Nügüye y Sëpïrõ: fuego y creciente

Amazonas · Desana

Nügüye y Sëpïrõ: fuego y creciente

Nügüye provoca el segundo incendio y Sëpïrõ desborda las aguas; dos cataclismos completan la renovación del mundo.

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El relato

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Nügüye, «Pajé de Raíz», era un muchacho huérfano que vivía de criado en la maloca de Abe, el Sol. Con él vivía su hermanita, de nueve o diez años, que pasaba el día cargando al hijo de Abe. La mujer de Abe casi no le daba de comer. La niña era gente de gavilán, y para aguantar el hambre le chupaba el cerebro a la criatura, que se fue poniendo amarilla. Cuando la mujer supo por qué, le quebró los huesos a la niña y la echó al horno de hacer beiju.

Nügüye estaba en la orilla de un lago echándose pimienta en la cara. El alma de su hermana bajó al agua gritándole. La envolvió en una hoja y se la guardó. De regreso se sacó el hueso del muslo derecho y lo volvió un cañaveral de los de hacer flautas, y cerca de la maloca dejó el alma encima de la puerta. Esa noche un murciélago mordió a la mujer de Abe, y en esa casa al mordido lo echaban a un hueco.

Entró como si no supiera nada y se puso a tocar la flauta hecha con su hueso. Estaba llorando a su hermana: «nosotros que crecimos huérfanos acabamos así». Los hijos de Abe corrieron a preguntarle dónde la había conseguido y les dijo que allá había muchas.

Al otro día fueron todos. Se quedó atrás con el menor, su ahijado, y le fue diciendo el rezo que tendría que decir en cada cosa que iba a pasarle al regreso: si el caño se pone rojo, si el monte tiembla. Cuando llegaron, los otros ya estaban en medio del cañaveral. El fuego que habían prendido para cocinar los peces se corrió, se partió en dos y se los comió. Sólo salió el ahijado.

Nügüye se volvió gavilán, llegó antes que él y cantó desde el caballete: la mujer de Abe quemó a la hermana de Nügüye, y Nügüye quemó a todos los hijos de Abe. Abe sopló una flecha envenenada, lo agarró y lo echó a la hoguera. El gavilán movió las alas, el fuego prendió en las plumas, pasó al pasto, a las hojas, al suelo, y el mundo entero ardió. Fue el segundo cataclismo.

El tercero empezó por encargo. Gõãmü, viendo que las culebras, los jaguares y los espíritus del monte se estaban acabando a la gente, mandó a Sëpïrõ —el séptimo Trueno, al que también le dicen culebra grande del río— a cerrar con la cola la Puerta de las Aguas. Le puso una medida: que el agua tapara árboles y colinas, pero que las montañas más altas quedaran afuera para que la gente pudiera subirse. Creó las pirañas y las nutrias grandes para que se comieran a los bichos dañinos, y se subió al cerro Numú a mirar.

Se pasó de la medida y se hundieron también las montañas bajas y las pirañas alcanzaron a la gente. En el cerro Yairue quedaron Yairó, el inambú, y su mujer; a él ya le habían comido la cola, y por eso no tiene. Ella lloró diciéndole que siempre presumía de sabio y la estaba llevando a la muerte. Él se tapó con su cuia de sabiduría y cantó a las nueve, a medianoche y de madrugada, y a cada canto el cerro creció un palmo, nueve en total.

Gõãmü hizo aparecer una embarcación y la envolvió con esteras invisibles para que las pirañas no la vieran. Encontró a Sëpïrõ con el agua al cuello y le sopló curare en el pescuezo. Sëpïrõ soltó la puerta y saltó hacia el oriente, donde quedó una piedra grande. El agua bajó. Los árboles, que sumergidos no habían podido respirar, se secaron y ardieron, y después la lluvia lavó el carbón del mundo.

Cuatro montañas no se hundieron: Numú, Yairue, Pari y Buriri. Son los pilares del cielo, que de noche baja y aprieta el aire para dar sueño.

Nügüye y Sëpïrõ: fuego y creciente: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Una fuerza encargada de una tarea destruye lo que debía salvar cuando ignora el límite.”

Territorio

Amazonas · Desana

Amazonas · Desana

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Desana
Referencia
0.12° · -69.45°

Ficha del relato

Contexto histórico

El libro agrupa tres cataclismos en un solo capítulo —dos incendios y un diluvio— y esta página toma el segundo y el tercero. Van juntos porque la fuente los presenta seguidos y porque cierran la misma cuenta: al final el texto dice que se exterminaron y se renovaron tres humanidades y que la cuarta somos nosotros, y que el demiurgo decidió que no habría más desastres porque rehacer la humanidad daba mucho trabajo.

Lo narró Umusĩ Pãrõkumu, Firmiano Arantes Lana, kumu, baya y tuxaua, nacido en 1927 en el río Tiquié y muerto en 1990, y lo escribió su hijo Tõrãmũ Kẽhíri, Luiz Gomes Lana, nacido en 1947. Salió en 1980 y se reeditó revisado en 1995 en UNIRT y FOIRN, en São João Batista do Rio Tiquié y São Gabriel da Cachoeira: es una versión brasileña, del clan Kẽhíripõrã del Tiquié.

Del lado colombiano hay narradores con nombre para el mismo episodio. Reichel-Dolmatoff grabó cincuenta textos dictados por cuatro kumua desana: Begeyeri, Torame, Mirí y Payatege. El del diluvio y el incendio lo dictó Torame, que venía del bajo Papurí y que había presenciado personalmente la quema de los objetos más sagrados de su pueblo por los misioneros católicos de Montfort; no hablaba una palabra de español, vivía retirado cerca de Mitú y pasaba las horas pescando en su canoa. Begeyeri, alto, de voz fuerte y kumu de alto rango, murió en 1975 después de pasar sus últimos años aislado en una región remota. Payatege era un viejo diminuto que murió poco después de las grabaciones.

Resonancias con otros mitos

El detalle que atraviesa las tres versiones, y que ninguna copia de otra, es el pájaro. En el Tiquié el inambú sobrevive encaramado en un cerro que él mismo hace crecer cantando. En el bajo Papurí el inambú es el único que queda vivo después del incendio, escondido en la paja. En Cucura el inambú es la figura que toma el Abuelo del universo para enfriar la tierra quemada. Un mismo animal ocupa tres lugares distintos dentro del mismo episodio.

Los incendios y las crecientes universales son un lugar común comparativo y por sí solos no dicen nada. Lo que sí es propio de esta región es que las montañas que quedaron fuera del agua se sigan nombrando una por una y se usen como pilares del cielo: cuatro cerros con nombre, no una idea general de montaña.

Reichel-Dolmatoff anotó que las grandes inundaciones son corrientes a lo largo del Amazonas pero no ocurren en el territorio del Vaupés, y que la palabra que el narrador usa para «canoa» significa literalmente cáscara o corteza, lo que sugiere que las canoas desana fueron antes de corteza de árbol. El relato conserva una técnica, no sólo una catástrofe.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Torame contó el diluvio al revés de como lo cuenta el Tiquié. Allí no hay encargo ni medida: quien hace subir el agua es see, la Vía Láctea, concebida como una anaconda celeste o como la piel que la culebra deja al mudar. Alguien preparó una canoa antes de que el río creciera y los demás no se dieron cuenta; esa canoa es la forma terrestre de la anaconda. Se ahogaron los jaguares y los demás bichos que se llevaban a la gente. Después la vegetación se secó y ardió. El único que se salvó fue el inambú, escondido en la paja, y cantó nyairororo, que se traduce «estoy cocido», «estoy listo» o «estoy salvado». Al final, el Hombre de Hueso miró hacia abajo y dijo que su gente se había acabado, y se puso a buscar huesos humanos para hacer gente otra vez. «Por eso somos de tierra; lo único que tenemos es el alma.»

  2. Los Wari Dihputiro Põrã convierten a Sé-pírõ de instrumento en enemigo. Allí no obedece a nadie: supo que los Umuñ mahsã iban a volverse seres humanos, los odió, quiso quedarse de dueño del mundo y provocó primero la inundación y después la caída de un gran fuego sobre la tierra. La gente no se subió a los cerros: cavó huecos en la tierra y los tapó con hornos de barro. Y Yairo gõãmü, el inambú, no es un sobreviviente: es el Abuelo del universo transformado, que baja a enfriar la tierra quemada y a hacer montes y montes nuevos. Sé-pírõ vivía dentro de una palma de buriti, al naciente, y salía sólo a medianoche a cantar.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Desana · Vaupés y Alto Río Negro · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Antes o mundo não existia. Mitologia dos antigos Desana-Kẽhíripõrã

    acervo.socioambiental.org

    El primer volumen de la colección Narradores Indígenas do Rio Negro: la mitología desana dictada por el tuxaua, baya y kumu Umusĩ Pãrõkumu a su hijo Tõrãmũ Kẽhíri, que empezó a escribirla en 1968 sin grabadora, en cuadernos comprados por él. Sostiene las ocho fichas.

  2. A mitologia sagrada dos antigos Desana do grupo Wari Dihputiro Põrã

    acervo.socioambiental.org

    La versión del clan Wari Dihputiro Põrã, escrita en Cucura a lo largo de cinco años, con borradores retraducidos al desana para que el padre los corrigiera.

  3. Livro dos antigos Desana-Guahari Diputiro Porã

    acervo.socioambiental.org

    La versión del clan Guahari Diputiro Porã, del medio Papurí, en casi setecientas páginas. Es donde Miriá Porã Masü mata tres turmas de iniciados y por eso fracasan los tres primeros intentos de poblar el mundo.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Desana Texts and Contexts. Origin Myths and Tales of a Tukanoan Tribe of the Colombian Northwest Amazon

    lccn.loc.gov

    La mejor fuente del lado colombiano: relatos del bajo Papurí y de Mitú con sus kumua acreditados, entre ellos Torame, que había visto a los misioneros de Montfort quemar los objetos sagrados de su pueblo.

  2. Algunos conceptos de geografía chamanística de los indios Desana de Colombia

    etnolinguistica.org

    Sobre cómo los desana leen el territorio: los lugares del relato como puntos de una geografía que el chamán recorre.

  3. Crenças e lendas do Uaupés

    documentation.ird.fr

    Recopilación salesiana de creencias y leyendas del Uaupés, útil para cotejar episodios entre pueblos del alto río Negro.

  4. Amazonian Cosmos. The Sexual and Religious Symbolism of the Tukano Indians

    lccn.loc.gov

    La obra que dio a conocer la cosmología desana fuera de Colombia. Se hizo en una oficina de Bogotá, en seis meses de sesiones con Antonio Guzmán, desana del sib semé-peyáru-porá del Macú-paraná.

  5. Maladie et mémoire des origines chez les Desana du Uaupès. Conceptions de la maladie et de la thérapeutique d'une société amazonienne

    documentation.ird.fr

    Recoge entre los desana del clan Kisibi un mito del diluvio mandado por el Creador en el que algunos, para escapar del agua, cavan un hueco y se meten en lo hondo de la tierra, donde se convierten en wai mahsã, la gente-pez: la misma solución que la versión Wari Dihputiro Põrã da a la creciente de Sëpïrõ (la gente que cava huecos y los tapa en vez de subirse a los cerros).

  6. Desana (Povos Indígenas no Brasil)

    pib.socioambiental.org

    Explica los dos lugares cósmicos de que depende el episodio de la creciente: el universo es una maloca cuyos esteios son las montañas, y su puerta del oriente, la de los hombres, es la «porta da água» por la que entró la anaconda ancestral. Es la cosmología que el relato usa cuando Sëpïrõ tapa con la cola la Puerta de las Aguas y cuando las cuatro montañas que no se hundieron quedan como pilares del cielo.

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«Nügüye y Sëpïrõ: fuego y creciente» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Nügüye y Sëpïrõ: fuego y creciente» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Nügüye y Sëpïrõ: fuego y creciente» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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