El Rabo de Casapamba

Pacífico · Quillacingas

El Rabo de Casapamba

Un cabello de la mujer convertida en La Cocha abre un camino subterráneo de sabiduría hacia Bordoncillo.

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El relato

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Cuando se estaba creando La Cocha, una joven llevaba en las manos un pilche con agua. El recipiente se le cayó al piso y, al voltearse, dio origen a lo que hoy es la isla de La Corota. El agua siguió creciendo alrededor de la isla hasta cubrir la planicie entera.

La joven no salió de la creciente. Su cuerpo se transformó en el agua que rodea la isla, y su cabellera larga se extendió sobre la superficie: toda la totora que hay en la laguna es ese cabello.

A través de esa cabellera se abren varios caminos de sabiduría. Uno de ellos va a dar al Bordoncillo, el cerro que se alza al occidente del territorio. A ese camino, formado por un solo cabello de la joven, se lo conoce como el Rabo de Casapamba.

Es un canal natural. Se lo distingue porque siempre ha permanecido sin totora, aunque a su alrededor haya mucho matorral. El sendero se considera sagrado, y es supremamente difícil de transitar.

En los días de sol, cuando la luz cae de cierta manera, alcanzan a verse unas gradas bajo el agua. Los peldaños bajan hacia un canal subterráneo que atraviesa la tierra y lleva hasta el páramo del Bordoncillo. Ese es el camino de la sabiduría, y termina en una puerta mágica.

Detrás de la puerta están los libros de la sabiduría. Los cuidan dos guardianes feroces, parecidos a dos perros gigantes. Mucha gente ha intentado llegar. No basta con encontrar las gradas ni con recorrer el canal: para pasar hay que tener ciertos dones y virtudes, hay que ser noble, humilde y honrado. Quien no los tiene, desaparece o queda atrapado allí.

También se asegura que las personas que conocen la medicina de páramo tienen que hacer esa prueba. El camino no es un atajo para curiosos; es el paso que examina a quien va a manejar el conocimiento de esas alturas.

Por eso el Rabo de Casapamba tiene dos formas al mismo tiempo. Sobre el agua es una abertura limpia entre la totora, visible desde ciertos lugares y en ciertos días. Bajo el agua y bajo la tierra es un sendero hacia el Bordoncillo, donde el conocimiento sigue guardado.

La cabellera de la joven une la isla, la laguna y la montaña. Una parte de ella se volvió vegetación; otra quedó como camino. El saber no se retiró del mundo, pero tampoco quedó al alcance de cualquiera: el territorio mismo decide quién puede llegar hasta la puerta.

El Rabo de Casapamba: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El saber protegido admite solamente a quien llega sin querer quedárselo.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Quillacingas
Referencia
1.108° · -77.15°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato lo narró Patricia Jojoa, gobernadora del Resguardo Indígena Quillasinga Refugio del Sol, al equipo de la Universidad de Nariño que documentó los mitos propios del resguardo en 2023. El estudio lo clasifica como fundacional porque explica un accidente geográfico de La Cocha a partir del mismo desbordamiento que creó la laguna, y anota que su destinatario son los sabedores de la comunidad.

Casapamba no es un nombre mítico: es una de las veredas del corregimiento de El Encano, junto a Ramos, Romerillo, El Motilón, El Carrizo, El Socorro, Bellavista, El Puerto y las demás. El trabajo de la UNAD de 2019 la incluye entre las veredas que se organizaron desde 1997 en la lucha por la tierra que dio origen al cabildo. Y hay un dato material que rara vez se cita junto a este relato: cuando en 2011 le preguntaron a Milena Jacanamejoy, en la casa cabildo, cuáles eran los lugares representativos del territorio, respondió la isla de La Corota, la laguna, la montaña del Tábano y «la piedra, los petroglifos de San José, en Casapamba». El camino que el mito describe pasa por un sector que la comunidad reconoce como sitio de piedras grabadas.

El Bordoncillo, al otro extremo del canal, es el páramo donde nace el río El Encano, el principal afluente de la laguna. Que el camino del saber vaya de la totora al páramo no es una metáfora suelta: recorre la ruta del agua al revés, desde donde se acumula hasta donde se produce.

La palabra «libros» es la que usó la narradora y se conserva tal cual. La guía de justicia propia que el resguardo publicó en 2019 habla de «los tres pilares del saber y del conocimiento del pueblo Quillasinga» y de aprender a sentir el territorio y a caminarlo; la misma guía reivindica el derecho a practicar la medicina tradicional y a visitar y defender los lugares sagrados. La prueba que el relato impone a quien conoce la medicina de páramo pertenece a ese orden de cosas.

Resonancias con otros mitos

El paralelo mejor documentado está dentro del mismo corpus y es el de la sirena de La Cocha, narrada por la misma gobernadora. Los dos relatos preguntan lo mismo: quién puede recibir conocimiento y qué se le exige a cambio. Cambian la dirección y el trámite. En Casapamba el saber está quieto detrás de una puerta y es la persona la que debe atravesar un camino y pasar un examen de nobleza, humildad y honradez. En la sirena, el saber sale del agua y busca a la persona, que queda entonces sujeta a un secreto y a unas pruebas de comida. En un caso se entra; en el otro se recibe.

El segundo paralelo es la relación entre cuerpo y paisaje. En las dos versiones de la creación de la laguna, las personas que cometen o encubren una falta quedan convertidas en cerros, piedras o agua, y su forma explica la del territorio. El Rabo de Casapamba añade a ese mecanismo una función que los cerros no tienen: el accidente geográfico no solo recuerda a alguien, además conduce a alguna parte.

Los dos guardianes con forma de perros gigantes invitan a la comparación fácil con los canes que custodian entradas en otras tradiciones. Lo que la narradora dice es preciso y breve: dos guardianes feroces y una puerta, sin nombres, sin cuentas de cabezas y sin genealogía. Lo específico de este relato no es el guardián sino el requisito, y sobre todo que se le exija precisamente a quienes manejan la medicina de páramo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La versión publicada en 2023 encadena tres cosas: el pilche que cae y se voltea formando La Corota, la mujer que se vuelve agua y su cabellera que se vuelve totora, y el cabello único que abre el canal hacia el Bordoncillo. Es la única de las versiones de la creación de La Cocha que hace del cabello un accidente geográfico.

  2. Hay una diferencia interna en el mismo trabajo que conviene no disimular. La transcripción extensa dice que quien no reúne las virtudes «desaparece o queda atrapado». El resumen analítico del capítulo seis dice que «se pierden o se enferman». El listado de rasgos identitarios, en un tercer lugar, dice que no tener esos dones «conlleva a la enfermedad y a la muerte». Las tres formulaciones están en las mismas páginas y no dicen lo mismo. Aquí se sigue la transcripción extensa, que es la voz más próxima a la narradora.

  3. La lista de virtudes también varía: la transcripción pide ser «nobles, humildes y honrados», el resumen analítico pide ser «humildes, honrados y honestos». Y la misma gobernadora habla de «varios caminos de sabiduría» abiertos por la cabellera, de los cuales el de Casapamba es solo uno; los otros no se narran.

  4. Una última diferencia toca a la protagonista. En la transcripción, la joven se convierte en el agua que rodea la isla. En el resumen analítico, se convierte en sirena al derramar el pilche. Las dos formas quedan como están, porque el relato de la sirena que otorga dones se transmite aparte y con otra acción.

  5. En las versiones de la creación de la laguna, esa mujer puede ser una esposa que huye o una desterrada. El Rabo de Casapamba la deja sin biografía: ni esposo, ni hijos, ni amante, ni nombre. Es solo una joven con un pilche en las manos.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Quillacingas · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Los mitos en la construcción discursiva de la identidad del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol

    sired.udenar.edu.co

    Transcribe la versión de Patricia Jojoa, gobernadora del resguardo: el pilche caído que forma La Corota, la joven vuelta agua, la cabellera vuelta totora, el cabello único que abre el canal hacia el Bordoncillo, el sendero sagrado siempre sin totora, las gradas visibles en días de sol, la puerta, los libros de la sabiduría, los dos guardianes como perros gigantes, las virtudes exigidas y la prueba que deben pasar quienes conocen la medicina de páramo.

  2. Creación artística y memoria cultural en la comunidad del Resguardo Refugio del Sol

    sired.udenar.edu.co

    Aporta el anclaje material del topónimo: recoge de Milena Jacanamejoy, en la casa cabildo el 15 de septiembre de 2011, que entre los lugares representativos del territorio están «la piedra, los petroglifos de San José, en Casapamba», junto a La Corota, la laguna y la montaña del Tábano.

  3. Estrategia pedagógica: contribuyendo a la apropiación de los mitos y leyendas del resguardo indígena Quillasinga Refugio del Sol, territorio El Encano, con los estudiantes del grado tercero de la Institución Educativa El Romerillo, a través de la minga de pensamiento

    repository.unad.edu.co

    Sitúa Casapamba en la historia del cabildo: la incluye entre las veredas que desde 1997 se organizaron en la lucha por la tierra que dio origen al resguardo, junto a Romerillo, Naranjal, El Motilón, Santa Lucía, Santa Teresita, Santa Clara, El Carrizo, Santa Isabel, El Puerto, El Socorro y El Encano Centro, y recoge testimonios fechados del taita Camilo Rodríguez Quispe y del taita Cristóbal, médico tradicional.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Guía de pautas y recomendaciones para el acceso a la justicia propia. Consejo de Justicia, Armonía y Corrección

    minjusticia.gov.co

    Da el encuadre de derecho propio en el que el relato tiene sentido práctico: el resguardo declara el derecho a practicar la medicina tradicional y a visitar y defender los lugares sagrados, habla de «los tres pilares del saber y del conocimiento del pueblo Quillasinga» y de aprender a sentir el territorio y a caminarlo.

  2. El mito, un mundo legendario real en los imaginarios socioculturales de los estudiantes del corregimiento de El Encano

    sired.udenar.edu.co

    Sitúa Casapamba y el Bordoncillo en la geografía del corregimiento: la enumera entre las veredas de El Encano y registra el Bordoncillo como el páramo donde nace el río El Encano, el principal afluente de la laguna. Aporta además la versión de Cristian Trejo, en la que una mujer que se peina con una vasija de agua da origen a la creciente, el único otro relato de la cuenca que hace del cabello un elemento del origen.

  3. Caracterizaciones de los pueblos indígenas de Colombia: Quillacinga

    mng.mincultura.gov.co

    Aporta el marco de pueblo en el que se inscribe el conocimiento que el relato protege: registra la pérdida de la lengua quillacinga, de la que solo quedan rastros en topónimos y apellidos, lo que explica que un topónimo como Casapamba conserve una carga que ya no puede leerse lingüísticamente.

  4. Voltear la tierra para despertar la vida: el resurgimiento de los pueblos del valle de Atriz, en el municipio de Pasto (Colombia)

    doi.org

    Fecha el sujeto que transmite el relato: documenta que la adscripción quillasinga en Pasto empezó a finales de los noventa con Refugio del Sol y que antes de esa década los habitantes se identificaban por el gentilicio de su vereda, lo que obliga a leer «camino de sabiduría del pueblo Quillasinga» como formulación reciente y no como continuidad demostrada.

  5. Celebración ancestral del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol en El Encano

    pasto.gov.co

    Confirma que Patricia Jojoa, narradora de este relato, era gobernadora del resguardo en septiembre de 2023, y registra la celebración ancestral del 28 de septiembre de ese año en El Encano.

Voces de la comunidad

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«El Rabo de Casapamba» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El Rabo de Casapamba» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El Rabo de Casapamba» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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