Sol y Luna: día y noche

Amazonas · Barasana

Sol y Luna: día y noche

Sol y Luna disputan el día; el brillo, los eclipses y las estaciones quedan ordenados cuando cada hermano ocupa su camino.

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El relato

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Sol y Luna eran hermanos. Luna, el mayor, anunció que sería dueño del día y que su calor secaría los vientres de las mujeres. Sol, el menor, pensó en el agua, en la comida y en el cambio de las estaciones, rechazó la propuesta, tomó el día para sí y le dejó la noche a su hermano. Después se apartó para que la disputa no siguiera.

La luz de Luna resultó débil frente al resplandor de Sol. En ciertos momentos su cuerpo se pone rojo y parece morir, y a eso se atribuyen los eclipses y la luna roja. Cuando baja, llega a una casa abandonada. La corona luminosa que lleva puesta llena el interior de claridad, pero al quitársela todo cambia: Luna toma forma de armadillo y se pone a escarbar buscando huesos debajo del piso.

Un hombre que estaba escondido en lo alto de la casa vio la escena. Cuando Luna dejó la corona en el poste central, el hombre la tapó con una vasija y la casa quedó a oscuras. Luna anduvo a tientas hasta que encontró una rendija de luz, levantó la vasija, recuperó la corona y volvió al cielo.

La aparente muerte de Luna quedó ligada a lo que la gente hace para protegerse y a la lectura de señales sobre la vida y la muerte. Y el cielo quedó como una gran vasija alrededor de la cual viaja Sol: cuando pasa alto llega el verano, y cuando su recorrido baja se reconoce la estación de lluvias.

Al principio el día y el verano estaban de un lado de la pareja y la noche y la lluvia del otro. La decisión entre los hermanos hace posible la alternancia. Sol no vence para eliminar a Luna ni Luna desaparece para siempre: cada uno conserva una luz, un tiempo y un movimiento, y el mundo puede distinguir claridad, oscuridad, estación seca y estación de lluvia.

Esta versión editorial parafrasea únicamente acciones publicadas y conserva los nombres que permiten rastrearlas. No añade diálogos, vestuario, fórmulas de curación, ubicaciones precisas ni explicaciones espirituales ausentes. Cuando la fuente identifica una interpretación del investigador, la ficha no la presenta como doctrina total del pueblo Barasana.

Sol y Luna: día y noche: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El tiempo se vuelve habitable cuando ninguna luz ocupa sola todas las horas del mundo.”

Territorio

Amazonas · Barasana

Amazonas · Barasana

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Barasana
Referencia
-0.65° · -70.55°

Ficha del relato

Contexto histórico

Stephen Hugh-Jones publicó esta narración como M.3, inmediatamente antes del ciclo M.4 de Warimi, a partir del trabajo de campo que hizo en comunidades del Pirá Paraná entre 1968 y 1970. El orden de la fuente importa: M.3 y M.4 son conjuntos distintos, y compartir personajes celestes no los vuelve un solo relato.

De cómo se separaron el día y la noche hay además narración acreditada en el Pirá Paraná, y toda ella es de vecinos. En Hee Yaia Godo ~Bakari, publicado en 2015 por la Asociación de Capitanes y Autoridades Tradicionales Indígenas del Río Pirá Paraná con la Fundación Gaia Amazonas, el capítulo «Origen de la Noche» lo narra el ~Kubu Miguel Turio Martínez, de etnia carapana, de la comunidad de Puerto Esperanza, con traducción de Guillermo Rodríguez, de etnia magiña. En el mismo volumen, el sabedor tatuyo Quintino Rodríguez, de la comunidad de Jena, es quien da la genealogía en la que Sol y Luna son hermanos: cuenta que en el principio sólo existía la Anaconda Yuruparí y que sus hijos eran el Sol, la Mujer Chamán, Kahe Sawari y la Luna. Y el episodio previo, el de los Ayawa que van a pedirle la noche al dueño de la noche y reciben una olla, lo narra el Hee Gu Ignacio Valencia, de etnia macuna.

Carapana, tatuyo y macuna son pueblos del mismo río y con los mismos rituales, pero no son este pueblo. Sus narraciones se citan aquí como vecindad documentada y no como versión propia.

Resonancias con otros mitos

La oposición entre dos hermanos celestes que se reparten las horas aparece en muchos pueblos y por sí sola no identifica nada. Lo que identifica a esta versión es la cadena: una disputa por quién será dueño del día, una luz que queda débil y se pone roja, una corona luminosa que Luna se quita al bajar, un hombre escondido que la tapa con una vasija, un armadillo escarbando huesos bajo el piso de una casa abandonada, y el cielo entendido como una vasija por cuyo borde viaja el Sol marcando verano y lluvia según la altura de su recorrido.

Entre los vecinos del mismo río hay un paralelo que no es de contenido sino de función: tanto el capítulo carapana del origen de la noche como este relato terminan explicando el calendario. Allí, cada maloca que se abre durante la noche funda una época del año; aquí, la altura del Sol sobre la vasija del cielo distingue la estación seca de la de lluvias. Dos maneras distintas de convertir un relato de oscuridad en un almanaque.

La misma monografía que publica esta narración registra, entre los desana, una versión del Sol con incesto y advierte que los barasana no la cuentan así. Ese aviso vale más que la semejanza.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las versiones vecinas cuentan el día y la noche de otra manera, y vale la pena saber cómo. En el capítulo carapana, la noche no se negocia entre dos hermanos: se abre una olla. Al destaparla se abrió la Maloca de Origen de la Noche y salieron los males de las malocas de origen de la gente veneno, de los peces, de los lamentos y de las aves, y salió también el murciélago que les quitó los ojos a los Ayawa. Todo lo que existe se originó en una sola noche, y cada vez que se abría una maloca de origen se originaba al tiempo una época del año, desde que oscureció hasta la medianoche. Hacia la medianoche la noche se calma y nace la época del Yuruparí; después amanece, el sol calienta con su aliento y revive a los Ayawa, y desde entonces oscurece cuando el sol da la vuelta por debajo de la tierra.

  2. En el capítulo macuna, los Ayawa piden la noche al abuelo que la guarda, él les entrega primero una olla de llagas y sólo después la verdadera olla de la noche, con la advertencia de no destaparla antes de tiempo. La desobedecen y se nubla el cielo.

  3. La misma monografía de 1979 que publica M.3 contrasta este relato con el incesto del Sol registrado entre los desana y advierte que los barasana no lo cuentan así. La versión vecina no se traslada por parecido.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Barasana · Vaupés · Amazonas
Referencias
6
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. The Palm and the Pleiades: Initiation and Cosmology in Northwest Amazonia

    ehrafworldcultures.yale.edu

    Etnografía barasana del Pirá Paraná hecha con trabajo de campo entre septiembre de 1968 y diciembre de 1970. Cierra con una selección de textos míticos, entre ellos el ciclo de Sol y Luna y el de Warimi, que es de donde la ficha heredada tomó su atribución.

  2. Hee Yaia Godo ~Bakari. El territorio de los Jaguares de Yuruparí. Conocimiento tradicional de las etnias del río Pirá Paraná para el cuidado del medio ambiente

    gaiaamazonas.org

    La obra de cabecera: la firman los propios pueblos del Pirá Paraná y acredita capítulo por capítulo al narrador, al traductor, a su etnia y a su comunidad —Hee Gu Reynel Ortega, ~Kubu Ricardo Marín, ~Kubu Uriel Betancour y el baya Jaime Giraldo entre ellos—. De aquí salen el surgimiento barasano, la Cuerda de Leche, los cerros-estantillos y los frutales silvestres.

  3. As Plêiades e Escorpião na Cosmologia Barasana

    periodicos.ufpe.br

    Relaciona constelaciones, estaciones, ríos, lluvias, peces y ritualidad en la cosmología barasana, y revisa el artículo original de 1982 del propio autor.

Contraste y contexto · 3 referencias

  1. Hee yaia keti oka, conocimiento tradicional de los Jaguares de Yuruparí

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Sitúa el sistema de conocimiento vivo de los pueblos del Pirá Paraná, el barasano entre ellos, y su relación con territorio, plantas, animales y seres visibles e invisibles.

  2. Barasana (Povos Indígenas no Brasil, versión en inglés)

    pib.socioambiental.org

    Hugh-Jones describe al Sol, Yeba Hakü en lengua barasana, como «Padre del Universo» que remonta de día los ríos de la tierra de oriente a occidente y de noche el río del inframundo para reaparecer al este; añade que de noche el sol, el cielo y el día quedan bajo la tierra, y que la cumbrera de la maloca es «el camino del Sol». Es el marco de la alternancia día-noche y del recorrido solar que cierra la ficha.

  3. Desana. Le symbolisme universel des Indiens Tukano du Vaupès (traducción francesa de Desana. Simbolismo de los indios tukano del Vaupés, 1968)

    etnolinguistica.org

    Es la versión desana que la ficha contrasta: el Sol comete incesto con su hija en el raudal de Wainabí, origen de la menstruación, y Luna, hermano gemelo o menor, intenta seducirla; como castigo el Sol le quita la corona de plumas del mismo tamaño que la suya y le deja una pequeña, y desde entonces viven separados en el cielo. Más adelante (pp. 95-96) cuenta que Luna, «sol de noche», baja a la tierra, se quita la corona de plumas blancas, la cuelga de un árbol y abre un hoyo para comer los cadáveres y los huesos de los muertos antes de volver a ponérsela y subir; y describe los eclipses de luna. Da así el paralelo exacto de la corona que se quita al bajar y de los huesos escarbados bajo tierra.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«Sol y Luna: día y noche» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Sol y Luna: día y noche» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Sol y Luna: día y noche» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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