Ñami y el origen de la noche

Amazonas · Desana

Ñami y el origen de la noche

Los Desana viajan hasta Ñami para obtener la noche, pero abren antes de tiempo el recipiente que guardaba la oscuridad.

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Ñami y el origen de la noche: la entrada del relato

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Al principio sólo había día. La gente se cansó de vivir siempre con luz y se puso a mirar hacia el norte, donde de rato en rato se levantaba una nube negra que después desaparecía. Allá vivía Ñami, el Dueño de la Noche. Los Umukomahsã le pidieron a Yebá Gõãmü que fuera con ellos a hacer el trato.

Llegaron a una casa que parecía vacía. Saludaron tres veces antes de que contestara una vieja detrás del cuarto cercado con esteras. El viejo Ñami seguía roncando; ella calentó un pedazo de olla en el fuego y se lo puso en el pecho para despertarlo. Salió un viejo feísimo, que dijo que iba a bañarse. Algunos lo siguieron a espiar: en la orilla se agarró el pelo, se subió la piel y por dentro estaba joven. Se había vestido de viejo para dormir.

Volvió del baño hecho un muchacho. «Te daré la noche, mi nieto», le dijo a Yebá Gõãmü, «quédate aquí mirando todas las ceremonias que voy a hacer». Se metió al cuarto y se oyó un peso enorme arrastrándose por el suelo: era la maleta de la noche. La azotó con el látigo con que se azota a los iniciados y cantó «titi titi». Mascó ipadu y fumó cigarro de sueño, y el sueño se les fue metiendo en los ojos a los visitantes.

Fue empujando la maleta con la punta del pie. En la puerta del cuarto golpeó dos veces y cantó dos veces: eran las ocho. Junto al horno golpeó y cantó tres veces: era medianoche. En el espacio de baile cantó «titi titi» y después «sirá sirá»: eran las dos. Cerca de la puerta cantó las dos frases seguidas y se retiró. Cuando los otros despertaron eran las cinco y media y estaba amaneciendo. Ninguno de los que se durmieron supo nada. El único que vio todo, del principio al fin, fue el hermano menor de Yebá Gõãmü, al que el sueño no atacó.

Ñami les entregó la maleta con una orden: llevarla hasta la casa, mandar preparar caxiri y abrirla el día de baile, no antes. Pero pesaba demasiado. A mitad de camino se pusieron a hablar y la abrieron para ver qué había dentro. Salió volando el japú de la noche y detrás los grillos de la noche, y la maleta quedó vacía. Oscureció de golpe y cayó un aguacero como nunca; no tenían dónde guarecerse. El japú llegó hasta la casa de Ñami a contarle que los Umukomahsã estaban pasando mal, y el dueño de la noche se entristeció.

Quisieron hacer lo que Ñami había hecho y no supieron. Inventaron palabras —«que salga el día, que salga»— y no sirvieron de nada. Yebá Gõãmü untó un árbol con el ipadu que tenía en la boca, una vez para arriba y otra para abajo, y el ipadu se volvió un hongo grande de los que se encuentran en el monte. Entonces el hermano menor les habló duro: «¿Por qué no saben? ¿Parece que ustedes no vieron nada?». Preparó el azote, hizo las ceremonias en el mismo orden y cantó como había cantado el dueño, hasta que amaneció.

Siguieron viaje y dejaron la maleta botada. Quedó en el río Caiari, que es el Uaupés, y todavía se ve allá un cajón de piedra abierto. La noche se quedó para siempre.

Ñami y el origen de la noche: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se recibe sin haber aprendido a manejarlo se derrama antes de llegar a casa.”

Territorio

Amazonas · Desana

Amazonas · Desana

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Desana
Referencia
0.12° · -69.45°

Ficha del relato

Contexto histórico

El capítulo se titula «Mito de origem da noite» y termina diciendo de quién es: «es un mito de los Desana del grupo Kẽhíripõrã». No es una fórmula de cortesía. Lo cierra una «Explicación» que dice para qué se contaba: los antiguos se lo contaban a hijos y nietos para que no consideraran inferiores a los demás y para que respetaran las órdenes de los kumua. «El que los libró de la oscuridad fue él, porque escuchó las palabras de Ñami. Fue el más sabio de todos. Por eso los antiguos recomendaban siempre no insistir en la inferioridad de nadie, porque la sabiduría le llega a cualquiera.»

Quien lo narró fue Umusĩ Pãrõkumu, Firmiano Arantes Lana, kumu, baya y tuxaua del clan Kẽhíripõrã, nacido en 1927 y muerto en 1990. Quien lo escribió, en cuadernos de escuela y sin grabadora, fue su hijo Tõrãmũ Kẽhíri, Luiz Gomes Lana, nacido en 1947. Viven en São João Batista, a la orilla del Tiquié, en el Amazonas brasileño; los desana de Brasil eran entonces unos mil, repartidos en medio centenar de comunidades del Tiquié y del Papurí. El Papurí es el río que baja hacia Colombia y por ahí pasa el parentesco, pero este texto es de allá.

La primera edición es de 1980, con introducción y notas de la antropóloga Berta Ribeiro. La segunda, revisada y ampliada, la publicaron UNIRT y FOIRN en 1995 con dos mil ejemplares. Luiz Lana había dicho en 1978 que, terminados los mitos, quería escribir también los rezos de los viejos, «porque ahora sólo hay kumu, ya no hay pajé».

Resonancias con otros mitos

Brüzzi recogió en el Uaupés una versión mucho más corta del mismo motivo: unos hombres trajeron del Uaupés una caja de insectos negros pequeños hasta Bela Vista y después pasaron al Içana, donde la abandonaron; al abrirla soltaron unos cuantos y empezó a oscurecer, y si los hubieran soltado todos sería noche para siempre. Es material de vecinos del alto río Negro, no desana, y sirve para ver qué sobrevive cuando el relato se resume: la caja, la fuga y la medida.

La caja que no se debe abrir antes de tiempo aparece en muchas partes. Lo que no aparece en muchas partes es el detalle que aquí hace la historia: la noche no es una cosa que se suelta, sino una ceremonia que se ejecuta por horas, con golpes y cantos contados y con la maleta empujada de un punto a otro de la casa. El objeto se puede llevar; el rito no.

El anfitrión que se quita la piel de viejo y aparece joven, y el hermano menor subestimado que resulta ser el que sabe, circulan también por el noroeste amazónico y en las tres colecciones desana publicadas. Aquí quedan amarrados a un lugar concreto: el cajón de piedra abierto que se muestra en el Uaupés.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La versión de los Wari Dihputiro Põrã, narrada por Diakuru y escrita por su hijo Kisibi en Cucura, cambia casi todo lo que importa. Allí el dueño se llama Ñamiri, «Noches», y no vive al norte sino al poniente, en lo que ellos llaman la Serra de Bogotá, en Colombia, su Maloca de las Noches. Los que van no son un demiurgo y sus acompañantes sino cinco hermanos, y en la tercera visita le entregan a su propia hermana en matrimonio: la noche se paga con una alianza, no se pide de favor.

  2. La explicación técnica también es otra. Allí la tierra es una cuia asentada en un soporte, amarrada con un cordón de mostacillas cerrado con un nudo; mientras el nudo esté hecho la tierra no rota y no hay día ni noche. Lo que Ñamiri enseña es la ceremonia para deshacer el nudo, y los hermanos se duermen antes de aprenderla. La maleta pesa porque él la llenó con las piedras del mundo entero mediante un rezo. Cuando la abren en el camino salen japús, guacamayas, loros, micos nocturnos e insectos que cantan de noche. Mientras duermen bajo la lluvia, las hormigas les cortan el pelo, y con eso explican por qué unos pueblos de la región lo tienen ensortijado y otros liso.

  3. Los Guahari Diputiro Porã, del medio Papurí, tienen su propio capítulo sobre los desana que fueron a buscar la maleta de la noche.

  4. En las tres versiones se repite una sola cosa: el que aprendió fue el menor.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Desana · Vaupés y Alto Río Negro · Amazonas
Referencias
10
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Antes o mundo não existia. Mitologia dos antigos Desana-Kẽhíripõrã

    acervo.socioambiental.org

    El primer volumen de la colección Narradores Indígenas do Rio Negro: la mitología desana dictada por el tuxaua, baya y kumu Umusĩ Pãrõkumu a su hijo Tõrãmũ Kẽhíri, que empezó a escribirla en 1968 sin grabadora, en cuadernos comprados por él. Sostiene las ocho fichas.

  2. A mitologia sagrada dos antigos Desana do grupo Wari Dihputiro Põrã

    acervo.socioambiental.org

    La versión del clan Wari Dihputiro Põrã, escrita en Cucura a lo largo de cinco años, con borradores retraducidos al desana para que el padre los corrigiera.

  3. Livro dos antigos Desana-Guahari Diputiro Porã

    acervo.socioambiental.org

    La versión del clan Guahari Diputiro Porã, del medio Papurí, en casi setecientas páginas. Es donde Miriá Porã Masü mata tres turmas de iniciados y por eso fracasan los tres primeros intentos de poblar el mundo.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Desana Texts and Contexts. Origin Myths and Tales of a Tukanoan Tribe of the Colombian Northwest Amazon

    lccn.loc.gov

    La mejor fuente del lado colombiano: relatos del bajo Papurí y de Mitú con sus kumua acreditados, entre ellos Torame, que había visto a los misioneros de Montfort quemar los objetos sagrados de su pueblo.

  2. Crenças e lendas do Uaupés

    documentation.ird.fr

    Recopilación salesiana de creencias y leyendas del Uaupés, útil para cotejar episodios entre pueblos del alto río Negro.

  3. Amazonian Cosmos. The Sexual and Religious Symbolism of the Tukano Indians

    lccn.loc.gov

    La obra que dio a conocer la cosmología desana fuera de Colombia. Se hizo en una oficina de Bogotá, en seis meses de sesiones con Antonio Guzmán, desana del sib semé-peyáru-porá del Macú-paraná.

  4. A maloca tukano-dessana e seu simbolismo

    etnolinguistica.org

    Estudio de la maloca tukano-desana y de su simbolismo espacial, con el que se leen las casas y los recorridos que nombran los relatos.

  5. Bueri kãdiri marĩriye. Os ensinamentos que não se esquecem

    acervo.socioambiental.org

    En el capítulo de los dabucuris, cuenta que Busari Gõãmu ofreció a Ñamirĩ Masú, el Dueño de la Noche, un dabucuri de tabaco para vengarse de él por haberle entregado «la maleta de la noche», tan pesada que los Umurĩ Masá se quedaron a oscuras a mitad de camino; el cigarro rezado le dio a Ñamirĩ una diarrea que casi lo mata. Remite en nota a los capítulos «Os Umurĩ Mahsã procuram a noite» y «Ñamirĩ visita os seus cunhados» del libro de 1996 (pp. 93-103).

  6. A origem da noite e por que o sol é chamado de «folha de caraná»

    scielo.br

    Estudio comparado de las historias del origen de la noche en el noroeste amazónico, entre ellas las desana: cita expresamente a Lana y Lana (1980), Fernandes y Fernandes (1996) y Galvão y Galvão (2004). Recoge los rasgos que la ficha narra —el Dueño de la Noche llamado «Noche» o «Noches», su cuerpo hecho de noche y de día, el sueño profundo del que se le despierta poniéndole un tiesto de olla caliente en el pecho, el recipiente que no debe abrirse antes de tiempo, los grillos que se escapan— y el detalle del libro de 1996 en que la hoja bajo la que se abrigaron los antepasados decide si el pelo de cada pueblo es liso o ensortijado. Propone que la caja de plumas es una maloca y que la noche llega con las hojas de caraná del techo.

  7. Maladie et mémoire des origines chez les Desana du Uaupès. Conceptions de la maladie et de la thérapeutique d'une société amazonienne

    documentation.ird.fr

    Transcribe y analiza como M.1 un mito de origen de la noche recogido por la autora: al principio sólo había día, los desana agotaban la comida sin descanso y mandaron a tres hermanos donde el Maestro-de-la-Noche; éste pasó una noche entera empujando una maleta con el pie y diciendo las palabras; los dos mayores se durmieron y sólo el menor, Birupu-kuiru («Birupu el de ojo grande»), aprendió gestos y palabras. De vuelta, el mayor abrió la maleta contra la advertencia —sólo debía abrirse el día en que las mujeres tuvieran caxiri y estuvieran pintadas de negro—, escaparon insectos y aves nocturnos y todo quedó a oscuras; el menor rehízo el rito en orden y volvió el día. Añade que, abierta a tiempo, las aves se habrían vuelto adornos de plumas, y lee al menor como dueño de la periodicidad cósmica.

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¿Así te la contaron?

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«Ñami y el origen de la noche» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Ñami y el origen de la noche» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Ñami y el origen de la noche» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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