Los dos transformadores

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

Los dos transformadores

Dos especialistas que se convierten en jaguar, boa y águila atacan poblados y escapan de quienes intentan detenerlos.

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El relato

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Eran dos y sabían cambiar de cuerpo. Podían salir de la maloca como hombres y llegar a la otra orilla hechos tigre, o boa, o culebra verrugosa, o águila, o gavilán. Otros también sabían algo de eso, pero no como ellos: ellos entraban y salían de una forma a otra como quien se cambia el remo de mano.

Nunca usaron ese saber para cuidar a nadie. Andaban. Iban de un sitio a otro, y del sitio por donde pasaban salía siempre alguien lastimado. Si alguien les respondía, volvían y cobraban. Así vivían: haciendo daño, y cobrando después el daño que les hacían por el daño que habían hecho.

Cuando llegaban a una comunidad, la gente no alcanzaba a saber quién había llegado. Se aparecía el animal grande, se comía a alguien y ya no estaba. Salían a buscarlo y encontraban rastro de tigre que se acababa, o de boa que se metía al agua, o no encontraban nada. Los que iban detrás nunca alcanzaban a ver a los dos hombres: veían al animal, y el animal ya iba siendo otra cosa.

Los que sabían, en esos sitios, trataron de responderles. Eran especialistas también y pusieron su saber contra el de ellos, y no pudieron. Para agarrar a alguien hay que reconocerlo primero, y a esos dos no se les podía fijar una forma el tiempo que hace falta para cercarlos.

Una vez estuvieron cerca. Los rodearon, les metieron humo y les tiraron con lo que tenían. Los dos contestaron por otro lado: no pelearon con armas, movieron el tiempo. Se vino un aguacero encima del cerco, el agua apagó lo que ardía y desbarató a los que rodeaban, y por el hueco que abrió la lluvia se fueron los dos. No fue que la lluvia cayera de casualidad a favor de ellos. La lluvia era la respuesta.

Entre ellos dos tampoco había buena compañía. Uno se asustaba, y el otro se le reía del susto y lo obligaba a seguir. No andaban juntos por quererse: andaban juntos porque ninguno de los dos podía parar. Y juntos pesaban más, porque donde llegaban no se salvaba ni el grande ni el chiquito, y a los que quedaban les tocaba aprender a vivir mirando el monte.

Los dos transformadores: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El mismo saber que da seguridad al corazón puede volverse, en otras manos, la forma del miedo.”

Territorio

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

Amazonas · Andoque (Gente del Hacha)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Andoque (Gente del Hacha)
Referencia
-0.65° · -72.08°

Ficha del relato

Contexto histórico

El corpus lo contaron dos hermanos: el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán. Ninguno de los dos hablaba castellano, y la traducción se hizo con Físi, el hijo del capitán; Jon Landaburu y Roberto Pineda Camacho publicaron el conjunto en 1984 como «Tradiciones de la gente del hacha». Entre lo que Landaburu registró en el Aduche hay un género propio, que él describió como relatos parahistóricos sobre las hazañas de un gran payé. Éste es uno de ellos.

El título dice «brujos», y esa palabra nombra un oficio. Pineda anotó en 1975, traduciendo un mito de Jiñeke, del clan Gavilán, que el término andoque que se vierte «brujo» quiere decir «el que ve, el que sabe»; las notas de 1981 glosan al sabio y guía de la comunidad como «el que hace dar confianza al corazón», el que enseña, el que piensa. La etnografía reciente confirma que la lengua no separa oficios: una sola categoría cubre al que organiza los bailes, al que cura y al que ataca, y designa a quien ha obtenido acceso al espíritu auxiliar.

Esa misma etnografía describe con precisión lo que hacen los dos de esta historia. La expresión máxima del poder de un brujo es transformarse él mismo en un predador poderoso —tigre, águila arpía o boa— para devorar a la víctima. De Yiñeko, el capitán que narró el corpus, se cuenta que fue el último que lo hizo: cansado de los ataques de un brujo murui contra su gente, se quedó sentado en el mambeadero gruñendo y rugiendo como tigre, y el rival murió esa noche o poco después. Hay todavía un ataque mayor, que consiste en pedirle al dios carnívoro que se coma el alma del otro, y que mata en pocos días. Quien llega a ese punto queda expuesto por dos lados: a los brujos que vengan a sus víctimas, y al propio dios, que si deja de recibir su comida termina comiéndose a quien lo llamó. Como un perro al que uno deja de alimentar, se lo explicaron al etnógrafo: tarde o temprano se lo come a uno.

Resonancias con otros mitos

Un devorador que no se deja alcanzar ya está en el primer ciclo de fundación. En la sección del águila caníbal que Landaburu y Pineda transcribieron en 1981, el gavilán se pone a comer gente, aprovecha a quien baja a bañarse, y la gente tiene que ir al puerto escondida dentro de un canasto. No lo vencen persiguiéndolo: lo vencen con una trampa y una mentira, y aun así se va volando, y de la sangre que le cae salen los linajes.

El engaño de forma tiene además su propio relato de origen, en las páginas 113 a 117 del libro de 1984. Danta-verde se entera de que su mujer se acuesta con el hermano de ella, los deja pegados con achiote, los atraviesa con una lanza y los echa al río, donde se vuelven delfines; les dice que se vayan por su camino y enloquezcan a quien no sepa el origen del delfín, y el agua que le salpicaron le deja escalofríos, que es el origen de la enfermedad del delfín. Contra esa clase de daño lo que protege es saber de dónde salió el que lo hace.

De ahí se entiende lo otro que anotó Pineda en 1988: que los andoque cuentan que algunos de los linajes que habitaban las riberas del Caquetá desaparecieron durante el siglo XIX «engañados» por los delfines, que «simulaban» ser comerciantes. El mismo ser que toma otra apariencia para acercarse, esta vez con la cara del que sube el río a negociar.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El corpus se reparte en capas que los mayores distinguen por nombre. Las «historias de gente», también llamadas historias de capitanía, giran alrededor de tres garzas que se visitan y de vez en cuando chocan, y son las que los ancianos acreditan como su sabiduría. Las «historias de animales» son la otra capa: allí los héroes son animales que se tratan con engaño, con lascivia o con agresión, y están asociadas precisamente a los brujos y a los embaucadores. Queda un tercer registro, el de los relatos que se llaman «chistes», que no son serios como los primeros ni peligrosos como los segundos. Ésta es, sin discusión, una historia de animales.

  2. La serie de formas tampoco es una lista de especies. Las notas de 1981 registran que kádánãi describe a las aves rapaces en general, y que el gavilán por excelencia es el águila arpía, ñedándei, «gavilán de almidón», hijo de la madre creadora. Decir que se volvían águila o gavilán es nombrar el lado predador del aire, entero.

  3. Y hay una clasificación que los narradores aplican a sus propios personajes y no a los ajenos: rojos y blancos. Los rojos son gente cruel, brava y engañosa, se adornan con achiote y plumas de guacamayo rojo, y sus animales son los predadores, el gavilán y el tigre; los blancos son bondadosos, pacíficos y veraces, se adornan con plumas de garza, y sus animales son los pajaritos, las palomas, las garzas, los cucarrones. Un padre de familia escoge entre sus hijos cuáles van a ser rojos y cuáles blancos. Con ese reparto a la vista, dos hombres que andan de tigre y de gavilán quedan colocados sin que haya que llamarlos malos.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Andoque (Gente del Hacha) · Amazonas
Referencias
8
Última revisión
18 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradiciones de la gente del hacha: mitología de los indios andoques del Amazonas

    biblioteca.icanh.gov.co

    El corpus mayor de la mitología andoque, publicado por el Instituto Caro y Cuervo y la Unesco. Reúne los relatos contados en andoque por el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, traducidos con Fisi, el hijo del capitán, y los ordena no por tiempo sino por el eje del río: Cabecera al occidente, Centro, Bocana al oriente, más cenit y nadir.

  2. Cuentos del diluvio de fuego

    dialnet.unirioja.es

    Transcribe, numerado párrafo a párrafo, el primer ciclo de fundación del mundo andoque —la guerra del palo hablador, las aventuras de Huevo-de-chupaflor, los huerfanitos y el águila caníbal—, recogido en la comunidad del Aduche y narrado por el capitán Yiñeko, del linaje de las Águilas, y por Yiñefoque. Detrás vienen un índice temático y ciento treinta y una notas con la ortografía andoque y las variantes de los otros narradores.

  3. From the Cannibal Eagle to the Trading Egret (and Back Again)

    theses.fr

    Etnografía andoque a partir de trabajo de campo entre 2018 y 2021 con Fisi Andoque Andoque, hijo del capitán Yiñeko. Su apéndice reúne veintitrés relatos con narrador y fecha, y el cuerpo cita el corpus de 1984 página por página: de ahí salen la toponimia andoque del Caquetá, los Perforadores y las Sombras, la brujería y los dos reagrupamientos con sus capitanes.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Mitología de los indios andoques del Amazonas

    publicaciones.banrepcultural.org

    Reseña del corpus de 1984 que nombra a sus narradores y traduce sus nombres —el capitán Yiñeko, Plumón-de-Fiebre, y su hermano Yiñejoke, Plumón-de-Gavilán, ninguno hablante de castellano, con la traducción hecha con Físi, el hijo del capitán—, explica el principio espacial que ordena el libro y reproduce cuatro pasajes de los relatos.

  2. Mission linguistique auprès des indiens andoke du Rio Caquetá

    persee.fr

    Primer informe de campo de Landaburu entre los andoke. Los sitúa en ambas orillas del Aduche, unos diez kilómetros abajo del raudal de Araracuara, y deja escrito que todos los andoke son supervivientes o hijos de supervivientes del genocidio cometido entre 1900 y 1930 por los hombres de la Casa Arana.

  3. La gente del hacha. Breve historia de la tecnología según una tribu amazónica

    revistas.icanh.gov.co

    Recoge cuatro textos narrados por el capitán Jiñeke, del clan Gavilán, entre ellos «El nacimiento de las mercancías» y «Los presentes de la Garza de la Cabecera». Su introducción documenta el territorio tradicional andoque, los dos reagrupamientos de la comunidad —el de Trueno de Piedra en el río Meta y el del propio Jiñeke en el Aduche— y la deportación a Iquitos anterior al conflicto de 1932.

  4. El ciclo del caucho 1850-1932

    100libroslibres.com

    Historia de la explotación cauchera en el Caquetá y el Putumayo. Recoge que los andoque cuentan que linajes enteros de las riberas del Caquetá desaparecieron en el siglo XIX engañados por los delfines que simulaban ser comerciantes, y documenta la celada de 1903 contra un grupo de caucheros y el censo de 1928 que halló desocupadas las localidades de la Casa Arana.

  5. Principios y procedimientos de los indígenas andoque de Colombia para vivir y crecer después del horror de la muerte

    repositoriocdim.esap.edu.co

    Reproduce en extenso relatos de «Tradiciones de la gente del hacha» —la guerra del palo hablador, la llegada de las boas y las dantas, la llegada de las mercancías— y los imprime como los dice el potsoa, el hombre del banquito, con la maloca repitiendo la última estrofa.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Los dos transformadores» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Los dos transformadores» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Los dos transformadores» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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