Tachi Nawe, Tachi Akhore y el origen de la gente

Pacífico · Eperara Siapidara

Tachi Nawe, Tachi Akhore y el origen de la gente

En Playa Pizarro, Tachi Nawe orienta a Tachi Akhore para que la gente se levante de estacas de palma.

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El relato

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En un principio todo era vacío. El firmamento estaba oscuro y sin nada, pero en medio de esa oscuridad había un aire, un aire de vida, y en ese espacio vivía una sola mujer: Tachi Nawe. Vivía en una gran playa, la de Pizarro, en la desembocadura del Baudó.

Sin haber estado con ningún hombre, porque no existía nadie más, Tachi Nawe quedó embarazada y dio a luz un niño. Lo llamó Tachi Akhore. El niño creció rápido, y cuando se hizo grande le preguntaba a su madre si no habría más personas. Ella contestaba que sólo estaban los dos. Con el tiempo se ponía triste porque no tenía con quién compartir. Quería ver otra gente para estar contento. Tachi Nawe le advirtió que, si llegaban a tener compañía, no fuera a odiar a la gente.

Entonces lo mandó a sembrar una palma de werre, de chontaduro. Cuando la palma tuvo cuatro o cinco tarros en el tallo, Tachi Nawe le mandó tumbarla. Tachi Akhore la tumbó, cortó el tronco en cuatro o cinco trozos, los rajó en estacas puntiagudas y a cada una le amarró la tripa de la palma. Después las clavó todas en hilera sobre la playa. Cuando sintió sed su madre le dio jugo de granadilla. Descansó, volvió y terminó. Al atardecer andaba inquieto; al anochecer se recostó y no pudo dormir.

A medianoche su madre lo llamó. Le dio un rejo de yaré y le dijo que fuera a la playa, que se arrodillara frente a las estacas de palma, que orando les diera cuatro golpes con el rejo y que les dijera: levántense, hijos míos. Lo hizo, y todas las estacas gritaron y se convirtieron en seres humanos: ¡aquí estamos nosotros!, le contestaron. Tachi Akhore los abrazó y los saludó a todos, sorprendido y alegre, porque ya había logrado lo que quería.

Del tronco de la palma salieron los Eperara Siapidaara, los Sitarapidara, los Nukhipidaara, los Nonamapidaara y los Werrepidara. Yo seré el padre de todos ustedes, les dijo, y ustedes serán mis hijos. En esa playa vivieron mucho tiempo, cantando y danzando de alegría al ver las maravillas del mundo.

Un día Tachi Akhore pensó que era bueno buscar un mundo aparte para sus hijos, y emprendieron camino hacia el cerro. Estando allí el agua empezó a subir, y él dijo que había que cantarle y danzarle para que el mundo no se inundara. Pusieron a la iguana en el agua para saber si el nivel subía o bajaba, y por eso la iguana tiene las marcas que deja el agua. Un joven fue a rajar leña y una mujer fue después a cargarla y lo sedujo; como en aquel tiempo estaba prohibido, quedaron pegados para siempre y se volvieron piedras. Tachi Akhore fue escogiendo entre la gente y convirtió a los malos en aves, peces, animales de monte y fieras del mar. Mandó al paletón, al pelícano y al loro a buscar tierra seca y no volvieron; el último, el chicao, regresó con una hoja.

Después salieron hacia otro cerro más alto en un día resplandeciente, encabezando la fila Tachi Akhore y Tachi Nawe al ritmo de la tambora. Antes de salir él recomendó no mirar hacia atrás ni recoger las frutas del camino. A mitad de camino las mujeres de la última fila insistieron a los hombres para que cogieran caimito y granadilla, y se quedaron comiendo. Los de adelante encontraron una escalera de oro colgada en la loma y empezaron a subir. Tachi Akhore preguntó si ya habían subido todos y le respondieron que sí, y alzó la escalera. Los que venían comiendo fruta corrieron; algunos alcanzaron a colgarse, pero el resto gritaba y se lamentaba y él no los oyó. Por eso quedamos en esta tierra, y entre los que se quedaron están los Eperara Siapidaara, los Nonamapidaara, los chamíes y los katíos.

Tachi Nawe, Tachi Akhore y el origen de la gente: lo que quedó del relato

La enseñanza

“La compañía fue lo primero que alguien quiso, y para tenerla hubo que sembrar y esperar.”

Territorio

Pacífico · Eperara Siapidara

Pacífico · Eperara Siapidara

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Eperara Siapidara
Referencia
4.953° · -77.366°

Ficha del relato

Contexto histórico

El texto que sostiene esta página es el «Mito de Origen del Pueblo Eperara Siapidaara» tal como lo publicó la Asociación de Cabildos Indígenas Eperara Siapidaara de Nariño (ACIESNA) en marzo de 2005, en su Plan de Vida «Tachi Ode T'tadama: Retomemos nuestro camino». El documento encabeza el relato como «versión del compañero Fabriciano Obispo (qdep)»: cuando el Plan de Vida se publicó, Obispo ya había muerto. Era un dirigente eperara formado en los programas de profesionalización del CRIC que volvió a trabajar por el reconocimiento de su pueblo, y el Plan de Vida abre con su voz la caracterización del pueblo, antes de hablar de territorio o de organización.

La ONIC volvió a publicar el relato en 2023 en su Documento madre de Leyes de Origen, pero no lo tomó del Plan de Vida: su nota lo remite a «Naturaleza y territorio. Cosmovisión, sistemas productivos y medicina tradicional Eperara Siapidaara», compilado por E. Hernández y editado por ACIESNA en 2004, y por eso su texto difiere en detalles concretos.

Hay un tercer registro, recogido en el Ecuador. Eulalia Carrasco publicó una versión oral de Lina Quiroz fechada en 2001, obtenida entre las familias épera de Esmeraldas que apenas empezaban a ser reconocidas como pueblo; en la misma publicación aparecen otros narradores, entre ellos Belarmino Chitipúa en enero de 2003 y Leticia Pauma, Tachi Nawe de la comunidad Sia.

La autoridad que el relato funda sigue existiendo y está localizada. ACIESNA documenta ante el Ministerio de Justicia que las Tachi Naweera —el plural— son tres, que no las elige la comunidad sino Tachi Akhore por medio de sueños, que la distinción se hereda dentro de un linaje y que viven en la ribera del río Saija, en el Cauca, desde donde peregrinan a las demás comunidades. Carrasco recoge esa genealogía nombrada: Dura, después su hijo Isiderio Dura, y hoy las tres hijas de Isiderio.

El relato sitúa la playa en Pizarro, en el Chocó, mientras las comunidades que lo transmiten viven en Nariño, Cauca y Valle del Cauca. Esa distancia es parte del relato, no un error de catálogo: la Ley de Origen recuerda un lugar del que el pueblo salió.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más sólido es interno y está doblemente documentado: el episodio que explica el color de la piel por el orden en que cada grupo alcanzó a bañarse aparece en dos registros independientes y en dos países. La ONIC lo publica como una laguna de agua bendita hecha por Tachi Akhore; Carrasco lo recoge en el Ecuador de boca de narradores épera como una piscina en la que unos se metieron cuando estaba llena y salieron blancos, otros alcanzaron menos agua y quedaron tostados, y los últimos sólo se mojaron los pies y las manos. Que dos comunidades separadas por una frontera conserven el mismo episodio con el mismo desenlace dice algo sobre la transmisión que ninguna de las dos versiones dice por sí sola.

El segundo paralelo es con un pueblo vecino y distinto. En el relato de origen awá que documentan las tesis de la Universidad de Nariño, del árbol grande baja una barbacha negra que al tocar la tierra se vuelve el primer hombre, y luego una barbacha blanca que se vuelve la primera mujer. Awá y Eperara Siapidaara tienen lenguas y territorios propios; lo comparable es la operación, materia vegetal del territorio que se vuelve gente, y la diferencia importa tanto como el parecido: en la playa alguien siembra, corta, clava y llama, y el nacimiento es colectivo y de golpe; en la montaña la planta baja sola y la primera pareja se forma con siglos de distancia.

Dentro del propio corpus eperara, Pania Pak'uru arma el mismo gesto con otro contenido. Allí un árbol guarda el agua que todavía no está repartida; aquí una palma guarda la gente que todavía no existe. En los dos hay que derribar la planta para que lo guardado se reparta, pero el árbol cae por el trabajo sostenido de todos y las estacas se levantan por la orientación de una madre y el llamado de un hijo.

Comparar no autoriza a sustituir la Ley de Origen por una fábula sobre la naturaleza, ni a fundirla con relatos emberá, wounaan o de otros vecinos.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Las diferencias entre los dos textos colombianos no son de estilo. En el Plan de Vida, Tachi Nawe le pide a su hijo que no odie a la gente; en el de la ONIC, que si alguien no obedece sus consejos no lo castigue, y él responde que sólo los aconsejará y los perdonará. En el Plan de Vida, Tachi Akhore raja estacas puntiagudas y les amarra la tripa de la palma; en la ONIC, talla figuras. En el primero las clava en hileras, sin número; en el segundo, en tres hileras. En el primero se arrodilla, ora y da cuatro golpes con un rejo de yaré; en el segundo grita tres veces y no hay rejo.

  2. El desacuerdo mayor está en el color. Según la ONIC, todas las personas nacidas de la palma salieron negras, y el color llega después, cuando Tachi Akhore hace una laguna de agua bendita: los primeros que alcanzan a bañarse enteros salen blancos, los siguientes sólo se lavan con la mano y quedan canela, y los últimos alcanzan a mojarse las manos y los pies, y por eso los negros tienen blancas las palmas y las plantas. En el Plan de Vida ese episodio no está.

  3. Los cinco grupos nacidos de la palma tampoco coinciden. El Plan de Vida nombra Eperara Siapidaara, Sitarapidara, Nukhipidaara, Nonamapidaara y Werrepidara; la ONIC, Eperara Siapidara, Nobitapidara, Werrepidara, Nonamaara y Sitapidara. Se conservan aquí los del Plan de Vida y no se usan para decidir identidades actuales desde fuera.

  4. La versión de Lina Quiroz cambia el material y el sentido. Allí el Hijo recoge materiales y hace muñecos de barro, de meme y de sia, unos más bonitos y otros más feos, «y por eso las personas no todas somos iguales»; los va metiendo en la playa como semillas y a medianoche los llama. Al final reparte los idiomas, y de ahí que cada uno rece en el suyo. Un segundo relato de la misma publicación dice que el Hijo preparó tiras de chonta y de caña brava y las plantó: de la chonta salieron los negros y de la caña brava los épera, y por eso son primos y no se pueden casar entre sí. Un tercero, sin narrador nombrado, sitúa la escena en una playa llamada «sitará» y hace nacer con la gente el canto y la danza del karichipari.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Eperara Siapidara · Nariño · Pacífico
Referencias
8
Última revisión
19 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Tachi Ode T’tadama: Retomemos nuestro camino

    centrodocumental.corape.org.ec

    Es la fuente del texto que sostiene la ficha: publica el «Mito de Origen del Pueblo Eperara Siapidaara» encabezado «versión del compañero Fabriciano Obispo (qdep)», con Tachi Nawe sola en la playa de Pizarro, el consejo de no odiar a la gente, la palma de werre de cuatro o cinco tarros, las estacas puntiagudas amarradas con tripa de palma, el jugo de granadilla, el rejo de yaré y los cuatro golpes a medianoche, los cinco grupos nacidos del tronco, y la continuación con la iguana marcada por el agua, la pareja vuelta piedra, el chicao que trae una hoja y la escalera de oro que deja abajo a eperara, chamíes y katíos.

  2. Documento madre: Leyes de origen de los pueblos indígenas de Colombia

    smt-onic.com

    Publica una versión distinta de la misma Ley de Origen y declara de dónde la toma. Aporta las variantes que la capa de versiones contrasta: el consejo de no castigar a quien no obedezca, las figuras talladas en lugar de estacas, las tres hileras, los tres gritos sin rejo, el nacimiento de toda la gente de color negro, y el episodio posterior de la laguna de agua bendita que reparte los colores según quién alcanzó a bañarse entero. Nombra además otros cinco grupos: Nobitapidara, Nonamaara y Sitapidara entre ellos.

  3. Los Épera Siapidara en Ecuador: proceso de invisibilidad a visibilidad

    cuadernosdeantropologia-puce.edu.ec

    Aporta el tercer registro y el único del lado ecuatoriano. Publica la versión oral de Lina Quiroz (2001), donde el Hijo hace muñecos de barro, de meme y de sia, unos más bonitos y otros más feos, los siembra en la playa como semillas y al final reparte los idiomas; un segundo relato en que prepara tiras de chonta y de caña brava y de la chonta salen los negros y de la caña brava los Épera, por eso primos que no se casan entre sí; y un tercero, sin narrador nombrado, que sitúa la escena en una playa llamada «sitará» y hace nacer con la gente el canto y la danza del karichipari. Trae también la piscina que reparte los colores de la piel.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. La resolución de conflictos en el pueblo Eperara Siapidaara

    minjusticia.gov.co

    Documenta la institución que el relato funda y su continuidad hoy: que del linaje del último Tachi Akhore surgen las Tachi Naweera, que actualmente son tres, que no las elige la comunidad sino Tachi Akhore por medio de sueños, que habitan la ribera del río Saija y peregrinan a las demás comunidades, y que la Tachi Nawe es la mediadora entre los tres mundos y la principal autoridad que administra justicia. Cita relatos de la mayora Pola Malaga y del mayor Mauricio Quintero.

  2. Cosmovisiones y naturalezas en tres culturas indígenas de Colombia

    revistaetnobiologia.mx

    Documenta desde el resguardo de Guanguí, en Timbiquí y López de Micay, la estructura del universo Sía que el relato instaura: Tachi Ãk'ore como el sol e hijo de Tachi Nawe, Tachi Nawe como la luna, el mundo del medio que comienza en las cabeceras de los ríos y termina en las bocanas, y el mundo de abajo donde están las semillas buenas «a los cuales corresponden mitos de origen». Confirma que la Tachi Nawe hereda su distinción por línea familiar y viaja entre Ecuador, Colombia y Panamá.

  3. Narraciones de montaña y educación en la cultura del pueblo Ɨnkal Awá

    sired.udenar.edu.co

    Sostiene el paralelo declarado con un pueblo vecino: publica el relato awá en que del árbol grande baja una barbacha negra que al tocar la tierra se vuelve el primer hombre y después una barbacha blanca que se vuelve la primera mujer. Permite contrastar dos maneras distintas de que materia vegetal del territorio se vuelva gente, y medir la diferencia: allá la planta baja sola y la pareja se forma con siglos de distancia; aquí alguien siembra, corta, clava y llama, y el nacimiento es colectivo y de golpe.

  4. Guapi: Filigrana. Memorias de oficio

    artesaniasdecolombia.com.co

    Confirma que la cosmogonía de tres mundos y las figuras de Tachi Akhore y Tachi Nawe circulan como referencia viva entre los eperara de Guapi, y recoge de fuentes de UNICEF que en los relatos cosmogónicos del pueblo se narra cómo entraron en guerra con los waunan y se separaron para formar un pueblo nuevo desplazándose a los ríos Micay, Saija y Guangüí.

  5. Río Satinga (Bacao)

    wiki.smt-onic.com

    Sitúa concretamente uno de los territorios donde el relato se transmite: el resguardo de Río Satinga, constituido por Resolución INCORA 095 de 1989 en Olaya Herrera (Nariño), con las comunidades de San José de Robles, Tórtolas, Casa Grande y Boca de Víbora, y afirma que Tachi Nawe y Tachi Akore «son los personajes míticos que crearon el mundo Eperara Siapidara, y están presentes en la actualidad, guiando y aconsejando a los indígenas».

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Tachi Nawe, Tachi Akhore y el origen de la gente» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Tachi Nawe, Tachi Akhore y el origen de la gente» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Tachi Nawe, Tachi Akhore y el origen de la gente» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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