La sirena de la Laguna de La Cocha

Pacífico · Quillacingas

La sirena de la Laguna de La Cocha

La sirena de La Cocha entrega dones de música, partería y curación a quienes aceptan compartirlos con responsabilidad.

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El relato

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La Cocha es una laguna extensa y en ella se aparecen seres espirituales. Uno de ellos es la sirena. No se manifiesta siempre en el mismo punto: puede salir en cualquiera de los lugares del agua, y nadie sabe de antemano en cuál.

Tampoco se muestra solo a los hombres ni busca únicamente a los pescadores. Se manifiesta a cualquier habitante, hombre o mujer, cuando reconoce que esa persona verdaderamente necesita un don y puede sostenerlo.

Lo que entrega son capacidades concretas. A una le da la habilidad de cantar; a otra, la de tocar algún instrumento. También entrega manos para atender a las personas lisiadas, conocimiento para ejercer la partería, el don de identificar el mal aire o cualquier otro tipo de saber. La escogencia no es igual para todos: a cada quien le llega el don que le corresponde.

Quien recibe la habilidad debe hacer una especie de pacto con la sirena. La condición primera es guardar en secreto de quién viene ese don y de dónde procede. No se cuenta el encuentro ni se nombra a quien enseñó.

La sirena impone además ciertas condiciones y pruebas para que el don permanezca. Puede pedir que la persona no coma carne, o que no consuma alimentos con sal. La prueba dura mientras ella la sostenga, y en ese tiempo la persona practica lo que recibió y lo pone a andar entre quienes lo necesitan.

Si alguien revela el origen del don o rompe las condiciones, viene el castigo. La habilidad desaparece, y donde estaban la música, la curación o el conocimiento puede aparecer una enfermedad. La laguna retira lo que había entregado y deja a la persona con el cuerpo enfermo y las manos vacías.

Por eso hay gente que canta, que toca, que cura, que reconoce el mal aire o que acompaña nacimientos sin explicar nunca quién le enseñó. Cumplen la parte del trato que se ve —compartir— y callan la que no se ve.

La sirena vuelve a sumergirse y puede aparecer en otra parte de la laguna. No todos la ven ni todos reciben su llamado. Su presencia se reconoce menos en el encuentro, que casi nadie cuenta, que en el talento que de pronto aparece en alguien, en la prueba que lo acompaña y en el cuidado con que esa persona lo ofrece a los demás.

La sirena de la Laguna de La Cocha: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Un talento recibido en secreto sigue midiéndose por lo que hace entre los demás.”

Territorio

Pacífico · Quillacingas

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Quillacingas
Referencia
1.108° · -77.15°

Ficha del relato

Contexto histórico

Patricia Jojoa, gobernadora del Resguardo Indígena Quillasinga Refugio del Sol, narró esta versión al equipo de la Universidad de Nariño que documentó los mitos propios del resguardo en 2023. El estudio la clasifica como mito etiológico porque explica el origen de unos dones y conocimientos presentes hoy en la comunidad, y anota que su destinatario son «las personas con talentos y habilidades dadas para compartir con los demás». En su análisis agrega un matiz que la narración sola no explicita: la sirena se muestra a quienes «poseen la capacidad de compartir y transmitir los dones otorgados por ella». La selección, entonces, no premia la necesidad sino la disposición a repartir.

Los saberes que enumera la fuente no son decorativos: cantar, tocar un instrumento, curar lisiados, ejercer la partería, identificar el mal aire. Son los oficios que efectivamente sostienen la vida de una vereda alta y fría, lejos de un hospital. El derecho a practicar la medicina tradicional aparece también en la guía de justicia propia que el resguardo publicó en 2019 a través del Ministerio de Justicia, junto al derecho a visitar y defender los lugares sagrados.

La sirena estaba en la memoria del cabildo antes de 2023. Cuando en 2011 le preguntaron a Milena Jacanamejoy, en la casa cabildo de El Encano, cuáles mitos y ritos conocía, respondió: la del duende, la conformación de la laguna, la sirena, los amancebados, «todas hablan de un origen». Y en El Encano, el trabajo etnoliterario de 2009 recoge versiones donde una mujer termina convertida en sirena al final de la creación de la laguna.

La laguna misma se nombra en femenino y en parentesco. La guía del resguardo habla de «la mamá cocha» junto a la pacha mama, y el trabajo de 2011 recoge que su forma se compara con la de un útero. Ese es el fondo sobre el que se entiende una figura que reparte capacidades y luego las reclama.

Resonancias con otros mitos

Annett Hofmann documentó en los Andes surperuanos un repertorio de sirenas que ocupa el mismo tipo de lugar: cascadas, confluencias, orillas de lagunas y pantanos. Allí también se vinculan con la música, pero de otro modo. Se aparecen sobre todo a hombres solos y a músicos que viajan de noche; su poder consiste en encantar instrumentos y en producir ilusiones de paisajes; y no hay pacto documentado, sino peligro: ahogarse, perder el sentido, ser llevado al fondo. La sirena de La Cocha conserva el agua y la música pero cambia casi todo lo demás: se muestra a mujeres y a hombres, reparte partería y curación además de canto, y el riesgo no está en encontrarla sino en romper lo acordado con ella.

La comparación con la Odisea sirve por la misma razón. En el canto XII, el peligro es escuchar: el canto de las sirenas atrae a los navegantes y los pierde. Aquí el canto es lo que ellas dan, y lo que pierde a la persona es hablar, no oír.

Dentro del mismo corpus, el paralelo más cercano es el Rabo de Casapamba, narrado por la misma gobernadora. En los dos casos hay un conocimiento que no está disponible para cualquiera y una condición que lo custodia. En Casapamba el requisito es previo y de carácter —nobleza, humildad, honradez— y se examina en el camino; aquí el requisito es posterior y de conducta: el secreto, la dieta y el reparto. Un relato filtra en la entrada; el otro, durante todo el uso.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La versión que aquí se publica es la de Patricia Jojoa: la sirena como ser espiritual que se manifiesta en distintos lugares de la laguna, a cualquier habitante, hombre o mujer; el pacto de secreto; las pruebas de no comer carne o sal; y la pérdida del don más la enfermedad si el pacto se rompe. El resumen analítico del mismo trabajo coincide, con un desplazamiento: el secreto ya no recae sobre el origen del don sino sobre el don mismo.

  2. En la creación de La Cocha narrada por el taita Carlos Erazo, la mujer que huye termina también convertida en sirena y después atrae al Tábano, al Patascoy y al Bordoncillo. Ese relato explica quién llegó a ser sirena; este explica qué hace la sirena. Las dos figuras comparten el agua y la forma, pero ninguna de las fuentes las identifica entre sí, y aquí se mantienen separadas.

  3. Al narrar el Rabo de Casapamba, la misma gobernadora dice, según el resumen analítico, que la joven del pilche quedó convertida en sirena. Es una tercera aparición de la figura dentro del mismo corpus y con la misma narradora, y las tres quedan en pie una al lado de otra.

  4. El trabajo etnoliterario de 2009 recoge otras formas que circulan en El Encano y que no coinciden con esta. En «La ciudad perdida», recogida por Nelcy Jojoa de su abuelo José Santos Jossa, la muchacha ahogada se vuelve sirena y queda como encantadora de hombres: puede atraer a quien quiera pero no puede quedarse con nadie, y quien la sigue muere ahogado. Allí la sirena no entrega nada y no hay pacto. En el e-book «El llamado de Inti», publicado en 2017, dos sirenas guían a un niño hacia la ciudad sumergida.

  5. La sirena se nombra así, por lo que es. «Mama Cocha» se usa en la comunidad para nombrar a la laguna con afecto y respeto, y pertenece a la laguna, no a este personaje.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Quillacingas · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Los mitos en la construcción discursiva de la identidad del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol

    sired.udenar.edu.co

    Transcribe la versión de Patricia Jojoa, gobernadora del resguardo, que sostiene esta ficha: la sirena que se aparece en distintos lugares de la laguna a cualquier habitante, hombre o mujer; los dones enumerados —cantar, tocar un instrumento, curar lisiados, ejercer la partería, identificar el mal aire—; el pacto de secreto; las pruebas de no comer carne o alimentos con sal; y la pérdida del don más la enfermedad si se rompe. Su capítulo 6 añade que la sirena escoge a quienes tienen capacidad de compartir y transmitir lo recibido.

  2. Niños, niñas y jóvenes en los Andes surperuanos sobre monstruos marinos melodiosos y mujeres-pez seductoras: las sirenas entre género, paisaje y raza en oralidad, visualidad y televisión

    doi.org

    Es el paralelo documentado que permite medir lo propio de esta versión: registra en los Andes surperuanos sirenas ligadas a cascadas, confluencias y orillas de lagunas, que se muestran sobre todo a hombres solos y a músicos, encantan instrumentos, producen ilusiones de paisaje y cuyo peligro es el ahogamiento y el traslado «a otro mundo», sin pacto documentado.

  3. El mito, un mundo legendario real en los imaginarios socioculturales de los estudiantes del corregimiento de El Encano

    sired.udenar.edu.co

    Documenta otras sirenas que circulan en el mismo corregimiento y que no coinciden con esta: en «La ciudad perdida», recogida por Nelcy Jojoa de su abuelo José Santos Jossa, la muchacha ahogada se vuelve sirena y queda como encantadora de hombres, capaz de atraer a cualquiera pero sin poder quedarse con nadie, y quien la sigue muere ahogado. Allí no hay don, ni pacto, ni prueba.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Creación artística y memoria cultural en la comunidad del Resguardo Refugio del Sol

    sired.udenar.edu.co

    Prueba que la sirena estaba en la memoria del cabildo doce años antes del corpus de 2023: Milena Jacanamejoy, entrevistada en la casa cabildo el 15 de septiembre de 2011, nombra la sirena entre los mitos que conoce, junto al duende, la conformación de la laguna y los amancebados. Aporta además la lectura de la laguna como Mama Cocha y la comparación de su forma con un útero.

  2. Guía de pautas y recomendaciones para el acceso a la justicia propia. Consejo de Justicia, Armonía y Corrección

    minjusticia.gov.co

    Encuadra los oficios que la sirena entrega dentro del derecho propio del resguardo: declara el derecho a practicar la medicina tradicional y a visitar y defender los lugares sagrados, y nombra a «la mamá cocha» junto a la pacha mama entre los principios que fundan ese derecho.

  3. Odisea, canto XII: las sirenas

    perseus.tufts.edu

    Sirve de contraste para el mecanismo del riesgo: en el canto XII de la Odisea el peligro está en escuchar, porque el canto de las sirenas atrae y pierde a los navegantes, mientras que en La Cocha el canto es lo que ellas entregan y lo que pierde a la persona es hablar.

  4. El llamado de Inti. E-book interactivo en ocho capítulos

    elllamadodeinti.co

    Muestra un uso contemporáneo de la figura: en el capítulo 5 de la obra, dos sirenas sumergen a Inti y en el 6 lo guían hacia la ciudad bajo el agua, es decir acompañan en vez de ahogar y no entregan ningún don ni imponen pacto alguno.

  5. Celebración ancestral del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol en El Encano

    pasto.gov.co

    Confirma que Patricia Jojoa, narradora de esta versión, era gobernadora del resguardo en septiembre de 2023, y registra la vida ceremonial de la comunidad en El Encano ese mismo año bajo el lema «Salvemos La Cocha».

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«La sirena de la Laguna de La Cocha» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La sirena de la Laguna de La Cocha» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La sirena de la Laguna de La Cocha» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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