Ají, Flor y la creación de los colibríes

Pacífico · Quillacingas

Ají, Flor y la creación de los colibríes

Ají se convierte en colibrí y recorre el territorio de flor en flor buscando a Flor, su amada transformada.

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El relato

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Una de las reglas de la comunidad establecía que las mujeres que llegaban a la edad de casarse debían hacerlo con alguno de los caciques. Así iba todo hasta que unos viajeros del Valle de Sibundoy se dispusieron a atravesar el territorio Quillasinga en temporada de invierno.

El frío apremiaba y la lluvia caía con brusquedad. Los caminos se volvieron intransitables y los viajeros tuvieron que refugiarse varias lunas en el territorio, esperando a que el paso mejorara.

Entre ellos venía un joven llamado Ají. Durante aquellas lunas se fijó en una mujer Quillasinga llamada Flor y se enamoró de ella. Pero Flor estaba prometida a uno de los caciques del resguardo, que esperaba con paciencia a que ella cumpliera la edad permitida para casarse.

Flor y Ají se enamoraron igual. Mientras la lluvia seguía cerrando los caminos, buscaban la manera de verse a escondidas, hasta que un comunero los sorprendió y fue de inmediato a contárselo al cacique.

El cacique los mandó a llamar y les anunció que, por incumplir las leyes, recibirían un castigo. Invocó al Sol y a la Luna para pedir una penitencia ejemplar. Tenía poderes místicos, y tuvo una revelación. Entonces se dirigió a Flor y le dijo que debía decidir entre la muerte y convertirse en un ser de la naturaleza.

Flor pensó que muerta jamás volvería a ver a Ají. Eligió la transformación. El cacique, con todo el poder que le otorgaron el Sol y la Luna, la convirtió en una flor y la dejó en alguna parte del vasto territorio.

Después se dirigió a Ají y le preguntó lo mismo: la muerte, o convertirse en un animal de la naturaleza. Ají no quería morir, y sobre todo quería volver a ver a su amada, así que eligió ser animal.

El cacique volvió a conjurar la fuerza de los astros. El cuerpo del joven empezó a disminuir de tamaño. Le salieron plumas, el rostro se le alargó en un pico fino y los brazos se le convirtieron en alas que batían a una velocidad enorme. Ají quedó transformado en colibrí.

Cuando levantó el vuelo no sabía dónde había quedado Flor. Recorrió los campos, los bosques y los caminos que unen ese territorio con Sibundoy. Se detenía delante de cada flor, acercaba el pico y volvía a emprender la búsqueda.

Desde entonces, dicen, el colibrí se la pasa de flor en flor, porque Ají todavía busca a su amada y no sabe su paradero. Cada vuelo repite la decisión de no perderla, aunque el territorio sea ancho y ninguna flor pueda decirle dónde está.

Ají, Flor y la creación de los colibríes: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una búsqueda puede sobrevivir a la forma del cuerpo que la emprendió.”

Territorio

Pacífico · Quillacingas

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Quillacingas
Referencia
1.108° · -77.15°

Ficha del relato

Contexto histórico

Mama Alejandra Figueroa narró este relato al equipo de la Universidad de Nariño que documentó los mitos propios del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol, publicado en 2023. El estudio lo clasifica como mito etiológico —explica el comportamiento de un animal— y anota que su destinatario son «las personas que sostienen relaciones clandestinas». La narradora empieza señalando que el colibrí es un ave importante dentro del resguardo y para otras comunidades indígenas andinas, y sitúa la acción «en tiempos prehispánicos».

Esa fórmula pide una precisión. El nombre Quillacinga designa a la vez una entidad de la etnohistoria colonial y unos cabildos vivos. Pedro Cieza de León registró en el siglo XVI la existencia en el valle de Atriz de «indios y naciones, a quien llaman los Quillacingas»; Felipe Cárdenas-Arroyo advierte, en cambio, que los quillacingas nunca han sido asociados con un complejo cerámico propio y que la frontera arqueológica no coincide con la etnohistórica. Y Jorge Andrés Perugache Salas documenta que antes de los años noventa esa denominación la usaban cronistas y académicos, no los habitantes, que se nombraban por su vereda. El relato de mama Alejandra fecha su propia acción en lo prehispánico; lo que se puede fechar con certeza es su registro, en El Encano, para un trabajo de 2023.

Lo mismo vale para la regla matrimonial que abre el relato. Es un elemento de esta versión y no una descripción del matrimonio quillacinga documentada en otra parte.

El itinerario, en cambio, es real y antiguo. El Encano dependió administrativamente del Putumayo y, más exactamente, de Sibundoy, donde mandaban los jesuitas, según el registro recogido en 2011; solo pasó a ser corregimiento de Pasto por acuerdo del Concejo Municipal en 1945. El tránsito invernal de viajeros entre el valle de Sibundoy y la cuenca de La Cocha era un hecho de la geografía cotidiana.

El pueblo se conoce también como «los hijos de la luna». El Ministerio de Cultura registra ese apelativo y advierte que los quillacingas ya no hablan su lengua, de la que solo quedan rastros en topónimos y apellidos. Ají y Flor son los nombres que la narradora usó y que el trabajo publicó, y así se conservan, en castellano, tal como ella los dijo.

Resonancias con otros mitos

El primer paralelo documentado está en el mismo corpus, y el trabajo de 2023 lo señala como rasgo del conjunto: en los relatos de Refugio del Sol, quien comete una falta deja de ser lo que era y pasa a ser un lugar o un ser insigne del territorio. La mujer que huye se vuelve agua o sirena, el marido y los compadres se vuelven cerros, el que ayuda a los fugitivos se vuelve isla. Flor y Ají siguen la misma regla con una variante decisiva: a ellos se les deja escoger, y escogen seguir existiendo. Además, a diferencia de los cerros, que quedan fijos alrededor de la laguna, uno de los dos queda en movimiento permanente.

El segundo paralelo permite medir la distancia con una tradición ajena. En el libro primero de las Metamorfosis, Dafne huye de Apolo y se convierte en laurel para escapar de él: la transformación es una fuga, la decide ella sola y detiene el cuerpo. Aquí la transformación es una pena impuesta por una autoridad, se ofrece como alternativa a la muerte y no detiene nada: Ají sigue buscando. Comparar sirve para marcar esa diferencia, no para volver al cacique un dios griego ni a Flor una Dafne andina.

Hay un tercer contraste que conviene señalar. El relato no dice que cada flor sea Flor, ni que los colibríes desciendan de la pareja. Explica un comportamiento —ir de flor en flor— y no una especie. Eso lo separa de los cuentos que usan al colibrí como emblema amoroso genérico o como ilustración de la polinización.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. El corpus consultado publica una sola versión narrativa completa, atribuida a mama Alejandra Figueroa, y un resumen analítico del mismo trabajo que difiere de ella en cuatro puntos.

  2. El primero es la dirección del viaje. La transcripción extensa dice que los viajeros «venían del Valle del Sibundoy» y atravesaban el territorio Quillasinga; el resumen dice que «se dirigían al Valle de Sibundoy» y pidieron alojamiento allí. La narración publicada sigue la transcripción extensa.

  3. El segundo es la elección. En la transcripción, el cacique le ofrece a cada uno la alternativa entre la muerte y la transformación, y ambos eligen. En el resumen, no hay elección: el cacique simplemente «tomó medidas extremas» y «para separarlos los convirtió en seres espirituales». Esa diferencia cambia por completo el sentido del relato, porque lo que la transcripción pone en el centro es precisamente la decisión de Flor y la de Ají.

  4. El tercero es el Sol y la Luna. La invocación a los astros, la petición de una penitencia ejemplar y la revelación del cacique solo aparecen en la transcripción extensa; el resumen los omite.

  5. El cuarto es la valoración del ave. La transcripción abre con una apreciación de la narradora sobre la importancia del colibrí en el resguardo y en las comunidades andinas; esa observación es un comentario suyo sobre el presente y no forma parte del episodio, de modo que aquí no se le atribuye al cacique ni se incorpora al relato.

  6. Todo lo que circula hoy sobre Ají y Flor desciende de esta transmisión: las adaptaciones breves que se leen en otros sitios son resúmenes de la versión de mama Alejandra Figueroa, y conservan el mismo desenlace, los mismos dos nombres y la misma especie de ave.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Quillacingas · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Los mitos en la construcción discursiva de la identidad del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol

    sired.udenar.edu.co

    Transcribe la versión de mama Alejandra Figueroa que sostiene esta ficha: la regla de matrimonio con un cacique, los viajeros del Valle de Sibundoy detenidos por el invierno, el enamoramiento de Ají y Flor, el comunero que los delata, la invocación al Sol y a la Luna, la penitencia ejemplar, la doble elección entre morir y transformarse, y el colibrí que va de flor en flor. Registra que el destinatario del relato son «las personas que sostienen relaciones clandestinas».

  2. Caracterizaciones de los pueblos indígenas de Colombia: Quillacinga

    mng.mincultura.gov.co

    Da el marco de pueblo que el relato presupone: registra a los quillacingas como «los hijos de la luna», lo que sitúa la invocación al Sol y a la Luna dentro de un campo semántico propio, y advierte que la lengua se perdió y solo quedan rastros en topónimos y apellidos, razón por la cual los nombres del relato son castellanos.

  3. Voltear la tierra para despertar la vida: el resurgimiento de los pueblos del valle de Atriz, en el municipio de Pasto (Colombia)

    doi.org

    Obliga a separar los dos sujetos que el relato superpone: documenta que la adscripción quillasinga es un proceso de finales de los noventa, que Refugio del Sol fue el primer cabildo del valle de Atriz en emprenderlo, y que antes de la década de 1990 solo cronistas, visitadores y académicos llamaban así a los habitantes de estos pueblos. Aporta además la mención de Cieza de León a «indios y naciones, a quien llaman los Quillacingas» en el valle de Atriz.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Frontera arqueológica vs. frontera etnohistórica: Pastos y Quillacingas en la arqueología del sur de Colombia

    books.openedition.org

    Sostiene la cautela sobre la datación prehispánica que el relato se atribuye: muestra que la frontera arqueológica y la etnohistórica no coinciden en el sur de Nariño, que en tumbas del valle de Atriz aparece cerámica Piartal, Tuza y otra, y que «los quillacinga nunca han sido asociados con complejos cerámicos», de modo que su identificación arqueológica sigue abierta.

  2. Creación artística y memoria cultural en la comunidad del Resguardo Refugio del Sol

    sired.udenar.edu.co

    Le da pie de tierra a la ruta del relato: registra que El Encano dependía administrativamente del Putumayo y más exactamente de Sibundoy, donde mandaban los jesuitas, y que solo pasó a ser corregimiento de Pasto por acuerdo del Concejo Municipal en 1945. El tránsito entre el valle de Sibundoy y la cuenca de La Cocha era una relación real y sostenida.

  3. Estrategia pedagógica: contribuyendo a la apropiación de los mitos y leyendas del resguardo indígena Quillasinga Refugio del Sol, territorio El Encano, con los estudiantes del grado tercero de la Institución Educativa El Romerillo, a través de la minga de pensamiento

    repository.unad.edu.co

    Documenta el sustrato de autoridad tradicional que el relato presupone, con testimonios fechados en mayo de 2019 del taita Camilo Rodríguez Quispe sobre los mitos como base de la organización social y del taita Cristóbal, médico tradicional, sobre las creencias en Mama Luna y su influencia en la Pacha Mama.

  4. Metamorfosis, libro I: Apolo y Dafne

    perseus.tufts.edu

    Sirve de contraste documentado para la transformación de Flor: en el libro primero de las Metamorfosis, Dafne se convierte en laurel huyendo de Apolo, es decir por decisión propia y para detenerse, mientras aquí la transformación es una pena impuesta por una autoridad, se ofrece como alternativa a la muerte y deja a uno de los dos en movimiento permanente.

  5. Celebración ancestral del Resguardo Quillasinga Refugio del Sol en El Encano

    pasto.gov.co

    Documenta la vigencia de las autoridades y de la vida ceremonial del resguardo en el mismo año en que se publicó el relato: la celebración ancestral del 28 de septiembre de 2023 en El Encano, con Patricia Jojoa como gobernadora y el taita Camilo Rodríguez como autoridad tradicional.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Ají, Flor y la creación de los colibríes» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Ají, Flor y la creación de los colibríes» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Ají, Flor y la creación de los colibríes» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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