
La Cocha es una laguna extensa. La niebla cambia sus orillas y la totora oculta pasos que desde lejos parecen cerrados. En distintos lugares del agua se manifiesta una sirena.
No se presenta solamente ante los hombres ni busca siempre a los pescadores. Puede aparecer ante una mujer o un hombre cuando reconoce que esa persona necesita y puede compartir una habilidad.
A una le entrega voz para cantar. A otra le enseña a tocar un instrumento. También puede dar manos para asistir un nacimiento, conocimiento para reconocer el mal aire o capacidad para aliviar a quienes padecen una lesión. Cada don llega de manera distinta, según la persona escogida.
Quien recibe la habilidad debe hacer un pacto con la sirena. La primera condición es guardar en secreto de dónde procede el conocimiento. El don no puede convertirse en motivo de alarde ni usarse para separarse de los demás.
La sirena también impone pruebas. Durante un tiempo puede prohibir la sal o la carne. La persona debe aprender a sostener la restricción mientras practica lo recibido y lo pone al servicio de quienes lo necesitan.
Si revela el origen del don o rompe las condiciones, la habilidad desaparece. La enfermedad puede ocupar el lugar que antes tenía la música, la curación o el conocimiento. La laguna retira aquello que había entregado.
Por eso algunas personas cantan, tocan, curan o acompañan nacimientos sin explicar quién les enseñó. Cumplen la responsabilidad de compartir, pero conservan el secreto del encuentro.
La sirena vuelve a sumergirse y puede aparecer en otra parte de La Cocha. No todos la ven ni reciben su llamado. Su presencia se reconoce en el talento que llega, en la prueba que lo acompaña y en el cuidado con que la persona elegida lo ofrece generosamente a toda la comunidad.

Contexto histórico
Patricia Jojoa, gobernadora del Resguardo Indígena Quillasinga Refugio del Sol durante el trabajo de campo, narró esta versión de la sirena. La investigación de 2023 la clasifica como mito etiológico porque explica el origen de dones y conocimientos presentes en la comunidad.
La fuente enumera canto, interpretación de instrumentos, atención de personas lisiadas, partería, identificación del mal aire y otros saberes. La sirena no se limita a encantar con su belleza: selecciona personas capaces de compartir lo recibido. El pacto exige secreto y pruebas alimentarias; la ruptura puede causar enfermedad y pérdida del don.
La memoria cultural recogida en 2011 nombra la sirena, la laguna, los amancebados y la formación de La Cocha entre los relatos conocidos en la casa cabildo. En una versión de la creación de la laguna, una mujer también se transforma en sirena. La página no afirma que ambas figuras sean idénticas: una pertenece al relato fundacional y la otra actúa como dadora de conocimiento.
El lenguaje de “don”, “pacto” y “castigo” pertenece a la versión contemporánea publicada. Se conserva sin proyectarlo automáticamente a una religión prehispánica. Tampoco se detallan dietas, duraciones o ceremonias que la fuente no explica.
La coordenada señala de manera aproximada La Cocha, ya que la sirena se manifiesta en varios lugares. Las imágenes evitan la figura europea sexualizada: la horizontal muestra la entrega de capacidades y la vertical la práctica comunitaria del don, con la presencia distante de la laguna.
Otras versiones del relato
- 01
La versión atribuida a Patricia Jojoa presenta a la sirena como ser espiritual que se manifiesta a cualquier habitante, mujer u hombre, y entrega habilidades necesarias. La relación continúa mediante secreto, pruebas y responsabilidad de compartir.
- 02
En la creación de La Cocha narrada por taita Carlos Erazo, la mujer que huye recuerda a sus hijos, desborda el pilche y termina convertida en sirena. Después atrae la atención de Tábano, Patascoy y Bordoncillo. Ese ciclo explica quién llegó a ser sirena; el relato de los dones explica lo que la figura hace. Las fuentes no declaran de forma inequívoca que se trate de la misma persona.
- 03
El estudio etnoliterario de 2009 recoge imaginarios diversos de sirenas y seres encantados en El Encano. Algunas formas populares pueden enfatizar belleza, peligro o ciudades bajo el agua. Esta página sigue la voz identificada de la gobernadora y no combina automáticamente cada rasgo regional.
- 04
Las pruebas documentadas incluyen no consumir sal o carne. La redacción evita convertirlas en una dieta permanente o universal. El tipo de don y la condición pueden variar según la persona.
- 05
No se añade un nombre propio a la sirena. “Mama Cocha” aparece en voces contemporáneas como manera afectiva y espiritual de nombrar la laguna, pero no se usa aquí como si fuera el nombre probado del personaje.
Resonancias con otros mitos
La palabra sirena invita a compararla con las figuras de la Odisea, cuyo canto amenaza a los navegantes. La sirena de La Cocha se diferencia de manera decisiva: puede aparecer a mujeres y hombres, y sus habilidades incluyen música, partería, curación y lectura del mal aire. El riesgo surge al romper el pacto, no simplemente al escucharla.
Dentro del corpus Quillacinga, el Rabo de Casapamba ofrece el paralelo más cercano. Allí los libros de sabiduría permanecen detrás de una puerta y dos guardianes examinan a quien entra. Aquí el conocimiento sale de la laguna hacia una persona, pero conserva condiciones.
El llamado de Inti también presenta sirenas que guían al niño hacia una ciudad bajo el agua. Esa obra contemporánea convierte a las figuras en acompañantes de un viaje; el relato de Patricia Jojoa las vincula con capacidades que deben beneficiar a la comunidad.
La comparación muestra por qué no conviene usar una imagen genérica de mujer-pez seductora. El elemento central de esta versión es la relación entre don, secreto, prueba y servicio, situada en La Cocha.
La enseñanza
“Todo conocimiento recibido adquiere sentido cuando se comparte con responsabilidad.”
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Quillacingas, Pacífico · Pacífico > Nariño > Quillacingas.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
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