El robo de las flautas sagradas

Amazonas · Desana

El robo de las flautas sagradas

Las hijas de Abe encuentran primero las flautas surgidas de la paxiúba y alteran la distribución de tareas en la maloca.

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El robo de las flautas sagradas: la entrada del relato

El relato

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Después de que Guramüye ardió, la gente salió a buscar dónde iban a brotar las palmas de paxiúba, porque a cada quien le tocaba la suya. El desana que salió a buscar la de ellos se llamaba Abe, Luna. Encontró la palma, cortó dos pedazos y los llevó hasta su maloca, que quedaba en el río Papurí, abajo de la misión colombiana de Piracuara. Los dejó en el puerto, al pie de un árbol llamado nogemü, y junto a ellos dejó un bejuco que sirve para hacer vomitar.

Le avisó a su hijo que fuera al puerto de madrugada, todavía oscuro, a tocar las flautas sagradas. Pero el muchacho era dormilón y se le pasó la hora. El padre lo sacudía y nada. Con el ruido se despertaron las dos hijas y vieron al padre tratando de despertar al hermano y hablándole al oído. Entendieron que le hablaba del bejuco y se ofrecieron a buscarlo. Abe ya no pudo disimular y las dejó ir.

Llegaron al puerto con su antorcha encendida. Debajo del árbol vieron dos pedazos de paxiúba que brillaban como oro. Las paxiúbas huían a medida que ellas se acercaban, pero las alcanzaron. Se las llevaron a la orilla del río preguntándose para qué servirían. Venían subiendo los Waimahsã, la Gente Pez, que eran los que debían enseñarle al hijo de Abe; al ver mujeres se devolvieron. Al final llegó el aracú de cabeza roja, agarró los pedazos y sopló, y ahí mismo sonaron. «Ahora que ya sabemos para qué sirven, toquemos nosotras», dijeron, y así hicieron.

No volvieron a la casa. Se quedaron en el puerto tocando, y el sonido se oyó en todo el universo. Vino gente de todas partes a celebrar otra vez el día del azote, como lo hacía Guramüye, y al ver a las mujeres dueñas de las flautas se apartaron espantados. Se juntaron todas y decidieron entrar a la casa de Abe. Eran como las diez de la mañana y los hombres estaban barriendo y haciendo todo el oficio de las mujeres. Cuando ellas entraron, Abe salió y se escondió, y detrás de él se escondieron todos. La maloca se llenó de mujeres con sus flautas y ningún hombre se atrevió a entrar.

Sólo entonces cayeron en cuenta de que las flautas se les habían ido, y se pusieron furiosos. Del corazón de otra paxiúba sacaron un pedazo y fabricaron una flauta distinta. Le dieron pimienta al dormilón para que mascara y escupiera un hilo largo de saliva; le agarraron el hilo de la boca y el muchacho cayó fulminado, y con un rito lo revivieron. El hilo se volvió un bejuco que partieron en pedacitos para acompañar la música.

Probaron la flauta hacia el sur. Una de las hijas de Abe, para oír mejor, hizo un gesto con la mano junto a la oreja, y el muchacho cayó muerto. Ahí los hombres cercaron la maloca. El que iba a soplar era el dormilón, pero Gõãmü levantó la flauta y sopló él mismo. El sonido desbarató a las mujeres, que cayeron sin sentido y salieron huyendo dejando los instrumentos; una alcanzó a esconderse un pedacito. Los hombres retomaron la maloca y volvieron a quedarse con las flautas.

Las dos hijas de Abe huyeron llorando hacia el sur y no volvieron nunca. Ya abajo, escribieron en una piedra de Itapinima, en el bajo Uaupés, debajo de Taracuá, la historia de cómo habían conquistado las flautas sagradas.

El robo de las flautas sagradas: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien queda con el instrumento queda también con el trabajo, el lugar y la disputa.”

Territorio

Amazonas · Desana

Amazonas · Desana

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Desana
Referencia
0.12° · -69.45°

Ficha del relato

Contexto histórico

La dirección «yurupari» se conserva porque ya está en la arquitectura del sitio; el título, no. El capítulo se llama «El robo de las flautas sagradas por las mujeres» y no cuenta la biografía de un héroe legislador. Reichel-Dolmatoff advirtió que «yuruparí» es un préstamo de la lengua general cuya etimología no se ha aclarado, que nombra un complejo ceremonial y no un personaje, y que la versión más poética que circula, la de Stradelli, es también la menos auténtica.

Lo que sí hay, y la ficha heredada no tenía, es geografía colombiana. La fuente sitúa la maloca del que encuentra la palma en el río Papurí, aguas abajo de la misión colombiana de Piracuara, y hace terminar el episodio en la piedra grabada de Itapinima, en el bajo Uaupés, debajo de Taracuá. El personaje se llama Abe y el texto lo glosa «Luna», no «Sol», aunque la misma palabra desana nombre a los dos astros; la ficha anterior lo daba por Sol.

Lo narró Umusĩ Pãrõkumu, Firmiano Arantes Lana, kumu, baya y tuxaua del clan Kẽhíripõrã, nacido en 1927 y muerto en 1990. Lo escribió su hijo Tõrãmũ Kẽhíri, Luiz Gomes Lana, nacido en 1947, que estudió hasta quinto de primaria en régimen de internado en la Misión Salesiana de Pari-Cachoeira y anotó el dictado de su padre en cuadernos de escuela desde 1968. Se publicó en 1980 y se reeditó en 1995 en UNIRT y FOIRN, dentro de una colección pensada para circular en las escuelas indígenas de la región.

Resonancias con otros mitos

Las flautas que las mujeres tuvieron primero y los hombres recuperaron después son un relato compartido en todo el Vaupés y en buena parte de la Amazonía. Lo que cambia entre versiones no es el desenlace, sino quién enseña a tocarlas y qué se pierde en el cambio de manos.

Aquí enseña un pez, el aracú de cabeza roja, después de que los demás se devuelven al ver mujeres. En la versión de Cucura enseña el jacundá bajo amenaza y se va el alma de las flautas. En las dos, el resultado técnico es el mismo: la música deja de venir sola.

La inversión de tareas —hombres barriendo la maloca a las diez de la mañana mientras las mujeres tocan— aparece también en versiones vecinas del alto río Negro y del Içana recogidas por el misionero Alcionilio Brüzzi. Son vecinos del sistema regional, no desana.

El anclaje que no se repite es la piedra. Las hijas de Abe dejan escrita su versión en Itapinima, en el bajo Uaupés. Reichel-Dolmatoff fotografió petroglifos antiguos en los raudales del Macú-paraná, del lado colombiano, y en esta región las lajas grabadas siguen siendo la forma de sostener que algo pasó ahí.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los Wari Dihputiro Põrã nombran lo que aquí no tiene nombre. Las dos hermanas se llaman Wihsu y Yugupó, el hermano dormilón se llama Wahori, y las flautas se esconden en un árbol lleno de huecos, el omamo; los huecos del tronco son, dicen, los sitios donde se metieron. Los peces maestros se niegan uno tras otro —el pacú, el aracú, el aracú pintado, la pescada, a la que le tiran piedras en la cabeza— hasta que obligan al jacundá a enseñar. Y agregan una pérdida que la otra versión no menciona: el uirapuru, que era el corazón y el alma de las flautas, se salió de ellas disgustado y se fue a vivir aparte del universo. Antes las flautas sonaban solas y bastaba con sostenerlas; desde entonces hay que soplarlas. Las flautas nuevas que hacen los hombres se llaman põrérõ y su'hiomi, y al final Wihsu huye al poniente y Yugupó al naciente.

  2. Los Guahari Diputiro Porã, del medio Papurí, ponen la persecución en el terreno: quien persigue a las mujeres es Kisibi, nacido del vómito del hijo del Sol, y las persigue a lo largo del igarapé Cuiú-Cuiú y del río Papurí, que son los ríos de ese clan.

  3. Del lado colombiano, Reichel-Dolmatoff registró que en la ceremonia las flautas se tocan siempre por pares, una «macho» llamada poré y una «hembra» llamada ponenó. El nombre de la flauta nueva en la versión de Cucura, põrérõ, es el mismo.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Desana · Vaupés y Alto Río Negro · Amazonas
Referencias
14
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Antes o mundo não existia. Mitologia dos antigos Desana-Kẽhíripõrã

    acervo.socioambiental.org

    El primer volumen de la colección Narradores Indígenas do Rio Negro: la mitología desana dictada por el tuxaua, baya y kumu Umusĩ Pãrõkumu a su hijo Tõrãmũ Kẽhíri, que empezó a escribirla en 1968 sin grabadora, en cuadernos comprados por él. Sostiene las ocho fichas.

  2. A mitologia sagrada dos antigos Desana do grupo Wari Dihputiro Põrã

    acervo.socioambiental.org

    La versión del clan Wari Dihputiro Põrã, escrita en Cucura a lo largo de cinco años, con borradores retraducidos al desana para que el padre los corrigiera.

  3. Livro dos antigos Desana-Guahari Diputiro Porã

    acervo.socioambiental.org

    La versión del clan Guahari Diputiro Porã, del medio Papurí, en casi setecientas páginas. Es donde Miriá Porã Masü mata tres turmas de iniciados y por eso fracasan los tres primeros intentos de poblar el mundo.

Contraste y contexto · 11 referencias
  1. Amazonian Cosmos. The Sexual and Religious Symbolism of the Tukano Indians

    lccn.loc.gov

    La obra que dio a conocer la cosmología desana fuera de Colombia. Se hizo en una oficina de Bogotá, en seis meses de sesiones con Antonio Guzmán, desana del sib semé-peyáru-porá del Macú-paraná.

  2. Desana Texts and Contexts. Origin Myths and Tales of a Tukanoan Tribe of the Colombian Northwest Amazon

    lccn.loc.gov

    La mejor fuente del lado colombiano: relatos del bajo Papurí y de Mitú con sus kumua acreditados, entre ellos Torame, que había visto a los misioneros de Montfort quemar los objetos sagrados de su pueblo.

  3. A maloca tukano-dessana e seu simbolismo

    etnolinguistica.org

    Estudio de la maloca tukano-desana y de su simbolismo espacial, con el que se leen las casas y los recorridos que nombran los relatos.

  4. Crenças e lendas do Uaupés

    documentation.ird.fr

    Recopilación salesiana de creencias y leyendas del Uaupés, útil para cotejar episodios entre pueblos del alto río Negro.

  5. Cosmología desâna: una comparación

    periodicos.unb.br

    Compara la primera edición del libro de los Lana (1980) con Reichel-Dolmatoff (1968) y dedica un apartado, «Las flautas sagradas: distribución del poder entre los sexos», al mismo capítulo que narra la ficha: Abé deja dos trozos de paxiúba y un bejuco de vomitar en el puerto, el hijo dormilón no despierta, las dos hijas encuentran la paxiúba dorada que se les escapa, el hombre-pez les enseña a soplarla, los hombres barren la maloca a las diez de la mañana, la flauta nueva lanzada hacia el sur mata al hermano y Ngoamãn sopla en su lugar. Lo contrasta con la versión colombiana de Reichel, donde las flautas nacen del incesto del Sol con su hija y denuncian el crimen.

  6. O Kapiwayá e seu lugar no universo músico-coreográfico-ritual em um clã Desana, alto rio Negro, Amazonas

    scielo.br

    Tiene un apartado entero, «Sobre o roubo das flautas sagradas», con la versión del clan Guahari Diputiro Porã: de las cenizas de Miriá Porã Masü nacen las paxiúbas que sonaban solas; Kisibi, hijo de Abe, se levanta tarde para vomitar de madrugada; las mujeres se apoderan de las flautas y de las funciones masculinas; Kisibi las cerca en Tauripu (cachoeira de Aracapá), mascan pimienta y escupen, y de ahí salen las flautas Sĩmiomĩ y Põrerõ, con las que las espantan y recuperan las sagradas. Lo cruza con el repertorio que se toca hoy en el dabucuri.

  7. Music, Ritual and Cosmology of the Desana and Baniwa People of the Upper Rio Negro, Amazon, Brazil: a Collaborative Research

    revistascientificas.filo.uba.ar

    Trae un apartado «The Myth of the Sacred Flutes» con la versión Guahari Diputiro Porã contada por el bayá: tras la muerte de Miriá Porã Masü en el fuego brota la paxiúba; Abe prepara la iniciación de su hijo Kisibi, que debe vomitar de madrugada en el puerto; las mujeres descubren las flautas escondidas en el fondo de un caño; los peces wai-mahsã se niegan a enseñarles al verlas, hasta que obligan al jandiá; Kisibi y su primo Deyubari Gõãmu las persiguen, se hacen invisibles y recuperan las flautas sĩmiomĩ y porerõ.

  8. Reseña de Mello, Glaucia Buratto (2013), «Yurupari: o dono das flautas sagradas do Rio Negro. Mitologia e simbolismo»

    revistascientificas.filo.uba.ar

    Reseña del estudio de Mello sobre el mito de las flautas sagradas en su versión desana del clan Guahari Diputiro Porã, narrada por el bayá Raimundo Galvão: de las cenizas de Miriá Porã Masü (Gurumuyé) brota la paxiúba, sus pedazos dan las flautas, su custodia pasa a Kisibi, que descuida las reglas, las mujeres las encuentran y se las llevan, y la disputa termina con la derrota de ellas y la prohibición de las flautas a las mujeres.

  9. Maladie et mémoire des origines chez les Desana du Uaupès. Conceptions de la maladie et de la thérapeutique d'une société amazonienne

    documentation.ird.fr

    Resume el mito desana de las flautas sagradas tal como lo recogió en el clan Kisibi: los instrumentos pertenecieron primero a las mujeres, el mundo estaba invertido y los hombres hacían las tareas domésticas; la reconquista de las flautas por los hombres explica el origen de la menstruación, y las flautas quedan como el análogo masculino de las reglas femeninas. Describe además el rito de iniciación en que las flautas, sacadas del río, se muestran a los muchachos y se prohíben a la vista de las mujeres.

  10. Desana (Povos Indígenas no Brasil)

    pib.socioambiental.org

    La entrada del ISA sobre los desana explica que cada grupo tukano tiene sus flautas y trompetas Yurupari de paxiúba, que son los huesos del ancestro, y resume el mito: al principio las mujeres poseían las flautas mientras los hombres procesaban la yuca y hacían tareas femeninas, y al quitárselas les pasaron la menstruación. Cuenta también el mito del Yurupari que, quemado, deja de sus cenizas la palma de la que se hacen los instrumentos, y cita el libro de los Lana y el de los Wari Dihputiro Põrã como bibliografía desana.

  11. Analogía, mito y ritual: perspectivas sobre el Yuruparí

    revistasojs.ucaldas.edu.co

    Tiene un apartado «El mito del Yuruparí entre los desana (según Reichel-Dolmatoff)»: el Sol viola a su hija, un insecto testigo hace la primera flauta sagrada para denunciar el crimen, una mujer toma las flautas escondidas y seduce a los hombres de su misma fratría, y sólo tras castigos sobrenaturales las flautas vuelven a los hombres. Anota además que la flauta se llama miriá-porá en desana y discute la etimología de «yuruparí».

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«El robo de las flautas sagradas» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El robo de las flautas sagradas» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El robo de las flautas sagradas» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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