
Amazonas · Ticuna
Las grullas y el origen del friaje
Un hombre viaja con las grullas, aprende a ver su mundo y vuelve con un envoltorio de peces; su partida intensifica el friaje.
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Antiguamente había un hombre que se transformaba en grulla y tenía esposa. Las grullas volaban en bandadas y se reunían para echarle barbasco a una laguna, y allí se formaba el friaje. Una vez la bandada lo invitó, y él aceptó. Le preguntaron para dónde volaban y le respondieron que a echar barbasco al río; le preguntaron si lo llevaban y dijo que estaba bien.
Llegaron a donde estaban las matas. No las cortaban por tiras como se hace aquí: una sola persona arrancaba la mata, la halaba con cuidado y sacaba una tira larga que después repartían entre todos. Echaron la mata en el canasto y siguieron hasta un lago. El jefe mandó construir una casa. Mientras machacaban, una de las grullas le ofreció una de sus cuñadas para que fuera su esposa, y él aceptó. Lo mandaron por las varas y volvió con las manos vacías: dijo que sólo había encontrado temblones y que le había dado miedo. Su amigo le explicó que los cogiera así, que eran palos y no temblones, y que para eso era el frío. Lo mandaron por hojas para techar y volvió diciendo que sólo había rayas; el amigo las cogió y se volvieron hojas, y él empezó a tejerlas.
Terminada la casa, invitaron a todas las grullas a echar barbasco otra vez, pero no al agua sino a una gran boa. Murieron muchos peces. La boa se tiraba a los lados para que no los recogieran, y las grullas mandaron al pato aguja a echarle barbasco en la nariz con el pico. La mataron entre todas, la tasajearon y la repartieron. Después mataron una raya, la pusieron en un asador y encima los trozos de boa, prendieron candela y cocinaron la manteca. Es por la fuerza de esos animales que se produce el friaje. Más tarde lo mandaron por una olla de barro y volvió diciendo que allí sólo había una culebra enroscada; el amigo la cogió, le dio la vuelta y era una tinaja.
Terminado el trabajo, las grullas quedaron de invitarlo otra vez. Pasó el tiempo, y un día su esposa vio desde el patio una gran cantidad de grullas que venían de todas partes a llevárselo. Después del friaje el hombre volvió a la casa. Le preguntaron dónde se había perdido y no contó la verdad: dijo que andaba echando barbasco en la quebrada. Traía apenas un envuelto pequeño de hojas con unos pocos pescados, y pidió varas largas de pona para asarlos. La mujer no le creyó, discutió, cogió el machete y rompió el envuelto de un golpe: los pescados se regaron encima de ella hasta llenar la casa. Él le advirtió que era la última vez que se disgustaba con él, porque estaba casada con un yabaru.
Las grullas volvieron a salir y el hombre se fue con ellas para siempre. Desde entonces el friaje fue más intenso y la gente y los animales morían de frío. Todos decían que había que ir a buscar a ese hombre. Salieron a buscarlo, era como cualquiera de nosotros, lo encontraron y lo mataron. Desde ese momento dejó de hacer tanto frío. Por eso se dice que las grullas son las madres del friaje.

La enseñanza
“Lo pequeño puede guardar abundancia, y romperlo de rabia la derrama sin remedio.”
Territorio
Amazonas · Ticuna
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Amazonas
- Comunidad
- Ticuna
- Referencia
- -3.76° · -70.27°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Ticuna · Amazonas
- Referencias
- 6
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Historias de los abuelos de Moruapü. Versión libre en castellano
babel.banrepcultural.org
El libro que sostiene el Sol, la Luna, el friaje y la canoa de Moe. La Biblioteca Digital del Banco de la República publica el PDF completo, y cada relato lleva en el índice y en la nota al pie el nombre del narrador, la comunidad y el taller donde se grabó, entre 1993 y 1994.
- The Tukuna
ucpress.edu
University of California Publications in American Archaeology and Ethnology 45: la etnografía clásica del pueblo, con una última sección de mitos de creación recogidos de narradores tikuna. Es la comparación obligada para el ciclo de Yoí e Ípi, la Luna y el origen de la humanidad.
- Bamachigà. Historias del bama
redaprende.colombiaaprende.edu.co
Relatos escritos por docentes tikuna del Amazonas colombiano dentro del proyecto educativo comunitario Naane ru duetagu, con glosario y texto bilingüe. ISBN 978-958-691-605-9; el catálogo del Ministerio publica el PDF completo.
Contraste y contexto · 3 referencias
- Rasgos lingüísticos en relatos míticos tikuna: una caracterización
repositorio.unal.edu.co
Tesis de la Maestría en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional en Leticia sobre cuatro narraciones orales de la frontera colombo-peruana. Su ficha de corpus es la que fecha y atribuye el relato de origen de Humberto Chetanükü —grabado por Jean-Pierre Goulard en 1989 en Santa Rosa de Loreto— y el «Ngutapachiga» de Augusto Coello.
- Torü Duü'ügü. Nosso povo
acervo.socioambiental.org
Ciento diez páginas en tikuna y portugués con los mitos principales del pueblo, escritas para las escuelas por maestros tikuna del alto Solimões. El acervo del Instituto Socioambiental ofrece el PDF completo.
- El ritual tikuna de la pelazón en la comunidad de Arara, sur del trapecio amazónico. Una experiencia etnográfica
repositorio.unal.edu.co
Recoge en Arara, Amazonas colombiano, la idea que está en el centro de este relato: el friaje «es el envenenamiento de la tierra, la pesca de los yunatügu, ese es su barbasco», y no tanto el frío sino algo que debilita la fuerza de todos los seres (p. 268). Es decir, el friaje como pesca con barbasco de unos seres que no son los humanos de ahora, la misma premisa de las grullas que echan barbasco en la laguna. Añade, según don Paulino Santos, que del ánimo de los üüne, los dueños de los elementos, dependen los vendavales, el friaje y las tempestades (p. 64), y en la entrevista al abuelo Jorge Manduca que en tiempos de friaje llegan primero la madre del viento y las demás madres invitadas a la pelazón.
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¿Así te la contaron?
«Las grullas y el origen del friaje» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Las grullas y el origen del friaje» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Las grullas y el origen del friaje» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.


