El Rabo de Casapamba

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El Rabo de Casapamba

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Cuando La Cocha comenzó a formarse, una joven llevaba un pilche con agua. El recipiente cayó, se volteó y quedó convertido en la isla de La Corota. El agua siguió creciendo alrededor de la isla hasta cubrir la planicie.

La joven no logró salir de la inundación. Su cuerpo se transformó en el agua de la laguna y su cabellera se extendió sobre la superficie. Los cabellos más finos se volvieron totora y matorral. Uno de ellos, largo y firme, abrió un canal sin vegetación que avanzaba desde Casapamba hacia el cerro Bordoncillo.

Ese paso recibió el nombre de Rabo de Casapamba. No era solamente una franja de agua. Era uno de los caminos de sabiduría guardados en el territorio.

En los días de sol, cuando la luz cae de cierta manera, pueden verse unas gradas bajo el canal. Los peldaños descienden hacia un paso subterráneo que atraviesa la tierra y conduce al páramo del Bordoncillo. Al final hay una puerta que no se abre para cualquiera.

Detrás de ella se encuentran los libros de la sabiduría. Dos guardianes feroces, parecidos a perros gigantes, vigilan la entrada. No basta con llegar hasta allí ni con encontrar las gradas. Quien intenta pasar debe hacerlo con humildad, honradez y verdad.

Las personas que entran movidas por otro propósito pierden el camino o enferman. El canal que parecía despejado deja de guiarlas; la puerta permanece cerrada y los guardianes no las dejan avanzar.

Por eso el Rabo de Casapamba conserva dos formas a la vez. Sobre la laguna es una abertura entre la totora, visible desde ciertos lugares y en ciertos días. Bajo el agua y la tierra es un sendero hacia el Bordoncillo, donde el conocimiento permanece protegido.

La cabellera de la joven sigue uniendo la isla, la laguna y la montaña. Una parte se convirtió en vegetación; otra quedó como camino. La sabiduría no fue retirada del mundo, pero tampoco quedó expuesta. El territorio mismo decidió cómo debía ser encontrada.

El Rabo de Casapamba: segunda escena del relato

Contexto histórico

Patricia Jojoa, gobernadora del Resguardo Indígena Quillasinga Refugio del Sol durante la investigación, narró el Rabo de Casapamba al equipo de la Universidad de Nariño. El trabajo de 2023 lo clasifica como mito fundacional porque explica un accidente geográfico de La Cocha y lo relaciona con la creación de la laguna.

El núcleo documentado contiene dos niveles. En la superficie, el cabello de una joven convertida en agua forma la totora y deja un canal natural sin vegetación. Bajo ese canal hay gradas, un paso hacia Bordoncillo, una puerta, libros de sabiduría y dos guardianes semejantes a perros gigantes. El acceso depende de cualidades morales nombradas por la narradora.

La investigación de Gutiérrez y Palacios registra desde la casa cabildo a Casapamba, Tábano, La Corota y La Cocha como lugares representativos de la memoria territorial. La cartografía administrativa consultada por MinAmbiente también incluye Casapamba entre las veredas del resguardo. Estas referencias sitúan el relato, pero no convierten el sendero subterráneo en un hecho físico verificable.

La edición conserva “libros” porque así aparece en la versión recogida. No los reemplaza por códices antiguos ni los fecha como objetos prehispánicos. El motivo puede expresar una memoria contemporánea del conocimiento, del mismo modo que los términos católicos de otros relatos muestran historias de transmisión.

La coordenada señala de manera aproximada la Laguna de La Cocha, pues no se encontró un punto cartográfico oficial para el canal mítico. Las imágenes presentan primero el cabello convertido en sendero y luego las gradas y la puerta; no pretenden localizar una entrada real.

Otras versiones del relato

  1. 01

    La versión publicada en 2023 vincula el Rabo de Casapamba con el mismo desbordamiento que forma La Cocha y La Corota. Una joven derrama el agua del pilche, se convierte en laguna y su cabello se vuelve totora. Una hebra abre el canal hacia Bordoncillo.

  2. 02

    El resumen analítico del mismo estudio precisa que el sendero conduce a los libros de sabiduría, vigilados por dos perros gigantes. Quien desea entrar debe ser humilde, honrado y honesto; de lo contrario se pierde o enferma. La edición narrativa conserva esa condición sin convertirla en una fórmula de iniciación más detallada.

  3. 03

    En las versiones de la creación de La Cocha, la mujer puede ser una esposa que huye o una integrante de una pareja desterrada. El Rabo no identifica cuál de esas biografías corresponde a la joven. Por eso no le atribuye esposo, hijos, amante ni nombre.

  4. 04

    La relación entre cabello y vegetación aparece de dos maneras complementarias: toda la cabellera forma la totora y un cabello particular traza el camino. No son episodios incompatibles. La página usa la primera imagen para explicar el paisaje y la segunda para concentrarse en el canal.

  5. 05

    El relato de la sirena también vincula a una figura femenina de la laguna con dones y conocimientos. Allí el saber se entrega mediante un pacto; aquí permanece detrás de una puerta. Se conservan como relatos distintos porque cambian la acción, el lugar y las condiciones.

Resonancias con otros mitos

Los caminos hacia un conocimiento protegido aparecen en muchas narraciones de descenso, cuevas y montañas. El Rabo de Casapamba se distingue por comenzar en un canal de La Cocha, seguir bajo tierra hasta Bordoncillo y mantener la forma de un cabello dentro de una geografía nombrada.

Los dos guardianes semejantes a perros recuerdan figuras que custodian entradas en otros relatos del mundo. La comparación no permite llamarlos Cerbero ni darles nombres, número de cabezas o genealogías griegas. La fuente solo documenta dos guardianes feroces y una puerta.

Dentro del corpus Quillacinga, la sirena que entrega habilidades ofrece el paralelo más cercano: ambos relatos preguntan quién puede recibir conocimiento y qué responsabilidad lo acompaña. En Casapamba se exigen humildad y honradez; en la sirena, secreto y cumplimiento de pruebas.

La cabellera transformada en totora y sendero también dialoga con las personas convertidas en cerros durante el nacimiento de La Cocha. En todos esos casos, cuerpo y paisaje no quedan separados. El Rabo añade una función: el accidente geográfico no solo recuerda a alguien, también conduce hacia la sabiduría.

La enseñanza

El conocimiento permanece abierto solo a quien aprende a caminar sin apropiárselo.

Procedencia

Recopilado de la tradición oral de Quillacingas, Pacífico · Pacífico > Nariño > Quillacingas.

Cómo documentamos cada relato

Fuentes y revisión editorial

Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Última revisión: 28 de julio de 2026Aportar o corregir una fuente

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