La canoa de Moe y la mujer Moru

Amazonas · Ticuna

La canoa de Moe y la mujer Moru

Moru vuelve a ser ave y guía a Moe hacia un árbol de pescado; las astillas se vuelven peces y la canoa abre el viaje a Moruapü.

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La canoa de Moe y la mujer Moru: la entrada del relato

El relato

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Los loros moru se comían el chontaduro antes de que madurara y hacían muchos daños. Un joven llamado Moe se enfureció, tomó su escopeta y empezó a matarlos. Entonces uno de los pájaros se transformó en persona y le preguntó por qué estaba matando a sus hermanos y amigos, y le pidió que no siguiera. Moe estuvo de acuerdo y se fue a vivir con ella en casa de su madre.

A la semana la suegra le dejó un montón de mazorcas para que las pelara, las desgranara y preparara chicha, porque volvía con sed de la chagra. En la tarde llegó, se tropezó con el maíz entero y la regañó: le dijo que se la pasaba jugando y que sólo se dedicaba a pellizcarle el cuerpo a su hijo. Moru se entristeció mucho, porque ya había preparado la chicha en tres tinajas grandes con apenas tres granitos de maíz; la bebida era como invisible, pero no le faltaba nada.

De madrugada la joven se trepó al techo y se puso a hacer bulla. La suegra, disgustada, chuzó el techo de hoja de palma con un palo y sin darse cuenta tropezó con las tres vasijas llenas. Alcanzó a golpearla, y Moru voló convertida otra vez en pájaro, trinando que aprovechara sola la chicha. La suegra miró las vasijas repletas, comprendió y salió a gritarle que volviera. Moru le respondió que nunca más, y se fue para siempre.

De vez en cuando se le aparecía a Moe. Una de esas veces le dijo que si estaba triste fuera a la orilla de cierta quebrada, donde había un árbol de pescado: que con ese palo hiciera una canoa y navegara río abajo hasta el cerro Moruapü, que allá lo esperaba. Moe encontró el árbol, era palo rasquiña, y al tumbarlo las astillas que caían al agua se volvían sábalos. Todos los días volvía a casa con pescado, hasta que su hermano menor quiso saber de dónde salían y lo siguió a escondidas. Desde ese momento las virutas dejaron de transformarse. Moe vio la sombra del espía y le ordenó ayudarlo a terminar la canoa.

Cuando estuvo lista la arrastraron al río y la echaron al agua boca abajo, y los dos se subieron por el lomo. Moe transformó al menor en un pájaro y lo metió debajo de la canoa, y él tomó la forma de otro pájaro y siguió sentado encima, golpeando los costados con una vara de palma de mil pesos: tene, tene, tene. El sonido era muy fino. Al llegar a Moruapü el hermano dijo que veía el hombro de su cuñada y estaba contento, pero que tenía el cuerpo débil y la carne blanda de tanta agua y no podía volar. A Moe le dio rabia: al desembarcar brincó, hundió la canoa con el hermano dentro y la convirtió en una gran boa. Después voló hasta el hombro de su esposa. La madre de ella puso una condición para aceptarlo, y sólo cuando cumplió arrojó Moe toda su mala suerte y se quedó para siempre en Moruapü.

La canoa de Moe y la mujer Moru: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Despreciar el trabajo que no se alcanza a ver puede costar la casa entera.”

Territorio

Amazonas · Ticuna

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Ticuna
Referencia
-3.76° · -70.27°

Ficha del relato

Contexto histórico

Narró Remigio Santos, de 58 años, del clan Paujil, habitante de la comunidad de San Martín de Amacayacu, en el Amazonas. La grabación se hizo durante el Taller de Recuperación de Tradición Oral realizado en San Francisco en noviembre de 1994, y la transcripción la hizo Federico José Huaines en 1996. El texto salió publicado en Historias de los abuelos de Moruapü, el libro que la Asociación Eware sacó en 2000 con la compilación de Hugo Armando Camacho González, Federico José Huaines y Sergio Ramos del Águila.

El libro reúne veinticuatro relatos y cada uno lleva al pie el nombre de quien lo contó, su edad o su clan cuando se sabía, la comunidad, el taller o encuentro en que se grabó, el año y quién lo transcribió. Varios de los abuelos aparecen ya con la anotación de fallecidos. Los talleres son de dos clases: encuentros de ancianos convocados por el Centro Experimental Piloto del Amazonas y talleres de recuperación de tradición oral del ICBF, realizados en Pozo Redondo, San Francisco, Nazareth y Puerto Nariño entre 1986 y 1999.

El mismo volumen trae un glosario que aclara varias palabras de este relato. El árbol que Moe tumba es palo rasquiña. La boa en que convierte la canoa es yewae, la anaconda. Y el cerro al que llegan, Moruapü, es el lugar donde, según otro relato del libro, el caparazón de la tortuga morrocoy permitió en tiempos de los inmortales que la gente descendiente de animales de plumas volara al espacio para encontrarse; por eso ese caparazón se usa como instrumento de percusión en la ceremonia de la pelazón.

Resonancias con otros mitos

El relato está hecho de una sola idea repetida: una forma puede esconder otra, y quien no lo sabe pierde. La chicha llena que parece maíz sin pelar, las astillas que son peces, la canoa que navega boca abajo y termina siendo una boa, los dos hombres que son pájaros. La suegra se equivoca por mirar y no ver, y el hermano menor muere por mirar lo que no debía.

Dentro del mismo libro, el relato que más se le parece en estructura es el del origen del friaje, contado por Augusto Coello en Boyahuazú: también allí un hombre entra en el mundo de unos animales, también allí lo que parece una cosa resulta ser otra —los temblones son varas, las rayas son hojas de techar—, y también allí una mujer rompe de rabia un envoltorio pequeño que estaba lleno. Son dos narradores distintos, de comunidades distintas, con el mismo modo de contar.

La combinación que identifica a este relato no reaparece en los demás: los loros moru y el chontaduro verde, la chicha invisible hecha con tres granos, el árbol de pescado, el viaje sobre el lomo de la canoa al son de una vara de palma, y el cerro Moruapü como destino donde un hombre deja atrás su mala suerte.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La propia edición señala una variante en una nota breve y sin desarrollar: donde este texto dice hermano menor, «en otras versiones el cuñado». No es un detalle menor, porque cambia de quién es el cuerpo que Moe hunde con la canoa: un hermano de sangre o un afín. La página sigue la versión de Remigio Santos y deja la otra a la vista.

  2. El cerro vuelve a aparecer en el mismo libro con otras voces y otra grafía. Jorge Santamaría Fidelis, de Caña Brava, narró en 1995 tres relatos sobre la fiesta del bama y sobre Batü, y uno de ellos ocurre en el cerro Moruapü y otro en el cerro Ipurita. Dentro de las mismas páginas el nombre se escribe Moruapü y Muruapü, y el título del libro lo fija en la primera forma. Aquí se conserva Moruapü sin corregir las apariciones de la otra.

  3. La fiesta del bama que enmarca esos relatos vecinos tiene además una edición propia y posterior: en 2014, docentes ticuna publicaron con el Ministerio de Educación Nacional un libro bilingüe titulado Bamachigà, historias del bama, dentro de la serie Territorios Narrados. Es material de los mismos maestros y comunidades, y sirve para situar el cerro, no para completar este relato.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Ticuna · Amazonas
Referencias
7
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Historias de los abuelos de Moruapü. Versión libre en castellano

    babel.banrepcultural.org

    El libro que sostiene el Sol, la Luna, el friaje y la canoa de Moe. La Biblioteca Digital del Banco de la República publica el PDF completo, y cada relato lleva en el índice y en la nota al pie el nombre del narrador, la comunidad y el taller donde se grabó, entre 1993 y 1994.

  2. Bamachigà. Historias del bama

    redaprende.colombiaaprende.edu.co

    Relatos escritos por docentes tikuna del Amazonas colombiano dentro del proyecto educativo comunitario Naane ru duetagu, con glosario y texto bilingüe. ISBN 978-958-691-605-9; el catálogo del Ministerio publica el PDF completo.

  3. Rasgos lingüísticos en relatos míticos tikuna: una caracterización

    repositorio.unal.edu.co

    Tesis de la Maestría en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional en Leticia sobre cuatro narraciones orales de la frontera colombo-peruana. Su ficha de corpus es la que fecha y atribuye el relato de origen de Humberto Chetanükü —grabado por Jean-Pierre Goulard en 1989 en Santa Rosa de Loreto— y el «Ngutapachiga» de Augusto Coello.

Contraste y contexto · 4 referencias

  1. The Tukuna

    ucpress.edu

    University of California Publications in American Archaeology and Ethnology 45: la etnografía clásica del pueblo, con una última sección de mitos de creación recogidos de narradores tikuna. Es la comparación obligada para el ciclo de Yoí e Ípi, la Luna y el origen de la humanidad.

  2. Torü Duü'ügü. Nosso povo

    acervo.socioambiental.org

    Ciento diez páginas en tikuna y portugués con los mitos principales del pueblo, escritas para las escuelas por maestros tikuna del alto Solimões. El acervo del Instituto Socioambiental ofrece el PDF completo.

  3. A cabeça voraz

    scielo.br

    Estudos Avançados 10 (27), pp. 271 y ss., doi:10.1590/S0103-40141996000200015. Al reseñar las Mitológicas de Lévi-Strauss explica que el mito central de El origen de las maneras de mesa es tikuna, el que recogió Nimuendajú: un cazador se casa con sucesivas mujeres animales —rana, lombriz, guacamaya—, la madre del muchacho hace desaparecer a cada nuera, el héroe se vuelve pescador cuando las astillas del árbol que corta se transforman en peces y viaja en piragua con el cuñado en busca de la mujer que volvió a ser ave.

  4. Churichiga wii arü ügü: historias de la cerámica tikuna-mägutá de San Martín de Amacayacu

    revistas.uniandes.edu.co

    H-ART 20, pp. 133-161, doi:10.25025/hart20.2025.06, Universidad de los Andes. Trabajo con alfareras de San Martín de Amacayacu, la comunidad de Remigio Santos. Transcribe en tikuna y español una canción sobre el origen de la cerámica que nombra la «loma encantada moruapü» como el lugar adonde huyó con Métare la muchacha de la primera pelazón y donde vio las vasijas de barro: sitúa el cerro Moruapü, en la misma comunidad, como morada de encantados.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«La canoa de Moe y la mujer Moru» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La canoa de Moe y la mujer Moru» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La canoa de Moe y la mujer Moru» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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