
Pacífico · Eperara Siapidara
Pania Pak’uru: el árbol del agua
Una minga derriba el árbol que guardaba toda el agua y de sus partes nacen ríos, lagunas y mar.
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En un principio todo era desierto. Era el tiempo en que las cosas estaban formándose y todos los animales eran personas. Entonces apareció Tachi Akhore y creó un árbol que contenía el agua, y se lo encargó a la Conga para que lo cuidara y le diera de beber a la demás gente.
Pero la Conga era mezquina. Repartía el agua cuando le daba la gana y muy poquita, y la gente se quedaba con sed. Los demás fueron a quejarse ante Tachi Akhore, y de tantas quejas él decidió que tumbaran el árbol del agua.
La Conga se había vuelto dueña del árbol y prohibía tumbarlo. Tachi Akhore fue hasta ella y de la rabia le apretó la cintura. Desde entonces Hesaa quedó así: negra, de cintura delgada, cargando el agua en la boca.
El árbol era demasiado grande para uno solo, de modo que organizaron una minga. Cada uno cogió su hacha y empezaron a tumbarlo, pero ese día no acabaron: lo dejaron apenas medio picado. Al día siguiente madrugaron y el árbol no tenía ni el primer hachazo. La madera se había cerrado como si nadie la hubiera tocado.
Sorprendidos empezaron otra vez. Por la tarde, como tampoco acababan, dejaron a dos pericos perezosos sosteniendo la abertura con los brazos para que el árbol no se sanara. Al otro día, cuando fueron a ver, los dos pericos estaban tirados patas arriba y el tronco estaba entero de nuevo.
Entonces entendieron que no podían parar. Decidieron tumbarlo sin descanso, de día y de noche, unos golpeando mientras otros reponían fuerzas, y así lo hicieron hasta que el árbol empezó a inclinarse.
Cuando Pania Pak'uru cayó, el agua que guardaba se repartió por el mundo. Del tronco se hizo un río enorme; de las ramas, las quebradas y los ríos pequeños; de las hojas, los lagos y las lagunas; de la raíz, un mar inmenso. La tierra dejó de ser desierto y cualquiera pudo acercarse a coger agua.
Tachi Akhore hizo primero que el río tuviera dos corrientes a la vez, una hacia arriba y otra hacia abajo. Pero una pareja de tortugas se la pasaba haciendo el amor yendo para arriba y para abajo, y él dijo que eso no estaba bien porque daba mal ejemplo. Entonces dispuso que los dos lados del río corrieran solamente hacia abajo, y así quedó.
Los cauces conservaron la forma del árbol caído: un cuerpo grande que se divide en brazos, hojas y raíces para llegar a lugares distintos.

La enseñanza
“El agua llegó a todos sólo cuando nadie dejó de golpear el tronco, ni de día ni de noche.”
Territorio
Pacífico · Eperara Siapidara
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Pacífico
- Comunidad
- Eperara Siapidara
- Referencia
- 1.8° · -78.2°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Eperara Siapidara · Nariño · Pacífico
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 19 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Tachi Ode T’tadama: Retomemos nuestro camino
centrodocumental.corape.org.ec
Es la fuente del núcleo narrativo: publica «El árbol del agua» bajo el rótulo «relato de la mitología Eperara», dentro del capítulo «¿Cómo concebimos nuestro territorio?». Trae el árbol creado por Tachi Akhore y encargado a la Conga, el tiempo en que los animales eran personas, la mezquindad en el reparto, la cintura apretada de rabia, la minga con hachas, el tronco que amanece sin el primer hachazo, los dos pericos perezosos que aparecen patas arriba, la tumba sin parar de día y de noche, y la continuación con las dos corrientes del río, las tortugas y la apuesta de la sal.
- Pania Pak’uru: el árbol del agua
elespectador.com
Es la única fuente verificada de tres elementos que la ficha usa: el nombre Pania Pak'uru para el árbol, el nombre Hesaa para la Conga con su transformación explícita en el insecto, y la correspondencia entre las partes del árbol y los cuerpos de agua —del tronco un río enorme, de las ramas quebradas y ríos pequeños, de las hojas lagos y lagunas, de la raíz un mar inmenso—. Publica el texto bilingüe en sia pedee y castellano y lo atribuye a Fabriciano Obispo, poeta y consejero general de la ONIC.
- Guapi: Filigrana. Memorias de oficio
artesaniasdecolombia.com.co
Confirma que el relato circula como pieza central de la mitología eperara en el Pacífico caucano: lo presenta expresamente como «relato de la mitología Eperara Siapidara central» y lo reproduce para explicar la importancia de los afluentes de agua en la vida de la población indígena de Guapi.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Cosmovisiones y naturalezas en tres culturas indígenas de Colombia
revistaetnobiologia.mx
Permite leer el nombre del árbol en la lengua: en el vocabulario del territorio sagrado que registra entre los eperara del resguardo de Guanguí, en Timbiquí y López de Micay, aparecen pania para el agua y pakuru para las plantas, de modo que Pania Pak'uru es literalmente la planta del agua. Documenta además que los ríos, quebradas, montañas y lagunas están cuidados por espíritus guardianes llamados chimías.
- Narraciones de montaña y educación en la cultura del pueblo Ɨnkal Awá
sired.udenar.edu.co
Sostiene el paralelo principal de la capa de similitudes: publica el katsa tɨ o árbol grande awá, narrado por D. Pai 1 el 17 de octubre de 2011, donde un árbol contenía toda la comida —yucas, papas, ají, piña, maíz, frijol— pero estaba en manos de una vieja egoísta que no compartía su secreto, y cuando se pudo tumbar la vida cambió porque la gente aprendió a sembrar. Es la misma estructura: un árbol retiene un bien escaso, una dueña mezquina lo acapara, hay que derribarlo, y al caer el bien se reparte.
- Historias propias del pueblo Ɨnkal Awá como material didáctico para la enseñanza de las ciencias sociales en las instituciones y centros educativos Awá
sired.udenar.edu.co
Aporta el segundo paralelo: recoge del mayor Eduardo Cánticus, del Resguardo El Gran Sábalo, el 5 de junio de 2022, el episodio de la amparengua, dueña del árbol grande, que impedía tumbarlo y bajaba con una espada a matar a la gente, hasta que excavaron bajo la escalera, la untaron de brea y la hicieron resbalar al hueco. Otra vez la dueña del árbol es una figura hostil y el árbol sólo cae por acción organizada de la comunidad.
- La resolución de conflictos en el pueblo Eperara Siapidaara
minjusticia.gov.co
Encuadra el relato dentro de la Ley de Origen: establece que ésta es la ley natural dispuesta por Tachi Akhore, sol y creador del mundo y de todo lo que lo compone, y describe los tres mundos y la mediación de Tachi Nawe. Permite situar la caída del árbol dentro del orden que la propia organización reconoce como fundante, y no como una fábula suelta sobre la naturaleza.
- Documento madre: Leyes de origen de los pueblos indígenas de Colombia
smt-onic.com
Sirve para verificar que la Ley de Origen eperara está sistematizada a nivel nacional con Tachi Akhore y Tachi Nawe como las figuras que ordenan el mundo y los tres mundos, y para situar al pueblo dentro del conjunto emberá sin fundirlo con él.
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Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Pania Pak’uru: el árbol del agua» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Pania Pak’uru: el árbol del agua» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Pania Pak’uru: el árbol del agua» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.


