La visita del joven desconocido

Pacífico · Nasa - Paeces

La visita del joven desconocido

Una joven visita a un desconocido, pierde a su hijo y desaparece con él entre las lagunas de Calderas y Santa Rosa.

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El relato

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Los primeros vivientes de Calderas contaban que un jovencito llegó a vivir en un filo de la parcialidad. Nadie supo de dónde venía ni de quién era hijo. Allá arriba el monte se cierra y la neblina sube desde la quebrada a media tarde.

Una muchacha empezó a visitarlo, y volvía, y volvía muy a menudo. La madre la regañaba por esas subidas.

—Una culebra me tira torcazas muertas desde unas ramas —contestaba ella—. Voy a recogerlas.

De pronto se le notó el embarazo. Tuvo un hijo raro: en el cuerpo se le veía que le salían una especie de gusanos. Ella recomendó en la casa que tuvieran mucho cuidado de no quitárselos, porque eran la misma vida del niño. Y así se hizo: lo cargaban despacio, sin pasarle la mano por encima.

Una mañana salió hacia la labranza y se demoró allí, arrancando hierba entre el maíz. El niño despertó mientras tanto. La abuela se acercó a la hamaca, lo tomó en sus brazos, observó los gusanos y se los quitó todos, uno por uno, hasta dejarle la piel lisa. El niño se murió.

Regresó la propia madre y se quejó de que no había razón de haberle matado al niño. La casa quedó en silencio, con el fogón encendido y nadie hablando. Como estaba cerca de una laguna, salió y se botó a ella. No se ahogó. Desapareció únicamente. También desapareció el desconocido, y el filo quedó vacío.

Los médicos dijeron que la mujer vivía con el desconocido en la laguna. La abuela resolvió hacerla brujiar y promovió una reunión de médicos. Estos pidieron un zapallo quiteño y los trapos de una mujer menstruante. Los juntaron y los lanzaron a la mitad del agua.

El desconocido y la muchacha se corrieron para la laguna de Santa Rosa. La de Calderas se secó. Los barriales que quedan en los potreros de Calderas son restos de esa laguna: el ganado los pisa y el agua sube turbia entre las pezuñas.

De seguro que la pareja salió a las cuatro de la tarde, en medio de una nube negra. Por eso se sabe dónde están.

La visita del joven desconocido: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien limpia lo que no entiende puede quitarle la vida a lo que intentaba cuidar.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.65° · -76.0333°

Ficha del relato

Contexto histórico

Segundo Bernal Villa publicó este cuento en 1953, en «Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro», dentro de la primera entrega de la Revista Colombiana de Antropología, como parte del trabajo que adelantaba para el Instituto Etnológico Nacional. Aquí sí anota las dos mediaciones: la narración es de Juan Petins y pasó por Marco Antonio Penkue, el intérprete mestizo de San Andrés, de unos treinta y cinco años, con dominio del páez y del castellano, que acompañó casi todo el artículo. Lo que se lee, entonces, es una traducción: el castellano breve y elíptico de la página es la lengua del antropólogo, no la de Calderas. Bernal cuenta además que estas narraciones se hacían alrededor del fogón, con hombres, mujeres y niños que reían, rectificaban o ratificaban, y que a las preguntas sobre el tema se respondía a menudo himeto, no sé. La compilación de Eugenia Villa Posse (1993) reproduce el corpus y acredita su procedencia, pero depende del artículo de 1953 y no constituye un testimonio independiente.

Lo que el cuento da por sabido está documentado alrededor. Joanne Rappaport (1981) registra que en todo Tierradentro se cree que los ríos y las quebradas paren periódicamente seres extraordinarios, y que en Calderas se contaba que el Trueno se enojó e hizo huir a un sacerdote que se acercaba a unas lagunas sagradas. Jorge Orozco Meneses (1996), con testimonios nasa de varias parcialidades, afirma que las lagunas encierran un conocimiento al que sólo acceden los médicos tradicionales, que los personajes desaparecidos en ellas prometieron regresar, y recoge el caso de una mujer joven alcanzada por el arco que queda embarazada.

El procedimiento final tiene también su lógica documentada. Hugo Portela Guarín (2002) explica la categoría de lo sucio, que la menstruación y la sangre de parto contienen, y la prescripción de que la mujer menstruante se cuide de ambientes fríos como charcos, barriales, páramos y lagunas. El propio Bernal Villa, en «Medicina y magia entre los paeces» (1954), registra que para enojar al arco se le arrojan a las aguas trapos de mujer menstruante. Josef Drexler (2007), con trabajo de campo en Tierradentro, documenta que la menstruación cubre quebradas y ríos de fuerza negativa, que las personas-espíritu femeninas menstrúan en luna nueva y que el médico diagnostica el desorden como una nube negra. Lo que la abuela promueve no es una curación: es una ofensa calculada contra quien vive en el agua.

De ahí las cautelas. Los gusanos del niño no son un diagnóstico y no deben leerse como enfermedad; el procedimiento de los médicos se cuenta porque está en la página de 1953, no como práctica recomendable; y ni el joven ni el recién nacido reciben aquí el nombre de demonio, que la página tampoco les da. Bernal resumió los motivos de su corpus como «sexo y agresión», categoría de la antropología de mediados del siglo XX que conviene mirar a distancia antes de dejarla decidir cómo se lee este cuento.

Resonancias con otros mitos

El paralelo más cercano dentro del corpus de Calderas es “El Trueno”. Allí un viejo desconocido llega a un papal a las dos de la tarde, pide trabajar la tierra en compañía, recibe respuestas cortas, atrae una nube negra, inunda la labranza y se lleva a las mujeres; los médicos dictaminan quién era, y donde estuvo queda un barrial. Las piezas se repiten —el desconocido, el agua que crece, los médicos que nombran lo ocurrido, el barrial que queda— y el desplazamiento es claro: aquí el visitante es joven, la muchacha lo busca por su cuenta, y lo que se pierde no es una cosecha sino un hijo.

El segundo paralelo es “Juan Chiracol”. Una mujer sola, después de que los Pijaos se comieran a su compañera, se hizo embarazar de un tigre, y de esa unión nació un cacique que al final se retiró a la laguna de El Caspe. La unión con alguien que no es gente y la laguna como residencia última son las mismas; la diferencia está en el destino del hijo, que allá crece y aconseja, mientras aquí muere en la hamaca. En esa misma línea, “Llíban, el hijo del Trueno” y “Juan Tama de la Estrella” sacan del agua a un niño y lo devuelven después a una laguna: en el corpus, las lagunas reciben y guardan, no cierran.

Jorge Orozco Meneses (1996) documenta en otras parcialidades nasa que los desaparecidos en las lagunas prometieron regresar y que una mujer joven alcanzada por el arco queda embarazada: la resonancia con esta página es fuerte, pero ninguno de esos testimonios cuenta el niño de los gusanos ni el desenlace de Santa Rosa. No hay evidencia de copia ni de un origen común, y esta edición no lo supone.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Bernal publica una sola narración, atribuida a Juan Petins con Marco Antonio Penkue como intérprete, y no le añade modalidades numeradas, como sí hace en “El Trueno” y en “Llíban, el hijo del Trueno”, donde imprime dos o tres formas del mismo cuento con narradores distintos. La cadena documental es única: el artículo de 1953 y su reedición por Eugenia Villa Posse (1993), que reproduce y acredita sin volver a preguntar en Calderas. Por eso esta ficha no inventa identidades para el joven, para la culebra de las torcazas ni para los gusanos, y conserva los vacíos tal como están.

  2. Existe, en cambio, un paralelo del mismo ciclo recogido por el propio Bernal Villa un año después, en «Medicina y magia entre los paeces» (1954), y en una parcialidad vecina: el Trueno corteja a una cacica bien vestido y con abundante cacería, el padre de ella lo sigue y ve que llevaba cuero de culebra en la espalda, la labranza empieza a lagunarse y los médicos lo trasladan a otra laguna. Comparte el pretendiente desconocido que resulta ser un ser del agua, la sospecha de la casa, la laguna que se forma y el traslado ordenado por los médicos; no tiene los gusanos, ni el niño muerto, ni el zapallo quiteño, ni nombra al narrador de esta página. Es una variante del ciclo, no otra versión de esta historia.

  3. Esta página sigue la secuencia de Petins completa, con la muerte del niño, el salto a la laguna y el procedimiento que no devuelve a nadie: la pareja se corre a Santa Rosa y la laguna de Calderas se seca. No conviene confundirla con “El Trueno”, donde el visitante desconocido es un viejo de sombrero de ramo que atrae una nube negra, se roba a las mujeres y deja un barrial; ni con “La niña que se volvió serpiente”, donde el agua trae a una criatura en vez de llevársela.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
12
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 9 referencias
  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Medicina y magia entre los paeces

    revistas.icanh.gov.co

    Trae de una parcialidad vecina la variante del mismo motivo: el Trueno corteja a una cacica bien vestido y con abundante cacería, su padre lo sigue y ve que llevaba cuero de culebra en la espalda, la labranza empieza a lagunarse y los médicos lo trasladan a otra laguna; y registra que para enojar al arco se le arrojan a las fuentes trapos de mujer menstruante.

  6. Las señas en la cosmovisión chamánica páez

    antropologiamedica.com

    Explica la categoría de lo sucio, que la menstruación y la sangre de parto contienen, y que la mujer menstruante debe cuidarse de frecuentar ambientes fríos como charcos, barriales, páramos y lagunas: el fundamento del procedimiento con que los médicos fuerzan la salida de la pareja.

  7. Nuestro territorio frío: el concepto indoamericano de higiene territorial en el manejo de la crisis de recursos entre los nasa de Tierradentro

    journals.iai.spk-berlin.de

    Documenta que la menstruación cubre quebradas y ríos de fuerza negativa, que las personas-espíritu femeninas menstrúan en luna nueva y que el médico diagnostica el desorden como una nube negra: los tres elementos del final del relato.

  8. Mitos y leyendas: testimonios orales de la cultura páez

    ruc.udc.es

    Afirma con testimonios nasa que las lagunas encierran un conocimiento al que sólo los médicos tradicionales acceden, que los personajes desaparecidos en ellas prometieron regresar, y que una mujer joven alcanzada por el arco queda embarazada.

  9. Mesianismo y las transformaciones de símbolos mesiánicos en Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Registra que en todo Tierradentro se cree que los ríos y quebradas paren periódicamente seres extraordinarios, y que en Calderas se cuenta que el Trueno se enojó e hizo huir a un sacerdote que se acercaba a unas lagunas sagradas.

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«La visita del joven desconocido» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La visita del joven desconocido» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La visita del joven desconocido» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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