Los seres del agua de Sitakara

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

Los seres del agua de Sitakara

Unos niños bailan con seres del agua en Sitakara; la llegada armada de los adultos rompe el encuentro.

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El relato

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En la quebrada Huevo-de-pescado, debajo de un chorro y al lado de una cerca, hay una playa que se llama Sitakara. Allí iban los niños a bailar.

Un día, mientras bailaban, llegaron otros y se metieron entre ellos. No eran niños de la casa ni gente conocida: eran gente de otra clase. Bailaron con ellos un rato y después se fueron. Los niños subieron y contaron en la casa que cuando bailaban llegaba alguien.

Los grandes les dijeron lo que tenían que hacer. Si esa gente volvía, que siguieran el baile sin pararlo y que no los soltaran; y que uno de ellos se viniera corriendo a avisar. Los niños dijeron que sí y volvieron a la playa.

Volvieron también los otros y entraron otra vez en la rueda. Entonces uno de los niños se salió sin que lo notaran y subió a la casa. Los padres bajaron con arcos y flechas y se acercaron por la orilla, callados, hasta donde se veía el baile.

Los vieron de cerca. No llevaban taparrabos y tenían el pelo largo hasta la cintura. Uno de los hombres levantó el arco y disparó. El hombre de esa gente quedó herido y se fue al agua, y al otro día lo encontraron flotando en la bocana del río. La mujer alcanzó a soltarse y se metió también, y esa se quedó a vivir en un remanso de la bocana del Duché, y de ahí no salió más.

Del baile quedó la canción. Es la que se cantaba cuando ellos llegaban, y se sigue cantando.

Lo que se cuenta de esta gente es que no hacía daño. Los niños que estuvieron con ella no se enfermaron después, que es lo que pasa con otras apariciones del monte y del agua. Vinieron a bailar y bailaron. Lo que acabó con el encuentro no fue el encuentro: fue la flecha.

Los seres del agua de Sitakara: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un encuentro que a nadie enfermaba terminó en muerte apenas llegaron las armas de los que temían.”

Territorio

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Andoque (Gente del Hacha)
Referencia
-0.65° · -72.08°

Ficha del relato

Contexto histórico

La pieza pertenece al corpus que Jon Landaburu y Roberto Pineda Camacho grabaron en lengua andoque en la maloca del capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, de noche y durante la coca, y publicaron en 1984 como Tradiciones de la gente del hacha. Los narradores fueron el propio capitán y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, ninguno hablante de castellano; la traducción se hizo después con Físi, el hijo del capitán. «Sirena» es palabra de esa traducción: lo que el texto describe es gente de otra clase.

Para saber qué clase de gente sale del agua en este río hay que ver qué dicen los andoque del delfín. En el habla corriente se lo llama ama̰na; en el registro mítico, «gente del placer». Se lo asocia con los blancos y con la seducción peligrosa de las mercancías que traen y de la vida que se consigue entrando en su mundo. Se aparece al atardecer, o a los borrachos, como un grupo de personas vestidas de blanco con sombrero, cinturón y reloj, que intentan llevarse a los suyos al río; cuando el que los vio vuelve al sitio en pleno día, o cuando recobra los sentidos, encuentra los accesorios en el suelo, y el sombrero es una raya, el cinturón una anguila eléctrica y el reloj un cangrejo. Puede atacar a hombres y a mujeres tomando forma de persona atractiva, y deja al que lo trató afiebrado, alucinando y enfermo. La palabra misma es reciente: ama̰na̰ es un préstamo del tupí que estos pueblos de tierra adentro tomaron probablemente en el siglo XIX, cuando se acercaron a los ríos grandes a comerciar con los blancos y descubrieron al mismo tiempo la fuerza seductora de las mercancías y estos animales nuevos.

Ese acercamiento está fechado. Desde Tefé, sobre el Amazonas y frente a la desembocadura del Caquetá, subían las lanchas de los comerciantes; centenares de indígenas del Caquetá fueron cambiados por herramientas y bajados al Solimões, y en 1850 Tefé estaba habitada por gente de dieciséis agrupaciones distintas, muchos vendidos cuando niños. Los comerciantes fluviales quedaron simbolizados en la figura del bufeo, y los andoque cuentan que algunos de los linajes que vivían en las riberas del Caquetá desaparecieron durante el siglo XIX «engañados» por los delfines que «simulaban» ser comerciantes.

Resonancias con otros mitos

El primer paralelo es el baile, y lo sostiene el corpus mismo. En toda la Amazonia se dice que los delfines seducen a la gente, sobre todo a las mujeres, en los bailes; el relato andoque del origen del delfín se cuenta, en su versión larga, como el origen de una danza, y el episodio que lo desencadena ocurre mientras se prepara una fiesta y termina con los bailarines vueltos piedra. La escena de Sitakara —unos que bailan y otros que llegan del agua a meterse en la rueda— cae exactamente sobre ese molde regional.

El segundo paralelo es el del comerciante. El bufeo es la figura con la que la gente del medio Caquetá simbolizó a los que llegaban por el río: seres con apariencia de persona, vestidos de blanco, con sombrero, cinturón y reloj, que tratan con los de la orilla y se llevan a los suyos. Del lado de la historia, eso tiene fecha y nombre: linajes de las riberas del Caquetá que desaparecieron en el siglo XIX engañados por delfines que simulaban ser comerciantes, en los mismos años en que la palabra para decir delfín entró al andoque prestada del tupí.

El tercero es de traducción, y es el que más deforma. «Sirena» trae consigo el canto que atrae y mata, y esta narración afirma lo contrario: que estos visitantes no enfermaban a quienes estuvieron con ellos, a diferencia de otras apariciones. En un río donde lo que sale del agua suele dejar fiebre y locura, lo excepcional de este relato es precisamente que el daño no vino del agua.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El corpus andoque tiene un relato propio sobre de dónde salieron los delfines, y ocupa las páginas 113 a 117 del libro de 1984. Tapir-verde vivía en la maloca de su suegro, sobre el río Verde, y estaba preparando un baile cuando su hermana, Rana-blanca, le dijo que su mujer, Doña Puerco, dormía con su propio hermano, Bonito. Tapir-verde dejó a su gente alistando la fiesta y fue donde su hermano a pedirle achiote; el hermano se lo dio advirtiéndole que ponerse achiote no es un juego. De regreso cortó un palo y le sacó punta. En la maloca no quiso el mambe del suegro ni la comida de su mujer, y en vez de acostarse con ella le tocó el pecho con los dedos untados y le dejó una cruz roja. El día del baile la gente comentaba que los dos hermanos estaban pegados y no podían separarse. Tapir-verde acabó de repartir la caguana a sus trabajadores, bajó a la orilla, los encontró todavía pegados, los atravesó a los dos con la lanza y los echó al río, donde se volvieron delfines. Les dijo: vayan por su camino y enloquezcan a quien no sepa el origen del delfín. El agua que salpicaron le dio escalofríos, y ese es el origen de la enfermedad del delfín. Los bailarines que estaban mirando se volvieron piedras y cananguchos.

  2. La versión larga de ese relato es el origen de un baile, el de la charapa y el carrizo, y hay quien añade que después Tapir-verde anduvo de casa en casa golpeando las puertas con su bastón de carrizo para hacerles daño a las mujeres que vivían adentro.

  3. Los vecinos usaron otras figuras para el mismo tramo de agua. Los mirañas describen minuciosamente el «Mar de la Danta» —que es como llaman al Caquetá— desde Tefé hasta Araracuara, donde localizan el «hueco del Guacamayo», que tienen por pieza de brujería. Ese mapa no es andoque y no se le puede atribuir, pero muestra que el mismo río estaba nombrado peligro por peligro desde varias lenguas a la vez.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Andoque (Gente del Hacha) · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
18 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. From the Cannibal Eagle to the Trading Egret (and Back Again)

    theses.fr

    Etnografía andoque a partir de trabajo de campo entre 2018 y 2021 con Fisi Andoque Andoque, hijo del capitán Yiñeko. Su apéndice reúne veintitrés relatos con narrador y fecha, y el cuerpo cita el corpus de 1984 página por página: de ahí salen la toponimia andoque del Caquetá, los Perforadores y las Sombras, la brujería y los dos reagrupamientos con sus capitanes.

  2. Tradiciones de la gente del hacha: mitología de los indios andoques del Amazonas

    biblioteca.icanh.gov.co

    El corpus mayor de la mitología andoque, publicado por el Instituto Caro y Cuervo y la Unesco. Reúne los relatos contados en andoque por el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, traducidos con Fisi, el hijo del capitán, y los ordena no por tiempo sino por el eje del río: Cabecera al occidente, Centro, Bocana al oriente, más cenit y nadir.

  3. El ciclo del caucho 1850-1932

    100libroslibres.com

    Historia de la explotación cauchera en el Caquetá y el Putumayo. Recoge que los andoque cuentan que linajes enteros de las riberas del Caquetá desaparecieron en el siglo XIX engañados por los delfines que simulaban ser comerciantes, y documenta la celada de 1903 contra un grupo de caucheros y el censo de 1928 que halló desocupadas las localidades de la Casa Arana.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. La historia del mar de Danta, el Caquetá

    persee.fr

    Recoge de Luis Miraña, mayor del grupo de los Achiotes, la cartografía mítica del Caquetá desde Tefé hasta Araracuara, y documenta que los andoque eran los dueños del hacha de piedra y que los miraña se la cambiaban por coca y ambil.

  2. Mitología de los indios andoques del Amazonas

    publicaciones.banrepcultural.org

    Reseña del corpus de 1984 que nombra a sus narradores y traduce sus nombres —el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, ninguno hablante de castellano, con la traducción hecha con Físi, el hijo del capitán—, explica el principio espacial que ordena el libro y reproduce cuatro pasajes de los relatos.

  3. Mission linguistique auprès des indiens andoke du Rio Caquetá

    persee.fr

    Primer informe de campo de Landaburu entre los andoke. Los sitúa en ambas orillas del Aduche, unos diez kilómetros abajo del raudal de Araracuara, y deja escrito que todos los andoke son supervivientes o hijos de supervivientes del genocidio cometido entre 1900 y 1930 por los hombres de la Casa Arana.

  4. La gente del hacha. Breve historia de la tecnología según una tribu amazónica

    revistas.icanh.gov.co

    Recoge cuatro textos narrados por el capitán Jiñeke, del clan Gavilán, entre ellos «El nacimiento de las mercancías» y «Los presentes de la Garza de la Cabecera». Su introducción documenta el territorio tradicional andoque, los dos reagrupamientos de la comunidad —el de Trueno de Piedra en el río Meta y el del propio Jiñeke en el Aduche— y la deportación a Iquitos anterior al conflicto de 1932.

  5. Caracterización del pueblo Andoke

    mng.mincultura.gov.co

    Ficha oficial del pueblo andoke: territorio, lengua, población, historia reciente y referencias a la obra de Landaburu y Pineda.

  6. Pueblo Andoke

    puebloandoke.org

    Sitio de la comunidad andoke del Aduche. Presenta su territorio, su gobierno propio y sus proyectos, y recoge su autodenominación, Poosíoho, y los linajes familiares que hoy la componen.

Voces de la comunidad

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«Los seres del agua de Sitakara» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los seres del agua de Sitakara» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los seres del agua de Sitakara» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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