-rojo, y ellas ponían huevos de los que salían chupaflores. La hermana menor recogió uno y el papá le dijo que lo criara. Lo tuvo al pie del fogón, envuelto en algodón de hormiga. Una mañana el huevo chilló; ella lo chuzó con una espina para mirar y le dio en un ojo. Al otro día salió un humano tuerto, y le decían huerfanito.

Ya hombre, armó trampas y a cada pájaro que caía le preguntaba cómo cantaba, y lo soltaba. Cuando agarró a sabudui le exigió el canto entero; el ave repitió que a Huevo-de-chupaflor lo había vuelto tuerto su propia gente. Él se rió, le pidió que lo cantara otra vez y, antes de que acabara, le quebró la nuca.

En esa casa mandaba Buen-mando, llamado también Fuente-de-abundancia y Garza-de-centro, el que tumbó el palo hablador. Su mujer, Doña Hoja-amarilla, le tenía rabia porque se la pasaba sentado pensando, y un día que él le pidió casabe lo regañó por el casabe. Él dijo que no comería más, que tenía que pensar con qué vivirían sus hijos cuando él desapareciera, y se fue debajo de la tierra. Los hijos le reclamaron a la madre y ella también se les desapareció.

Debajo de ellos empezó a sonar algo, cada noche más duro. Al pie del chontaduro vieron salir una hoja como una aguja. El menor la nombró: es la coca, no la vaya a tocar. Era el padre, vuelto eso para enseñarles. Les mostró dónde iba a quedar el mambeadero y dijo que viviría arriba. Ese es Sindi, dijo el menor, el Trueno-carnívoro, y avisa que viene agua de fuego desde el oriente.

En la casa del centro cocinaron el ave y mandaron a los huérfanos a botar los huesos al río sin chuparlos. El menor dijo que cómo iban a botar unos huesos que tenían carne. Partieron una punta, se les fue el agua a la boca y bebieron hasta llenarse. Soltaron el hueso y siguió derramando; lo clavaron en la tierra y seguía brotando. Se oscureció el cielo, llovió, y el águila represó el agua con sus alas en la bocana. La casa del centro estaba revestida de barro y aun así se hundió toda la tierra.

Los huérfanos llegaron a la loma de Sitio-del-llanto; allí pisaron la semilla del palo tona y el palo germinó. Se sentaron en ramas opuestas y subieron con él, comiendo de lo que les venía del cielo, donde estaba su madre.

Pasó Canoa-de-opái en su canoa de hojas y fue quien los reconoció; con él venía Huevo-de-chupaflor. Los dos iban a la bocana a buscar el fuego. Una niña lo recogió creyendo que era hijo de un pajarito, pero sus padres sabían a qué venía y taparon la puerta con una atarraya. Él agarró un tizón, la quemó y salió volando. En el camino el pajuil se lo tragó, y lo que cagó se lo tragó el pescado pejedulce: de ahí salió la piedra tetee de hacer fuego.

Los huérfanos seguían en el palo sin luz. El pescado caloche rompió por dentro el cerco del águila y el agua empezó a secarse. Cayó del palo tona una semilla: es la sardina del amanecer. Se despegó una vaina hacia la bocana y otra hacia la cabecera: las pavas del amanecer. Vieron la claridad en el oriente y germinó la semilla del ají de su madre. Ya amanece para nosotros, se dijeron; ya vamos a ser hombres.

Huevo-de-chupaflor, el diluvio y el fuego: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Bastó un hueso que no se debía chupar para que se hundiera la tierra entera.”

Territorio

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Andoque (Gente del Hacha)
Referencia
-0.65° · -72.08°

Ficha del relato

Contexto histórico

Esta es la segunda parte del primer ciclo de fundación del mundo andoque, recogida en la comunidad del Aduche, abajo de Araracuara y cerca del río Caquetá, y publicada por Jon Landaburu y Roberto Pineda Camacho en 1981 en la revista Maguaré. El ciclo lo contaron dos hermanos que no hablaban castellano: el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, del linaje de las Águilas, y Yiñefoque, Plumón-de-Gavilán, el superviviente de más edad de la época de los caucheros. Se grabó de noche, durante la coca, en la maloca del capitán, y se tradujo con Fisi, su hijo.

La transcripción va numerada del uno al cincuenta y ocho y está dividida en tramos. Uno de ellos, «Los huerfanitos», cuenta quiénes eran los dos hermanos que muerden el hueso y de dónde viene la coca. El padre es Buen-mando, mánoěidi, el mismo capitán que tumbó el palo hablador, y su desaparición se dice en andoque con una palabra que significa literalmente «se volvió carencia»: por eso los hijos son los carentes. La mata que sale al pie del chontaduro es la coca, y los editores anotan que su consumo es fuente de sabiduría; el sitio que el padre les señala es el mambeadero, donde se quema la ceniza que se mezcla con la hoja.

Los nombres vienen de la traducción publicada y de las notas: Fuente-de-abundancia es toěid; la mujer que regaña por el casabe es Doña Hoja-amarilla, dópuka, llamada también Doña Yuca-de-manicuera; la piedra tetee es el guijarro de río con el que los antiguos andoques hacían fuego.

Resonancias con otros mitos

Todo lo que amenaza en este ciclo viene del mismo punto cardinal. El agua de fuego que anuncia Sindi llega «desde el oriente», y el oriente es la bocana, río abajo; allí está el cerco donde el águila represa las aguas y allí hay que ir a buscar el fuego. La partición andoque entre rojos y blancos pone al sol, a las estrellas y a los predadores del lado rojo, y de ese mismo lado quedaron después los que llegaron por el río: los relatos del comercio cuentan que fue la Garza de la Bocana quien se llevó a la madre de las mercancías y con ella todos los instrumentos de trabajo, que «se quedaron sin madre».

La historia registrada repitió el trazo. Los andoque cuentan que linajes enteros de las riberas del Caquetá desaparecieron durante el siglo XIX engañados por los delfines que simulaban ser comerciantes, y quien recogió ese testimonio anota que los comerciantes fluviales quedaron simbolizados en la figura del bufeo. La amenaza que sube por el río y se disfraza de trato es una forma que este corpus usa tanto para el diluvio como para el siglo XIX.

Del lado de lo que salva, la piedra. El fuego robado se pierde dos veces —se lo traga el pajuil, se lo traga el pejedulce— y termina alojado en la piedra tetee, el guijarro de río con el que los antiguos andoque encendían. En ese mismo tramo del Caquetá, en Puerto Santander, junto a Araracuara, la arqueología ha documentado un taller donde se fabricaban y afilaban hachas de piedra. El relato guarda el fuego donde la región guardó su tecnología.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El artículo trabaja con tres fuentes orales numeradas y anota dónde discrepan, en vez de fundirlas. La discrepancia mayor afecta al personaje que da título a la ficha: para la segunda fuente hay dos Huevo-de-chupaflor y no uno. El que llega con el fuego desde la bocana sería el verdadero, y el tuerto —el del huevo que la hermana chuzó con la espina— sería otro, que se ahogó con la creciente. Esta página cuenta la versión seguida en el cuerpo de la transcripción, que es la de la primera fuente, y deja dicho que la otra existe.

  2. La misma fuente cambia también la lista de los pájaros atrapados en las trampas: donde la principal nombra la panguana, la panguanita, el tente y la pava colorada, el relato paralelo trae otros nombres andoque y añade la gallineta. Y los editores advierten que Fuente-de-abundancia, el capitán de la casa del centro, es el mismo Garza-de-centro que ganó la guerra del palo hablador, mientras que Nenefi, Sindi y Tomirepa son los habitantes del centro en la era siguiente, la del diluvio. Las eras no se superponen por descuido: el corpus las ordena así.

  3. El ciclo entero va numerado del uno al cincuenta y ocho en la transcripción de 1981, con los cantos de cada ave en andoque, los diálogos completos y las notas de los editores. La edición de 1984 imprime estos relatos de otra manera: no en prosa seguida, sino como los dice el potsoa, el hombre del banquito cuya misión es pensar y hacer pensar lo que la comunidad ha vivido, con la maloca entera repitiendo cada última estrofa, sentada en buena posición y mascando coca.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Andoque (Gente del Hacha) · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
18 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Cuentos del diluvio de fuego

    dialnet.unirioja.es

    Transcribe, numerado párrafo a párrafo, el primer ciclo de fundación del mundo andoque —la guerra del palo hablador, las aventuras de Huevo-de-chupaflor, los huerfanitos y el águila caníbal—, recogido en la comunidad del Aduche y narrado por el capitán Yiñeko, del linaje de las Águilas, y por Yiñefoque. Detrás vienen un índice temático y ciento treinta y una notas con la ortografía andoque y las variantes de los otros narradores.

  2. Principios y procedimientos de los indígenas andoque de Colombia para vivir y crecer después del horror de la muerte

    repositoriocdim.esap.edu.co

    Reproduce en extenso relatos de «Tradiciones de la gente del hacha» —la guerra del palo hablador, la llegada de las boas y las dantas, la llegada de las mercancías— y los imprime como los dice el potsoa, el hombre del banquito, con la maloca repitiendo la última estrofa.

  3. Mitología de los indios andoques del Amazonas

    publicaciones.banrepcultural.org

    Reseña del corpus de 1984 que nombra a sus narradores y traduce sus nombres —el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, ninguno hablante de castellano, con la traducción hecha con Físi, el hijo del capitán—, explica el principio espacial que ordena el libro y reproduce cuatro pasajes de los relatos.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. La gente del hacha. Breve historia de la tecnología según una tribu amazónica

    revistas.icanh.gov.co

    Recoge cuatro textos narrados por el capitán Jiñeke, del clan Gavilán, entre ellos «El nacimiento de las mercancías» y «Los presentes de la Garza de la Cabecera». Su introducción documenta el territorio tradicional andoque, los dos reagrupamientos de la comunidad —el de Trueno de Piedra en el río Meta y el del propio Jiñeke en el Aduche— y la deportación a Iquitos anterior al conflicto de 1932.

  2. Entre La Pedrera y Araracuara: la arqueología del medio río Caquetá

    publicaciones.fcnym.unlp.edu.ar

    Síntesis del poblamiento del medio Caquetá con las dataciones disponibles. Documenta en Puerto Santander, junto a Araracuara, un taller lítico donde se fabricaban y afilaban hachas de piedra.

  3. El ciclo del caucho 1850-1932

    100libroslibres.com

    Historia de la explotación cauchera en el Caquetá y el Putumayo. Recoge que los andoque cuentan que linajes enteros de las riberas del Caquetá desaparecieron en el siglo XIX engañados por los delfines que simulaban ser comerciantes, y documenta la celada de 1903 contra un grupo de caucheros y el censo de 1928 que halló desocupadas las localidades de la Casa Arana.

  4. Mission linguistique auprès des indiens andoke du Rio Caquetá

    persee.fr

    Primer informe de campo de Landaburu entre los andoke. Los sitúa en ambas orillas del Aduche, unos diez kilómetros abajo del raudal de Araracuara, y deja escrito que todos los andoke son supervivientes o hijos de supervivientes del genocidio cometido entre 1900 y 1930 por los hombres de la Casa Arana.

  5. Tradiciones de la gente del hacha: mitología de los indios andoques del Amazonas

    biblioteca.icanh.gov.co

    El corpus mayor de la mitología andoque, publicado por el Instituto Caro y Cuervo y la Unesco. Reúne los relatos contados en andoque por el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, traducidos con Fisi, el hijo del capitán, y los ordena no por tiempo sino por el eje del río: Cabecera al occidente, Centro, Bocana al oriente, más cenit y nadir.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Huevo-de-chupaflor, el diluvio y el fuego» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Huevo-de-chupaflor, el diluvio y el fuego» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Huevo-de-chupaflor, el diluvio y el fuego» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.